19.06.2015

Los Tres Cerditos en un desahucio y Blancanieves en un campo saharaui

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Tres portadas de la colección de libros 'Te cuento'.

Tres portadas de la colección de libros ‘Te cuento’.

Los Tres cerditos son también un colectivo de jornaleros andaluces. El Patito Feo es una niña que sufre anorexia por un problema de aceptación social. Y Marta del Castillo es CaperucitaCarolina Martínez y Clemente Bernad nos presentan una magnífica colección de libros que combinan versiones actuales de los cuentos clásicos a cargo de escritores como Marta Sanz y José Ovejero junto a reportajes gráficos de temas de actualidad, como la comunidad senegalesa en Madrid o los campos de refugiados saharauis de Tinduf. Una aproximación distinta a la realidad para niños y adultos.

Los lobos, las madrastras, las caperucitas, los cerditos, las brujas y nuestros miedos seguirán formando parte de nuestras experiencias y de nuestros cuentos, por muchos años que pasen. Así nos lo muestra esta colección de libros, compuestos de fotos y textos que nos ponen en contacto con versiones actualizadas de los cuentos clásicos y con discursos documentales sobre temas de candente actualidad: desahucios, violencia de género, luchas sindicales, refugiados e inmigración.

Todas las culturas han tenido siempre un gran deseo y una gran necesidad de contar sus vidas y sus experiencias. Precisamente por eso, mucho antes de que se inventara la escritura ya se contaban historias. Historias que nos han llegado hasta nosotros por un género al que todos estamos familiarizados, los cuentos clásicos. Esos que nos criaron de niños y esos que seguimos contando a las siguientes generaciones. Estos cuentos provienen de una larga tradición oral de cientos de años atrás. Eran una forma de aprender e intercambiar conocimientos, historias para todos los gustos y para todos los públicos, no sólo para los niños, esa es una tendencia que se establece sólo a partir del siglo XIX.

En casi toda Europa, toda ella muy vinculada a la trasmisión oral, existen casi los mismos cuentos clásicos, aunque, eso sí, adaptados a la idiosincrasia de cada país, a sus peculiaridades culturales y al gusto de sus gentes.

Sin embargo, tras siglos de repetirlos, parece que de aquellas moralejas hayamos aprendido más bien poco; siguen existiendo lobos feroces que secuestran niñas, se sigue usando la mentira para engatusar al inocente, las principales acciones se siguen realizando en base a la envidia, el esfuerzo se sigue valorando poco en comparación con el éxito inmediato y seguimos evitando enfrentarnos a nuestros miedos… Y no estamos hablando sólo de política, hablamos de la vida en general, y así nos lo hacen ver estas nuevas adaptaciones de cuentos clásicos al siglo XXI, con la implicación a fondo de Carolina Martínez y Clemente Bernad en un proyecto que se resume bajo el título de Te cuento….

La colección, lanzada por la editorial Alkibla, nace de la necesidad tanto de Carolina como de Clemente por explorar las relaciones entre las palabras y las imágenes fotográficas. “Estamos acostumbrados a que nos den todo hecho como lectores, a que las fotografías y los textos se apoyen tanto unos a otros que al final acaban ilustrándose mutuamente, perdiendo su autonomía como discurso y simplemente repitiendo lo que ya ha dicho el otro. Nosotros queremos que tanto las fotografías como los textos sean discursos libres y autónomos, que cuenten cosas diferentes y que, al ponerlas en contacto, surjan lecturas e impresiones nuevas. Es algo que Gianni Rodari teorizó muy bien en su libro Gramática de la fantasía y que bautizó como Binomio fantástico: juntar dos cosas que no tienen en principio nada que ver y comprobar cómo nacen discursos insospechados. “En los libros de Te cuento…, las fotografías no hablan de lo mismo que el cuento escrito por cada escritor ni tampoco de lo mismo que el cuento clásico en el que se inspira, sino que propone una historia distinta”, nos aclara Bernad.

Una de las fotos que ilustra el cuento de 'Los Tres Cerditos'. Foto: Clemente Bernard.

Una de las fotos que ilustra el cuento de ‘Los Tres Cerditos’. Foto: Clemente Bernard.

