26.09.2014

Pon un coro en tu vida

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Didoyeneas12013

El coro de Ladinamo del Patio Maravillas en un momento de la representación de la ópera barroca “Dido y Eneas”, de Purcell. Foto: Caye Abad.

Pon un coro en tu vida, canta en grupo, reúnete con tus compañeros un par de días a la semana para ensayar y… Voilá!, vivirás mejor, serás más feliz y te sentirás parte de una comunidad. Una nueva versión de coros deja prejuicios atrás y se está expandiendo por España, desde Ladinamo a La Solfónica, como metáfora de juntar manos y voces, afinar y entonar juntos, para construir algo bello, que sube la autoestima individual y de la comunidad.

Sí, parece el anuncio de un producto “milagroso”. Pero es que realmente es “un producto milagroso”: Cuando un grupo de personas unen sus alientos y entonan una melodía, cuando trabajan juntos con su cuerpo y con su voz para expresarse y crear belleza, se produce un milagro. Y lo afirmo sin sonrojo porque yo misma llevo experimentando esto en los ensayos y actuaciones con mi coro desde hace más de 10 años. Es un momento sanador que libra de la depresión y sube la autoestima. Cantando en grupo incluso se alcanza un latido del corazón común, acompasado, y se hace cierto eso de que todos en realidad somos uno.

Lo contaron Christophe Barratier en Los chicos del coro y el director sueco Kay Pollak en la apenas conocida en España Så som i himmelen (As It Is in Heaven), ambas de 2004, y cada cierto tiempo encuentro artículos que ahondan en esta idea. Brian Eno es un fan absoluto del canto en grupo. En su artículo “Cantar es la llave para una larga vida” afirma: “Creo en el canto. Creo en el canto en común”, y añade: “Creo que cantar es la llave para una larga vida, una buena figura, un temperamento estable, mayor inteligencia, nuevos amigos, confianza en uno mismo, mayor atractivo sexual y un mejor sentido del humor”. Eno se reúne periódicamente a cantar a capella con un grupo de amigos a los que se suma también de vez en cuando el exitoso showman Stephen Colbert.

Esto que dice Eno, en castellano lo explica el gráfico refrán “Quien canta, su mal espanta”. La revista Time tituló así un artículo en 2013 sobre este tema: Cantar cambia tu cerebro: ha sido científicamente demostrado que cantar en grupo reduce el estrés, alivia la ansiedad y eleva las endorfinas”.

Quizás sea por estas razones por las que quien lo prueba suele engancharse a la tribu coral. En España el movimiento de coros amateur cada vez es más potente y estos primeros días de otoño es una buena oportunidad para sumarse, ya que la mayoría de los coros buscan nuevas voces en audiciones para incrementar su plantilla.

Siempre fue un movimiento muy fuerte en el País Vasco, donde es verdadera tradición. Pero desde hace más de 10 años se manifiesta como un fenómeno en alza en otras partes del país, de modo que aquellos que aún crean que los coros pertenecen a un mundo de iglesias, de actos protocolarios de universidades o de periféricos centros culturales que vayan abandonando esa idea.

Lo demuestran formaciones como Ladinamo, el Coro Pez (ambos vinculados al centro autogestionado Patio Maravillas de Madrid) o la Solfónica, que nació en el 15M. Una de las novedades que estas agrupaciones aportan al panorama coral es que llevan la música (llamada) clásica a espacios en los que tradicionalmente no se interpreta, como centros okupados, mercados de abastos, la calle, las fiestas autogestionadas de distintos barrios o manifestaciones y actos reivindicativos (como es el caso de la Solfónica, que además ha incorporado mucho repertorio popular y composiciones nuevas de los propios cantores). También coros como Entredós (de mujeres) y los grupos Voces para la justicia social y Música de ida y vuelta unen sus voces en actos como “Cantando a la Justicia Social”, que se celebró en junio en la Sala Galileo.

Malela Durán, directora e impulsora de Ladinamo, cuenta lo que supuso la llegada del coro al centro okupado Patio Maravillas: “De repente un colectivo de estas características recibía a un compañero artístico poco habitual, un grupo de personas con ganas de cantar, mejor o peor, a Bach o a Juan del Encina. El coro combatía los prejuicios de que la disciplina de trabajo en un grupo ‘por amor al arte’ resulta perjudicial o burguesa, mientras defendía ante
cualquiera que se quisiera oponer que un coral religioso de Bach tenía perfectamente cabida entre las paredes de un centro okupado, tanto como el hip hop o el rock urbano, por poner algunos ejemplos”.

Ladinamo, poco a poco, se fue ganando seguidores entre los patieros y ahora incluso reyes del indie como Nacho Vegas han contado con este coro para sus últimos trabajos, tanto en la grabación de sus discos como en sus giras. En Resituación, de Nacho Vegas, hay dos canciones en las que Ladinamo hace los coros: Polvorado y Runrún.

