Esa silla que se nos queda vacía en la cena de Nochebuena

Esa silla que se nos queda vacía en la cena de Nochebuena

Una mesa decorada para la Navidad. Foto: Pixabay.

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Una mesa decorada para la Navidad. Foto: Pixabay.

“¿Podría decirle al Presidente del Palacio que siempre sale en la tele que en Nochebuena nos deje pasar un rato con los que faltan, aunque sea media hora o algo, o cuando lo del postre con el vino que pica por las burbujas?”. Es lo que nos pide el niño Guille a través de Alejandro Palomas en su carta de Navidad, que nos acaba de llegar a la Redacción de ‘El Asombrario’.

Hola, Señor Director, es que es Navidad y ya hemos salido de vacaciones, que aunque no son como las de verano porque no vamos a la piscina, también valen porque lo importante es que no hay cole y bueno. A papá no le gusta nada la Navidad. El sábado, cuando fuimos al súper y vio que habían empezado a poner los turrones, se le puso la ceja así, para arriba, y le dijo al chico que se llamaba Reponedor: “Ya estamos con la tontería, vaya hombre, lo que faltaba. Siempre igual”. Luego giró por el pasillo de las escobas y de los suavizantes que huelen a bebé de oveja limpia y no dijo nada más hasta que llegamos a casa.

Es que antes celebrábamos el cumple de mamá en Nochebuena, porque nació el mismo día que Jesús y a lo mejor también a la misma hora y todo, y eso seguro que es algo como de magia, pero no de la del circo sino de la de los vivos y los espíritus. Me lo dijo un día la señora Lisa, que es la madre de Ana Galcerán de sexto. Nazia me contó que la señora Lisa es bruja porque trabaja en una oficina de móviles para personas que quieren saber el futuro y una vez nos contó que si naces a la hora en punto eres como de Harry Potter porque es de magia y mamá nació a las doce de la noche y por eso.

Lo que pasa es que tengo un poco de pena, señor Director, porque ayer fuimos al teatro y vimos una obra de las serias con personas mayores de esas en las que no cantan, es que hablan mucho todo el rato y claro, ya no les da tiempo porque hay que volver a casa a cenar. Después del anuncio de los móviles apagados se puso todo oscuro y salieron unas mujeres que eran familia y que caminaban por una playa. Resulta que una era la abuela porque era la más vieja y tenía dos hijas y me parece que había una nieta o a lo mejor dos. Y también había música, pero sin orquesta. De repente, la señora que era una hija de la abuela se acercó mucho a nosotros y gritó muy fuerte: “¡Noooooooooo!”, como me imagino yo cuando en clase de mates faltan cinco minutos para que suene el timbre y ya casi estamos y la seño dice: “Bueno, pues ahora sal un momento a la pizarra, Guille”, pero distinto.

Es que a la señora le dolía tanto aquí todo el rato que ya no podía ni respirar, porque su hija mayor se había ahogado en el mar y por eso no salía nunca al escenario. La señora llevaba mucho tiempo callada y con muchos dolores graves como papá y cuando gritó tan fuerte y se cayó al suelo para llorar más cómoda, la chica que estaba sentada delante de nosotros dijo: “Jesús, María, José” y creo que entonces papá se acordó de mamá por lo del Belén y la Navidad y tosió muy ronco hasta que ya no tosió más porque empezó a llorar sin decir nada con la boca muy apretada para que no se le notara.

Señor Director, es que como es Navidad, hay muchas hijas y madres y de todo que ya no están y ahora se nota más porque como hay que comer juntos pues sobra una silla y en casa antes solo éramos tres y ahora sin mamá somos dos y nos sobra mucha mesa, o sea casi toda. A lo mejor usted, como es Director y tiene un poder como de pantalla extra, podría decirle al Presidente del Palacio que siempre sale en la tele que en Nochebuena nos deje pasar un rato con los que faltan, aunque sea media hora o algo, o cuando lo del postre con el vino que pica por las burbujas. Así papá y la señora del teatro no tendrán el dolor y cuando Reponedor vea a papá ya no le tendrá miedo y no sobrarán tantas sillas en tantas casas y papá no rechinará tanto los dientes por la noche.

Es que, señor Director, si mamá viniera, aunque fuera un ratito, seguramente la felicidad que sale en la tele que es como la de los anuncios del turrón, a papá y a mí nos duraría hasta el año que viene y todo, o a lo mejor puede que hasta el otro.

Y ya está.

PD: Bueno, no, sólo una cosa más. ¿Si no es para Nochebuena, podría pedirlo para Reyes al Presidente del Palacio? Así seguro que le da más tiempo y puede mandarles un whatsapp…

Y ahora sí que está.

Feliz Navidad, señor Director.

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