Algo que ya existía en su libro anterior, Imagina cuántas palabras; en aquella ocasión, el discurso fotográfico contaba la historia de la corrala de vecinas La Utopía, algo que no aparecía en ninguno de los 50 poemas o relatos del libro. En aquel libro introdujeron un claro espíritu lúdico, donde planteaban a los autores que trabajasen bajo ciertas condiciones, con una clara inspiración oulipiana (laberíntica, juguetona, musical…), un rasgo de identidad que han mantenido en esta colección.

Los libros de Te cuento…, con sus fotografías documentales sobre temas de la más cercana actualidad y sus cuentos clásicos versioneados al siglo XXI, están destinados a niños y niñas a partir de diez años. Tanto Carolina como Clemente creen que a partir de un mínimo de madurez intelectual cualquiera puede acceder a ellos; eso sí, mejor asistidos por adultos. “En cada tramo de edad las lecturas son diferentes, pero creemos que eso sucede en todos los órdenes de la vida, y por eso pensamos que a estos libros se puede acceder sin temor. Al fin y al cabo, no hablan de cosas que no sucedan en nuestras ciudades, en nuestras calles o en nuestras casas”, nos matiza Carolina.

Son libros ideales para trabajar y debatir en un entorno educativo y familiar, porque hablan de cuestiones actuales que nos preocupan a todos y a las que hay que abrir los ojos para conseguir ciudadanos más críticos. Los niños y las niñas se enfrentan a diario con estos temas, a los que no es fácil encontrar respuestas o soluciones, y necesitan recursos para la reflexión y la madurez. “Son libros que agradecen ser comentados, debatidos y puestos en común”, sigue contándonos Carolina. “Hablan del acoso, de violencia de género, de muerte, de inmigración, de desahucios, de luchas sindicales, de campos de refugiados, de feminismo, de anorexia, de crisis personales, de cárcel… Y lo hacen de una forma novedosa y proponiendo un tempo de lectura diferente al que estamos acostumbrados. Creemos que son cuestiones lo suficientemente graves como para activar debates, sobre todo para abrir nuevos caminos y nuevas rutas de reflexión”.

Una de las fotografías que ilustra el cuento de 'Blancanieves'. Foto: Clemente Bernard.

Una de las fotografías que ilustra el cuento de ‘Blancanieves’. Foto: Clemente Bernard.

Los niños buscan respuestas y los adultos no siempre saben darlas. Por eso, estos libros son tan interesantes y necesarios. Porque ponen sobre la mesa temas controvertidos para reflexionar entre todos de una forma abierta, libre de prejuicios y con un punto de crudeza, el necesario siempre para madurar y poder crecer.

Los relatos de los autores José Ovejero, Marta Sanz, Patxi Irurzun, Isabel Bono, Javier López Menacho y Emilio Silva dialogan con las fotografías de Clemente Bernad que ha ido realizado a lo largo de su trayectoria profesional. Documentos fotográficos que narran las escalofriantes vidas de las mujeres saharauis en los campamentos de refugiados de Tinduf, sobre la dramática búsqueda de Marta del Castillo, la comunidad senegalesa de Madrid, la vida y lucha de los jornaleros andaluces, las estremecedoras vivencias entre los muros de la cárcel de Carabanchel y el desafortunado viaje de Malika Laaroussi, una sirena que quedó varada en una playa desconocida; en realidad, una magrebí de 22 años cuyo cuerpo sin vida apareció en una playa granadina.

