11.03.2019

No nos gustan los animales tristes en el zoo

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Un panda rojo en un zoo. Foto: Pixabay.

Un panda rojo en un zoo. Foto: Pixabay.

El escritor Alejandro Palomas (premio Nadal 2018 por ‘Un amor’, autor de novelas como ‘Una madre’, ‘Un hijo’ y ‘Un perro’) se mete en la piel de Guille, un niño de 9 años, para crear su propia sección de ‘Cartas al director’ en ‘El Asombrario’. En ella hace reflexiones y preguntas importantes, pero que pasan inadvertidas en este mundo de adultos preocupados en bucle por los mismos asuntos. En esta segunda carta, Guille cuenta su experiencia de una visita al zoo con su cole. “El zoo es un sitio un poco triste, o sea solo un poco hasta que llegamos a los elefantes. Entonces ya fue muy triste, como de las películas con final que los novios no se quieren ni se quedan juntos ni nada”.

Hola, señor director. Soy Guille otra vez. Es que me pasa una cosa que no sé si es grave o a lo mejor no mucho, o sea tanto como para que la saque en su revista, pero a lo mejor sí y por eso. Es que ayer fuimos de excursión con el cole y al principio íbamos a ir al parque grande que está un poco lejos, donde tienen muchas palmeras de sitios tropicales como de Málaga y Colombia, de Sudamérica del sur y otros más que ahora no me acuerdo, pero al final no pudimos ir. Dijo Ana Robles, que es sobrina de la directora y siempre se entera de todo antes que nadie, que las palmeras tenían una cosa que se llama plaga y que es como cuando en verano te da mucho el sol y se te pela la cara y la espalda y te escuece toda la noche, pero con bicho y todo.

Entonces la seño dijo: “Será mejor que vayamos al zoo”. Y fuimos. Bueno, todos menos los gemelos Rosón. Es que sus padres son veganos y solo comen verduras vivas y solteras y votan al partido de los animales que no te atacan y por eso no los dejaron ir. Y al principio fue muy chulo, porque había de todo: monos, bucéfalos, jirafas y hasta caimanes gigantes, que son como los cocodrilos de los documentales de la tele en los que habla el señor que da sueño pero más quietos, porque están siempre durmiendo. Es que dice mi hermana que están hipnotizados por un mago de Oriente. Y también vimos las serpientes, pero solo hasta que llegamos a la gorda blanca que era como Ka, la del Libro de la Selva, pero en peor, porque en un rincón de la jaula de cristal tenía un ratón pequeño que temblaba y Javier Tomeo se rio muy fuerte y dijo “bah, eso es solo el aperitivo, ya veréis, ya”, y Nadia Ruiz se mareó tanto que se vomitó encima el bocadillo de mortadela y tuvimos que salir porque olía muy mal.

Un elefante en un zoológico. Foto: Pixabay.

Un elefante en un zoológico. Foto: Pixabay.

Es que le escribo para pedirle una cosa, señor director, aunque a lo mejor no se puede, pero a lo mejor sí. Lo que pasa es que cuando volvíamos de la excursión en el autobús, Nazia estaba muy callada, bueno, ella y todos, porque el zoo es un sitio un poco triste, o sea solo un poco hasta que llegamos a los elefantes. Entonces ya fue muy triste, como de las películas con final que los novios no se quieren ni se quedan juntos ni nada. Lo que pasó fue que había dos elefantes y uno se acercó y lloraba por un ojo y nos miraba todo el rato hasta que Marisol Recaredo dijo que seguro que lloraba porque no podía ver a sus padres, que están en África, y a ella también le pasa lo mismo, es que como es de Ecuador vive aquí con su tía, pero sus padres no pueden porque no tienen dinero para el billete y solo los ve por Skype desde que tenía dos años. Y yo quiero pedirle si a lo mejor usted, que es director y manda, puede decirle a los dueños del zoo que por lo menos dejen a los animales hablar con sus padres por el ordenador o por el móvil, que es más fácil porque no pesa tanto, ¿o a lo mejor con un locutorio también podrían?

