29.04.2018

Nacho Duato: “No he logrado perdonar, pero estoy contento de volver a España”

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El bailarín y coreógrafo Nacho Duato. Foto: Victoria Iglesias.

El bailarín y coreógrafo Nacho Duato. Foto: Victoria Iglesias.

Celebramos el Día Internacional de la Danza con una buena noticia: el regreso de Nacho Duato a la Compañía Nacional de Danza. Tras su cese como director, el artista valenciano se enfadó tanto que prohibió a la compañía española bailar los trabajos que había creado para ella durante dos décadas. Han pasado siete años y Duato vuelve. Hemos hablado con él.

El verano de 2011, justo un año después de que Nacho Duato se viera obligado a abandonar la Compañía Nacional de Danza (CND) tras dos décadas al frente de la institución, el coreógrafo valenciano aseguró que había enviado al Ministerio de Cultura un correo electrónico en el que comunicaba a los responsables políticos que prohibía a la compañía española bailar sus trabajos. En aquel momento, Duato daba los últimos retoques a su estreno como director de la compañía de ballet del Teatro Mijáilovski ruso convirtiéndose en el primer bailarín extranjero en un siglo encargado de dirigir la famosa compañía de San Petersburgo.

La CND tenía derecho, por contrato, a hacer uso de las coreografías de Nacho Duato hasta un año después de su cese como director de la misma. Ese plazo expiró el 31 de julio de 2011. A partir de entonces, si el nuevo director de la Compañía, José Carlos Martínez, quería hacer uso de estas obras y programar alguna de ellas, tendría que pedir permiso a Duato como autor intelectual de las mismas.

Aquello no era ninguna tontería, pues durante las dos décadas que estuvo al frente de la CND Nacho Duato creó más de 20 coreografías que pasaron al repertorio de la institución que, sumadas a lo que el valenciano ya había hecho para el Nederlands Dans Theater, significaban todo un tesoro para cualquier director entrante. De hecho, José Carlos Martínez, al tomar posesión de su puesto aseguró que la prohibición generaba que la CND no pudiera plantearse salir de gira: “No tenemos un repertorio apetecible para el extranjero. Falta el tiempo necesario para poder crear ese repertorio y al tener menos dinero iremos más lentos estrenando nuevas piezas. Eso hace que la vida en la compañía sea mucho más difícil. Eso está claro“, decía entonces.

Han pasado siete años y las aguas se han calmado. El próximo 27 de mayo la CND volverá a bailar en el Teatro de la Zarzuela Por vos muero, una de las coreografías emblemáticas de Duato, creada sobre músicas españolas de los siglos XV y XVI y poemas de Garcilaso de la Vega. El programa se completará con Hicarizatto, de Itzik Galil,i y Gods and Dogs, de Jirí Kylián.

Ya que tu vuelta es al Teatro de la Zarzuela, ¿qué te parece la fusión del Teatro Real con el de la Zarzuela que acaba de aprobarse?

Se ha hecho lo que le ha dado la gana al Ministerio de Cultura. Tengo toda la impresión de que esto significa que de verdad van a privatizar La Zarzuela, es lo que quiere el PP. Da mucha tristeza, pero es así. ¿Por qué tiene que haber una fusión si no tiene nada que ver un teatro con el otro? Antes había bastante más danza en la Zarzuela. Ahora habrá que conformarse con las tres compañías al año que programa El Real. Y aunque ellos digan que no, habrá despidos. Lo llamarán con algún eufemismo como ‘replanteamiento de plantilla’ o algo así, pero ya verás cómo dentro de un par de años empiezan a despedir a gente.

¿Qué ha pasado en tu cabeza para que hayas levantado la prohibición a la CND para bailar tus trabajos?