Textos e imágenes que nos van a ayudar a desarrollar nuestro espíritu crítico tan necesario en estos tiempos. “Una buena forma de hacerlo es responder al pensamiento burocratizado y dominado por el discurso del poder precisamente con planteamientos que lo discutan abiertamente, que ofrezcan alternativas. Los poderes económicos y políticos lo único que saben plantear son evidencias, caminos cerrados, ausencias absolutas de riesgos, inmovilismo –aunque se presente a menudo envuelto en celofanes de diseño y modernidad– y discursos autoritarios completamente vacíos de contenido y de una liviandad total. Y es ahí donde hay que construir a base de proponer caminos y recorridos que planteen dudas e inseguridad”, dice Clemente Bernad. “Creo que el pensamiento crítico se nutre de ambigüedad, de caminos abiertos, de discursos vulnerables y frágiles. Ése es el espíritu que intentamos proponer en nuestros libros. Ofrecemos un trabajo literario hecho sobre los grandes arquetipos narrativos como son los cuentos clásicos, mezclado con un discurso narrativo fotográfico documental, que nos habla de historias reales que suceden aquí y ahora. Así, de alguna manera, tratamos de socavar algunas certidumbres clásicas. Por eso creemos que necesitamos un lector activo, curioso, que no guste de caminos ya trillados, un lector que se deje sorprender y que participe activamente de nuestra propuesta”.

Son libros que presentan los temas con seriedad, pero, a la vez, de manera innovadora, planteando una vía sorprendente para llegar a ciertos temas y a ciertas imágenes. En estos tiempos en los que las prisas y la falta de atención amenazan con llevarse por delante el sosiego y análisis que precisa la cultura, ellos reivindican en estos pequeños libros de papel aquellos ingredientes imprescindibles que nombraba el escritor Rafael Argullol para leer con eficacia: la complejidad, la memoria, la lentitud, la libertad y la soledad. A partir de ahí, todo puede pasar.

Las fotografías nunca fueron pensadas para este proyecto hasta que se decidieron a lanzar esta colección. “Para mí ha sido una enorme satisfacción comprobar cómo todos esos reportajes fotográficos adquirían una nueva vida al ponerlos en contacto con esos cuentos a los que no tratan de ilustrar ni de seguir. Hasta ahora siempre habían acompañado otro tipo de textos, más periodísticos y más descriptivos, pero jamás los había abandonado a la incertidumbre de ver cómo se podrían desenvolver sin llevarlos de la mano, sin acompañamiento, sin red protectora… La experiencia es fascinante y muy enriquecedora”, añade Clemente.

Una de las fotografías que ilustra el cuento de 'Caperucita Roja'. Foto: Clemente Bernard.

Una de las fotografías que ilustra el cuento de ‘Caperucita Roja’. Foto: Clemente Bernard.

Las historias que encierran los libros de Te cuento…, tanto los textos como las fotografías, te van a pellizcar, te van a provocar, de la misma forma que les pellizcaron a ellos. A Clemente, el que más le ha tocado de todos ha sido el del colectivo de jornaleros andaluces, que acompaña el cuento de Los Tres Cerditos. “Seguramente porque fue mi primer trabajo de larga duración y de gran implicación, y en el que probablemente encontré muchas de mis querencias en lo fotográfico y en lo personal. Tengo la sensación de que todas las imágenes y las búsquedas que han venido después ya estaban ahí”.

A Carolina lo que más le llega de estos cuentos es cuando encuentran las opiniones y las críticas de sus lectores. “Recuerdo en especial una experiencia con el libro de Los Tres Cerditos, que emocionó a toda una clase de 5º de Primaria. Salieron los niños comentando, hablando del cuento, algunos incluso llorando; establecieron diferentes discusiones y planteamientos. Lo que más me gusta de los cuentos como lectora es que te exigen tener una mirada abierta para poder acercarte a ellos, y a la vez la oportunidad que te ofrecen de disponer de otro tipo de discurso, nada cerrado, sino crítico y juguetón. Cada libro es un pequeño juego entre el título original del cuento, el lector y los dos autores, ese juego participativo me gusta mucho”.

La colección seguirá creciendo de tres en tres. “La idea”, concluye Bernad, “es construir una especie de friso en el que a través de los cuentos y de las fotografías se cuente este momento tan especial que vivimos ahora, siempre dentro de nuestro contexto cultural y político más cercano”.

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Sobre el autor

Javier Pizarro
Maestro de Educación Infantil, desde hace más de 15 años en la escuela pública. Acompaño a los niños/as así como a sus familias en el proceso de aprender. Apasionado por la literatura infantil y juvenil, que vista desde un punto desde la aproximación adulta, resulta llena de ironía, sentido común y nos ayuda a reflexionar sobre la educación, la vida y nuestras fantasías.
Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?”
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