23.02.2016

Soleá Morente: “Mi padre predecía lo que iba a pasar. Como que yo cantaría”

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Soleá Morente.

Soleá Morente.

Soleá se une a la saga Morente de enormes cantaores con el disco ‘Tendrá que haber un camino’, un título que es toda una declaración de principios para un trabajo que toca muchos palos, desde el indie y el rock hasta el flamenco, y da rienda a tanto arte como guarda dentro esta mujer, sin tener que preocuparse por una definición. Este jueves lo presenta en Madrid.

Cuando tenía 24 años, en casa de sus padres, Soleá Morente, la hija pequeña del maestro Enrique Morente y la bailaora Aurora Carbonell -La Pelota-, me contó lo siguiente: “Somos una generación a la que nos ha tocado cumplir la gran labor de lograr que no se pierda la afición de todos aquellos como mi padre que fueron capaces de coger de oído un cante o un palo. La labor de mantener vivo el flamenco. El flamenco que es para mí una forma de vivir, de sentir, de crecer y es una forma de soñar y sobre todo de ser”.

De aquello han pasado seis años.

Ahora Soleá Morente ya tiene un disco bajo el brazo, Tendrá que haber un camino, con el que ha estado recorriendo algunas de las mejores plazas de España desde su lanzamiento el pasado 30 de octubre. Este jueves 25 de febrero afronta su reválida en Madrid en un concierto en la sala Joy Eslava.

Hace seis años el maestro Enrique Morente me contó que cuando era pequeño su madre le encontraba en los bolsillos papelitos en los que tenía escritas las letras de cantes flamencos. Su madre le decía que se olvidara de aquello, que pensara en hacerse un hombre de provecho. “Entonces yo me buscaba algún trabajillo, pero ella me seguía encontrando esos papelitos en los bolsillos. ‘Vaya una carrera que llevas’, me decía. Las madres siempre quieren lo mejor para uno, pero el cantaor no elige ser cantaor, es algo que manda en nosotros, no hay otra forma”.

Igual que su madre, el propio Morente quiso que la menor de sus hijas terminara la carrera de Hispánicas antes de meterse en el estudio de grabación.

El resultado creativo de Tendrá que haber un camino es casi un experimento nunca antes realizado, pues hasta el momento aquellos que habían hecho del flamenco rock su destino o venían del flamenco o venían del rock, pero Soleá Morente viene de ambos mundos. Y cómo…

‘Tendrá que haber un camino’ es un disco indie, de rock, pop, flamenco… ¿Es una cosa nueva?

Mi padre nos educó siempre en la libertad. Con una mente muy abierta. Tengo muchas influencias culturales, imagínate con los padres que tengo… Y es cierto que me resultaba difícil encontrar un nombre o un concepto para definir quién soy y lo que hago. Llegó un momento en el que me dije que tenía que acabar con esa obsesión de tener que encontrar un concepto o una línea exacta del disco que quería sacar. En cuanto fui capaz de hacerlo, de relajarme, empezaron a llegar propuestas por varios frentes que me interesaban y también empecé a componer.

¿Qué papel juega en todo ese proceso el gran número de amigos de la escena indie granadina que han participado en tu disco?

La colaboración con Los Evangelistas (grupo formado con músicos de Los Planetas y Lagartija Nick que se unieron para homenajear a Enrique Morente) ha sido decisiva en mi formación. Con ellos conocí una forma nueva de hacer música. Pero en realidad no era algo nuevo para mí. Ya con mi padre lo había vivido todo. He tenido un padre capaz de cualquier cosa. Pero a raíz de moverme con Planetas, Los Evangelistas, Lagartija Nick descubro un nuevo mundo, una forma nueva de enfrentar la música que me ha ofrecido la posibilidad de expresarme. Vengo de una casa donde se canta… No se puede cantar mejor. Siendo parte de esa saga, yo quería expresarme también. Mi padre lo sabía. Era un hombre que sabía predecir lo que iba a pasar. Él sabía que yo quería cantar, antes de que yo misma lo supiera. Me invitó a cantar la nana (en el disco Morente flamenco de 2010) y a partir de ahí todo cambió.

¿Cómo cambió?

Él me insistió en que terminara la carrera. Me dijo que si me daba prisa en terminar los estudios me grabaría un disco. “Aunque solo sea para tenerlo tú y escucharlo con tus amigas”, me dijo, ya sabes la guasa que tenía… Cuando terminé Hispánicas fui corriendo a que cumpliera su promesa y empezamos a grabar un disco. Escogimos canciones que para él y para mí eran importantes y que compartíamos. Eso fue en 2010 y no pude terminar el disco porque murió.

¿Antes de afrontar ‘Tendrá que haber un camino’, no pensaste en terminar aquel disco?

Ese primer disco es mi tesoro y el diálogo con mi padre. Creo que nunca he querido terminarlo para que ese diálogo no termine nunca. Lo he retomado con Isidro Muñoz y espero que algún día pueda compartirlo con el público, pero ha sido muy difícil volver a aquel trabajo. Mientras tanto, me he quedado con consejos que me dio. Uno de los más importantes fue que hay que seguir aprendiendo día a día. Uno nunca jamás termina de formarse. Y no hay que tenerle miedo al toro. Eso ha sido lo que he hecho, enriquecerme, formarme y luego ponerme frente a la gente y contarle lo que he aprendido.

Lo que sí hay en el disco son dos versiones de Leonard Cohen que no cupieron en el disco ‘Omega de tu padre con Lagartija Nick.

Sí, una de ellas se titula Esta no es manera de decir adiós; mi padre quería que la cantase en inglés, pero no me he atrevido.

Es una letra maravillosa. ¿Para ti qué quiere decir ese poema?

