26.01.2014

El Sol cumple 35 años apostando por el mejor rock

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©Roberto Villalón

Marcela San Martín, programadora de conciertos en la sala El Sol. © Roberto Villalón

En la calle Jardines de Madrid hay un lugar que todos los amantes de la música conocen bien. Un lugar que ilumina las noches. El Sol cumple 35 años apostando por el pop y el rock de calidad contra viento y marea. Hablamos con la culpable de que esto sea así: Marcela San Martín (Santiago de Chile, 1967), la enérgica y audaz responsable de la programación musical de la sala durante los últimos 19 años.

Incluso ahora, cuando el público más joven se deja llevar por la electrónica más hedonista, de consumo rápido y efectos narcóticos casi instantáneos, El Sol sigue erre que erre programando grupos y solistas que entienden la música desde otra perspectiva: la de la calidad y la actitud. La sala se inauguró el 19 de octubre de 1979. De aquella época solo quedan en su puesto dos personas (una de ellas, Fernando Calvo, jefe de puerta); entonces era su dueño, Antonio Gascón, quien se ocupaba también de los grupos que subían al escenario. En 1995 todo cambió y la vida de Marcela no volvió a ser la misma. Aquí puedes consultar la programación de la sala.

¿Recuerdas cómo fue tu primer día?

Sí. Fue un día de octubre de 1995. Íbamos a hacer una producción de Neverly bros, de Fernando y Guillermo Martín. Para mí fue muy emocionante. Era como entrar a trabajar al templo de la música de Madrid y eso me daba mucho respeto y responsabilidad. Entré a echar una mano en la producción de la sala, para relaciones con el management, iluminación, producción, cartelería (Pocateja se encargaban del diseño)… Entré desde abajo.

Pero pronto llegó uno de esos grandes momentos, ¿no?

Al poco de entrar tuvimos el concierto de Alanis Morissette, cuando todavía no era tan conocida ni había ganado ni un solo Grammy. En aquella época era fácil programar conciertos relevantes porque las discográficas se implicaban en las promociones de los artistas apostando fuerte por ellos a nivel nacional e internacional. Había mucho ambiente en la calle, en las salas.

¿Cómo han cambiado las cosas en estos 35 años?

Ahora el nivel de implicación de las discográficas es directamente cero. Hacen pocas cosas y las que hacen no son en salas de conciertos, sino en otros espacios como mercados o centros comerciales y esas cosas.

¿Buscan más la promoción publicitaria y comercial que la artística?

Sí, con las discográficas ahora no se puede contar.

Pero al menos los artistas paran en España, ¿no?

No creáis. Muchas giras, debido a la subida del IVA, no pasan por España. Prefieren tocar en Portugal, Francia o Italia. Por ejemplo, Prince tocó el pasado verano en Oporto, Tom Petty actuó en París y en Dublín… No vienen porque no salen los números.

¿Nos podrías decir cinco de los conciertos que recuerdes con más cariño durante tu trayectoria en El Sol?

El de Alanis Morissette en 2001. Era su segundo concierto en El Sol con el que he comentado antes. Visitaba España para tocar en un local grande. Para presentar el concierto organizó una rueda de prensa a la que se presentó dos horas tarde con el consiguiente cabreo de la prensa. Así que decidió que les invitaría a una actuación sorpresa en El Sol como desagravio. Montamos el concierto en 24 horas y se vendieron, además, 150 entradas para fans.

También recuerdo el de los Strokes del 17 de diciembre de 2005. Ser elegida por el grupo como una de las cinco salas europeas para presentar su disco First impressions of earth era un orgullo, un honor, un privilegio; fue maravilloso.

Ben Harper en el año 2003 en El Sol

Ben Harper en el año 2003 en El Sol

Otro conciertazo, sin dudar, fue el de Antonio Vega el 2 de diciembre de 2004. Muy emotivo. Preparamos una serie de conciertos por el 25 aniversario de la sala para unas 300 personas. Era la primera vez que organizábamos un aniversario y él también lo vio así. Tocó durante dos horas y media y lo cantó todo. Hubo una conexión entre Antonio, la banda y el público que la mayoría acabamos llorando. Fue muy gratificante. Y para terminar destacaría el concierto de Joe Bataan en 2008 con 15 músicos sobre el escenario y los tres conciertos de Los Ilegales de 2004, 2007 y 2009.

