12.02.2017

Aramburu, el milagro de la patria y del silencio y el fanatismo

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Fernando Aramburu. Foto: Rafael Durán.

Fernando Aramburu. Foto: Rafael Durán.

De vez en cuando en el mundo de la literatura ocurren pequeños milagros. Un libro obtiene el fervor casi unánime de la crítica y a la vez se gana al gran público. Las reseñas elogiosas y entregadas caminan a la par que las ventas. Número uno en la lista de los más vendidos. Premios (recientemente el Francisco Umbral de Periodismo). Reseñas elogiosas. Traducciones. Incluso una adaptación a la televisión. El milagro ha ocurrido con ‘Patria’ (Tusquets), del novelista vasco Fernando Aramburu.

No creo en los milagros, diréis; tanta unanimidad puede ser sospechosa, pensaréis, escamados con alguna operación de marketing de los grandes grupos editoriales. Te venden una obra maestra y lo que te encuentras luego es humo. No voy a picar, os decís. Y comprendo el recelo, entiendo la prevención. Pero no os dejéis llevar por los prejuicios. Lo que el lector encontrará en las más de 600 páginas de Patria es lo contrario al humo. Encontrará un novela sólida, coral, que te atrapa desde la primera página, que nos habla de nuestro tiempo con una ambición de totalidad, como los grandes clásicos de la literatura, como Guerra y Paz o Vida y destino.

Ambientada en los años de plomo del País Vasco, Patria nos cuenta la historia de dos familias, vecinas y amigas, con el anuncio del alto el fuego de ETA como punto de partida. El Txato, pequeño empresario, y Joxian, obrero metalúrgico, se conocen desde siempre. A la salida del trabajo coinciden en el Pagoda, el bar del pueblo, y los fines de semana salen con la bicicleta junto a otros paisanos. Bittori, la mujer del Txato, y Miren, esposa de Joxian, son casi cómplices, amigas íntimas, aunque Miren no pueda evitar sentir un cierto rencor de clase hacia su amiga. Ambas familias comparten la infancia de sus hijos, los avatares de la vida cotidiana. Pero todo cambia, la amistad se resquebraja cuando el pueblo condena al ostracismo al Txato, quien finalmente será asesinado por un comando de ETA. Joxe Mari, uno de los hijos de Joxian y Miren, cada vez más radicalizado, pasa de la kale borroka a formar parte de la banda terrorista y cumple condena por varios atentados.

Con saltos temporales y un acertado uso del estilo indirecto libre, que logra una única voz narrativa con múltiples resonancias, Aramburu nos cuenta una historia coral y nos permite acercarnos a una herida, la del terrorismo en Euskadi, que aún no ha restañado. La literatura no da respuestas. Las plantea. Y es lo que hace Aramburu en esta novela, donde mantiene siempre una cierta distancia hacia los personajes, sin enjuiciarlos, tratando de comprender, desde un sabio humanismo que no renuncia a la ética.

Creo que más allá del aspecto político en el que se ha incidido tanto –y eso que he tratado de no leer las críticas, lo hago siempre que voy a escribir sobre un libro, aunque esta vez ha sido casi imposible– lo más destacable de Patria no es tanto ese sesgo, ni siquiera el retrato de una sociedad, la vasca, en un momento determinado sangriento de su historia. Lo que me sacude y me revuelve son las preguntas que se hace Aramburu en torno al fanatismo, a cualquier fanatismo. Cómo es posible que buenas personas, en una sociedad civilizada, acaben adoptando el correoso discurso del odio, del mal. Cómo se convierte en cómplice una parte de esa sociedad. De hecho, uno de los personajes más notables de la novela, que no se cita pero que sobrevuela a lo largo de la historia, es el silencio.

