12.06.2015

Zapico dibuja la lucha minera como pionera del movimiento obrero

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Alfonso Zapico. Foto de Asis Ayerbe.

Alfonso Zapico, premio nacional de C贸mic en 2012, acaba de publicar ‘La Balada del Norte’, una novela gr谩fica sobre el controvertido estallido de la Revoluci贸n de 1934 en Asturias. La situaci贸n de miseria de los trabajadores del carb贸n cobra especial protagonismo para Zapico, nieto y sobrino de mineros.

Por NATALIA L. PEVIDA聽

El term贸metro de la calle Alcal谩 de Madrid marcaba 37 grados en el atardecer del martes 10 de julio de 2012. La velocidad en la destrucci贸n de cientos de miles de puestos de trabajo y los primeros anuncios en materia de recortes elevaban el enfado de los ciudadanos a la misma temperatura que aquella primera ola de calor del verano. Y, al igual que en 1992, una manifestaci贸n multitudinaria -y esta vez nocturna- de los trabajadores del carb贸n tomaba las calles de Madrid. Muchos de ellos llevaban andados m谩s de 400 kil贸metros en la Marcha Negra, iniciada en Asturias y Le贸n, y a la que pronto se sumaron mineros de toda Espa帽a.

Este episodio inspir贸 a Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981), premio nacional de C贸mic en 2012, a adentrarse en uno de los cap铆tulos m谩s complejos de nuestra historia contempor谩nea: la Revoluci贸n de 1934. 鈥淟os sucesos de Asturias supusieron en realidad el inicio de la Guerra Civil: en ellos el rival pol铆tico se convirti贸 en enemigo, y acto seguido en alima帽a, en bestia que se deb铆a exterminar鈥, se帽ala Enric Gonz谩lez en el pr贸logo de La Balada del Norte (Astiberri, 2015). De este modo, el autor de Dublin茅s y La Ruta Joyce, se embarca en esta obra en dos tomos, que es tambi茅n un homenaje a sus antepasados.

La Revoluci贸n de 1934 es tambi茅n la revoluci贸n que nunca fue dibujada, en el sentido de que no hubo artistas gr谩ficos que apoyaran a un bando o a otro con carteles, a pesar de que el cartelismo como herramienta fundamental de propaganda pol铆tica llevaba ya varias d茅cadas en pleno desarrollo.

S铆, es muy llamativo. Posiblemente por la manera en la que se precipitaron los acontecimientos, por la premura. Es verdad que las primeras im谩genes gr谩ficas en las que se dibuja la Revoluci贸n de 1934 aparecen a帽os m谩s tarde, durante la Guerra Civil. Pero hay que darse cuenta de que esta revuelta empez贸 casi por sorpresa, con la llamada Huelga General Revolucionaria en toda Espa帽a, reprimida despu茅s en dos o tres d铆as, salvo en Asturias, que dur贸 dos semanas. Y su eco fue enorme entre la intelectualidad extranjera. El propio Albert Camus escribi贸 R茅volte dans les Asturies sobre esta revoluci贸n sucedida en una tierra que nunca lleg贸 a conocer.

vi帽eta1Muchas de las vi帽etas de La Balada del Norte son hiperrealistas, con much铆simo detalle, pero tambi茅n se ve que tienes mucha influencia de todo el c贸mic europeo de L铆nea Clara

En cuanto a c贸mic hay tres lenguajes diferentes: el americano, el manga y el franco-belga. 脡sta ha sido siempre la divisi贸n, pero ahora se habla de la novela gr谩fica como un cuarto g茅nero, en el sentido de que permite un estilo m谩s flexible o h铆brido, y una mayor libertad de extensi贸n del relato que en los otros formatos cl谩sicos. Esta posibilidad, tanto de mezclar estilos como de extensi贸n de texto, hac铆an de este g茅nero el id贸neo para La Balada del Norte, por la complejidad de tener que dibujar todo y a la vez explicar un hecho hist贸rico complejo. Aunque es verdad que mi estilo de dibujo bebe mucho de Francia y B茅lgica.

James Joyce dec铆a que el fin de su literatura consist铆a en “hacer interesante a la gente vulgar”. Tus obras anteriores, Dublin茅s y La Ruta Joyce (Astiberri, 2011), est谩n dedicadas al novelista irland茅s, y en La Balada del Norte manejas muchos de sus elementos narrativos costumbristas. Pero, adem谩s, tal vez por la continuidad del relato en un pr贸ximo segundo tomo, se perciben detalles en la estructura y las relaciones entre personajes como si quisieras ir tejiendo una intrahistoria al estilo de P茅rez Gald贸s en los Episodios Nacionales.