Prohibición es una palabra que suena muy drástica… Los derechos intelectuales de las coreografías son míos y al irme de la CND me los llevé. En mi contrato decía que una vez que yo dejase de dirigir la compañía esos trabajos tendrían que volver a contratarse y como nunca me los volvieron pedir, pues no se han vuelto a bailar. Tal vez si me los hubiesen pedido antes, la CND habría bailado una obra mía, pero eso no ha sido así. He regresado cuando José Carlos Martínez me lo ha pedido. No es que les haya levantado yo la prohibición, es que me lo han pedido ellos.

¿Estás contento de volver?

Sí, la verdad. Estoy muy contento de volver, me apetece mucho. El 4 de mayo ya estaré en Madrid para los ensayos y me parece que es algo que está muy bien. Como ahora dejo Berlín (desde 2015 Duato ha sido Director Artístico del Staatsballett de Berlín, cargo que abandonará en julio) y me vuelvo a Madrid, me parece que está bien retomar una relación con la CND y si quieren hasta algún trabajo nuevo, pues ahí estoy.

Pero en aquel momento, cuando te cesaron como director de la CND, te enfadaste mucho y claro que se habló de prohibición.

Cuando me cesaron lo que dije fue que me iba, pero que también me llevaba mi trabajo. Así que la CND pasó a ser como cualquier otra compañía. Por un lado, sí me llevé mis coreografías, pero por otro lado fue el Ministerio de Cultura el que no me las quiso comprar, cosa que podía entender perfectamente, claro. Con otras compañías a las que vendo mi trabajo lo hago por tres años y al cuarto año me tienen que volver a comprar el trabajo. Con la CND el acuerdo era que esos ballets serían parte del repertorio de la compañía hasta que yo dejase de ser director, de tal manera que algunas obras se han estado bailando 10 o 15 años sin tener que abonar ni un duro por ellas. Es mucho más fácil decir que yo me enfadé y que no quería que se bailaran mis piezas, pero la cosa no es tan sencilla. Después de 7 años José Carlos Martínez ha creído conveniente volver a contratarme y que la CND vuelva a bailar uno de mis ballets.

Foto: Un momento de la coreografía 'Por vos muero' de Nacho Duato. Foto: Jesús Vallinas.

Un momento de ‘Por vos muero’, de Nacho Duato. Foto: Jesús Vallinas.

¿Cómo ves la salud de la CND tras estos siete años?

La verdad es que como he estado en Rusia y ahora en Berlín, he tenido pocas oportunidades de seguir a la compañía. Estuve el año pasado viendo un programa y me pareció que estaba bien. Ha cambiado todo: el estilo, la imagen… Ha cambiado por completo, pero creo que está bien y que bailarán muy bien Por Vos Muero. Algunos de los asistentes que yo tenía entonces todavía siguen en la CND y ya lo están ensayando, así que seguro que sale bien.

Con la perspectiva que ofrece el tiempo, ¿cuál crees que fue el motivo real para que se te apartara de la CND estando en un pico altísimo de éxito tanto nacional como internacional?

Es algo que le tendrás que preguntar a César Antonio Molina, que entonces era ministro de Cultura, y a Ángeles González Sinde, su sucesora y que fue la que definitivamente cortó mi contrato. No lo sé. Supongo que pensarían que llevaba demasiado tiempo en el puesto y que la CND se había convertido demasiado en una compañía de autor. Probablemente querían que hubiera tenido más presencia el ministerio y no tanto mi nombre, porque la CND se conocía como la compañía de Nacho Duato y no como la del ministerio… Fueron muchos años de demasiado éxito por todo el mundo y tal vez eso fue demasiado para ellos.

La compañía sigue ahí, pero es verdad que todo el prestigio y el nombre que había conseguido se cayó por los suelos de un año para otro. Estábamos en los mejores teatros del mundo y ahora las giras son distintas, porque competir con otras compañías de ballet clásico europeas es mucho más difícil. Si lo que querían era un ballet clásico, se lo pusieron definitivamente mucho más difícil.

¿Cuándo te llamó José Carlos Martínez?

Hace dos años.

¿Y qué te dijo?

