15.02.2018

Mina Loy, autora del primer ‘Manifiesto feminista’ y acusada de pornógrafa

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Fotografía de Mina Loy, autora del primer Manifiesto feminista y defensora de la deshinibición sexual femenina.

Fotografía de Mina Loy, autora del primer Manifiesto feminista y defensora de la deshinibición sexual femenina.

El libro ‘Mina Loy, futurismo, dadá, surrealismo’ (La Linterna Sorda) nos descubre a otra mujer fascinante enterrada en el olvido por el falocentrismo y conservadurismo de la historia. Una mujer absolutamente libre, con una vida bohemia y trágica. Artista dadá y surrealista. Autora del primer ‘Manifiesto feminista’ y de versos absolutamente libres en forma y fondo, que llegaron a ser considerados pornográficos. Hablamos de ella con la autora de este libro, Ana Muiña, escritora e investigadora de historia social y movimientos sociales.

Ellas han sido las más olvidadas. Si además fueron rebeldes, casi siempre silenciadas. Poco a poco van saliendo a la luz por publicaciones y ediciones, que nunca son masivas, pero que contribuyen a darles visibilidad. La editorial La Linterna Sorda es un ejemplo desde hace años, con su labor continua digna de admiración y elogio.

Entre sus ediciones, descubrí Mina Loy, futurismo, dada, surrealismo, publicación que nos descubre a otra mujer fascinante, libre, con una vida bohemia y trágica. Textos inéditos en castellano, algunos emblemáticos, como el primer Manifiesto Feminista, otros considerados pornográficos. Versos libres que causaban furor, diseños, dibujos e imágenes desconocidas que ayudan a comprender, aunque tarde en el tiempo, la admiración que sentían por ella personas como Ezra Pound, James Joyce o Gertrude Stein.

Ella y su mundo han sido el motivo de la siguiente conversación con Ana Muiña, autora del libro, grafista, editora, escritora e investigadora de historia social y movimientos sociales; sin dejar de reconocer también la labor de Ana Grandal, que tradujo los textos y poemas originales. 

Pintora, diseñadora, dramaturga, poeta, actriz, viajera, inventora… participante en el futurismo (Italia), en el dadá (Nueva York) y el surrealismo (París), admirada por James Joyce, Gertrude Stein, Ezra Pound… ¿Quién era realmente Mina Loy?

Mina Loy fue una de las creadoras relevantes que brillaban con luz propia. Una mujer libre que anduvo transitando el tiempo que la tocó vivir, el salto del siglo XIX al XX y, tras su paso y su acción, iba resquebrajando las caducas moralidades victorianas. Mina destacó en el campo de la creación artística, aunque no fue la única. Ella y otras brillantes creadoras de todas las ramas artísticas emergieron en esa época para expresar con transgresión otras maneras de percibir y reclamar el espacio que, como mujeres, les era negado en las artes y en la vida cotidiana.

Mina, considerada una de las artistas más originales de su generación, nació con el nombre de Mina Gertrude Lowy, en 1882, en Londres; murió en 1966 en Aspen, Colorado, EE UU. Estudió arte en Múnich, estuvo viviendo en París, Florencia, Nueva York, de nuevo París, Ciudad de México, Buenos Aires… Tuvo una vida bohemia, nómada y trágica.

Los futuristas, algunos de sus impulsores jaleadores del fascismo como Papini y Tommaso Marinetti -número 2 en la lista del Partido Nacional Italiano en las elecciones de 1919-, con quienes mantuvo romances, planteaban no solo deshacerse de máquinas y tecnologías, sino también de museos, bibliotecas y espacios físicos para la cultura, ¿cómo vivió aquellos acontecimientos en mundos tan contradictorios?

Se tiende a identificar Fascismo y Futurismo, y esa es una verdad a medias. Todo el movimiento futurista internacional, en sus orígenes, tuvo un impulso destructor del orden imperante al que consideraban podrido y anacrónico. El Futurismo originario tenía una tendencia abiertamente revolucionaria y anarquista. Por ejemplo, se puede palpar en todos los trabajos de Olga Rozanova, o bien el óleo de Carlo Carrà El funeral del anarquista Galli, de 1911, obra cumbre de la pintura futurista, donde plasma el ambiente encendido que se vivía. En la mayoría de los países, el Futurismo mantuvo este espíritu rupturista, en particular todo el futurismo ruso, el latinoamericano con Huidobro y Rubén Darío, e incluso el español con Ramón Gómez de la Serna y Lucía Sánchez Saornil, aunque en nuestro caso, también estaba Giménez Caballero, fundador y teórico de la Falange.

