02.06.2016

Ocho fotógrafas reflejan Europa en las aguas del Danubio

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Foto: Jessica Dimmock.

Foto: Jessica Dimmock.

¿Cuál es el punto de unión entre ocho mujeres de diferentes nacionalidades que deciden emprender un viaje juntas? Un homenaje a Inge Morath, la fotógrafa que descubrió a través de su cámara una nueva forma de mirar a las personas y que hizo el recorrido del Danubio retratando a sus gentes y paisajes mucho antes de que Claudio Magris escribiera un libro fundamental con el título del río más largo de la UE. Espacio Fundación Telefónica y PhotoEspaña 2016 traen a Madrid un proyecto que refleja en las aguas de un río la memoria y la sociedad de Europa.

Celebración, recuerdo, así surgió el proyecto Tras los pasos de Inge Morath. Miradas sobre el Danubio, una exposición comisariada por Celina Lunsford, directora artística del Fotografie Forum Frankfurt, que reúne 60 fotografías de Inge Morath en blanco y negro y un centenar de las mujeres que decidieron reeditar el viaje de la la primera mujer que ingresó en la agencia Magnum. Décadas más tarde de que Morath emprendiera su proyecto, ocho fotógrafas ganadoras del Inge Morath Award –premio otorgado anualmente a una fotógrafa documental de menos de 30 años- decidieron, en el verano de 2014, emprender su viaje para reivindicar la fotografía como memoria.

Morath (Graz, Austria, 1923 / Estados Unidos, 2002) se crió escuchando y leyendo las mágicas historias de los habitantes del río, los Nibelungos, y ya adulta no pudo resistirse a seguir su recorrido. En los 2.888 kilómetros desde su nacimiento hasta la desembocadura, fluye a través de diez Estados y, como arteria de Europa, une distintos pueblos, religiones y culturas. Toda la historia de Europa Central ha sido escrita en sus orillas. Con poco más de 30 años, en 1954, Morath inició un mítico viaje fotográfico a lo largo del río Danubio, viéndose obligada a detener su ruta en varios países a causa del Telón de Acero. En 1993, volvió a la zona para completar su trabajo en los países del bloque del Este y, durante un período de dos años, documentó el impacto que había tenido la reapertura de las fronteras en la cotidianidad de la gente. Fue una viajera incansable, pero si hubo algo que nunca retrató fue la guerra: “Como yo la viví”, decía, “soy incapaz de fotografiarla, aunque considero muy importante que otros lo hagan”.

En alemán, la lengua materna de Inge Morath, el río es una palabra femenina y la dama de la fotografía nunca hubiera imaginado mejor homenaje que el de estas jóvenes que a través de sus cámaras dialogaron desde el presente con el pasado.

Olivia Arthur (Reino Unido, 1981), Kathryn Cook (Estados Unidos, 1979), Lurdes R. Basoli (España, 1981), Jessica Dimmock (Estados Unidos, 1978), Claire Martin (Australia, 1980), Claudia Guadarrama (México, 1976), Emily Schiffer (Estados Unidos, 1980) y Ami Vitale (Estados Unidos, 1971) decidieron embarcarse en la aventura en julio de 2014 y lo hicieron a lo grande, en un camión caravana en el que exponían la obra de Inge Morath en las sucesivas etapas. Las cifras son cantarinas: 12 mujeres, 3 hombres; 2 bebés y 1 niña; 1 camión y 4 coches; 6.543 kilómetros; 80 horas en la carretera. Durante 34 días de viaje, visitaron 8 países y 19 ciudades. Partieron desde el nacimiento del Danubio, en la Selva Negra (Alemania), y terminaron en la desembocadura, en el Mar Negro (Rumanía).

Foto: Claire Martin.

Foto: Claire Martin.

Foto: Ami Vitale.

Foto: Ami Vitale.

