23.03.2015

Midamos la felicidad en vez del PIB

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Fotografía realizada en el Parque Nacional de Gunung Leuser en Sumatra. Foto: Eduardo Aznar.

Fotografía realizada en el Parque Nacional de Gunung Leuser en Sumatra. Foto: Eduardo Aznar.

El 20 de marzo se celebró el Día Mundial de la Felicidad. Dos días antes se presentó en el Espacio Fundación Telefónica en Madrid la exposición fotográfica ‘La Diversidad Amenazada’. En ambas convocatorias se insistió en la necesidad de superar el PIB como barómetro omnipotente para medir el desarrollo de los países y las sociedades, algo que están promoviendo, por ejemplo, Naciones Unidas, OCDE y países como Bután. Ya lo dijo Robert Kennedy: “El PIB mide todo excepto aquello por lo que merece la pena la vida“. De esto ha pasado casi medio siglo. ¿No es hora ya?

¡Vaya semanita la pasada! Y no, no me refiero a las elecciones andaluzas, con el batacazo del PP y la consolidación de Podemos como partido político con responsabilidades. Arrancó la primavera y se celebraron los días mundiales del Agua, de la Felicidad y del Gorrión, lo cual me produce toda una utopía de ternura que hoy quiero compartir con los seguidores de El Asombrario. En los duros tiempos de la ley de la selva que corren, suelo decir que nos quedan dos salidas: el puño y la revolución o el abrazo, la solidaridad y la ternura. Hoy tengo el ánimo más acorde con la segunda opción, porque dos eventos (vaya fea palabra, evento, pero en fin…) a los que asistí la semana pasada así me hacen sentir.

Con toda la mejor intención del mundo, mientras los poderes fácticos bloquean esta necesaria organización mundial para poner algo de sensatez en Siria, Palestina, Irak…, Naciones Unidas organizó un encuentro en Madrid en torno a la felicidad. Una de las invitadas fue la ex ministra de Medio Ambiente y ex diputada socialista Cristina Narbona, que abrió su intervención recordando una frase de Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano que tanto dista de la realidad española: “Gobernar es escuchar”. Narbona insistió en la necesidad de introducir índices de Felicidad para medir el Estado de Bienestar y progreso de las sociedades y los países más allá del ahora omnipotente, monolítico y poco representativo PIB, como ya ha hecho Bután y también Naciones Unidas a través de su Índice de Desarrollo Humano, encabezado últimamente por Noruega y Australia y en el que España ocupa el puesto número 27. De hecho, Narbona, cuando fue embajadora de España ante la OCDE, colaboró en la promoción de un nuevo enfoque para mejorar las estadísticas sobre el desarrollo de los pueblos y creación de un grupo de trabajo dentro de la OCDE para superar el PIB. “El PIB no nos sirve como medidor del progreso”, recalcó Narbona, “pues sólo refleja los flujos, y no los stocks, el capital natural y humano; por ejemplo, la disponibilidad de agua potable o de gente más preparada y saludable”. El PIB no indica tampoco cómo se reparte esa riqueza generada por los flujos ni si las desigualdades en la distribución crecen o se aminoran. Así que resulta un poco cansino escuchar semana tras semana al presidente del Gobierno y sus ministros sobre si el PIB de España sube o no sube un 0,2%, un 0,4%, un 2% o un 2,4%. Como si ese ‘hijo de PIB’ fuera una varita mágica que gritara a los cuatro vientos que la crisis ha terminado. Para hacerse una idea, podría toda esa riqueza creciente caer en manos de una sola familia que el PIB no lo reflejaría, sería positivo.

Redes chinas en Cochin, India. Foto: Eduardo Aznar

Redes chinas en Cochin, India. Foto: Eduardo Aznar

Sapa, Vietnam. Foto: Eduardo Aznar.

Sapa, Vietnam. Foto: Eduardo Aznar.

Niños acudiendo al colegio en el Lago Inle, Myanmar. Foto: Eduardo Aznar.

Niños acudiendo al colegio en el Lago Inle, Myanmar. Foto: Eduardo Aznar.