Muchas, pero no todas, de las figuras que compusieron el Futurismo italiano fueron evolucionando hacia posiciones más chovinistas y militaristas, dejaron el anarquismo atrás y se convirtieron en la avanzadilla teórica del Duce, propagaron la participación de Italia en la Primera Guerra Mundial y marcharon al frente de batalla, como hicieron también Gabriele D´Annunzio y Benito Mussolini. Al finalizar la guerra fueron el germen del futuro Partido Nacional Fascista. He podido investigar, incluso, que Marinetti participó en la guerra civil española como voluntario legionario fascista, fue entonces cuando Mina Loy y otras artistas se distanciaron abiertamente del futurismo italiano y lo criticaron con dureza.

Los primeros pasos del Futurismo contaron con una presencia importante de mujeres, a pesar de que su primer Manifiesto declaraba lo siguiente: “Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas que matan y el desprecio a la mujer”. ¿Cuál fue la respuesta de las mujeres relacionadas con el movimiento, en general, y de Loy en particular?

Como comentaba, el contenido futurista en otros países, e incluso en determinados colectivos italianos, no era un calco del Manifiesto Futurista de Marinetti (1909), pero el falocentrismo estaba latente. Las creadoras futuristas, según he podido indagar, y pese a las afirmaciones de diversos estudios sobre este tema donde se afirma que no había mujeres en el Futurismo, fueron muchísimas y con unas aportaciones cruciales. Ciertamente, no todas las artistas tuvieron la misma visibilidad y notoriedad; por ejemplo, las creadoras futuristas y constructivistas rusas, luego soviéticas, arrollaban. Pese a todo, la mayoría lo tuvieron muy difícil pues eran eclipsadas y subvaloradas por sus compañeros. Lo mismo les ocurrió a las creadoras dadaístas. Si algo se conoce de todas estas creadoras es porque fueron pareja o amantes de los iconos futuristas masculinos. Forma parte de la estructura y la cultura patriarcal en cada momento histórico. Varias alzaron la voz y luego se despidieron de este movimiento.

Una de ellas fue la artista multifacética francesa Valentine de Saint-Point (1875-1953), que escribió en 1912 el Manifiesto de la Mujer Futurista como respuesta al Manifiesto Futurista de Marinetti. Valentine, sobrina-nieta del poeta Alphonse de Lamartine, fue coreógrafa, periodista, pintora, modelo de muchos cuadros de Alphonse Mucha y Auguste Rodin, y ponía en escena sus propios poemas con danzas geométricas desinhibidas y diseños de vestuario griegos. Pese a la importancia de este manifiesto, no se ha publicado nunca en castellano hasta ahora, que lo he traducido del francés y publicado en el libro de Mina Loy. Futurismo Dadá Surrealismo, o sea, que hoy podemos seguir palpando ese mismo machismo que hace un siglo, donde seguimos enterrando en el pozo del olvido a las creadoras y hay que esperar un siglo para que alguien se acuerde de rescatarlas. En el Manifiesto, Saint-Point afirma, contestando a Marinetti: “La humanidad es mediocre. La mayoría de las mujeres no son ni superiores ni inferiores a la mayoría de los hombres. Somos iguales. Todos merecemos el mismo desprecio”.

Mina Loy es otra pionera que planta cara. A los pocos meses de escribir su entusiasta Aforismos sobre el Futurismo redacta uno de sus escritos emblemáticos, el Manifiesto Feminista (1914), a modo de desahogo y ruptura con dicho movimiento, haciendo constar que, como mujer, no había futuro en el Futurismo italiano.

Así que debemos entender el ‘Manifiesto Feminista’ de Loy, que nunca se publicó en vida, como una respuesta/agravio contra las ínfulas machistas y fascistoides del futurismo, contra tanta misoginia y fascismo…

El Manifiesto Feminista de Loy, que yo sepa, es uno de los primeros manifiestos que se adjetivan como feminista; pese a su relevancia, en castellano es la primera vez que se publica, en nuestro libro sobre Mina. Efectivamente fue una respuesta al machismo y al belicismo de Marinetti y sus colegas, pero no sólo. También se posiciona al lado de una vertiente del movimiento de emancipación de las mujeres, el de tendencia anarquista, inspirado por las ideas de Emma Goldman. Sospecho que no se publicó en vida de Mina Loy porque las ideas que vierte no estaban en sintonía con las ideas del feminismo sufragista y de la igualdad imperante en ese momento. Empezó a rescatarse a partir del feminismo underground de principios de los años setenta, mucho más liberador.