Con Patria he vuelto a sentir esa magia olvidada de la literatura, la de los libros necesarios. Meses antes de empezar a leerla, durante las Navidades pasadas, el título corría de boca a en boca, entre amigos, alumnos, conocidos. ¿Has leído Patria?, me preguntaban, no, aún no, respondía, la tengo en mi lista de libros pendientes. Aramburu es un autor al que sigo desde hace años y quería leer la novela cuando pasara toda esta fiebre. Pero finalmente me pudo la curiosidad. “Ahí va la pobre, a romperse en él. Lo mismo que se rompe una ola en las rocas. Un poco de espuma y adiós. ¿No ve que ni siquiera se toma la molestia de abrirle la puerta? Sometida, más que sometida”, empecé a leer un día de diciembre. Y ya no pude parar.

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Sobre el autor

Javier Morales
Soy escritor, periodista y profesor de escritura creativa. He publicado las novelas “Trabajar cansa” y “Pequeñas biografías por encargo” y los libros de relato “Ocho cuentos y medio”, “Lisboa” y “La despedida”. Imparto clases de escritura creativa en el taller de Clara Obligado y en la Escuela de Escritores. En Área de Descanso hablo de los libros que me gustan. Puedes seguirme en:

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3 comentarios

  • El 12.02.2017 , Chema ha comentado:

    Siento discrepar de la opinión del autor. Y el problema es que discrepar, en esta novela, supone automáticamente convertirte en sospechoso de simpatía con los terroristas. Para mí, es uno de los peores libros leídos el pasado año. La razón fundamental son los personajes. Creo que no se puede construir una novela a base de estereotipos. Todos los posibles personajes del imaginario alrededor del mal llamado conflicto vasco están aquí, pero caricaturizados.
    Cualquiera que conozca mínimamente el País Vasco tendrá dificultades en situar el pueblo en el que transcurre la novela. Se diría que todos sus vecinos están polarizados en dos posiciones antagónicas: abertzales y españolistas. ¿Dónde están los peneuvistas y los socialistas, al fin y al cabo mayoritarios?.
    Otro aspecto que llama la atención es el empeño del autor en recalcar el mal uso del condicional al hablar en castellano. Milagrosamente, el error solo lo cometen los abertzales, cuando es un error común en todos los habitantes de Euzkadi.
    Creo que al autor le ha venido un poco grande el proyecto. Y por favor, comparar esta obra con Guerra y Paz o Vida y destino me parece una broma de muy mal gusto.
    Saludos

  • El 12.02.2017 , Joaquín ha comentado:

    ‘Patria’ es tan fuerte que está logrando resistir al diluvio de elogios que amenaza con ahogarla. Sí, es exagerado compararla con obras que aún están vivas después de más de 150 años, pero también lo es decir que los personajes son caricaturescos. Aramburu no muestra un pueblo dividido en abertzales y españolistas sino una sociedad en la que demasiada gente no se atrevió a plantar cara a los terroristas. El miedo, ese miedo que aislaba a la víctimas, aparece muy bien reflejado, y también una comprensión incomprensible de la violencia. “ETA no mata sin causa”, apunta Ramuntxo, personaje secundario en esta tragedia. Os invito a leer mi reseña http://bit.ly/2lEdpgC Un saludo cordial.

  • El 13.02.2017 , Rodo ha comentado:

    No soy Español, ni tampoco conozco el País Vasco , vivo en Alemania, pero soy Exiliado Latinoamericano.La Novela me impacto desde la primera página, la considero muy descriptiva y muy similar a situaciones que vivimos muchos de Latinoamérica luego de los Golpes Militares, donde la desconfianza entre familiares y Amigos se imponìa. Amigos de toda la Vida nunca más volvieron a saludarse o Parientes que se borraban de la Lista. La Novela no está escrita en forma burda, no puede describir exactamente a un Pueblo determinado o a todos los habitantes del Pueblo, naturalmente que habían otros que distaban de posiciones extremas, pero esta muy bien descrito y yo me alegro de haberla leído ( rápidamente ) y la he recomendado a amigos de habla Hispana.

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