05.01.2015

Un método asombroso para elegir un libro de corazón

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Fotograma de la película 'Europa' de Lars Von Trier.

Fotograma de la película ‘Europa’ de Lars Von Trier.

El asombro no tiene método, pero sí maneras de llegar hasta él. Es un viaje. Las primeras pistas se encuentran en la mitología. Hasta un militar romano de renombre cambió su vida por asombro. Carl Gustav Jung lo abrazó e inspiró a Lars von Trier. María Zambrano lo observó y contó. Los surrealistas dieron con maneras de recrearlo. Nosotros ofrecemos un método concreto. Distinto. Hay otras formas de elegir un libro y de empezar un año nuevo. Demos una oportunidad a lo que no es lineal. Dejémonos sorprender.

Emprendemos un viaje para abrir las puertas de 2015 y para hallar un libro. Descubrir un año no es tan sencillo ni bastan 12 uvas. Descubrir un libro puede requerir toda una vida. Los recorridos asombrosos siempre son diferentes. Requieren tiempo y amor, buenos deseos y sobre todo vueltas que más de uno considerará innecesarias aunque no sea así. Lo garantizo. Partimos de Turquía, en un tiempo que no tiene equivalente humano. Nos detendremos en Como en el año 23, continuaremos por Hispania, y en el 79 llegaremos, no sin peligro, a Nápoles. Desembarcaremos en tierras poéticas, a la aurora. Allí nos dará la bienvenida una mujer cálida, amiga de los gatos. La poesía, cómo no, nos conducirá a París y muchas locuras. Finalmente nos recibirá un libro, único e intransferible. Estáis avisados.

Empezamos en Caria, en el sur de Turquía, justo frente a Rodas. Cerca del mar, cómo no. Nuestro billete está en manos de Endimión, un pastor que vivía en el monte de Latmos, en una de sus cuevas. Nada de esto llamaría la atención a no ser por el hecho de que fuera nieto de Zeus. Pero lo verdaderamente asombroso fue que se enamoró de la Luna. Con tal de estar con ella, en verano dormía al aire libre para que fuera la Luna su última imagen justo antes de cerrar los ojos. Aquellos eran tiempos en los que la Luna tenía un nombre propio: Selene. Ella decidió un día visitar la Tierra. No hubo razón, no la necesitaba tampoco. Casualmente paseaba por Latmos cuando vio al pastor desnudo bajo la luz de las estrellas. Se hizo fundido en negro y la música llegó como la brisa. Y elipsis hasta una noche en que Endimión se despertó y pudo ver a Selene, estaba junto a él su asombrosa presencia.

Descubrió que su amor imposible era correspondido. Las estrellas brillaron más. La música sonó más. La magia lo acarició todo. Pero también pasó el tiempo. Endimión no quería volverse viejo para su eterna Selene. Ella intercedió a su favor ante Zeus. El Señor del universo les concedió que el pastor no envejecería mientras dormía. Desde entonces, Selene y Endimión no han dejado de amarse y entregarse el uno al otro cada noche, cuando los sueños son eternos. Su testimonio está en el Mosaico de los Amores de Cástulo, a cinco kilómetros de Linares, en la provincia de Jaén. Le han dedicado versos Luis Antonio de Villena; Borges y Lope de Vega. Bach le consagró su primera cantata profana, la BWV 208, pero cambió a Selene por Diana, se trataba de un encargo del príncipe Christian de Sajonia-Weissenfels, cazador a ultranza, y Bach sabía de la Luna y las estrellas y los cielos como nadie.

Seguimos viaje ya en este mundo y para ser más concretos en el año 23. Nos subimos a una barca hasta Como. Allí y entonces nace Plinio El Viejo en una noche de Luna llena. Fue el primero en ocuparse de Endimión y señalar que fue un estudioso de la naturaleza y de las fases de la Luna, el primer astrónomo. Cuando Plinio El Viejo se encontraba en Hispania, soñó que escribía, publicaba y lo leían; es más, soñó que el gran general Druso le sugería que contara sus hazañas por escrito. Se asombró y se revolucionó. Dejó atrás una vida militar dedicada a las batallas ecuestres y se sentó a batallar consigo mismo y las palabras. Publicó sobre historia y naturaleza, sobre la importancia de dudar, sobre lengua y retórica. Murió con 56 años intentando ayudar a los amigos que escapaban de la erupción del Vesuvio, pero no llegó al puerto vivo, había inoculado los gases mortales, murió como si soñara y en una noche de Luna llena que no pudo ver.

