02.10.2013

Lo tradicional

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WE’RE NOT IN KANSAS ANYMORE

El autor critica cómo la facción más conservadora de la sociedad utiliza el término ‘Tradición’ como arma arrojadiza contra todo aquello que no le gusta o le asusta o para defender lo indefendible. Desde el Toro de la Vega hasta el matrimonio igualitario.

PACO TOMÁS

Hará como ocho años que escribí: “Pensé que las costumbres que pasan de generación en generación no tendrían porqué suponer un conflicto social, excepto en la mente de aquellos que lo único que les interesa de la tradición es ese ingrediente conservador que bloquea todo progreso. Olvidan que la tradición también es susceptible de cambio; que las cosas pueden llegar a ser tradicionales, o dejar de serlo, en el plazo de una generación. Hay hombres, mujeres y obispos que hablan de la tradición como si fuera una condecoración militar, una medalla que ganaron en vaya a saber usted qué batalla. Salen a las calles y se manifiestan en defensa de la familia tradicional, eligiéndose representantes de esa institución. Y no lo son.”

En aquella ocasión alzaba mi voz contra el Foro de la Familia y su obstinación, mísera en argumentos, contra el matrimonio igualitario. Ahora, varios años después, sigo viendo con asombro que la tradición sobrevive como tesis incuestionable. Lo tradicional. Un concepto bajo el que proteger actitudes absolutamente execrables y, en gran parte, inconstitucionales.

Que conste que no estoy en contra de las costumbres. De hecho, soy un tipo bastante conservador en algunos aspectos de mi vida. Hay tradiciones que me gustan pero la principal diferencia entre mi conservadurismo y el político está en que yo no creo que mis valores sean universales. Sin embargo, el conservadurismo político convierte en prohibición, en pecado, en vicio, aquello que a ellos, a título personal, no les gusta. El conservadurismo niega, en su raíz más etimológica, la pluralidad, la diferencia, el matiz.

En pocos días he asistido de nuevo a una exaltación de ‘lo tradicional’ para defender conductas detestables. Volví a escuchar ‘tradición’ para explicar la barbarie del Toro de la Vega en Tordesillas y otra vez ‘tradición’ para enmarcar el modelo de familia que aprecia y valora el dueño de una conocida marca de pasta italiana.

Lo del Toro de la Vega es algo tan anacrónico como pretender convertir la caza del mamut en Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. Es una salvajada inconcebible en una sociedad progresista y dotada de valores éticos pero que, por desgracia, es bastante más común de lo que desearíamos. De hecho, Tordesillas y su ‘tradicional celebración’ acapara el rechazo de prácticamente todo un país ante la evidencia de su ensañamiento pero eso no significa que otras localidades no celebren fiestas similares sin que nadie denuncie esa atrocidad. Por ejemplo, en Algemesí, municipio de la Comunidad Valenciana, se dedican a banderillear a un becerro para, finalmente, matarlo de una estocada. Lo curioso es que esta ‘celebración’ se realiza a puerta cerrada, impidiendo que entre prensa no autorizada por el ayuntamiento, porque, según voces del lugar, en semejante barbaridad suelen participar menores. Y dudo que todo se reduzca a Tordesillas y Algemesí. Llámenme optimista.

“Mi familia, que es una familia tradicional, no se siente reflejada en las señoronas y señorones que salen a la calle diciendo que ellos protegen un modelo de familia, como si la familia fuera el lince ibérico”.

Una visión distinta, más esperanzadora, me produce el curso de los acontecimientos en el caso de las declaraciones del señor Guido Barilla, presidente de la fábrica de pasta que lleva su apellido.

Parto de que a mí me da igual si en los anuncios de pasta salen dos hombres o un hombre y una mujer. Estoy indiscutiblemente a favor de la visibilidad pero no de la uniformidad. En cualquier caso, no creo que nadie estuviera reclamando parejas homosexuales en todos los anuncios de la televisión. Pero cuando, ante la pregunta de si incluiría parejas gays en su publicidad, el presidente de una multinacional se cree con la autoridad moral de poder declarar una fobia personal y convertirla en principio fundacional de su empresa, debería al menos aceptar que corre un riesgo importante. El señor Barilla podría habernos mentido –algo muy habitual en el terreno empresarial- pero optó por ser sincero. La soberbia con la que se gestionan algunos brotes de la estupidez humana es realmente atrevida. Por eso se jactó de que su empresa valoraba y respetaba a la familia tradicional y que si los homosexuales no estaban de acuerdo con eso, que comprasen otra marca. Toda una demostración de disparate empresarial.