Hola otra vez, señor director, vuelvo a ser yo. Es que ayer tuve que apagar la luz y hoy ya no es ayer y esta mañana en el patio hemos estado hablando Nazia y Marisol y también otras niñas y dos niños de quinto y, como saben que le conozco por escrito, me han dicho que le diga que no, que lo de Skype no. Mejor si le dice al dueño del zoo que les pague el billete de avión a todos los animales para que puedan volver con sus padres y que luego ponga ordenadores en el zoo con WIFI para que podamos hablar con ellos en directo, y así también conoceremos a sus padres y a sus hermanos y el elefante, que se llama Simba, ya no llorará más, y a lo mejor, como se pondrán contentos porque están en casa, nos invitan para las vacaciones y ya está.

Bueno, no, no está. Creo que a la serpiente gorda que come ratones que tiemblan para el aperitivo mejor no iremos a visitarla de momento, ¿vale? Y ahora sí que está, señor director. Aunque, ya de paso, ¿podría decirle a la directora del gobierno, si la ve en una reunión de las suyas importantes con traje negro, que a los niños no nos gustan los animales tristes porque nos dan mucha pena y también pesadillas?

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Sobre el autor

Alejandro Palomas
Novelista, traductor y poeta, ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Literatura Juvenil 2016 con Un hijo y el Premio Nadal 2018 con Un amor. Su obra ha sido traducida a más de 20 lenguas.

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3 comentarios

  • El 11.03.2019 , Beni ha comentado:

    A mí sin ser tan pequeño me pasó algo parecido que me hizo no volver a pisar un zoológico y no ir a ver ningún espectáculo, como los circos, acuarios .., donde “actuan” animales (los toros siempre me parecieron una salvajada). Bueno a lo que iba, tendría unos 15 años y fuimos de excursión a Córdoba, después de ver los monumentos nos llevaron a ver el zoológico, y la tristeza que sentí se transformaron en lágrimas cuando vi al oso, no he visto un animal más triste y abatido en mi vida, desde entonces me planteé que no son centros de recuperación, son centros de reclusión de por vida para unos seres que deben de vivir en libertad.

  • El 11.03.2019 , Pilarín ha comentado:

    Hola, soy maestra y aparte de estar completamente de acuerdo con Guille en esta petición (ojalá le escuchen y dejemos de ver animales enjaulados); me gustaría darte la enhorabuena por lo mucho que te acercas a la visión y expresión de la infancia…Yo animé muchas veces a mi alumnado a escribir cartas a la dirección de periódicos, a empresas, a alguna cadena de televisión cuando salía algún tema que les indignaba y leyendo a Guille he recordado muchas de sus expresiones…por que, aunque yo las corregía trataba siempre de mantener su maravillosa forma de comunicarse. Gracias

  • El 11.03.2019 , Tiga ha comentado:

    Buenas a todos,
    Quisiera decir que a mi tampoco me gusta ver animales tristes. Pero no obstante, me gusta menos verlos amenazados, que se queden sin su habitat y en amenaza constante por el hombre.
    Hay zoológicos y zoológicos, todos deben mejorar y algunos hay que darles un empujóncito para que lo hagan. Pero también hay una gran cantidad de zoos que intentan preservar lo poco que queda de la fauna, conservan y ayudan a los animales a volver a su hábitat. Conciencian a la gente de que los animales no son máscotas y que no debemos quitarle su hábitat ni matarlos. Mu has organizaciones importantes respaldan y ponen su sello a esos zoos. Será por algo.
    Mi opinión es que todos deberíamos trabajar en conjunto por lo que nos une, la animales, la fauna de nuestro pobre planeta que va muriendo de una forma silenciosa para algunos y alarmante para otros.
    Antiguamente sé que los zoos se crearon con un propósito menos empatico para los animales pero más lucrativos para las personas. A día de hoy, décadas más tarde eso ha desaparecido en muchos zoos. Y ahora son un pilar para proteger, conservar y ayudar a los animales que están siendo amenazados.
    La gente prefiere ver animales libres, no encarcelados, pero desconocen que son refugiados y criados en cautividad para devolverlos a su entorno y que así puedan proliferar. Habrán todavía animales longevos que los capturaron de su hábitat, seguro, pero eso lo hicieron gente que ya no está al mando de los animales.
    Soy ingeniero, este tema no es mi campo, pero veo que hay un cambio de juego, hay que unir fuerzas y recursos en vez de dividir al pueblo. Mi opinión es que todos queremos lo mismo, pero la manera de demostrarlo es distinta.
    Un saludo.

    TIGA

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