11.05.2014

Robert Harding, el fotógrafo del urbanismo absurdo

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El fotógrafo

El fotógrafo Robert Harding en su exposición en La Fábrica. © Roberto Villalón

Robert Harding Pittman reflexiona con sus fotos sobre el modelo de grandes urbanizaciones que hemos padecido en los últimos años. En su libro ‘Anonymization’, que también es una exposición que se exhibe en La Fábrica hasta el 1 de junio, nos muestra los efectos de esta forma de construir en el entorno, la sociedad y la economía. El urbanismo absurdo.

Robert (Rochester, Nueva York, 1966) creció entre Boston y Hamburgo. Cursó un máster en Ingeniería Medioambiental, de ahí su interés por el paisajismo y el impacto de las macrourbanizaciones. Otra versión de la exposición ya pasó por La Casa Encendida el año pasado, pero Robert insiste en Madrid, puesto que la actualidad de sus fotos no ha palidecido. Cuando se vuelve a hablar de una posible recuperación económica, la amenaza de este modelo urbanístico se hace de nuevo presente.

La fotografía siempre ha tenido una preocupación por el entorno urbano, la arquitectura, la relación de las personas con sus ciudades. En tu caso, ¿cuál es el origen de esta preocupación?

Antes era ingeniero de Medio Ambiente. Ya desde los ocho años hacía fotografías. Siempre ha sido una pasión. Además, en mi vida he visto cómo muchos espacios que eran vírgenes han desaparecido y me duele mucho. Ha habido una destrucción masiva en muchos sitios. Por eso hago una pequeña protesta con mi cámara. Estoy criticando un modelo urbanístico muy destructivo y disonante con la naturaleza.

¿Cómo es esa forma de construcción?

Muchas veces se trata de comunidades autosuficientes, con sus tiendas, sus escuelas, sus carreteras, sus centros comerciales, campos de golf… Y se aíslan de las comunidades que existían previamente. Se basan en el uso del coche y esto provoca atascos, tiempo perdido de tu vida, mucho consumo de petróleo… Además, desaparece la interacción entre personas. La gente se ve en los atascos o en el centro comercial. No te cruzas con nadie en las calles.

Encima, esto genera que se aísle a la gente que no puede conducir: discapacitados, niños, ancianos, enfermos… Yo lo viví en Los Ángeles. En Estados Unidos se utiliza la expresión “urban sprawlpara hablar de este modelo. España es el país europeo donde más se da, aunque aquí no supone tanto terreno construido como en EE UU, porque se hace de forma más vertical. Pero en la costa mediterránea sí hay estas urbanizaciones con más de 2.000 casas iguales.

Blue Diamond | Las Vegas, USA.

Blue Diamond | Las Vegas, USA © Robert Harding

¿Este modelo se da de forma globalizada en países que en principio son diferentes?

Sí, de forma uniforme, con el mismo modelo, sin importar la geografía, la cultura o el clima local. No sólo es agresivo con el medio ambiente, sino que estamos perdiendo nuestra cultura y nuestras raíces. Y al final nos estamos dañando nosotros mismos.

¿Hay alguna particularidad en la forma en la que se aplica en España?

En la costa se da este modelo urbanístico de forma más frecuente. En Madrid, afortunadamente, hay bastante transporte público. Esto es un dato positivo. También se está extendiendo por aquí la falta de tiendas pequeñas; se está llenando todo de grandes franquicias, como en EE UU.

¿Qué lugares has fotografiado en España?

Principalmente, Murcia. También Alicante y Benidorm, pero sobre todo Murcia, porque hice un documental sobre la costa murciana. Era el único tramo de costa mediterránea virgen que quedaba y los planes urbanísticos eran bestiales. Se pretendía duplicar la población, construir 60 campos de golf, autopistas y aeropuertos.

Empezaste a fotografiar España a principios de la década pasada, pero llevabas desde los 90 haciendo fotos en otros países. ¿Veías venir la burbuja?

Para mí era evidente que iba a pasar, tanto en EE UU como aquí. Se hacían planes previendo que se iba a duplicar la población, cuando eso era imposible. No existía un plan global. Cada constructor hacía sus proyectos de forma independiente y, aunque sabían que esto iba a pasar, trataban de vender antes de que estallara todo. En 2006, según el Ministerio de Medio Ambiente, se estaban construyendo dos hectáreas por hora, el equivalente a dos campos de fútbol. ¡Increíble!

¿Qué culpa tenemos los ciudadanos de esto?

Es una pregunta que debemos hacernos. Yo mismo también soy culpable, no estoy por encima de nadie. Por ejemplo, para hacer este proyecto he conducido y volado mucho. Pero de todas formas, no es tanto culpa de la gente de la calle, sino de los que mandan y de unos pocos que se benefician mucho y no piensan en los demás. A través de las películas de Hollywood se nos vende este modelo basado en el lujo, el bienestar. Unos promotores me decían que sin campos de golf no se venden las urbanizaciones, aunque este deporte no se practique porque es carísimo. La gente se siente lujosa con esas cosas, busca símbolos de estatus.

Estéticamente tomas algunas decisiones. Por ejemplo, no fotografías personas. ¿Por qué? 

Me interesa más enseñar la huella que dejamos. Si hay personas en las fotos, el enfoque va a la persona. El protagonista es el paisaje, la naturaleza y lo que dejamos al futuro. Pero también es una crítica a mi antigua profesión de ingeniero y a la necesidad que tenemos de ordenar todo, de los ángulos rectos, que no son nada orgánicos…

Ensanche de Vallecas | Madrid, España. © Robert Harding.

Ensanche de Vallecas | Madrid, España © Robert Harding.

El libro y la exposición tienen diferentes capítulos.

Hay cuatro fases. Empezamos con la tierra: la domesticamos, arrasamos la vegetación que existe y la tapamos con asfalto, añadimos césped donde muchas veces no hay agua para regar, ponemos árboles decorativos… La fase dos es la conversión, la construcción de las urbanizaciones. En una tercera fase, las casas prefabricadas están acabadas. Y la última fase son las secuelas, entre ellas, la crisis económica y cómo todo se derrumba y volvemos al suelo.

¿La crisis ha parado el modelo? ¿Hemos aprendido algo?

Yo esperaba que sí, que la crisis nos hubiera servido para aprender que esto es autodestructivo. Esperaba que se diera otro modelo económico distinto al basado en el consumo descontrolado, pero me temo que no hemos cambiado mucho. Mi próximo proyecto trata sobre la crisis y cómo la vegetación está colonizando muchas de estas urbanizaciones abandonadas, pero acabo de estar en Phoenix, Arizona, y he visto que el modelo ha vuelto a arrancar.

¿En algún sitio o país has visto que no se dé este modelo?

Sobre todo en pueblos y cascos urbanos. En ocasiones se dan los dos modelos, el uno junto a otro. Y se produce un fenómeno gracioso: el mismo modelo se vende como diferente según los países. En California, a este tipo de urbanizaciones se les llama de estilo mediterráneo, y en Murcia me decían que iban a ser la Florida de Europa.

¿Crees que con estas exposiciones se puede cambiar algo? 

A veces tengo la sensación de que estamos predicando a los ya convencidos.

Albari comunidad planeada| Dubai, UAE. © Robert Harding.

Albari comunidad planeada| Dubai, UAE © Robert Harding.

Anonymization. Exposición hasta el 1 de Junio en La Fábrica. Alameda, 9. Madrid

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