08.09.2018

Los Superhéroes cuelgan la capa y vuelven al cole

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Foto: Victoria Iglesias.

Foto: Victoria Iglesias.

No hay nadie mejor que un niño para entender por debajo de las apariencias los mundos sumergidos capaz de sorprendernos. Se colocan una capa y se vuelven Superhéroes a su antojo. En estos días, les toca colgar esas capas y volver al cole para enfrentarse a una realidad que a menudo también requiere superpoderes para superar su rudeza.

La capa negra espera en la arena mojada. Es lógico. Cuando uno se entrega al desenfreno no tiene límites, ni siquiera es un complemento necesario. La belleza del instante por la gracia de las olas es sublime. Sin embargo, esto sucedió hace unos años, y ya no se disfraza. Está creciendo.

O, quizás, sólo sea que ahora sus máscaras no se vean tanto, porque creo que, de otra manera, sigue teniendo la ilusión que en este mismo instante está doblando en la maleta. El cole se escucha ya por las caracolas de la playa, y él ajusta el rumbo tal vez preso, todavía, de esos momentos reveladores del verano.

Hay segundos claves en la vida, donde las fuerzas sobrenaturales afloran a la superficie y nos hacen volar unos centímetros. Eso lo puedes llamar fantasía y traducirla a algo irreal e imposible; pero no, es tan sólo realidad, la realidad que nos deja ponernos un traje para sumergirnos en la belleza verdadera que siempre tiene caminos ocultos.

No hay nadie mejor que un niño para entender por debajo de las apariencias los mundos sumergidos capaz de sorprendernos.

Son sus ojos los que realmente se conmueven. Y cuando ocurre en un adulto es que, sin saberlo, ha podido abrir la grieta que deja mirar debajo acercándose, levemente, al misterio de la vida que por encima está plagado de estrellas.

(Dicho así las estrellas parecen poesía, pero en realidad son bolas de fuego, gigantescos planetas inhóspitos, sin oxígeno ni aire para respirar como sabemos. En realidad, sería horrible acercarse a ellas, caer en su fuego incandescente que nos condene a la muerte, o al sufrimiento, hasta consumirnos.

En este plano las estrellas son los tropezones, las desgracias que nos acechan. Pero éstas carecen de importancia para un ser sobrenatural, para el arte y la belleza, y son esos obstáculos los que le llenan de fantasía. Yo he visto a Superman llegar hasta el sol).

Tienen suerte los superhéroes aunque terminen las vacaciones. Ellos la han tenido porque la historia está plagada de hombres (poco trascendió de las mujeres que hubo) que han cometido hazañas, viajes, aventuras llenas de pasión y guerra, y eso les ha ayudado a identificarse con ellos; aunque el reflejo de estos héroes, obviamente, nos llegue con un halo romántico, mitificado. Así que el sonido de un sable o el estallido de una bomba es sólo eso, ruido: Bang, bang…piug, piug…, pumba, pumba ( y estalla la pólvora). No hay miedo tampoco al enfrentarse a nueve cabezas de serpiente o al toro de Creta.

Para un niño, y visto desde lejos para un adulto, las balas no matan, los sables no atraviesan y la piel no quema, se siente con el mismo romanticismo que nos hace mirar el cielo plagado de estrellas.

La literatura, el arte y el merchandising que usurpa de ellos han plagado las esquinas de superhéroes varones. (¿Tal vez alguna amazona? En general he visto pocos disfraces de Artemisia o de Juana de Arco o de la reina Boudica, que se convirtió en guerrera, por poner unos ejemplos).

Y envidio a mi hijo porque él ha podido encontrar papeles para interpretar, paredes en las que trepar, escudos, hoplones, cascos, propulsores de fuego, viajes extraordinarios, amores de ninfas, aventuras… y capas, sobre todo capas; llevado por esa realidad que a menudo se desdobla para encontrase con un mundo menos plano del que podrá más adelante sospechar su rudeza.

(Haciendo memoria, la única capa que recuerdo de mi niñez es la de Caperucita, y la pobre ni siquiera pudo caminar tranquila por el bosque. La de La Bella Durmiente, la de Blancanieves…, toda una vida de sufrimiento, haciendo de la belleza falsa un paradigma, la belleza como ornamento, plana y sin fisuras; y al final el zapato que hace daño, el lobo convertido en abuela… ¿y para qué? Pare que termine viniendo él, el deseado príncipe, el guerrero. Pues vaya…).

Pienso que es más interesante rescatar a que te rescaten, viajar a quedarte a la espera.

Y ahora tiradme a la hoguera por meterme con Odiseo, 10 años para llegar a Ítaca, sufriendo, disfrutando de esos momentos vibrantes, de esos cielos plagados de Dioses, de poderes sobrenaturales, porque el destino sólo era la excusa. Mientras ella, Penélope, teje y desteje evitando tentaciones por su amor, y encima es la única de los dos que se conserva casta y pura.

(Me pregunto si cuando le vio la cara al llegar dijo: ¿Y por éste he estado esperando tanto tiempo?).

Todos deberíamos tener un largo viaje plagado de belleza, excusas para alargar la vuelta y hacer eterno el camino. Pero solía ser él, el que se llevaba la recompensa en los caminos ocultos: Un Ulises, un Odiseo.

Tal vez tengo que perdonarle porque existen las musas, y porque son 24 cantos de Odisea, de un Homero que parece haber tenido un momento revelador, escuchando a Calíope. Él transforma sus palabras en poemas, en belleza de 12.000 versos. La belleza de un superhéroe con fisuras que tal vez espere a mi hijo en un nuevo estante del colegio.

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Sobre el autor

Victoria Iglesias
Victoria Iglesias. Fotógrafa y periodista. Ha publicado sus trabajos en la numerosas cabeceras de comunicación nacionales y extranjeras: El País Semanal, Panorama, París Match , MTV Magazine, El Magazine de la Vanguardia, Interviú, Grupo Z, Cosmopolitan, Vogue…; habiendo participado en numerosas exposiciones de fotografía, tanto individuales como colectivas. Su trabajo no sólo gira en torno al retrato (en sus comienzos, una de sus fotos de Camarón fue seleccionada en el Ortega y Gasset de periodismo), también deambula entre el reportaje de viaje, social (Chiapas, Libia, Sinaí…), el mundo editorial (Alfaguara, EB, Planeta…) y la fotografía artística. La Caja Oscura, pinceladas pixeladas (2015) y Miradas literarias (2016) son sus exposiciones individuales más recientes. En Twitter: @viglesiasphoto El blog de Victoria Iglesias

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Un comentario

  • El 09.09.2018 , Lille ha comentado:

    Los super heroes no deberían dejar la heroicidad para cumplir tareas interminables deben seguir salvando vidas

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