S铆, est谩 muy basada en toda la narrativa realista del S. XIX, y tiene muchos elementos de los Episodios Nacionales, por el hecho de que el lector se sumerge plenamente en la historia mediante los personajes an贸nimos, a trav茅s de lo que hacen, de sus di谩logos y de c贸mo funcionan entre ellos. El trasfondo hist贸rico va apareciendo a trav茅s de los titulares y las portadas de los peri贸dicos que se van viendo en la novela, para as铆 situar al lector en ese contexto. La historia contin煤a en un segundo tomo, que saldr谩 a la venta dentro de un a帽o y medio.

De la Revoluci贸n del 34 se ha escrito mucho y suele aparecer mencionada, a nivel ret贸rico, cada vez que hay un conflicto minero. Pero la historia de la miner铆a asturiana ligada a la lucha obrera es conocida s贸lo muy a grandes rasgos. Por ejemplo, en el pr贸logo Enric Gonzalez menciona las huelgas de 1962, suceso tambi茅n conocido como La Huelgona. Aquel par贸n que se inici贸 en Mieres y se extendi贸 despu茅s a otras minas de Espa帽a fue objeto de una represi贸n brutal, con c谩rcel y torturas para los participantes, sus familias y los sospechosos de haber participado. De este suceso dieron cuenta medios internacionales como The New York Times, Le Monde y Il Corriere della Sera, pero aqu铆 muy poca gente conoce este hecho.

S铆, hay mucho desconocimiento de lo que signific贸 la lucha de los movimientos obreros y cu谩nto les debemos en lo referente a la conquista de derechos laborales y sociales. Estos logros, una vez conseguidos son desapercibidos, porque las generaciones posteriores no son conscientes de la situaci贸n anterior, de lo que algunos tuvieron que sacrificar. La historia de las reivindicaci贸n de derechos en las minas y la industria de Asturias es una historia de huelgas y c谩rcel, con finales nada 茅picos en los que siempre perd铆an la batalla los m谩s d茅biles. Y de lo que pas贸 en el 34 es verdad que se habla mucho, pero s贸lo del tema de la dinamita, no de las condiciones de miseria total que viv铆an los mineros. Precisamente para reivindicar esta memoria fue por lo que me decid铆 a escribir y dibujar La Balada del Norte.

Naciste en 1981 y te criaste en Blimea, en plena Cuenca Minera. En la d茅cada de los 80, Asturias vivi贸 otra vez una oleada de huelgas y protestas por la desindustrializaci贸n y la crisis del sector minero. 驴Qu茅 recuerdos tienes de aquella 茅poca?

Hasta que no me fui de Asturias no me di cuenta de c贸mo te marca y lo que aporta a tu bagaje crecer en un sitio como la Cuenca Minera. Recuerdo de aquellos a帽os c贸mo los ritmos de la vida del pueblo estaban regulados por lo que pasaba en la mina. Si hab铆a huelga minera, toda la vida se paraba, y todo el mundo se sumaba a las movilizaciones.

vi帽etas2驴En qu茅 se diferencia aquella crisis de los 80 de la de ahora?

Creo que la actual es peor. En la de los 80 es verdad que hab铆a un nivel de vida muy inferior al actual, m谩s pobreza, pero hab铆a un sentimiento de pertenencia a una colectividad, un asociacionismo que posibilitaba la idea de pertenecer a un grupo muy fuerte, con capacidad para paralizar una regi贸n o un pa铆s para reivindicar unos derechos. En cambio, esta crisis actual nos ha cogido a cada uno en situaciones muy diferentes. Esta es una sociedad m谩s individualista, y esto ha condicionado mucho nuestra reacci贸n ante la crisis.

Eres sobrino y nieto de mineros. En una entrevista reciente dices que el oficio de minero no se parece a ninguno. Est谩 claro que es un tipo de trabajo que condiciona el modus vivendi de cada individuo, como pueden ser los trabajos relacionados con el mundo de la mar, por ejemplo. Pero 驴a qu茅 te refieres exactamente?

S铆, el carb贸n condiciona toda la vida del minero, incluso cuando ya no trabaja en la mina, la manera de hablar, de relacionarse con los dem谩s. Antes empezaban a trabajar como mineros muy j贸venes, y eso ya determinaba toda tu vida futura. Un minero que tenga 46 a帽os, que lleve 30 a帽os en el interior, no vive igual que otra persona de su edad, porque la calidad de vida no es la misma. Implica el desarrollo de una serie de enfermedades graves a nivel respiratorio, y tambi茅n, en una proporci贸n m谩s alta que en otros trabajos, la adicci贸n al alcohol, alto 铆ndice de suicidios, depresiones鈥 .

