07.03.2014

Una entrevista que cambia una vida, lo nuevo de Juan Mayorga

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Es el tema barroco por excelencia, y lo es en un tiempo barroco como el nuestro, en que todos llevamos una cámara en el bolsillo y estas cámaras nos convierten a todos en personajes. Esa exposición permanente hace de nosotros actores que representan personajes. Y ese personaje no es quien soy, sino el que otros han construido… La obra habla de eso”. Así explica Juan Mayorga su nuevo trabajo, ‘El arte de la entrevista‘, que, en plena racha de éxito, lleva al teatro María Guerrero.

Una cámara, no una grande profesional sino una pequeña de esas con las que grabamos algún acontecimiento familiar o una canción de un concierto de nuestro grupo favorito. Una de esas cámaras de apariencia inocente se puede convertir en una bomba. Eso es lo que pasa en El arte de la entrevista, la nueva obra de Juan Mayorga.

Cecilia tiene que grabar con una cámara que le han prestado una entrevista a su abuela para un ejercicio que le ha encargado su profesor de filosofía. Nada hace pensar que ese ingenuo trabajo escolar pueda afectar sus vidas como así sucede, cambiando para siempre la relación de las tres mujeres, abuela, madre e hija. La cámara la convierte en un actor. Y la abuela la usa para, a través de ella, realizar un relato que es el de su vida. “Una cámara que nos pregunta por nuestro pasado nos da ocasión de reescribirlo”, afirma Mayorga.

Juan José Afonso, el director de la función, que ya trabajó con Mayorga en El crítico, ve así la obra: “Un historia íntima, pequeña, familiar, en la que tres generaciones buscan su espacio, al mismo tiempo que luchan por intentar conseguir la felicidad. Pero todo se pone en peligro con lo que empieza a contar la abuela. Esas cosas que le dices a la gente que quieres a veces son muy peligrosas, pero al mismo al mismo tiempo te dan la oportunidad de demostrar ese amor”.

La abuela que decide contar su vida a la nieta es Alicia Hermida, quien opina: “Es una obra muy real que trata de cosas muy reales, pero creo que trasciende ese sentido del realismo de la situación y tiene algo más inconcreto, algo más que está detrás de la obra. La encuentro un poco pirandeliana, la verdad de cada uno es una, pero no hay verdades totales. Para mí no es una obra realista, a pesar de que cuenta una historia familiar realista”.

Mayorga coincide con ella en que esta obra toca uno de los grandes temas de Luigi Pirandello: el mundo como teatro, que es además el tema calderoniano por antonomasia, esa visión según la cual todos somos personajes y estamos representando papeles. “Ese es el tema barroco por excelencia y lo es en un tiempo barroco como el nuestro, en que todos llevamos una cámara en el bolsillo y estas cámaras nos convierten a todos en personajes. Esa exposición permanente hace de nosotros actores que representan personajes. Y ese personaje no es quien soy, sino el que otros han construido. Yo me resigno a ser lo que otros quieren que sea o lo que yo desearía ser o temo ser. La obra habla de eso”.

“Yo adoro a mi hija, tengo una relación de gran complicidad con ella. Soy una ejecutiva, gerente de un hospital, y la he criado sola, he hecho de padre y de madre, pero a partir del detonante de la entrevista, todo cambia entre las dos”, cuenta Luisa Martín, que es Paula, la madre de la adolescente que interpreta Elena Rivera, que con este papel debuta en el teatro. Y sigue comentando su personaje: “Es una mujer segura de sí misma, que se echa todo a la espalda, como la mayoría de las mujeres de mi generación”. Paula tiene un alto sentido de la responsabilidad, pero a partir de las declaraciones de su madre se da cuenta de que lo que hay por encima de todo eso es una soledad inmensa y una desatención hacia sí misma. Y lo descubre gracias a alguien que viene de fuera, Mauricio, un personaje masculino, extraño, que aparece en un mundo de mujeres a intentar comprender y reconducir la situación. “Un ángel que entra por unas horas en las vidas de esas mujeres”, así lo califica Ramón Esquinas, el actor que le da vida.

El título de la obra hace referencia a uno de los más importantes géneros periodísticos, que Mayorga introduce como un trabajo escolar, como ya hiciera en El chico de la última fila. “Una entrevista es una conversación muy especial. Una conversación en la que siempre hay un tercero que es el que va e leer o escuchar lo que se recoge. Ese tercero está en cada pregunta y en cada respuesta, animando o censurando un tipo de preguntas y de respuestas. Al principio, la madre se toma como un sarcasmo que eso se haya dado en una clase de filosofía. Pero poco a poco vamos comprendiendo que el profesor ha lanzado una gran carga con ese ejercicio y está haciendo filosofía en la práctica. Aquí la entrevistadora no es una profesional, sino una adolescente que está comenzando a mirar, y a partir de ahí todos los personajes serán entrevistadores y entrevistados. Todos se irán acercando al abismo que es una entrevista. Pero, por otro lado, no se trata de ese tipo de obras, por las que yo no siento mucha simpatía, en las que colocas a una familia y se empiezan a tirar los trastos a la cabeza y a insultarse; yo no vivo en ese tipo de familia y no siento especial afecto a esas construcciones que, por supuesto, a nivel dramático tienen eficacia. Aquí hay navaja, pero también hay mucho amor entre esos personajes”.

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“Aunque la entrevista no es el tema central de la función, está muy presente. Es importante la moral de la persona que está detrás de la cámara y su responsabilidad con lo que el otro esté diciendo, y ese punto de responsabilidad se ve de manera muy explícita en la función cuando se habla de la ética”, comenta Juan José Afonso.

Y Mayorga concluye: “La obra habla sobre la esperanza en el pasado. El futuro es imprevisible, pero el pasado también, y quizá nada sea tan imprevisible como el pasado. Cualquiera hemos tenido un golpe de memoria y hemos resignificado algo que hicimos a los 15 o a los 20 años. Es el tiempo el que subraya y tacha. Esta mujer ha tenido ocasión de contar el pasado a ella misma y a otros, y recontándolo transforma la vida de esa familia, el pasado, el presente y el futuro. Y todo gracias a esa cámara”.

La obra se ha estrenado en el María Guerrero, un teatro que tiene unas connotaciones muy especiales para dos de los participantes. Por un lado, Luisa Martin debutó en él con una obra de Strindberg: “Era una función muy complicada, por lo que teníamos que ensayar mucho, y esto se convirtió en nuestra casa”. Y por otro, para Mayorga, porque aquí fue donde vio su primera obra de teatro: “Yo vine aquí por primera vez cuando tenía 16 años. En el instituto nos mandaron a ver Doña Rosita, la soltera. Cuando vi a Nuria Espert saliendo de las sombras, me enamoré de Nuria Espert y me enamoré del teatro”.

‘El arte de la entrevista’. Hasta el 13 de abril. Teatro María Guerrero. Madrid. De martes a sábados, 20.30 h. Domingos, 19.30 h.

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Un comentario

  • El 09.03.2014 , Erasme ha comentado:

    Enhorabuena a Juan Mayorga por este Trabajo. Estoy completamente de acuerdo con él en aquello de “resignificar” el pasado.

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