Que quería un trabajo mío y le dije que muy bien. Me llamó primero por teléfono y luego nos vimos en el Teatro Real. Quedamos en un camerino; me comentó que quería Por Vos Muero y le dije que sí. Así de sencillo. Me llamó a los 5 años de dirigir él. No está mal.

¿Crees que es el mejor título para tu vuelta o te hubiera gustado que hubiera elegido otra obra?

No, no. Por vos muero está muy bien. Creo que la elección es muy buena. Ahora también lo voy a estrenar aquí en Berlín, a finales de mayo. El 25 en Berlín y el 27 en Madrid.

Para quien no la haya visto, ¿nos cuentas algo sobre esta pieza?

Ya sabes que siempre hago un ballet si me interesa especialmente la música. Y en este caso la música es maravillosa. Esas piezas de música española de los siglos XV y XVI en las versiones de Jordi Savall son perfectas y los poemas de Garcilaso de la Vega son preciosos. Hice también los vestuarios y la escenografía. Es un ballet que surgió muy fácil y creo que todo, música, vestuario, escena y movimiento está muy unido. Pero, ojo, es una pieza difícil, necesita muy buena técnica, hace falta ser muy limpio para bailarla bien… Cuando lo ves, parece más fácil porque es muy musical y muy alegre, pero técnicamente es muy difícil. Pero creo que los bailarines de la CND, que están acostumbrados ahora al clásico, lo harán muy bien. Además, la mitad del elenco son bailarines que ya lo han bailado.

Desde que dejaste la CND y España, ¿cuáles crees que han sido los hitos de tu carrera en el extranjero?

No lo sé. La verdad es que en Rusia en tres años logré cambiar bastante el Mijáilovski y soy consciente de que una vez que llegué a Rusia empezaron a llamar a más coreógrafos extranjeros, y el Kirov, el Stanivslaski y el Bolshoi se arriesgaron a hacer cosas nuevas.

De tus nuevas creaciones, ¿a cuáles tienes más cariño?

Quizás a La Bella Durmiente. Al llegar a Rusia, el director general del teatro me pidió que hiciese un ballet clásico. Nunca lo hubiera hecho si no me lo hubieran pedido. La experiencia estuvo muy bien. Estoy muy contento con ese trabajo. Vi la dificultad que entraña tener que hacer un ballet de tres actos con cantidad de bailarines, vestuario, decorado, cosa que no tiene nada que ver cuando haces contemporáneo. Aprendí mucho. Lo tomé como un reto y comprendí que no tenía por qué avergonzarme de hacer un ballet clásico después de haber hecho durante tanto tiempo contemporáneo. Es un poco esquizofrénico, porque es un poco extraño ver este ballet o El Cascanueces, que también hice, y a renglón seguido cosas como Herrumbre o Hevel. El clásico no lo hago con tanto interés, pero he descubierto que soy muy capaz.

¿Ha sido un crecimiento personal para ti?

Creo que un buen coreógrafo que sepa hacer buenas piezas de contemporáneo debe ser capaz también de hacer un paso a dos en puntas, por ejemplo. Creo que es un valor añadido. Claro que fue un crecimiento personal. Para mí fue un reto. Expresar todo lo que quieres comunicar con el ballet clásico en el que estás mucho más encorsetado es muy difícil. No tienes libertad de movimientos; has de ceñirte a lo académico y eso lo convierte en algo muy complicado.

¿Crees que desde tu marcha ha mejorado algo el compromiso de las administraciones con la danza en España?

No. No demasiado. El reto que tiene José Carlos Martínez, y le admiro mucho por ello, es hacer ballets clásicos con tan poco presupuesto. Un ballet clásico necesita un gran presupuesto si quieres que el producto sea de calidad. En un ballet clásico el 50% son el vestuario, la puesta en escena, la orquesta. Creo que en España se debería gastar muchísimo más dinero en cultura del que se gasta. El presupuesto de danza solo aquí en Berlín, por ejemplo, es más del que se dedica en toda España. La Bella Durmiente fue un ballet que costó 1.300.000 euros. Ahora el Romeo y Julieta tiene un presupuesto de 800.000. Y Don Quijote, un millón. Es decir, al año en Berlín nos hemos gastado cerca de 3 millones solamente en coreografías. Eso sin contar que el sueldo de los bailarines es mucho más alto. Las instalaciones. Tenemos dos orquestas, tres teatros.