Para Plinio El Viejo, lo sagrado y divino es el alma del mundo eterno, en el cual nos incluimos todos: humanos, animales, los mares, el sol y las estrellas. Ese alma habita el Misterio, el que se escribe con mayúscula. El psicólogo Carl Gustav Jung prestó atención al inconsciente colectivo después de un sueño en el que veía a Europa cubierta de ríos de sangre, justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Sucedió en un tren. Lo entendió como una manifestación del misterio atemporal. El suceso inspiró a Lars von Trier su película Europa 

Seguimos. Ahora nos adentramos en territorios muy desconocidos. Para el espacio del misterio no sirve el caminar racional porque se escapa de las coordenadas espaciales y temporales. Sus destellos asombran. Se cuenta con símbolos, con musas y genios, con duendes traviesos, dragones alados, pegasos y fénix. Lo descifran las sibilas. Se invoca con palabras. Lo saborean los poetas. Y por eso mismo es importante no usarlas en vano, para no llamar a la puerta equivocada, el misterio es incontrolable. Se descubre en las historias que nos cuentan, en lo que nos asombra y en lo que nos trasciende. Un sueño, un alma, un halo de luz que muestran el camino cuando menos lo esperamos y cuando doblan las campanas. Una de las mayores expertas en el tema fue María Zambrano.

Quien desee conocer más de cerca el misterio y busque otro mundo, otra forma de vivir, puede leer a nuestra filósofa más universal y destilar su esencia. Para ella, la esperanza y la confianza en el Universo son elementos esenciales para la vida, no por dogma, sino porque nos conectan con la necesidad de trascendernos, elevarnos y seguir naciendo. Fue una filósofa que se ocupó de la poesía y de lo divino que habita en la totalidad del Universo. Es más, para María Zambrano, la poesía es una forma de conocimiento y de acercarnos a la realidad sin violencia. La razón no es la única manera de entender la vida. Zambrano señala que la luz del sol de la razón puede ser cegadora, anula el misterio y lo sagrado, desplaza lo espiritual. El verdadero saber integra y es humilde porque penetra con delicadeza en la complejidad de la existencia. No es solamente una cuestión de mindfulness o atención completa o el último método de meditación a la moda. Y no es una cuestión solamente del yo tampoco. Ni de voluntad ni de actitud. Tampoco de aceptación sin más. “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, fue lo que afirmó en su momento Ortega y que más de uno se empeñó en manipular hasta que nos quedamos con la mitad. Es una cuestión de razón poética. De luz de la razón y del alma, luces muy diferentes, de oscuridades y misterio también, de esperanza. Y de tiempo. Podemos detenernos un momento en el siguiente vídeo; respirar en la aurora junto a María Zambrano es un regalo siempre y sólo depende de cada uno tomarlo.

Volvemos a partir. Y ahora desde París, la ciudad de la luz, del arte, el amor y de los poetas. Para la luz literaria de cada año ya contamos con las listas y repasos de muchos medios. Las listas son nuestra manera de narrar más lineal, lo comentaba detalladamente el año pasado. Y es solamente narración. Siempre se trata de una información subjetiva, incluso en el número de ventas, ya que varía de un medio a otro, de un crítico a otro. Y también según ciertos intereses, a veces personales, a veces corporativos, a veces conscientes y muchas, no tanto. Tomemos las listas como mojones en los caminos de un viaje de un año. Sin olvidar que hay muchos caminos y muchas variables en nuestro territorio, muchos kilómetros que recorrer y muy diferentes para cada uno. Para este año, invitémonos a elegir un libro por amor, de corazón. Emulemos a Endimión, Plinio, Jung y todos los poetas. Para Zambrano, en el corazón palpita lo sagrado, lo oscuro, lo misterioso, la noche.

En Oriente todo eso habita en nuestras entrañas, centro de nuestra intuición, de lo visceral, el fondo último de la realidad. Fuere como fuere, entrañas o corazón, los más expertos en el tema han sido los surrealistas. Paul Éluard señala la dirección: “Existen otros mundos, pero están en éste”. Para hallarlos nos legaron un método muy sencillo: el automatismo. Consiste en distraer la mente racional, la que marca el debe más que el hacer en la contabilidad personal. Implica dejarse llevar, ese consejo tantas veces tan de moda que nadie sabe cómo explicar a su cerebro pensante. Las instrucciones que siguen no son las únicas, sino las más sencillas de contar aquí. Si aún tenemos dudas al respecto, basta recordar algunos de los nombres de quienes practicaron esta modalidad: Salvador Dalí, Man Ray, Paul Éluard, Luis Cernuda, Francis Picabia, Luis Buñuel, Ramón Gómez de la Serna, Max Morise, Pierre de Massot, Joan Miró, René Magritte, Federico García Lorca, René Crevel, Giorgio de Chirico, Robert Desnos, Rafael Alberti, Guillaume Apollinaire, Benjamin Péret, Max Ernst, André Masson, André Breton y Philippe Soupault, entre tantos otros.

Instrucciones para elegir un libro de corazón según las reglas surrealistas del automatismo:

Empezaremos por la modalidad presencial.

Lo primero es ubicarse en las circunstancias adecuadas. Es aconsejable estar en una librería o una biblioteca. O en la casa de alguien que tenga cientos y miles de libros.

A continuación, respirar muy profundamente. Tres veces. Sin cerrar los ojos.

Y luego, otras tres veces más.

Pregúntate qué necesita tu alma ahora mismo. No esperes una respuesta concreta y no olvides repetirte tu pregunta.

