18.11.2016

Una desnuda y blanca ‘Clemenza di Tito’, homenaje a Mortier en El Real

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Una escena del montaje de La clemenza di Tito de Karl-Ernst Herrmann. Foto: Javier del Real.

Una escena del montaje de ‘La clemenza di Tito’ de Karl-Ernst Herrmann. Foto: Javier del Real.

El montaje de ‘La Clemenza di Tito’ estrenado por el director belga en 1982 y que supuso un punto de inflexión en su carrera regresa al Teatro Real con la dirección musical de Christophe Rousset.

A Gerard Mortier, el que fuera director artístico del Teatro Real desde 2010 hasta 2013, le gustaba recordar que poco después de que Mozart escribiera La Clemenza de Tito en 1790 María Antonieta fue encarcelada en París y suplicó clemencia como “el gran valor que reside en el poder y el único por el que este se puede soportar”.

El recuerdo del director belga viene al caso ya que La Clemenza di Tito fue una obra encargada a Mozart para celebrar la coronación de Leopoldo II -hermano de María Antonieta- como rey de Bohemia, título que heredó tras la muerte de su hermano José II. La reina de Francia le pidió ayuda al nuevo emperador para tratar de sofocar la expansión de la Revolución Francesa a lo que este contestó, aconsejándole a su hermana, que aceptara los dictados de la nueva Constitución y oponiéndose a una intervención armada en el país galo.

El 6 de septiembre de 1791, tan solo tres días después de la aprobación de la primera Constitución en Francia, se estrenó La Clemenza di Tito en el Teatro Nacional de Praga en honor del nuevo emperador, que moriría a los dos años de su coronación y apenas seis meses después del estreno de la que es la última ópera compuesta por Mozart. Un año más tarde, el 16 de octubre de 1793, en la plaza de la Revolución de París, María Antonieta fue ejecutada. Se demostró de esta manera que, en ocasiones, el poder puede presumir de una clemencia de la que la historia se empecina en carecer.

Esta producción de La clemenza di Tito que mañana regresa al Teatro Real –se estrenó en Madrid en 2012- es la misma que supuso un punto de inflexión en la carrera de Gerard Mortier. Fue una de las primeras, si no la primera, producciones que encargó a su llegada al teatro Real de la Moneda de Bruselas como director artístico en 1981. Su etapa al frente de este coliseo, a lo largo de algo más de una década, le proporcionó una atractiva fama de hombre renovador y revolucionario que le acompañó hasta su muerte en 2014, después de haber contribuido a poner en pie el proyecto de la ópera de la Bastilla en París, tomar las riendas del Festival de Salzburgo y convertirse, finalmente, en director artístico del Teatro Real de Madrid.

Las premisas de evolución, de búsqueda de nuevos públicos y caminos para un espectáculo como la ópera, fueron las que llevaron a Mortier a elegir a Karl-Ernst Herrmann para poner en pie esta particular Clemenza. Para Herrmann, un afamado escenógrafo alemán, este encargo suponía su primera vez al frente de la dirección escénica de una ópera. La estrenó en 1982 y desde entonces ha firmado todos sus proyectos operísticos junto a su mujer Ursel. La responsabilidad del encargo fue tan grande para Herrmann que no solo se ocupó de la dirección escénica, también fue el responsable de la delicada y exquisita escenografía, de los figurines y del diseño de iluminación. Algo que sería habitual en casi todos los montajes de ópera que le son encargados. “Normalmente La Clemenza di Tito se representa con un escenario y un vestuario romanos. Pero queríamos hacer hincapié más en las pasiones y los sentimientos que en el aspecto histórico”, aseguró Herrmann en 2012 la primera vez que se representó su versión en el Teatro Real.

El director de escena concibe un espacio desnudo, blanco y luminoso en el que consigue realzar el conflicto de pasiones que teje el argumento. La acción se concentra en un lugar único, “frío y casi abstracto”, en el que los sentimientos contradictorios del drama, con su mensaje atemporal, resultan aún más desgarradores. La acción exterior abre las puertas sobre una imaginada Roma imperial.

Karl-Ernst Herrmann nació en Alemania en 1936. En Bremen conoció a Peter Stein, director de teatro que se fraguó una buena fama de niño terrible durante la segunda mitad de la década de los sesenta. Stein acumuló despido tras despido por sus rebeldes montajes de Brecht, Peter Weiss y Schiller, entre otros, en los teatros subvencionados más importantes de las ciudades de Munich, primero, y Bremen, después.

Stein y sus leales, entre los que se encontraba el actor Bruno Ganz, lograron entonces establecerse en Berlín donde crearon la Schaubühne am Halleschen Ufer, una cooperativa teatral en la que Stein prestó sus servicios entre 1970 y 1982. Durante aquellos años Karl-Ernst Herrmann se convirtió en el escenógrafo de cabecera de la compañía. Más tarde, cuando Mortier asumió la dirección artística del Festival de Salzburgo en 1992, Stein fue situado al frente de la dirección de la sección de teatro del festival. No es difícil imaginar entonces el cariño que Mortier debía de sentir por este montaje. De hecho, desde su estreno en Bruselas, le acompañó –y lo programó- allí donde su profesión lo llevó: París, Salzburgo y Madrid.

Para este regreso será Christophe Rousset, uno de los grandes especialistas europeos en música barroca quien dirija la orquesta. Rousset fue asistente del director William Christie en su ensamble Les Arts Florissants –director y conjunto que serán los responsables del próximo Mesias de Haendel que se podrá escuchar estas Navidades en el Auditorio Nacional de Música de Madrid-. También es el creador e impulsor de la orquesta barroca Les Talens Lyriques fundada en 1991. En su currículo, además, figura la dirección musical de la película Farinelli Il Castrato (1994), de Gérard Corbiau.

Gerard Mortier declaró lo siguiente sobre La Clemenza: “Es el ejemplo de una inspirada narración moderna del siglo XVIII sobre la grandeza de la clemencia por parte de los gobernantes. Una grandeza que se refleja en el espacio blanco de la escena en el que los personajes son desmenuzados hasta el más pequeño detalle”.

  • Dirección musicalChristophe Rousset.
  • Dirección de escenaUrsel & Karl-Ernst Herrmann.
  • Escenografía, figurines e iluminaciónKarl-Ernst Herrmann.
  • Dirección del coroAndrés Máspero. 
  • TitoJeremy Ovenden (Nov. 19, 21, 24, 26, 28)
    Bernard Richter (Nov. 20, 23, 25, 27) 
  • VitelliaKarina Gauvin (Nov. 19, 21, 24, 26, 28)
    Yolanda Auyanet (Nov. 20, 23, 25, 27) 
  • SestoMonica Bacelli (Nov. 19, 21, 24, 26, 28)
    Maite Beaumont (Nov. 20, 23, 25, 27) 
  • ServiliaSylvia Schwartz (Nov. 19, 21, 24, 26, 28)
    Anna Palimina (Nov. 20, 23, 25, 27) 
  • AnnioSophie Harmsen 
  • PublioGuido Loconsolo

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Sobre el autor

Manuel Cuéllar
El 12/12/12 decidió poner en marcha esta revista después de una experiencia profesional de 17 años en el diario EL PAÍS, donde se convirtió en un periodista todoterreno. Se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el máster en la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. Periodista convencido de las bondades de las nuevas tecnologías, cubrió el 15 M por Twitter y otras redes sociales. Puedes seguirme en mis cuentas personales de Twitter, Facebook e Instagram. Gracias.

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