El reloj de un fornido actor

El reloj de un fornido actor

Foto: Pixabay.

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Llegamos al relato número 9 de la serie en torno al deseo que este verano está ofreciendo ‘El Asombrario’ en colaboración con el Taller de Escritura de Clara Obligado. “Desiderio se sienta en el sofá, enciende el televisor y va engullendo los anuncios. Se acaba de enamorar del reloj que lleva un actor fornido, que va acompañado de una mujer voluptuosa, ambos en un coche carísimo”. Y da un giro a su vida para lograr eso que anhela a través de un carísimo reloj. Pero el tiempo marca sus propias horas.

Por SERGIO DE LA PAZ

Desiderio se sienta en el sofá, enciende el televisor y va engullendo los anuncios, mientras empieza su programa favorito. Se queda embobado mirando el aparato. De repente, algo sucede. Se acaba de enamorar del reloj que lleva un actor fornido, que va acompañado de una mujer voluptuosa, ambos en un coche carísimo. No le gusta el Casio negro de plástico que lleva en su brazo fofo, al que no le acompaña ninguna mujer, ni coche alguno.

Él desea el tiempo que marca ese reloj. El de los bíceps de estrella de cine, que emergen cuando señala la 1. El de las mujeres con vestidos escotados, que caen rendidas a sus pies cuando marca las 2. El de los coches veloces, que aparecen rugiendo de la nada cuando señala las 3.

Soñando con ese tiempo, encuentra un trabajo que le parece caído del cielo: llevar relojes de una punta a otra de la ciudad. En cuanto llega a su nuevo puesto, se da cuenta de que no es lo que le habían contado en la entrevista: ahora trabaja duro cargando con nocturnidad relojes de cuco de más de 50 kilos. En su Casio negro de plástico dan la 1, las 2 y las 3 de la mañana tan despacio que parece que los números se han detenido.

Con el último sueldo consigue reunir el dinero y corre a buscar el reloj que encierra el tiempo que él anhela. Se lo pone en la muñeca y espera que, de vuelta a casa, sus deseos se vuelvan realidad.

Pero a la 1, en vez de bíceps, emerge una hernia causada por cargar relojes que pesan más que él.

A las 2, en vez de una mujer con un vestido escotado, encuentra una anciana en bata, pidiéndole explicaciones por el cuco que no se asoma.

A las 3 sí que se le aparece un cochazo de la nada. Pero, como va admirando su nuevo reloj, no se da cuenta hasta que el tiempo que deseaba se lo lleva por delante.

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Comentarios

  • Alberto Gutiérrez

    Por Alberto Gutiérrez, el 15 agosto 2018

    Breve, audaz y divertido. Me ha encatado. Olé Sergio 😉

  • Jesús María Moreno Solanas

    Por Jesús María Moreno Solanas, el 15 agosto 2018

    Muy bueno Sergio. Cada vez que lo releo, me gusta más. Enhorabuena.

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