Respira dos veces muy despacio.

Da 10 pasos. En cualquier dirección. No importa si son largos o cortos.

Ahora otros 10 pasos. En otra dirección.

Continua con cinco pasos para adelante.

Y luego, cuatro pasos hacia un lado.

Tres pasos hacia otro lado.

Dos hacia atrás.

Un paso hacia el libro más cercano.

Ábrelo en cualquier página. Antes de hacerlo, repite tu pregunta.

Continuaremos con la modalidad virtual.

Puede que vivas en una localidad donde no hay una librería o una biblioteca lo suficientemente espaciosa o que tu amigo con una gran cantidad de libros esté de vacaciones o enamorado sin poder atenderte. En tal caso, prepara una hoja de papel y un bolígrafo o abre tu procesador de texto en tu ordenador.

Sigue las instrucciones anteriores desde el punto 2 hasta el 1, incluso en los puntos que se repite la pregunta del alma.

Luego, gira sobre ti mismo, da cinco vueltas.

Y a continuación gira 10 veces en la otra dirección.

Siéntate.

Escribe lo que primero te venga a la cabeza por más inútil que te parezca en la hoja de papel o en el ordenador. Tiene que ser una hoja completa como mínimo.

Lee para marcar las palabras que más se repiten.

Abre tu navegador, ve a una librería en línea (si puedes evitar Amazon será incluso más poético) y busca libros cuyo título contenga alguna de esas palabras repetidas.

Infórmate sobre el autor o la obra para dar con alguna cita y verificar que hay un mensaje del Misterio para ti.

¿Qué hemos hecho? Los más racionalistas no estarán satisfechos con la extensa introducción al tema. Pues bien, lo explicaremos de forma más sencilla. El automatismo requiere cierta fluidez del inconsciente. Quien sea intuitivo puede preguntarse al irse a dormir qué libro leer y esperar la respuesta cifrada en su sueño. También puede zambullirse en la escritura a vuela pluma. O iniciar una cadena de asociaciones libres donde empezamos con, por ejemplo, “elefante” y podemos acabar con “Pi” “Star Treck” o “broca de oro”. Son técnicas que requieren cierta predisposición, conocimiento y práctica. En las instrucciones anteriores, todo lo mencionado desde los pasos, los números de pasos, las respiraciones hasta las vueltas son maneras de distraer la mente racional que sin linealidad se pierde. Dado que en nuestra cultura lo lineal nos conforma, no resulta sencillo conectar con otras maneras de pensar. No es casual que las cadenas de montaje respondan a una geografía lineal ni que muchos estén convencidos de que de A pasamos a B, ni que el cortoplacismo sea el término temporal más utilizado, ni que más de uno crea que todo tiene una razón, que todo sucede por algo que conduce a otra cosa. La mirada lineal unilateral mata el misterio y ensalza el yo con sus selfies perfectos y los seguidores personales. Así, cegados por nuestro brillo vamos perdiendo visión. Fundido en negro. Música  y más música.

Ver las cosas de otra manera no sólo depende de darse cuenta de cómo operamos, sino dar oportunidad a hacerlo de otra forma. No es cuestión de imponer sino de jugar. ¿Y qué tal empezar eligiendo un libro de corazón? Ésa es la siguiente parada de tu viaje.

Felices lecturas, viajes asombrosos, mares de amor y aurora.

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Sobre el autor

6 comentarios

  • El 05.01.2015 , laura Bartolucci ha comentado:

    Leer el artículo fue dulce como una poesia

    • El 15.01.2015 , Sardiflor ha comentado:

      Querida Laura,

      gracias por la dulzura, es una abrazo que siempre se agradezco en este mar saladito
      Besos!!!

  • El 14.01.2015 , Annick ha comentado:

    Qué sorpresa (asombro) acabar encontrando un texto “de corazón” tras dar todos esos pasos, revisando una carpeta vieja, respirando en el silencio, buscando a Jung y a Zambrano y encontrarlos rodeados de tantas otras cosas y nombres también buscados y queridos, aquí. Escasean los textos que no sean escandalosamente post-modernos y nihilistas. Éste se agradece. Me apunto elasombrario.

    • El 15.01.2015 , Sardiflor ha comentado:

      Annik,
      ¡¡¡muchísimas gracias!!!!
      Y muy bienvenid@ a las tierras asombrariosas 😉

  • El 19.01.2015 , Merridew ha comentado:

    Muchas gracias por este artículo, de verdad. Me he vuelto un poco loco escribir una hoja con lo que se me pasaba por la cabeza y no sé si lograré encontrar un mensaje de Misterio, pero lo intentaré.

    Un abrazo

    • El 21.01.2015 , Sardiflor ha comentado:

      Hola, Merri 🙂

      Volverse un poco loco está muy bien 😉 si luego se puede ver :-DDDDD Puedes estar completamente seguro de que el Misterio te hablará, lo hace con todos

      Muchísimas gracias por tomarte tu tiempo para dejar tu comentario aquí, es un verdadero regalo 🙂

      olas de besos!

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