La letra dice “Te amé en la mañana, nuestros besos profundos y cálidos, tu cabeza sobre la almohada, como soñolienta tormenta dorada”… Todo va bien, bien, bien, pero de pronto, hay ahí un palo, un parón. Algo ha ido mal. Pero aun así, yo creo que Cohen lo que quiere decirnos es que el amor es para siempre. Cuando te enamoras y vives momentos potentes con una persona, pase lo que pase, eso queda ya para siempre. Aunque te digan ‘vete’, el amor es para siempre. Creo que esta canción lo expresa bien.

Tus influencias son flamencas y rockeras, si tuvieras que quedarte con algo, ¿con qué lo harías?

Tengo muchas influencias que me vienen de diferentes lugares. Familia, amigos, amigos de mis padres, unos estudios en los que la poesía y las letras son muy importantes… Mi padre me ha llevado a conocer a infinidad de músicos de una talla inconmensurable como Leonard Cohen, Dylan, Bruce Springsteen, Camarón, Paco de Lucía, Lole y Manuel, que para mí son dos de mis ídolos… ¿Cómo puedo expresar todo eso que he tenido la suerte de conocer, de escuchar, pero sobre todo de vivir? Siendo yo misma y permitiéndome la libertad de elegir lo que me apetece. Mis raíces son flamencas y me permiten crecer hacia otros lugares. Por otro lado, la vertiente alternativa me ofrece la posibilidad de expresarme sin prejuicios.

El tuyo es un disco difícil, casi de alta cultura. ¿No ha creado esto roces con la discográfica?

Antes de empezar con este camino había dado muchas vueltas… Había hablado con muchos productores y con la discográfica siempre hubo un diálogo constante sobre el momento en el que me encontraba. Decidí empezar a hacer estas canciones. Sin saber siquiera que iba a grabar un disco cogí la guitarra y compuse, se lo enseñé a amigos que participaron, enredé mucho con la música y con la gente. Sin darme cuenta fueron surgiendo estas canciones y hablando con J [líder de Los Planetas] y con Antonio (Arias) [de Lagartija Nick], me decían: si tienes estas canciones, compártelas con la gente. Es cierto que yo les expresé mis temores de que la gente no entendiera bien lo que quería transmitir. Cada canción era muy distinta de la otra… Pero al final de una forma orgánica aquello comenzó a tomar una unidad.

¿Cuál es esa unidad?

Me he currado mucho el orden interno del disco. Comienza con Machado y los niños, continúa con Oración, que es un canto a la libertad. Habla del amor imposible, la búsqueda, la investigación, el no poder atarlo… Cualquiera que se enfrente al disco con un mínimo de curiosidad lo descubrirá.

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Soleá Morente.

Soleá Morente.

¿Cómo es el amor bajo el punto de vista de una mujer de 30 años como tú?

Le veo muchas dificultades al amor y cada día veo más difícil la posibilidad de encontrar a una persona con la que entenderme. No es fácil. Ahora mismo llevo cuatro o cinco años muy metida en el trabajo y no tengo tiempo. Creo que el amor no hay que evitarlo, es lo que nos mueve, lo que nos lleva a hacer estas canciones… Pero para mí es también un poco metáfora. Estoy siempre buscando algo a lo que ni siquiera puedo ponerle un nombre y que siempre se me escapa.

Hay dos canciones de La Bien Querida en el disco. ¿Por qué te gustan sus canciones?

Me gustan las cosas que dice y cómo las dice. Las cosas que siente. Ese menos es más que ella logra hacer como una catedral de grande.

También están Lori Meyers, Los Planetas, Pájaro Jack, Lagartija Nick… ¿Quién no está, pero te habría gustado que estuviera?

He sido muy afortunada y todos los colaboradores del disco han sido muy generosos conmigo. Es gente con mucho talento y mucha sensibilidad. Tal vez el Sr. Chinarro, Antonio Luque, me hubiera gustado mucho que estuviera en este disco, y también Kiko Veneno, por decir dos de los primeros nombres que se me vienen a la mente.

También están ahí tu hermana Estrella y tu hermano José Enrique…

Me han apoyado en todo. Estrella, siendo lo grande que es, ha sido muy generosa, participando en este disco de una manera muy discreta, tocando palmas, castañuelas y haciendo voces… Ella es muy humilde y generosa. Mi hermano ha estado al pie del cañón. Él va a dar mucho que hablar. Ha empezado a grabar también su disco en el estudio de casa… Va a hacer un disco de cante flamenco.

¿Cómo se sobrelleva la ausencia de un padre tan enorme como lo era Enrique Morente?

Pienso en él desde que me levanto hasta que me acuesto muchas veces al día. Hago las cosas pensando en qué consejos me daría. Era una persona a la que se podía acudir tuvieras el problema que tuvieras. Siempre tenía una solución orientada hacia tu bien. Le echo tanto, pero tanto de menos… No quiero ni pensarlo. Me siento un poco desolada, me encantaría poder compartirlo todo con él y tengo ahí ese pellizco… Pero creo que esa sensación también es creativa. Perder a un padre es una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida, pero sí que hace echarle más agallas a la vida.

Soleá Morente presenta su disco ‘Tendrá que haber un camino’ en Madrid, en la sala Joy Eslava, el próximo día 25 de febrero. Puedes sacar tus entradas aquí. 

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Sobre el autor

Manuel Cuéllar
El 12/12/12 decidió poner en marcha esta revista después de una experiencia profesional de 17 años en el diario EL PAÍS, donde se convirtió en un periodista todoterreno. Se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el máster en la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. Periodista convencido de las bondades de las nuevas tecnologías, cubrió el 15 M por Twitter y otras redes sociales. Puedes seguirme en mis cuentas personales de Twitter, Facebook e Instagram. Gracias.

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