En esta misma línea se expresó el fotógrafo Eduardo Aznar al presentar su exposición Okaimal en el Espacio Fundación Telefónica el pasado miércoles. Si Narbona arrancó con Yourcenar, Eduardo citó a Buda, que decía que “el mundo es un solo tejido sin costuras”. Señaló el libro del Génesis, en el Antiguo Testamento, como origen de muchas de las soberbias del ser humano y agresiones al planeta, que se nos ha de meter en la cabeza que la Tierra no pertenece al ser humano, sino que el ser humano pertenece a la Tierra, y también se refirió a que las estadísticas de progreso en Occidente falsean el concepto verdadero de desarrollo. “A la vez que estamos explotando de forma insostenible el capital natural, estamos falseando todas las contabilidades. Hay ejemplos elocuentes: Destruyes un bosque y aumenta el PIB, lo cual es una contradicción enorme. Hay un trasfondo económico en todas nuestras agresiones al planeta, y es urgente que cambiemos las mediciones del progreso y el bienestar”.

La serie de fotos tomadas a lo largo de casi medio siglo de viajes que nos hacen reflexionar sobre las maravillas en peligro en el planeta están expuestas en la Fundación Telefónica de Madrid hasta el 7 de junio, dentro de su programación La diversidad amenazada. Naturaleza-hombre-cultura.

En la celebración de la Felicidad, Cristina Narbona señaló que el Better Life Index que finalmente se puso en marcha en la OCDE recoge desde aspectos de educación y salud, el buen gobierno (desterrando cualquier forma de corrupción), el reparto de nuestro tiempo vital entre el ocio y el negocio, y cómo se atiende la conservación de espacios y especies. Así lo presenta su web: “En la vida hay más que las cifras del PIB y las estadísticas económicas. Este Índice te permite comparar el bienestar en distintos países basándose en 11 temas que la OCDE ha identificado como esenciales para las condiciones de vida materiales y la calidad de vida”.

Y la costarricense María Salvadora Ortiz, directora de Relaciones Externas de la Secretaría General Iberoamericana, otra de las participantes en el feliz encuentro organizado por Carlos Jiménez, del Centro Regional de Información de las Naciones Unidas para Europa Occidental, subrayó algunos intentos en el mundo para superar “el estricto economicismo del PIB”, sobre todo los que han partido de Bután (con su índice GNH, el Gross National Happiness, GNH, o Producto Nacional de la Felicidad) e India, y de países latinoamericanos como Bolivia y Ecuador. Aludió al interés de los discursos dominantes por presentar “la enajenación consumista” “disfrazada de felicidad”, y, para defender su tesis de la necesidad urgente de otro tipo de barómetros del progreso, remató con una frase de Robert Kennedy de ésas de enmarcar: “El PIB mide todo excepto aquello por lo que merece la pena la vida”.

Campos de Hielo. Laguna de San Rafael, Chile. Foto: Eduardo Aznar.

Campos de Hielo. Laguna de San Rafael, Chile. Foto: Eduardo Aznar.

Una madre con su hijo en Perú. Foto: Eduardo Aznar.

Una madre con su hijo en Perú. Foto: Eduardo Aznar.

Mercado de remedios  en Mauricio. Foto: Eduardo Aznar.

Mercado de remedios en Mauricio. Foto: Eduardo Aznar.

Volviendo al Espacio Fundación Telefónica, recorremos las 98 fotografías de Eduardo Aznar, muestra comisariada por Esteban Manrique, profesor del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales; nos atraen especialmente los retratos de gente de pueblos tribales, que viven con mayor complicidad con la naturaleza que nosotros, y que, como otras especies animales, también pasan por un serio peligro de extinción, de ahí el título de la exposición: La Diversidad Amenazada. Naturaleza-Hombre-Cultura. Preguntado el fotógrafo por su instantánea icónica del casi centenar, se refiere sin dudarlo a la que muestra a un orangután y un hombre tendiéndose la mano. “Es la foto más simbólica, la que mejor resume la intención de la exposición, la que representa la responsabilidad que tenemos frente al resto de las especies”. Para acompañar el mensaje de estas imágenes, la Fundación Telefónica ha organizado un ciclo de conferencias y debates sobre el cambio climático (con Fernando Valladares, 15 de abril), biodiversidad (con Rafael Zardoya, 13 de mayo) y los viajeros como testigos (con Cristina Morató, Eduardo Martínez de Pisón y Paco Nadal, 21 de mayo).