Ante el boicot mundial a la marca, el señor Barilla ya no sabe qué hacer para disculparse. Lo último es un video en el que, seguramente empujado por su consejo de administración, el empresario se disculpa ante todo el mundo y promete aprender la lección de que existen otros modelos de familia. En apenas 72 horas se ha producido una evolución en el pensamiento del señor Barilla que ya quisiésemos nosotros para nuestro ministro del Interior. Ahora depende de la capacidad de perdón de cada una de las personas agraviadas por la salida de tono del empresario italiano. Aunque no debería pasar por alto que el perdón no conlleva volver a comprar su marca. Las cosas como son.

Ya escucho las voces de aquellos que argumentan que acciones de este tipo son propias de un ‘lobby gay’ que pretende uniformar el pensamiento y, de paso, dominar el mundo. Si no fueran tan peligrosos, darían risa. Son los mismos que empuñan la bandera de la familia tradicional sin que tengan el patrimonio de esa institución. Porque lo tradicional también evoluciona. Mucho más rápido que su capacidad de aceptar el cambio.

Mi familia, que es una familia tradicional, no se siente reflejada en las señoronas y señorones que salen a la calle diciendo que ellos protegen un modelo de familia, como si la familia fuera el lince ibérico. Y como mi familia, billones más. Esa gente no representa a la familia tradicional. Esas personas representan a confesiones como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo y demás doctrinas de extrema derecha. A esas familias son a las que representan, no al resto. Que mantengan a salvo sus tradiciones que yo mantendré las mías lejos de ellos.

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Sobre el autor

Paco Tomás
Soy periodista, guionista y, en los tiempos que corren, funambulista. Escribo. Eso es lo que hago la mayor parte del día. También leo y, en ocasiones, releo. Escribo artículos de opinión, teatro, programas de televisión, guiones de cine inéditos y ahora también hago radio. Soy el de “Carta Blanca” en La 2, el de "Alaska y Segura" en La 1, el de “La Transversal” y “Wisteria Lane” en RNE, el del serial “Kurt & Courtney” en Radio 3 y el autor de "Los lugares pequeños", mi primera novela, editada por Punto en Boca.

Puedes seguir al autor en twitter @srpacotomas

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5 comentarios

  • El 02.10.2013 , Martash ha comentado:

    Es usted grande Sr.Paco Tomás!
    “Respeto a la diferencia” debería repetirse como mantea en los colegios.
    Me quedo con su frase de q convierten lo diferente en prohibido, pecado o vicio.
    Que poquito nos respetan, con la paciencia infinita q tenemos con ellos y su manía en decir estupideces.

  • El 02.10.2013 , Xosé ha comentado:

    Hola: Felicitarte una vez más. En contraposición a la definición rancia de la derecha de la “tradición” me gustaría que conocieses la de una persona que veía la tradición como todo aquello que nos une y nos hace mejores y sobre todo, iguales en la diferencia. Son palabras de Daniel Castelao, escritor, pintor y político gallego, un luchador incondicinonal por la libertad y la igualdad entre los pueblos y las personas independientemente de su condición. Esto se debió de escribir en la decada de los 30s del siglo pasado. Creo que os gustará. Con amor desde Galiza.
    “La tradición es el alma eterna de Galicia, que vive en el instinto popular y en las entrañas graníticas de nuestro suelo. La tadición no es la historia. La tradición es la eternidad.
    Nuestra tradición se ve en el idioma, en el espíritu, en la cultura, el arte, el la forma de vivir y de pensar, en el sentido transcendente de la vida y la muerte, en el afán de universalidad y particularidad, en el amor a la justicia y las buenas formas de convivencia, en la identificación amorosa con la tierra, en la esperanza de un mundo mejor, en la predisposición a la poesía…, La tradición es todo aquello qup.çe nunca nos traicionará”. Daniel Castelao. Sempre en Galiza.
    P.D.: Os dejo este bonito video de Berroguetto, la canción se llama “Xente” Gente, que somos todos y es en la gente donde vive la tradición. …gente que enamora, gente difente, gente divertida, gente distendida…gente a tu medida! Gente que sorprente, gente que comprende, gente que no se vende!

  • El 02.10.2013 , Xosé ha comentado:
  • El 03.10.2013 , José Vázquez ha comentado:

    Empiezo por el final: Las sectas religiosas-Opus,Legionarios, Comunión&Liberación,….unido a empresarios retrógados y pueblos sin sensibilidad, son el tormento inquisitorial de nuestra sociedad. Evidencian con su arraigo, entre otras cosas, falta total de educación que el gobierno se empeña en fomentar.

  • El 04.10.2013 , Teresa Johansson ha comentado:

    Qué bueno, Tomás. Cuánta razón llevas. Soy de una de esas billones de familias tradicionakes suecas.

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