Una decoración navideña verde de verdad

Una decoración navideña verde de verdad

Foto: Pixabay.

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Nada como disfrutar de los árboles nevados en su hábitat. Foto: Pixabay.

Abetos, pinos, tejos, acebo, musgo, corcho, rusco… La Navidad también sirve de excusa para cortar, podar o arrancar estas y otras plantas o partes de ellas con el objetivo de decorarla. En definitiva, un impacto ambiental que sufre la flora y que se puede y debe evitar de múltiples y variadas maneras. Afortunadamente, las leyes han conseguido parar esta esquilmación de recursos naturales, con prohibiciones taxativas, por ejemplo, de cortar acebo o arrancar musgo. Desde ‘El Asombrario’ demostramos que es posible disfrutar de una Navidad muy verde que deja como última opción la compra de un abeto o acebo.

No, no es tanto porque a estas alturas ya queden pocas ofertas para adquirir el árbol de Navidad que más se amolda a nuestro presupuesto y necesidades, es porque hay tiempo suficiente para decorar de recursos vegetales nuestras casas, comercios u otros lugares de trabajo sin necesidad de gastar un solo euro o con un gasto mínimo, al menos durante las tres primeras recomendaciones que expongo a continuación.

Disfruta del verde de la Navidad en vivo y en directo

¿Qué tal si en lugar de llevaros el pino y el acebo a casa visitáis las casas donde crecen de forma natural? En el Aire Libre del mes de diciembre de esta misma revista aporto unas cuantas pistas sobre los lugares donde dar con acebedas o acebales dignas de gozarlas, más ahora que se cargan con sus bayas rojas: el norte de la provincia de Soria, con dos nombres propios, Olcama y Garagüeta; Robregordo (Madrid); valle de Laciana (León) y Ezcaray (La Rioja). Seguro que además en todos ellos encontraremos mullidos muretes recubiertos de musgo, que lucen mucho mejor aquí que en cualquier belén.

Si hablamos de pinos, la geografía española es generosa en bosques y variedad: pinos silvestres en Valsaín (Segovia), pino salgareño (también conocido como laricio o negral) en la sierra de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén), pino canario en La Palma (Santa Cruz de Tenerife), pino negro en la sierra del Cadí (Girona) y pino piñonero en Doñana (Huelva). De abetos vamos menos sobrados, pero las faldas y alturas pirenaicas ofrecen mezclas con hayedos (Irati en Navarra o bosque de Virós en Lleida) de gran valor paisajístico. Y, bueno, luego está nuestro abeto más particular, el pinsapo, especialmente reconocible en la sierra de las Nieves (Málaga).

Recolección de hojas, ramas, cortezas, piedras…

Si sois asiduos a caminar por el monte, o incluso por zonas verdes urbanas, esta recomendación cuadra a la perfección porque ahora, en la transición entre el otoño y el invierno, el suelo se engalana de una gran variedad de hojas (incluidas las agujas o acículas de los pinos) ideales para decorar cualquier escenario navideño. Si a ello le añadimos las ramas que, bien por edad o enfermedad, o bien por la acción del viento, también se esparcen por el suelo, comenzamos a tener materias primas de gran calidad para incluso montar un árbol de Navidad con los trozos de ramas más grandes y tupidos.

Escaramujos, madroños, algunas plantas enredaderas y, más en la ciudad, arbustos de cotoneaster (típicos de parques y jardines) dejan caer sus bayas rojas, sueltas o en racimos, y sirven igualmente como elementos decorativos, algo efímeros, eso sí. Más duraderas son las piñas, trozos de troncos y cortezas de árboles y hasta piedras y plumas. Todo este material de la “naturaleza muerta” puede tener una segunda vida en nuestros hogares gracias a nuestra creatividad y dotes artísticas. Y una última opción: si disponéis de jardín con árboles, aprovechad uno de estos, sin dañarlo, para decorarlo.

