06.08.2013

Seis cosas que he aprendido en un mes

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Nuestro columnista Paco Tomás, director del programa Wisteria Lane en Radio Nacional de España, regresa de sus vacaciones durante el mes de julio. En este primer artículo de la nueva temporada, repasa las materias que le han asombrado durante su descanso estival. Desde Rusia hasta su perfil en la red social Instagram de la que hemos sacado la imagen que ilustra su columna.

 

Llevaba treinta y un días sin escribir cuando abrí un nuevo documento en blanco en el word. Encuentro un indescriptible placer en mi desconexión total del folio virgen, tentador como el torso desnudo que espera ser salpicado de palabras; asfixiante como un amante celoso. Descansar de él es tan saludable como necesario.

Suelo hacerlo en vacaciones. La vacación es el estado ideal del ser humano porque acostumbra a concurrir dos conceptos habitualmente opuestos: tiempo y dinero. He tenido tiempo libre pero no tenía dinero; he tenido dinero, pero no tenía tiempo libre. La conjunción astral de esos dos planetas solo se produce en vacaciones. Si no se da esa unión, esos días no merecen denominarse así.

Durante ese tiempo alejado de la escritura (escribir estados de Facebook o algún que otro tuit no entra en esa categoría), me entrego completamente a la observación. Soy un voyeur absoluto. Adoro mirar. Y después de treinta y un días contemplando puedo resumir mis vacaciones en 6 ideas, aunque hayan sido muchas más. Algo parecido a 6 cosas que he aprendido -o comprobado- en un mes.

  1. Que una de las 100 mejores novelas de todos los tiempos era “Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro)” de Jerome K. Jerome. No lo digo yo, lo dice The Guardian, pero ha sido mi lectura estival y me he documentado un poco sobre ella. Desconocía la existencia del autor y la novela, que ha cumplido 125 años, hasta que un gran lector me la regaló en mi cumpleaños. La novela me ha permitido reencontrarme con un género que adoraba en mi adolescencia: el humor inglés. Importante emplear la misma cantidad de elegante sarcasmo que de loción protectora cuando se pretende leer en una playa tan desierta como una calle sevillana en Semana Santa.
  2. Que detesto Rusia. Como genérico. No me interesa un lugar que no respeta los derechos humanos, que su parlamento entero, sin ningún voto en contra, condena a gays y lesbianas a la clandestinidad con una ley ‘anti propaganda’, como si ser homosexual fuera una oferta de 2×1. Me repugna un estado que ampara con sus decisiones la violencia de grupos neo nazis contra gays y lesbianas. Me provoca náuseas que el ministro de deporte ruso, un tal Vitaly Mutko, amenace a la comunidad internacional con perseguir cualquier muestra de “propaganda homosexual” durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, que se celebrarán en Sochi, y que esos países no retiren su participación en los juegos, como ya se hizo en las Olimpiadas de Berlín 36, como boicot a la Alemania nazi. No pienso pisar ese país hasta que su sociedad evolucione. Sé que boicotear el vodka ruso no sirve de nada pero al menos mantendrá despierta mi conciencia.
  3. Que mi vida en Instagram es más seductora que mi vida real. Tengo una gran vida social, almuerzo y ceno habitualmente fuera de casa, me baño en calas idílicas, encuentro a mi alcance exclusivas obras de arte,…hasta tengo un culo interesante. Miro mi perfil en Instagram y, aunque sé que soy yo el productor de todas esas fotos, también compruebo el paraíso artificial en el que se convierte una red social. Será que la verdad está sobrevalorada. Y contra la verdad, nada mejor que un buen encuadre y un Snapseed.
  4. Que las drogas inspiran a Jenji Kohan. A la guionista norteamericana, que es un cruce maravilloso entre Bette Midler y María Antonia Iglesias, le sale muy rentable contar historias que arrancan en las drogas. Si en Weeds asistíamos a la vida de una madre que vendía marihuana a sus vecinos, en Orange is the new black conocemos a una joven pija que acaba en la cárcel, implicada en una trama de tráfico de drogas. Empecé a ver esta serie el pasado mes de julio y desde el capítulo uno no he podido contener mis ansias por saber más de las historias de esas mujeres encarceladas. Importante: no es un dramón. Es una dramedia. O lo que es lo mismo, serán ustedes capaces de reír con lo que sucede en la prisión. No es Oz. A falta de sexo entre hombres, hay importantes dosis de lesbianismo. Los americanos llaman a eso ‘gay for the stay’, o sea, mantener relaciones con otras mujeres en la cárcel pero tener una sexualidad hetero en el exterior. Lo que en España explicamos con la máxima ‘en tiempo de guerra, todo agujero es trinchera’.
  5. Que un Papa que no insulte ni humille al colectivo lgtb puede ser una novedad pero no es un cambio de mentalidad. Estamos tan acostumbrados a la Santa Inquisición que las declaraciones del Papa Francisco nos han parecido una estrofa nueva del I will survive. Y no lo son. Si bien esas palabras son lo mejor que nos ha dedicado la iglesia católica en siglos de existencia, en su embrión continúan albergando la misma homofobia. Mucho más educada, más ‘jesuita’, pero exactamente igual de dogmática y represiva. El Papa habla de una persona gay que “busca al señor y tiene buena voluntad”. Me encantaría que el Papa profundizase en esos dos conceptos, en lo que ha querido decir, en si, para él, tener sexo con hombres es compatible con la buena voluntad porque con buscar al señor, y más en lugares de cruising, ya sabemos que sí.
  6. Y que un homosexual aburrido, con un smartphone en la mano, es imprevisible. Especialmente si el homosexual en cuestión está en calzoncillos sobre la cama intentando dormir una siesta cuando fuera calientan 39 grados. Estoy convencido de que al Papa Francisco le costaría comprender ese tipo de impulsos.

