Mantén la alerta eco en vacaciones: relájate, ríe y recicla
31.07.2017

Mantén la alerta eco en vacaciones: relájate, ríe y recicla

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Hay que mantener la alerta eco en vacaciones. Foto: Pixabay.

Hay que mantener la alerta eco en vacaciones. Foto: Pixabay.

Si cualquiera lleva asumido que el respeto al entorno, al igual que hacia las personas, es una máxima inherente a su comportamiento cotidiano, no le supondrá ningún esfuerzo mantenerlo durante el verano. Se tiene que seguir haciendo un uso racional y eficiente de la energía y del agua, reducir nuestra generación de residuos y pensar que en cualquier punto de la geografía española hay un contenedor gris, verde, amarillo y azul para depositar adecuadamente cada desecho. Os proponemos una nueva fórmula de las 3 R para este agosto: relájate, ríe y recicla.

POR JAVIER RICO

Ojo, porque en estos días de asueto en playas, montañas, bosques y ríos se dan situaciones nuevas a las que hay que aplicar un correcto comportamiento ambiental. De entrada, ni se te ocurra abandonar a tu perro, gato u otro animal de compañía. Si es eso, de compañía, también debe formar parte de tus vacaciones. Y, por supuesto, nada de fuego, colillas ni chispas en tu deambular campero.

También es esencial conocer de partida dónde vamos. Ya no hay excusas si no se da con una oficina de información turística o un centro de información de un espacio natural protegido, aunque siempre es recomendable una visita previa a los mismos. Internet nos nutre de información al detalle sobre cualquier lugar a visitar. Solo así conoceremos de antemano tanto los elementos más destacados del paisaje, como aquellos que se pueden o no visitar y en qué momentos.

Esto último es especialmente importante para quienes realicen una actividad más aventurera: montañismo, escalada, bicicleta de montaña, espeleología, descenso de barrancos o buceo. Hay que tener en cuenta que hay nidos de aves rapaces en escarpes rocosos, charcas de anfibios protegidos en barrancos de difícil acceso o pequeñas poblaciones de plantas también protegidas cada vez más cerca de sendas que se abren con el paso de bicicletas. Con información previa se pueden evitar impactos indeseados.

Hablando de propuestas plenamente veraniegas, hay algunas actividades que además conjugan abiertamente el placer con el compromiso. Es el caso del buceo y de iniciativas como SoliDive (Solidarity Diving), que incorpora a las inmersiones criterios de sostenibilidad social y ambiental, y de Posimed-Andalucía y LIFE Blue Natura, enmarcadas en el seguimiento del estado de conservación de las valiosas praderas de Posidonia oceanica. Tras estos últimos está la Fundación Hombre y Territorio que, aparte de incentivar inmersiones para detectar el estado de la posidonia, también motiva a localizar redes y otros aparejos peligrosos de pesca que quedan en los fondos marinos.

Sin salir de la costa (y del máximo respeto hacia la misma sin tirar un solo desperdicio al suelo), el no alejarse simplemente unas decenas de metros de la toalla en la arena supone perderse una biodiversidad latente. Aún quedan muchos sistemas dunares a las espaldas de esas toallas que albergan comunidades únicas de flora, en especial en la costa andaluza y levantina. Y hacia el mar, unas simples gafas de buceo con esnórquel permitirán disfrutar de los pequeños bancos de los peces más atrevidos que llegan hasta la orilla.

Los humedales costeros (marismas, rías, albuferas, deltas…) son además un punto caliente para la observación de aves. En este caso, unos prismáticos se convierten en la mejor herramienta para divisar y reconocer gaviotas, flamencos, ánades, calamones y garzas. Hacia el interior, bosques y montañas son coto de rapaces, pájaros carpinteros, córvidos o pequeñas aves forestales o de ribera. Pero si lo tuyo no es patear para buscar y localizar a este elenco faunístico, al que se pueden unir lobos, linces y osos, rastrea la presencia de hides (escondites) fotográficos ya instalados, y a esperar a que pase la fauna salvaje ante tu objetivo.

Por otro lado, en muchos puntos del interior y de la costa hay centros de recuperación de animales, una alternativa que aúna ocio y colaboración en el mantenimiento de los mismos. Hay algunos, como el de Promar, en Adra (Almería), que suman a esta labor de conservación la posibilidad de embarcarse para avistar cetáceos. A lo largo de la costa hay infinidad de empresas de turismo naviero que organizan salidas en este sentido.

Otra opción es conocer de cerca cómo y dónde se producen en zonas rurales alimentos y otros productos ecológicos y/o tradicionales. Muchos hortelanos y hortelanas conjugan la estancia en sus casas rurales o la venta en sus establecimientos con visitas guiadas a las zonas de producción. Echa un vistazo a la Agrobotiga del GOB Menorca, donde hay una lista de fincas con custodia del territorio, algunas de ellas con programas de visitas. El Museo de la Trashumancia de Guadalaviar (Teruel), el Aula del Queso de Cabrales en Sotres (Asturias) o el Aula Museo Abejas del Valle en Poyales del Hoyo (Ávila) son otros ejemplos de inmersión cultural en el territorio.

Si la estancia es más urbanita, también se le puede dar un toque natural. Los parques de la ciudad albergan sorpresas tanto botánicas como zoológicas. Por citar cuatro ejemplos, nos quedamos con el Parc de Montjuïc en Barcelona, el parque de María Luisa en Sevilla, Madrid Río en la capital de España y, en especial, el humedal de Salburua en Vitoria-Gasteiz.

Jardines botánicos, museos de zoología y de ciencias en general y comer en restaurantes vegano-vegetarianos también se pueden incorporar a una agenda urbana que no será eco del todo si todos los desplazamientos sugeridos no se hacen dentro del concepto de movilidad sostenible, es decir, con paseos a pie, en bici o con transporte público, y minimizando la generación de residuos que queden a su libre albedrío. En fin, aplica las 3 erres del verano: Relájate, ríe y recicla.

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Un comentario

  • El 01.08.2017 , Crápula ha comentado:

    No se dice Medio ambiente o Medioambiente. Se dice Medio Natural.
    Medio y ambiente son redundancia.

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