“¿Cómo voy a fotografiar este río?”, se preguntaba Morath en el inicio de su viaje en los años 50, sin guía, sin reservas de hotel, atraída únicamente por el Danubio. “¿De cuántas maneras se puede fotografiar el agua y qué pueden comunicar tales imágenes? Un río no es sólo un caudal de agua, un río tiene en sus riberas una historia”. Y eso hicieron sus discípulas, contar la vida que fluye en sus orillas.

Lurdes R. Basoli centró su proyecto en instantáneas de mujeres que despertaron en ella “una consciencia de mujer que permanecía escondida en algún rincón y que sigo explorando tiempo después”. Olivia Arthur retrató las idas y venidas del amor, y de aquellos días recuerda no prestar atención ni al tiempo ni a las distancias: “Sólo nos concentrábamos en sentirnos en movimiento, a sabiendas de que no se trataba de llegar a una meta, sino de aprender unas de otras. El Danubio nos dio un regalo liberador, que fue, en definitiva, el reunirnos a todas”.

Kathryn Cook eligió el primer tramo del camino, la Selva Negra. Con su hija Luna de la mano, la fotógrafa salía de noche a buscar hadas en las ramas de los árboles. Jessica Dimmock retomó los orígenes de su abuela rumana y se extasió ante el río terroso, oscuro, con animales bebiendo de sus aguas. Claire Martin recordaba las fotos de Koudelka sobre los gitanos y dejó que las imágenes fueran sus palabras acerca de los River Boys: “Empecé a examinar la cultura de la masculinidad en las comunidades romaníes”.

Foto: Olivia Arthur.

Foto: Olivia Arthur.

Foto: Ami Vitale.

Foto: Ami Vitale.

Para Claudia Guadarrama fue un viaje de descubrimiento del Viejo Mundo y eligió el feísmo, restos de civilización con sillas de plástico, esqueletos de naves industriales, restos de barcos y puestas de sol. Claudia recuerda la visita a la caravana de una mujer que Inge Morath retrató 22 años antes. Emily Schiffer descubrió el Danubio con su pequeña hija a cuestas: “Empecé a hacer fotos con mi iPhone porque así podía disparar y sujetar a mi bebé de 16 meses en la cadera”. Y así retrató historias íntimas y fotografías de las comunidades del río en gran formato. Ami Vitale sintió que la libertad era, en cierto modo, aterradora: “Tenía que encontrar el equilibrio en el caos y en ese sentido el río fue una metáfora”.

Cuando llegaron, después de un mes, a la desembocadura del Danubio en el Mar Negro la explosión de júbilo fue absoluta. Todo el equipo se zambulló en el mar y celebraron el fin del viaje. Porque un río no es sólo agua y la fuerza de sus aguas ha creado un paisaje único que ellas, las ocho mujeres, captaron a la manera de Inge Morath, con pasión y coraje.

Tras los pasos de Inge Morath. Miradas sobre el Danubio, puede verse en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid hasta el día 2 del próximo mes de octubre.

Foto: Claire Martin.

Foto: Claire Martin.

Foto: Lurdes R. Basoli.

Foto: Lurdes R. Basoli.

Foto: Claucia Guadarrama.

Foto: Claucia Guadarrama.

Foto: Kathryn Cook.

Foto: Kathryn Cook.

Foto: Olivia Arthur.

Foto: Olivia Arthur.

Foto: Jessica Dimmock.

Foto: Jessica Dimmock.

Foto: Kathryn Cook.

Foto: Kathryn Cook.

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Sobre el autor

Julia Luzán
Julia Luzán Periodista. Observadora de la realidad. En el diario El País durante 27 años. Antes, corredora de fondo en periódicos y revistas. Me gusta el arte, devorar libros y contar como son las cosas y adivinar que hay detrás de ellas. Puedes seguirme en Twitter @jluzan

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2 comentarios

  • El 02.06.2016 , Alex Mene ha comentado:

    Muy buenas esas fotografías.

  • El 03.06.2016 , Miguel ha comentado:

    Son malas con ganas. Un ejemplo más del “feísmo” dominante en las artes europeas. Felicidades.

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