Puedes escuchar aquí el último programa de Wisteria Lane dirigido por Paco Tomás en RNE. Es de 27/7/13.

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Sobre el autor

Paco Tomás
Soy periodista, guionista y, en los tiempos que corren, funambulista. Escribo. Eso es lo que hago la mayor parte del día. También leo y, en ocasiones, releo. Escribo artículos de opinión, teatro, programas de televisión, guiones de cine inéditos y ahora también hago radio. Soy el de “Carta Blanca” en La 2, el de "Alaska y Segura" en La 1, el de “La Transversal” y “Wisteria Lane” en RNE, el del serial “Kurt & Courtney” en Radio 3 y el autor de "Los lugares pequeños", mi primera novela, editada por Punto en Boca.

Puedes seguir al autor en twitter @srpacotomas

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6 comentarios

  • El 08.08.2013 , H ha comentado:

    Me gusta el punto 5 (el que más)

    Y hecho de menos a Kurt y Courtney

    • El 03.09.2013 , SrPacotomas ha comentado:

      Gracias H.
      Me he conformado con seguir a Courtney Love por el Instagram

      😉

      Abrazo

  • El 09.08.2013 , valenciaalpunto ha comentado:

    Querido Paco,
    Estoy a punto de hacer algo que jamás pensé que haría: defender a Rusia. No he visitado nunca este país, no tengo pensado visitarlo en los próximos lustros, no conozco personalmente ningún ruso. Hace unas horas, yo mismo podía haber suscrito tus palabras, pero ha sido leerlas de pluma ajena y, como un resorte, ha saltado el polemista que llevo debajo del Fred Perry.
    Mi turbación viene cuando veo que tratas la parte como un todo, aunque en este caso la parte sea muy, muy grande. Parece que los rusos solo toleran a un hombre mariposeando si lo ven en el escenario del Bolshoi. Debe ser cosa del clima, quien sabe, pero la cerrazón campa por la estepa.
    Mira, por lo que a nosotros respecta, ni todos los vascos eran de ETA, ni todos los andaluces cobran el PER.Y yo que soy de Valencia, cuando salgo de la Comunitat tengo que aguantar sonrisas burlones como si llevara a cuestas un estigma de corrupción consentida. Ese es el problema de confundir la parte con el todo, cuando resulta que tú no formas parte de esa parte.
    Los adolescentes que acuden a citas concertadas por Internet y luego son grabados y vejados, también son rusos. Los manifestantes que salen a las calles de Moscú a defender (con un par de huevos que muchos machotes querrían) los derechos de la gente lgtb, también son rusos. Y rusa era Anna Politkóvskaya y otros muchos periodistas rusos asesinados por defender la libertad de expresión e intentar airear las cloacas del Estado. Y las Pussy Riot y…
    Entiendo que Rusia no es un destino agradable. Pero si formaras parte de alguno de los colectivos del párrafo anterior, seguro que agradecerías que vinieran a tu territorio personas de lugares donde, a pesar de tener que seguir luchando por nuestros derechos, no tenemos que hacerlo por nuestra seguridad o nuestra vida. Viajar para apoyar, para crear lazos, para oxigenar. Ahora la libertad viaja por las redes sociales, pero un twit no da calorcito, o al menos no tanto como el abrazo de un compañero.
    En cuanto al boicot a las Olimpiadas de Invierno, estoy en contra. La idea que propongo es que las federaciones nacionales den indicaciones voluntarias a sus atletas para que en la ceremonia inaugural, con la retransmisión televisiva cerrada a un montón de países, entren al estadio, hombre con hombre, mujer con mujer, por parejas, cogidos de la mano, abrazados por la cintura o rodeándose los hombros. Y los más atrevidos dándose algún que otro piquito. Sería la bomba. Y emulando a los atletas negros que recogían sus medallas con el puño en alto enfundado en un guante negro, en esta edición lo hicieran con un guante rosa, una gorra con la bandera del arco iris o cualquier otra estrategia de marketing que se le ocurra a un publicista inspirado. Imagino al realizador de la televisión pública rusa sudando tinta para cortar todo estas imágenes que darían la vuelta al mundo.
    Por último, la foto. Paco, estás para mojar pan. Si acaso por seguir con la crítica, tienes que trabajar un poco la simetría de la brazada.
    Un saludo.