Así arranca El Manifiesto Feminista: “El movimiento feminista tal y como está instituido en la actualidad resulta Inadecuado Mujeres si queréis realizaros —os encontráis en víspera de una convulsión psicológica devastadora— todos vuestros complacientes engaños han de ser desenmascarados— ¿estáis preparadas para el Esfuerzo? — No puede haber medias tintas — rascar la superficie de la basura de la tradición, NO lo logrará la Reforma, el único método es la Demolición Absoluta”.

Contra misoginia, ¿el cuerpo como resistencia?

Desde luego, el cuerpo de las mujeres siempre ha sido un campo de batalla, como denuncian las obras de Barbara Kruger, por ejemplo. El cuerpo femenino ha sido utilizado siempre como tema compositivo artístico y las modelos han sido musas de artistas masculinos, pero es a partir de la toma de conciencia de las propias creadoras cuando el cuerpo propio o ajeno se convierte en un elemento clave de autoafirmación. En el caso de la pintura, la fotografía y el cine; sus cuerpos desnudos son soportes, elementos narrativos visuales. Así dejan de ser objetos representados para convertirse en sujetos representadores. En el caso de la narrativa y la poesía el cuerpo fue también el protagonista. Mina Loy tiene un bellísimo poema libre dedicado al parto, al acto físico de parir narrado por una embarazada. Creo que sólo hay otra poeta japonesa que tiene un texto dedicado al alumbramiento.

Formó parte del dadaísmo, del surrealismo. En Nueva York compartió experiencias e iniciativas con mujeres rebeldes como Emma Goldman, Louise Bryant, Margaret Anderson o Isadora Duncan. Amistad con Djuna Barnes, Amy Lowell o Peggy Guggenheim, tiempos de libertad sexual y también creativa, ¿qué significaron aquellos años? ¿Cuál fue el papel de aquellas mujeres, la mayoría de las veces silenciadas y/o ignoradas?

Ella, al igual que sus amigas Emma Goldman e Isadora Duncan, fervientes defensoras de la libertad sexual, también estuvo muy relacionada con todas las creadoras: periodistas, escritoras, poetas, editoras, pintoras, fotógrafas y activistas, que desde París y Nueva York expresaron abiertamente su lesbianismo en su vida y en sus obras; Gertrude Stein, Djuna Barnes, Adrienne Monier, Bryher, Alice Toklas, Margaret Anderson y Jane Heap, Berenice Abbott y Gisèle Freund, y tantas otras. Todas ellas crearon espacios liberados, en el Greenwich Village neoyorquino y en la Rive Gauche del Sena, donde la creación se unía a la vida cotidiana privada y la emancipación, la suya propia y la de los demás; era una aspiración apasionada.

Sus poemas se publicaban en conocidas revistas como ‘Others’, ‘Stieglitz’, ‘Rogue’, ‘Little Review’, ‘The Dial’, ‘Camera Work’… Su poemario más conocido, ‘Lunar Baedeker’, salió a la luz un año antes del primer manifiesto surrealista, ¿podría considerarse un anticipo? ¿Especie de manifiesto, tan habituales en la época?

Lunar Baedeker fue uno de sus poemas experimentales en verso libre que escribió en 1915 y hace referencia, a través de una visión alucinante, a la zona astral de la muerte, a la que Marinetti y sus colegas habían exiliado a las mujeres; fue una respuesta satírica y erótica a los postulados de Marinetti. Lunar Baedeker fue el título de un libro suyo, el primer libro que publicó, datado en 1923.

Fue considerada una autora pornográfica, ¿por qué?, ¿la censuraron?

Desde sus comienzos, sus versos libres, liberados de la sintaxis y la puntuación, fueron muy explícitos sexualmente. Reflejaban la libertad sexual femenina desinhibida. El puritanismo imperante en la época penaba con la cárcel el hablar en público explícitamente de sexo y también de los anticonceptivos y de todo lo referido a la libertad sexual y la salud sexual. En Estados Unidos su obra estaba perseguida como tantas otras; Ulises, de Joyce, por ejemplo y los libros de Mina que venían de Europa eran retenidos en la aduana neoyorquina sin que pudieran ser distribuidos.

Mujer bastante reconocida que dio paso a un silencio casi absoluto; entre nosotros solo hay dos o tres publicaciones de ella o sobre ella, y el olvido/silencio por parte de creadores catalogados como progresistas… ¿La historia se repite con creadoras y artistas entre actores que pregonan lo contrario?