Los peri贸dicos son tambi茅n protagonistas fundamentales en La Balada del Norte. T煤 eres colaborador habitual del diario La Nueva Espa帽a. La actual crisis de los medios est谩 siendo especialmente dura en la prensa regional y local, una tradici贸n dentro de periodismo espa帽ol en la que se hac铆a muy buena informaci贸n, pero casi siempre infravalorada鈥

S铆, es penoso. Aqu铆 hemos tenido la desaparici贸n del hist贸rico La Voz de Asturias, casi centenario, con muy buenos periodistas de econom铆a, cultura y deportes, y toda la plantilla tuvo que ir al paro. En Asturias aguantan La Nueva Espa帽a y El Comercio a pesar del descenso de ingresos publicitarios, porque la gente los sigue comprando, pero se nota mucho la crisis. Es muy triste, est谩 tambi茅n la p茅rdida de calidad de los medios, en una 茅poca como la actual, en la que hace m谩s falta que nunca el buen periodismo.

La Revoluci贸n del 34, al igual que casi toda la historia contempor谩nea espa帽ola, est谩 sujeta a la eterna discrepancia. De un lado, sectores de la derecha ven en este hecho hist贸rico un Golpe de Estado de socialistas, comunistas y anarquistas. Por otra parte, hay voces de la izquierda que siguen cotejando una visi贸n maniquea de algunos hechos, como la toma de control de la F谩brica de Armas de Trubia y La Vega o la destrucci贸n de una parte importante del legado hist贸rico-art铆stico del Prerrom谩nico asturiano. La pretensi贸n m谩s as茅ptica la encontramos en los historiadores brit谩nicos Paul Preston y Hugh Thomas, 驴c贸mo has hecho t煤 para manejarte entre tanta controversia?

Bueno, yo no he pretendido hacer un documental, ni enviar ning煤n mensaje a trav茅s del libro, sino una historia de unos personajes y para ello me he basado en peri贸dicos de la 茅poca, en libros de catedr谩ticos de la Universidad de Oviedo, y la Enciclopedia Asturiana, con la intenci贸n de que el relato lo fueran haciendo los personajes. Cuando el conflicto estalla, cuando estos personajes que vienen de mundos diferentes chocan entre ellos, aparece la violencia incontrolada y 茅sta no tiene color. Volviendo al tema de la controversia en la interpretaci贸n de estos hechos, personalmente no puedo estar de acuerdo con los historiadores que asemejan el levantamiento del 36 con la revuelta del 34. En el 36 quienes se levantaron fueron los generales, los oligarcas del sistema, mientras que en el 34 lo que pas贸 fue una revuelta de gente que viv铆a en unas condiciones de vida muy miserables, en las que su vida no val铆a nada, sin ning煤n tipo de futuro ni de alternativa. Tambi茅n se ha hecho mucho hincapi茅 en que los mineros quer铆an destruir Oviedo con la dinamita, pero esto es una falsedad.

vi帽etas4El padre de Trist谩n es marqu茅s, due帽o de pozos mineros y empresas metal煤rgicas, con intereses en medios de comunicaci贸n. Parece salido del 谩rbol geneal贸gico de Rodrigo Rato鈥

Es curioso, porque el dibujo del palacio que aparece en La Balada del Norte, y que corresponde a la casa del Marqu茅s y su hijo Trist谩n, es en realidad el palacio de los Figaredo, antepasados de Rodrigo Rato por la l铆nea materna. Pero para dibujar al personaje del Marqu茅s no me inspir茅 en nadie de su familia, sino en el Marqu茅s de Comillas, due帽o de las minas en la comarca de Aller. Era el t铆pico oligarca paternalista. Se invent贸 un sindicato para los empleados de sus minas, les construy贸 casas, y al final era pr谩cticamente el due帽o de su vidas, les controlaba al m谩ximo.

Vives en Francia, en Angulema, 驴c贸mo se ve desde all铆, la actual crisis econ贸mica y pol铆tica espa帽ola?

Me fui a vivir a Francia en 2009; al principio 茅ramos pocos los espa帽oles viviendo aqu铆, pero con los a帽os han ido viniendo cada vez m谩s. La crisis la veo con mucho dolor; en Francia la crisis y recesi贸n de hace cuatro a帽os tambi茅n fue dura, pero el pa铆s resisti贸 bien porque todav铆a tiene un tejido econ贸mico s贸lido, no dependiente de sectores como el ladrillo. Este es tambi茅n otro de los temas que m谩s me preocupan de Espa帽a, el hecho de que se vayan a repetir las mismas recetas que nos han llevado a la situaci贸n en la que estamos; es decir, la apuesta en materia econ贸mica s贸lo por el sector inmobiliario y el turismo.

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