Si alguien a estas alturas no os conoce, si tuvieras que decirle a alguien qué es el Sol y por qué tendría que venir, ¿qué le dirías?

Primero, que el personal de la sala es maravilloso, que te hace sentir como en casa. Aquí van a encontrar un lugar donde el sonido y la música se miman. Donde se cuida la programación de conciertos. Es un lugar en el que te sentirás a gusto y nunca engañado. Tendrás la sensación de que el dinero que te vas a gastar está bien empleado. Luego ya entramos en lo de sala mítica. Pero prefiero incidir en que es un sitio donde te vas a sentir bien, donde vas a escuchar y ver bien el concierto, estés donde estés. La conexión con los artistas es estrecha por la cercanía con el público. Vas a recibir la energía del grupo y ellos la tuya.

¿Recibís alguna ayuda pública?

Con la Comunidad de Madrid hace ocho años fuimos sede de las celebraciones de la movida. Pero a nivel licencias, la policía viene todos los fines de semana. No solo a mirar el aforo o las salidas de emergencia, también a ver si los carteles están a 5 centímetros a la derecha o a la izquierda… Esto sucede desde hace unos cuatro años, desde que mataron al chico en el Balcón de Rosales. En ese momento cambió toda la política de porteros, entre otras cosas, y todo se se ha agudizado tras la tragedia del Madrid Arena.

SALA EL SOL

Alanis Morissette

¿Os sentís perseguidos?

No, pero es una obstinación en visitar las salas… Y no sé muy bien cuál es el objetivo final.

¿Cómo es vuestra relación con las instituciones, Ayuntamiento y Comunidad?

No hay ninguna voluntad política para apoyar, fomentar o simplemente dejar como estaba la cultura. Esta mañana he recibido la nueva Ley de Espectáculos de la Comunidad, por ejemplo, y de 50 puntos, 49 son ‘se prohíbe’. Eso no es una legislación, es simplemente un catálogo de prohibiciones. Ni el Ayuntamiento ni la Comunidad tienen voluntad política de que se fomente la cultura.

¿Cómo ha cambiado el público en estos 35 años?

Mira, ahí yo me echo la culpa como responsable de programación, de no haber sido capaz de enganchar con el público joven. La gente de 18 a 25 años. Me encantaría que vinieran, pero no son habituales. No ha habido una renovación.

¿Crees que a los chicos y chicas de 18 a 25 años les gusta el rock?

A un sector muy pequeño. Pero es que tampoco pueden ir a conciertos. El joven que es curioso, cuando investiga, cuando tiene curiosidad y se mueve, es entre los 13 y los 18 años, así que si quiere ir a un concierto, no puede por ser menor. El público joven que va a los conciertos es minoritario y, además, a un chaval de 18 años gastarse el dinero que tiene en una entrada para un concierto se le hace cuesta arriba. Un porcentaje muy pequeño paga, pero la mayoría prefiere irse de fiesta.

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Dover

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Sobre los autores

Manuel Cuéllar Manuel Cuéllar
El 12/12/12 decidió poner en marcha esta revista después de una experiencia profesional de 17 años en el diario EL PAÍS, donde se convirtió en un periodista todoterreno. Se licenció en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el máster en la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. Periodista convencido de las bondades de las nuevas tecnologías, cubrió el 15 M por Twitter y otras redes sociales. Puedes seguirme en mis cuentas personales de Twitter, Facebook e Instagram. Gracias. ¿Quieres leer más artículos de este autor?

2 comentarios

  • El 27.01.2014 , Isabel ha comentado:

    Tiene razón. El problema es que los adolescentes no pueden ir a conciertos. O están muy interesados o cuando ya pueden entrar en las salas, ya no les interesa.
    Ni siquiera pueden entrar custodiados por sus padres. Esto es o que se llama “difusión de la cultura”…
    Ah, no!! Que no me daba cuenta que el rock no es cultura…

  • El 28.01.2014 , Gusy ha comentado:

    Hola, soy el DJ que inauguró El Sol con Antonio Gastón (no Gascón) y no fue el 19 de octubre sino el día 8. Enhorabuena por los 35 años. Un saludo a todos.

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