Termino por hoy con la cita de Robert Kennedy, ya más ampliada, y que nos vuelve a hacer dudar sobre si realmente, más allá del progreso tecnológico, estamos avanzando tanto como nos quieren hacer creer. Lo dijo en marzo de 1968, o sea hace 47 años, y lo innovador que nos resulta:

“Nuestro PIB tiene en cuenta, en sus cálculos, la contaminación atmosférica, la publicidad del tabaco y las ambulancias que van a recoger los heridos en nuestras autopistas. Registra los costes de los sistemas de seguridad que instalamos para proteger nuestros hogares y las cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos. Conlleva la destrucción de nuestros bosques de secuoyas y su sustitución por urbanizaciones caóticas y descontroladas. Incluye la producción de napalm, armas nucleares y vehículos blindados que utiliza nuestra policía antidisturbios para reprimir los estallidos de descontento urbano. En cambio, el PIB no refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra educación ni el grado de diversión de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra poesía (…) ni se preocupa de evaluar la calidad de nuestros debates políticos ni la integridad de nuestros representantes. No toma en consideración nuestro valor, sabiduría o cultura. (…) En una palabra, el PIB lo mide todo excepto lo que hace que la vida merezca la pena”.

SIGNUS, COMPROMETIDA CON EL MEDIO AMBIENTE,
HACE SOSTENIBLE  ‘EL ASOMBRARIO’ 

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Sobre el autor

Rafa Ruiz
Periodista convencido de que las luces al final del túnel solo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente, temas a los que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida profesional -10 años en 'El País' y 15 años en 'El País Semanal'-. Autor de los libros de cuentos infantiles 'Toletis' y 'Ninoninoni', codirector de la galería madrileña Mad is Mad -centrada en artistas emergentes- y uno de los socios fundadores de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

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5 comentarios

  • El 24.03.2015 , Bathory ha comentado:

    Bill Bryson puso también un ejemplo bastante claro sobre el PIB: alguien millonario, que se esté muriendo de cáncer y separándose de su cónyuge incrementará el PIB muchísimo, sobre todo si vive en USA, por los gastos en medicina y abogados. ¿Es eso positivo? pocos dirían que sí.

  • El 24.03.2015 , melon ha comentado:

    Cuando hablen de Butan, pueden hablar tambien de los refugiados que han tenido que escapar del pais debido a conflictos xenofobos: https://en.wikipedia.org/wiki/Bhutanese_refugees#Interethnic_conflict_.281990s.29

    Normalmente, cuando se habla de Butan es solo para hacerle el marketing del “pais del buen rollo que mide la felicidad en vez de el dinero”, pero tambien hay otra cara de la moneda.

  • El 25.03.2015 , Bienestar Responsable ha comentado:

    Como se dice “las cosas de palacio van despacio” y el cambio del PIB por otro indicador más humano está emergiendo. Si desgraciadamente no se ha podido hacer proactivamente en 50 años, es ahora con esta crisis personal, social y ambiental cuando las condiciones son más propicias para el cambio. Esperemos que el nombramiento por parte de la ONU de un día de la felicidad genere esa consciencia para que emerja un siglo de bienvivir.

  • El 25.03.2015 , festy ha comentado:

    Hablar de la felicidad de forma positiva, es decir, describir lo que es directamente, suele ser limitarse a describir una experiencia de placer pasada, sin trascendencia alguna. Pero, realmente, ¿conocemos la felicidad, algo absoluto que daría sentido pleno a nuestras vidas y a todas las vidas? ¿O simplemente conocemos algo personal que da cierto alivio y le damos buenas palabras? En verdad, ¿qué conocemos más allà de un mundo ideal imaginado, un estado de felicidad proyectado que comparamos con el caos actual del mundo? Nuestra felicidad es imaginación, sueño o placer sensual. Hay tanto que decir sobre esto… Quizás al hilo recomendar un libro ameno pero profundo para todos aquellos que afronten crisis perennes en sus vidas, una ojeada del mismo en http://goo.gl/ktqYFq Para entender la naturaleza del conflicto constante, que radica en el poder y la separación, y que tiene que desaparecer completamente antes de hacer posible cualquier tipo de vida feliz; es decir, una relación humana sana que tal vez no existe.

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