Es tan desconocida hoy día que se confunde su nombre con el de la famosa actriz de Hollywood de 1930. No, no es Myrna Loy, sino Mina Loy. Fue silenciada también por la ola de conservadurismo-fascismo que vivió Estados Unidos a partir de la década de 1930 hasta la explosión del movimiento underground. La invisibilidad que han sufrido las mujeres se mantiene hasta hoy. En mi faceta de investigadora de la historia social, en particular de los feminismos, puedo decir que, tras largos años de dedicación, sigo anclada en el siglo XIX y principios del XX por la cantidad de mujeres desconocidas que están sepultadas en el olvido. De este escándalo, no sólo son responsables sus compañeros de profesión…, es mucho más profundo y sistémico. Por otro lado, como editora, mi experiencia es frustraste, ya que publicar libros maravillosos de mujeres, y hombres, increíbles, pero absolutamente desconocidos, supone que esos libros no tienen aceptación en las librerías y son una ruina total para quien los edita. El público, excepto una escasísima minoría, no compra libros dedicados a personajes que no conoce de nada. Es así de triste…

Silencios que contribuyen también a una precariedad real, física…

Sí, claro. En el caso de Mina Loy, ella siempre defendió el anonimato, y poco a poco se fue apartando del ambiente intelectual por considerarlo elitista. Las penurias la llevaron a instalarse en el Bowery, entonces uno de los barrios más empobrecidos de Nueva York, habitado por personas sin techo, alcohólicas y heroinómanas. Con ellas convivió, y de esta época datan sus trabajos creativos de obras conceptuales con objets trouvés que encontraba por la calle.

Cuatro hijos de tres parejas diferentes, algo escandaloso para su tiempo, más cuestionando las relaciones amorosas tradicionales…

Sí, hace algo más de un siglo, Mina escandalizaba a la sociedad bien pensante teniendo varias hijas e hijos con tres parejas distintas. Ahora nos parece un hecho natural, pero en su momento era considerado un libertinaje intolerable. Estar divorciada o tener relaciones y parejas sin estar casada era condenado socialmente. Entonces, lo llamaban “relaciones de amor libre”. Por ejemplo, en la mayoría de los hoteles no te admitían…

Mina entabló relaciones de triángulo amoroso con dos futuristas italianos, que resultaron muy destructivas para ella. Estuvo con Marinetti –Loy reconocía lo estimulante que le resultaba la relación con él– pero, al mismo tiempo, se enamoró de Papini y éste último rompió pronto el idilio con ella. En la revista Others (1915) Loy publicó Love Songs, poema donde alude a estas relaciones eróticas, ampliado posteriormente en Songs to Joannes, tratado después de forma caricaturizada en Lion’s Jaws y Giovanni Franchi.

La escritora e investigadora Ana Muiña, autora del libro.

La escritora e investigadora Ana Muiña, autora del libro.

Su gran pasión fue la que mantuvo con el boxeador-poeta Arthur Cravan -sobrino político de Oscar Wilde-, fundador de la revista de autor ‘Maintenant’, que luchó en un combate amañado contra el campeón del mundo de los pesos pesados, Jack Johnson, en la Monumental de Barcelona. Un melodrama con triste y desconocido final. ¿Cómo soportó aquel episodio? ¿Marcó su vida?

La desaparición del poeta y boxeador anarquista Arthur Cravan, su amado compañero, la sumió en una profunda depresión que arrastró durante toda su vida. Ella tenía un carácter no muy estable, que se agudizó con la pérdida de Cravan, desaparecido misteriosamente en 1918 en el Golfo de México. Mina estaba embarazada cuando enviudó. Vivió un amour fou con el que fuera uno de los principales precursores del dadaísmo. Cravan estuvo exiliado en Barcelona, pues desertó de la guerra, y después huyó a Nueva York, donde conoció a Mina.

¿Fue una punk avanzada en el tiempo?

Desde luego, las dadaístas fueron las precursoras del punk. Mina fue una salvaje, una rebelde…

¿Mito de la modernidad?

No me gustan los mitos ni el culto a la personalidad que nos inunda en esta la sociedad del espectáculo. (Risas)

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Sobre el autor

Rubén Caravaca Fernández
Dinamizador y asesor cultural. Miembro de Cultura en Red y en Movimiento. Ha impartido cursos y talleres en centros culturales y universidades de una decena de países de tres continentes. Publicado una docena de libros, la mayoría sobre gestión cultural, trabajando con cerca de 100 artistas de todo el mundo. Miembro del Panel de Expertos del Observatorio de la Cultura de España y de la Red Iberoamericana de Docentes IBERTIC. Twitter: @rubencaravaca

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3 comentarios

  • El 16.02.2018 , Miguel Arguinzones ha comentado:

    Disfrute mucho el articulo. Gracias

    • El 16.02.2018 , Rubén ha comentado:

      Muchas gracias.

  • El 10.05.2018 , juan rezanowicz ha comentado:

    estoy leyendo y todavia no puedo emitir comentario mas adelante emitire mi opinion.me interesa el tema desconocia la autora.gracias

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