Pero no dejemos de lado circuitos más tradicionales a la escena clásica. También los conciertos participativos de El Mesías, de Händel, son una cita anual que emociona al que participa en ellos, y no digamos al que escucha más de 500 cantantes amateur entonando el Aleluya. Organizados por la Obra Social de La Caixa desde 1995 en distintas ciudades españolas, este evento une a coralistas aficionados con coros y orquestas de primera línea mundial. Para El Mesías los participantes ensayan muy duramente durante los meses de otoño y cantan partes de la obra en dos conciertos de Navidad en los que hay tortas para conseguir entradas. El Mesías es un ejemplo de que obras compuestas a partir de textos cristianos y con una finalidad de alabanza a lo divino trascienden lo religioso y se convierten en himnos de la humanidad.

En la línea de los conciertos partipativos se encuentra el Orfeón de Malasaña, con los coros del Patio Maravillas como anfitriones. Es una gran fiesta de coralistas aficionados o de gente que nunca antes ha cantado que se enmarca en las fiestas autogestionadas de Malasaña (del 2 de mayo). En la última cita del Orfeón acabó cantando también el público, en un ejemplo de hermandad que ponía la piel de gallina.

Internacionalmente el fenómeno es igual o mayor. Leo en Time que en Estados Unidos cantan en coros 32,5 millones de adultos y que 10 millones de estos han comenzado a hacerlo hace apenas seis años. Gran culpa de ello la tiene también el chico de oro de la dirección coral internacional: Eric Whitacre, compositor y director, con un talento especial para movilizar grupos y también para la autopromoción. Con más de medio millón de seguidores en redes sociales, Whitacre fue en primero en crear un coro virtual, en 2009. Ya va por el cuarto. En esa primera experiencia online contó con unas 200 voces de todo el mundo, que entonaron a través de sus pantallas de ordenador la preciosa canción Lux Aurumque. El vídeo echó a rodar por Youtube y desató la fiebre coral y whitacreriana por todo el globo. En el siguiente participaron más de 2.000 cantores y en los demás la cifra ya supera los 5.000. El último lo presentó ante la Reina de Inglaterra, y Whitacre ya ha participado en TED y ha ganado varios premios Grammy.

Tras la dimensión humana está la social, porque cantar en un coro es uno de los ejemplos más claros de hacer comunidad: nadie destaca, un grupo de voces crean una voz única y trabajan para un resultado común. A la vez, la voz de cada coralista es necesaria para el colectivo y todos son importantes. David Alegre, director de La Solfónica, expresa muy bien esta dimensión: “Es el trabajo colectivo lo que cuenta, el estar todos a una”, explica. “Lo interesante y grande de un coro es cuando las flechas de relación no van sólo del director a los cantores, sino que van entre todos los que lo forman”. Ahí, señala Alegre, es cuando se produce la “escucha” de los demás y se crea “la comunión del grupo”.

“En un coro no se acaba con las individualidades”, dice Malela Durán, “pero éstas solo tienen sentido si se ponen al servicio del bien común, del empaste, de la afinación, de la búsqueda colectiva de una belleza concreta”. Muy significativo para aplicarlo a otras instancias públicas y del bien común.

¿Que dices que tienes una oreja enfrente de otra y que no eres capaz de entonar? ¿Que dices que no lees música? Muchos coralistas no saben solfeo y en sitios como El Molino Escuela de Artes, por ejemplo, dan clases de iniciación a cantar en coros a personas que jamás lo han hecho. Y lo que se demuestra finalmente es que todos somos musicales. No se trata de brillar cual prima dona en el escenario, se trata de respirar en común, de entonar en común y de seguir creciendo como personas y como sociedad en común. ¿Cómo podría ser si no?

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Sobre el autor

Ana Llovet
Lo mío es escribir sobre temas sociales. Sobre el ser humano, su búsqueda interior y su integración, o no, en el entorno. Es a donde me acaba llevando siempre mi olfato o mi corazón, por mucho que me desvíe de ese camino, y donde siento que puedo contribuir en algo a lograr el tan necesario cambio de conciencia. Escribo en El Asombrario & Co desde 2014. Antes, desde 1992, hubo muchos otros medios, algunos de mucho renombre, y gabinetes de comunicación, pero en ningún sitio como este me he sentido tan libre a la hora de expresar mis ideas. Mi Twitter: ‘@ana_llovet’

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6 comentarios

  • El 22.10.2014 , Vicky Moreno ha comentado:

    Totalmente de acuerdo, Ana. Comparto la emoción y la gloria de cantar en un coro con una calidad musical y humana excepcional.
    Benditos sean los cantores… Como decía Horacio Guaraní y entonaba tan bien Mercedes Sosa:
    “Si se calla el cantor calla la vida,
    porque la vida, la vida misma es todo un canto;
    si se calla el cantor, muere de espanto
    la esperanza, la luz y la alegría….”
    ¡Cantemos!

  • El 03.10.2015 , Coros en Madrid ha comentado:

    Un artículo genial!! Muchas gracias. La maravilla de cantar en coro, la magia del empaste de las voces. :)))))

    También existe en Madrid la posibilidad de participar en coros de música improvisada. Es también una experiencia genial:

    https://www.youtube.com/watch?v=vNdotqd4XlI

  • El 24.04.2017 , Rosa ha comentado:

    Buenas! Me encantaría entrar a formar parte de ese coro. Alguien me podría decir cómo he de contactar?

  • El 19.02.2018 , Patricia Bilbao ha comentado:

    Hola buenas ! Me gustaría participar en algún coro, me gusta mucho cantar y relacionarme

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