Papel, cartón, tijera y objetos reciclados

A mucho de lo recogido en el apartado anterior hay posibilidad de darle una capa de pintura y tener, por ejemplo, piñas y ramas de variados colores que alegren nuestro árbol más natural. A ello se le añaden también variados materiales reciclables (botellas, embalajes de cartón, tetra brik, bandejas de plástico, hueveras, envases de yogur, papel de revistas y comics…) con los que desplegar nuestra imaginación y elaborar adornos de lo más variopintos. En una casa vi una hilera de cuatro pequeñas macetas con una piña grande en cada una de ellas pintadas de colores diferentes que parecían pequeños árboles por su estructura cónica. Un primor. Ahí os dejo la idea.

Hojas de castaño y roble melojo, un manto que puede servirnos de perfecta decoración. Foto: J. Rico.

Llega la hora de comprar adornos. Mejor de cartón y madera

¿Que entre quienes nos leéis también hay personas que sois poco de salir al campo o a pasear entre parques y jardines y no os queda más remedio que comprar los adornos? Estáis de suerte. En este apartado sigue habiendo opciones más ecológicas, sostenibles y socialmente justas. Por ejemplo, hay que optar por el cartón, la madera y los textiles antes que por el plástico. Sí, también hay bolas de Navidad de estos materiales, entre otros muchos objetos relacionados con esta época: estrellas, belenes, figuras, lazos, cajitas de regalos.

Aparte de todo lo que se encuentre en tiendas de regalos y librerías o en grandes superficies vinculadas a la decoración y la jardinería, desde el Forest Stewardship Council (FSC) nos dan varias pistas que, esencialmente, tienen el marchamo de la certificación sostenible. Por ejemplo, nos recomiendan seguir la pista a Cartonlab, cuyos adornos tienen el sello FSC, entre los que hay desde copos de nieve, renos y mini-árboles de Navidad hasta árboles de cartón de cuatro metros de altura. Otra recomendación: Copade (Comercio para el Desarrollo). Aquí domina la madera, también con FSC, entre estrellas, ángeles y pequeños belenes. Las tiendas y ONG de comercio justo son, por lo tanto, otra buena opción para contar con una decoración lo más respetuosa posible con el planeta y las personas.

Al final llega el árbol de Navidad y una rama de acebo

Si después de todo lo expuesto hasta aquí, vuestra opción sigue siendo comprar un árbol de Navidad, te diremos que, de entrada, desechad la opción del plástico. Ya hay demasiado plástico circulando por la Tierra como para fomentar aún más su producción en estas fechas. Si ya lo tienes de este material y es la vigésima Navidad que lo reutilizas (por ejemplo), sigue así, es también una gran opción. Si sales a comprar uno real, piensa en lugares donde te expliquen bien de dónde procede el árbol, cómo lo han producido, la forma de cuidarlo y las posibilidades de mantenerlo vivo fuera de esta época o incluso de replantarlo con garantías de éxito.

Tanto para el árbol, sea abeto o pino, como para las ramas de acebo o rusco o el musgo, evitad siempre la compra en tiendas físicas o digitales que no garanticen su origen de vivero o de una explotación forestal sostenible. Si no cuenta con ello, es muy posible que estés contribuyendo a un delito condenado hasta con 200.000 euros. La masiva extracción de todos estos recursos vegetales ha puesto a muchos de ellos, y a los ecosistemas donde crecen, en serio peligro por la merma de biodiversidad que provocan.

Un ejemplo de explotación sostenible procede de las acebedas de Soria, que además cuentan con otro sello (PEFC) que garantiza su origen. Aparte del acebo, está el rusco (lo mismo, es necesario un certificado de su origen legal), pero también la flor de Pascua y el muérdago. Este último viene de la tradición escandinava, que le otorga poderes mágicos y curativos. Sus frutos blancos entre ramas verdes también sirven para engalanar los hogares.

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