24.10.2015

Tasya Van Ree: La belleza de los espíritus libres

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Imagen de la artista Tasya Van Ree sacada de su cuenta de Instagram en la que ella misma le firma la fotografía a Anais Dax.

Iniciamos aquí y ahora la colaboración de la escritora Sonia Fides con ‘El Asombrario’: una serie de retratos de mujeres a las que no conoce, pero que le fascinan, pues sus trabajos en el mundo artístico le inspiran para crecer como ser humano. Sobre ellas construye ‘Espejos y espejismos’. Como primera entrega: la enigmática artista y fotógrafa de moda norteamericana Tasya Van Ree. “Resulta imposible no construir mitos después de mirar sus fotografías”.

Abrir las páginas de una revista de arte e imaginar que es la biografía más completa de una mujer a la que no conozco. He aprendido cada palabra de memoria y lo he hecho de la misma manera en que aprende un niño las palabras de un catecismo antes de que el cuerpo blanco y metafórico de un extraño se cuele dentro de su pequeña laringe. La imaginación es en ocasiones quien nos salva de cualquier fracaso, quien nos acerca a los desconocidos. E imaginación es lo que nos sobra a aquellos que admiramos a Tasya Van Ree (Hawai, 1976). Artista multidisciplinar, casi desconocida en nuestro país, que interroga nuestra inteligencia a través de una exquisita colección de fotografías, casi siempre en blanco y negro, que exhalan misticismo y tristeza, que desprenden ese lenguaje que sólo cabe dentro de la boca del silencio. Su cuerpo está lleno de mensajes, el nombre de su antigua musa, de esa mujer que ahora yace muerta cada noche sobre la cama de un afamado actor. Heridas, pero también rosas, pájaros, versos de Neruda y arcos. Los brazos delgados defendiéndose de la vida bajo la tinta, la piel disimulando. Cada tatuaje como un silbido que trata de respirar. Su estética la sitúa en ese lugar en que la guerra sitúa a determinados seres humanos.

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Fotografía de Tasya Van Ree sacada de su cuenta de Instagram.

En sus fotografías y en sus pinturas no hay balas, pero sí estatuas de carne que construyen autorretratos cuya movilidad gestiona en muchas ocasiones el cartilaginoso aliento de la desolación. Un aire ficticio que sostiene escenas que sin duda se desharían dentro de los ojos de cualquier otro fotógrafo. En realidad resulta imposible no construir mitos después de mirar sus fotografías. En ellas resuenan los ecos de aquellas mujeres en guerra, de aquellos caballos imponentes que construyó John Houston para hacerles correr sobre un desierto de arena blanca. Parece seguir las normas dramáticas del viejo Hollywood en cada clic, buscar las imágenes que hagan de su pulso una verdad absoluta.

Tasya Van Ree es una mujer esbelta de delgadísimos ojos negros que siempre va tocada por exquisitos sombreros de fieltro. Parece una bella mentira que sin embargo se intuye como esa verdad con la que desearíamos encontrarnos todos los seres humanos. Sus fotografías son el territorio donde los cuerpos pierden la fiereza que el alma inventa para defenderse de los demonios que a diario rodean a los seres humanos. Pero también albergan la provocación a la que nos aboca la rutina. Algunas de sus imágenes parecen construidas sobre el falso equilibrio que trata de guardar un monstruo bicéfalo y cuyo éxito reside únicamente en la generosidad o el egoísmo de quien mira, y dejan muy claro que el futuro es sólo para quien no quiere detenerse una y otra vez en el presente.

Sus fotos son ya territorio de culto para unos pocos, pero también son el hall para cualquier incipiente estrella que desee convertirse en diva. Y, si no, que se lo pregunten a Amber Heard, que a través de los retratos realizados por la artista hawaiana ha sido bautizada por la prensa americana como la nueva Lauren Bacall.

Su obra es personalísima, con esa provocación que manifiesta siempre la belleza extrema de lo que nos convierte en aquello que nos está prohibido. Mirar una de sus fotos es como reconocer que los espejismos por fin se han olvidado de nosotros, como olvidar que todos los días están llenos de finales, como reconocer que lo que los demás esperan de nosotros es tan sólo lo inventado.

The Morning After, fotografía de

‘The Morning After’, fotografía de Tasya Van Ree sacada de su cuenta de Instagram.

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Sobre el autor

Sonia Fides
Con 'Mirar y ser mirada', obtuvo el X Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro. Fue finalista en el Premio Internacional Ciudad de Melilla. El año 2011 le trajo dos antologías de relatos: 'Viscerales', en Ediciones del Viento y 'Narrando a contracorriente', en Ediciones Escalera. Colabora como crítica literaria en el suplemento Artes & letras del Heraldo de Aragón.

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2 comentarios

  • El 26.10.2015 , Alex Mene ha comentado:

    Muy hermosas y enigmáticas esas fotografías.

  • El 26.10.2015 , Nuria ha comentado:

    Precioso artículo , Sonia Fides una poetisa de lectura ágil, misteriosa e imprescindible.

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