    • El 12.08.2013 , Virginia ha comentado:

      Valeencialpunto, en parte te doy razón. Yo he sentido un poco lo mismo cuando he leído lo de Rusia. Aunque en descargo del Señor Paco Tomás, creo que se refiere a Rusia en general, no en los rusos en particular. En Rusia como concepto y no en los pobres ciudadanos que tienen que aguantar esa mierda de gobierno. Tampoco todos los alemanes eran nazis, y unos cuantos como Sofía School y sus compañeros, murieron por luchar contra ellos.

      En cuanto al boicot, me parecería bien si se hiciera, y si no se hace la propuesta tuya es muy buena. Lo triste es que el COI ha dicho que ni se les ocurra, bajo amenaza de sanción que ellos están para competir y no para meterse en política. No se si se han dado cuenta que todo es en el fondo política. Menos mal que existe algún deportista como el patinador neozelandés Blake Skjellerup, que ha dicho que va a llevar un pin pro gay en Sochi, y si se mete en problemas por ello, “que así sea”.

  • El 03.09.2013 , SrPacotomas ha comentado:

    Gracias valencialpunto y Virginia. Perdón por el retraso en contestar pero el tiempo me acorrala.
    Como explica Virginia, no me refería a Rusia como un conjunto de ciudadanos, me refería a Rusia como un concepto. Quizá no me expliqué bien.
    Tal vez cargué las tintas contra una sociedad que, en su representación parlamentaria, parece que le importa muy poco el destino de las personas lgtb en su país. Puede que Italia, incluso España, tenga un importante nivel de homofobia pero si ves el parlamento, como reflejo de la voluntad popular, hay partidos que no toleran esa homofobia. Sin embargo, en Rusia ninguno. Por supuesto que no hay que confundir una parte con el todo pero es que pienso que si mirabas al parlamento vasco, no todos los partidos apoyaban la violencia; si miras al parlamento andaluz, no todos los partidos están implicados en la trama de los PER; si ves el parlamento valenciano, no todos los partidos han campado por la corrupción a sus anchas. Ese parlamento me resulta un reflejo de la sociedad plural. Eso en Rusia no sucede. No he escuchado voces en Rusia alzarse contra esa ley discriminadora, ni voces críticas más allá de las implicadas y perseguidas. Me encantaría escuchar declaraciones de Depardieu…pero mira, tampoco dice ni mú. Es como si quisieran demostrarnos, desde el país, que los gays están solos. Eso hace de la situación rusa algo mucho más sangriento, más próximo a Uganda, donde la mayor parte del país es homófoba.

    Respecto al boicot, pienso que debe ser la última opción si las otras negociaciones no prosperan. Pero no tengo esperanzas. Como bien ha apuntado Virginia, el COI ya ha dejado claro a los atletas que allí se va a competir, que nada de reivindicar o serán sancionados. Ningún atleta va a perder la oportunidad de ganar una medalla por reivindicar nada. O sea, que tu propuesta valencialpunto creo que no tiene muchas opciones. Y eso que, como performance, estaría estupendo. Creo que hay que empezar a hacer acciones contundentes, no tiritas, para que los seres humanos que aún no comprenden que discriminar, perseguir, demonizar o asesinar a otro ser humano por el color de su piel, su ideología, su religión o su tendencia sexual es un crimen intolerable y debe ser castigado. Sin dobleces ni precisiones.

    Y respecto a la foto…le juro que pierdo mucho desnudo. Y sí, la brazada es un cuadro.

    Un abrazo a los dos

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