11.12.2015

Mensaje en una botella: gestos para calmar el clima y salvar el planeta

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Mensaje en una botella. Foto: Pixabay.

Mensaje en una botella. Foto: Pixabay.

Fin de semana definitivo en París para tomar decisiones contundentes y urgentes para frenar el cambio climático. Esperemos que así sea. Mientras, pequeños gestos de los ciudadanos pueden ayudar a que la temperatura deje de seguir subiendo. Por ejemplo, y ya que estamos en la sección ‘El Asombrario recicla’, al reciclar 3 botellas de vidrio ahorramos 3,49 kwh de energía: el equivalente a mantener encendida una bombilla de bajo consumo durante 9 días, hacer funcionar un frigorífico 2 días completos, poner 3 lavadoras o cargar la batería de un ‘smartphone’ durante 1 año.

Este fin de semana se decide en París si el mundo, finalmente, se va a tomar en serio el cambio climático o, como ha sucedido hasta ahora, las medidas para frenarlo se quedan en meros parches y el acuerdo que se necesita se va a ir aplazando hasta mejor ocasión, aunque el margen es tan estrecho que quizá sea nuestra última oportunidad, como señaló al inicio de la Cumbre del Clima el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El calentamiento global, una evidencia científica, ya no es solo una amenaza sino una realidad. La temperatura media del planeta ya ha aumentado un grado por la acción de los humanos y el reto consiste ahora en que no supere en este siglo los dos grados centígrados. Si no lo conseguimos, advierten los científicos machaconamente desde hace años, las consecuencias serán irreversibles y catastróficas. Algunas las estamos viviendo ya, como el aumento del nivel del mar, episodios meteorológicos cada vez más agresivos, hambrunas, sequías, pérdida de biodiversidad. Aparte de las consecuencias ambientales y humanitarias, los riesgos económicos son estratosféricos y el coste de emprender acciones para mitigar el cambio climático, de “descarbonizar” nuestra economía (que nuestro modelo de producción y consumo no dependa de los combustibles fósiles, como el petróleo o el carbón), es muy inferior al coste que conllevará la pasividad y la inacción. Ya lo advirtió hace años el economista del Banco Mundial Nicholas Stern.

Al margen de lo que los dirigentes políticos decidan (esperemos que estén a la altura de las circunstancias históricas), los ciudadanos, al menos en el llamado Primer Mundo, también tenemos nuestra pequeña responsabilidad y podemos aportar nuestro granito de arena cambiando algunos de nuestros hábitos cotidianos: usar el transporte público, controlar el consumo de electricidad en nuestros hogares, evitar los envases de plástico, consumir productos locales… Y, claro, reciclar: papel, plástico, pilas, vidrio. Y, para acotar más, centrémonos en uno de estos aspectos, en el reciclado del vidrio, por ejemplo.

“Creo que los pequeños gestos pueden contribuir a que entre todos podamos salvar este planeta y dejarles a nuestros hijos y nietos un lugar más habitable. La Tierra es nuestra casa y debemos traspasarla en las mejores condiciones”, asegura Félix Reneses, director de Operaciones de Ecovidrio, la entidad sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de los residuos de envases de vidrio en España desde 1998. La compañía se encarga de gestionar íntegramente la cadena de reciclado, mediante la recogida selectiva, el transporte y el tratamiento de envases de vidrio.La horquilla que tenemos a nuestra disposición para mejorar las cosas es tan amplia que, siguiendo con el ejemplo del reciclado de vidrio, los resultados pueden ser asombrosos. “Reciclando 3 botellas de vidrio se evita extraer de la naturaleza más de 1 kilo de materias primas y producir 1 kilo de basura que termina en un vertedero, y permite ahorrar 3,49 kwh de energía. Este ahorro de energía permitiría mantener encendida una bombilla de bajo consumo durante 9 días, hacer funcionar un frigorífico 2 días completos, poner 3 lavadoras, cargar la batería de un smartphone durante 1 año y la de una tablet durante 10 meses o poner 3 veces un lavavajillas con capacidad para lavar la vajilla de 12 comensales”, explica Reneses.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en España se recicla alrededor del 70% del vidrio que se pone en circulación. “Y aunque queda mucho por hacer y deberíamos aproximarnos al 90%, los resultados conseguidos hasta el momento son alentadores”, asegura Reneses, quien pone sobre la mesa el dato de que gracias al reciclado de vidrio evitamos la emisión a la atmósfera de 465.000 toneladas de CO2 al año.

Pero como esta medida en toneladas a menudo nada nos dice, hagamos comparaciones reales. “Desde su fundación en 1998, el reciclado de vidrio en España ha evitado emisiones de CO2 equivalentes a retirar 100.000 vehículos de las carreteras durante 15 años o a plantar 7,5 millones de árboles y preservarlos durante 100 años. Además, gracias a la colaboración ciudadana, se ha impedido la extracción de 13 millones de toneladas de materias primas (con las que se podría llenar 5 estadios de fútbol) y ahorrado 30 millones de Mwh de energía, suficientes para abastecer el consumo eléctrico de todos los hospitales de España durante más de 3 años”, añade este portavoz de Ecovidrio.

La generación de nuevos envases a partir de material reciclado disminuye las emisiones de CO2 a la atmósfera y ahorra energía, debido a que la temperatura necesaria para lograr la fusión del calcín es menor que la exigida para fundir las materias primas originales. Este mismo proceso permite que la generación de envases con material reciclado sea más eficiente energéticamente. Los envases de vidrio son reciclables al 100% durante infinitos ciclos.

Ahora que estamos a las puertas de la Navidad, cuando el consumo de botellas y envases se multiplica, “deberíamos ser aún más cuidadosos con lo que hacemos”, termina Reneses. “Puede ser un buen momento para incorporar a nuestros hábitos el gesto de depositar en el contenedor verde los envases de vidrio, no es demasiado esfuerzo y el planeta lo agradecerá”.

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Sobre el autor

Javier Morales
Soy escritor, periodista y profesor de escritura creativa. He publicado las novelas “Trabajar cansa” y “Pequeñas biografías por encargo” y los libros de relato “Ocho cuentos y medio”, “Lisboa” y “La despedida”. Imparto clases de escritura creativa en el taller de Clara Obligado y en la Escuela de Escritores. En Área de Descanso hablo de los libros que me gustan. Puedes seguirme en:

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