Coreografía 'Por vos muero' de Nacho Duato. Fotografía de Jesús Vallinas.

Coreografía ‘Por vos muero’, de Nacho Duato. Fotografía de Jesús Vallinas.

¿Has echado de menos España?

Como lugar de trabajo, no. Pero como lugar de residencia, sí. Echo de menos Madrid, a mis amigos, mi casa, la calle Mayor, los camareros del bar de abajo… Ese tipo de cosas… (Ríe). La cervecita y el buen tiempo. En Rusia lo pasé bien, pero es muy frío y el idioma muy difícil, y la gente un poco distante. Y en Berlín, un poco lo mismo. Es un sitio muy oscuro con gente un poco fría. El 4 de julio hago mi último espectáculo en Berlín y ya tengo un billete para volver al día siguiente a España.

¿Cómo ves tu futuro laboral en España?

Me quedaré en Madrid, pero para el año que viene tengo al menos siete estrenos, en Montecarlo, Pekín, Grecia, Stuttgart… Mi visión de futuro es seguir montando seis o siete ballets por el mundo, como ya hacen ahora los asistentes que tengo por el mundo. Ahora, como no dirigiré, tendré tiempo de ir a ver mis estrenos y de ensayar con los bailarines. Quiero hacer ballets en compañías nuevas. Llevo dirigiendo más de 30 años y me lo quiero tomar con tranquilidad. Estoy un poco cansado. Me han ofrecido dirigir dos compañías de Estados Unidos, quieren que sea su coreógrafo estable, pero no lo sé. Me lo quiero pensar, porque no quiero ya más ataduras ni tener mi agenda llena de obligaciones. Quiero, por lo menos, un año tomármelo un poco tranquilo.

Me han ofrecido hasta televisión. Ser jurado de un concurso de esos de baile. Creo que se llama Bailando con las estrellas. Pero no creo que acepte, aunque me ofrezcan un pastón. Bueno, no sé, ya veremos. No creo que acepte.

¿Has logrado perdonar al sistema español de lo ocurrido con tu marcha de la CND?

Perdonar, no. Uno no puede perdonar la ignorancia y la insensatez. Ese ministro y esa ministra, ¿dónde están ahora? Armaron el lío y se largaron. Lo malo de los políticos es que solamente velan por sus intereses. Por su partido, por las elecciones. Aquí en Alemania también pasa lo mismo. En Berlín también me presentaron la carta de finiquito justo un mes antes de las elecciones y eso no se puede perdonar. Me sustituyen por una coreógrafa alemana por una cuestión de electoralismo puro. Y eso no se puede consentir, el arte no tiene que meterse con la política.

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Sobre el autor

Manuel Cuéllar
El 12/12/12 decidió poner en marcha esta revista después de una experiencia profesional de 17 años en el diario EL PAÍS, donde se convirtió en un periodista todoterreno. Se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el máster en la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. Periodista convencido de las bondades de las nuevas tecnologías, cubrió el 15 M por Twitter y otras redes sociales. Puedes seguirme en mis cuentas personales de Twitter, Facebook e Instagram. Gracias.

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Un comentario

  • El 29.04.2018 , Ana ha comentado:

    Como Nacho Duato hoy y ayer Picasso o Casals debía hacer mas creativos, escritores, pintores . No darle a este país nada de su arte hasta que no cambie su política de corrupción y miseria cultural e incluyo a la oposición. En España el arte esta en los toros.Es triste la miseria cultural de un país que tuvo un siglo de oro.

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