15.03.2016

Traficantes de Sueños: luchar con libros

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Blas

Blas Garzón y Beatriz García, dos de los miembros de Traficantes de Sueños. Foto: Manuel Cuéllar.

“Una buena librería no es la que te vende un libro que andas buscando, sino la que te vende el libro que no sabías que querías”, escribió André Schiffrin en su celebérrimo ensayo ‘La edición sin editores’. Nada tan aproximado como esta definición para un primer acercamiento a Traficantes de Sueños, librería asociativa/distribuidora/editorial, que surgió en Madrid junto con los movimientos autónomos, antiglobalización, antimilitaristas, feministas, ecologistas, antidesahucios, 15M… de las dos últimas décadas. ‘El Asombrario’ se detiene hoy en un proyecto que trabaja “para la transformación individual y colectiva” a través de una herramienta tan clásica como revolucionaria: el libro.

En la introducción a su catálogo, ya hacen toda una declaración de lo que se avecina: “Sin complacencias con la arcaica sacralidad del libro, sin concesiones con el narcisismo literario, sin lealtad alguna a los usurpadores del saber, TdS adopta sin ambages la libertad de acceso al conocimiento”. Y luego, títulos como éstos: El gobierno de los precarios, Subversión feminista de la economía, La nueva frontera urbana: Ciudad revanchista y gentrificación, El gobierno de la excelencia: trabajo y control de la multitud, Marx reloaded, ¿Está China comprando el mundo?, El eje del mal es heterosexual, En legítima desobediencia, Rituales de resistencia, Capitalismo y esclavitud…

Traficantes de Sueños es un espacio de referencia en Madrid, ubicado en la calle Duque de Alba, junto a la plaza de Tirso de Molina, en vecindad con los puntos más significativos y últimos del activismo cultural, político, social y ciudadano. Nació hace ahora más o menos 20 años. No lo saben con exactitud -y tampoco les importa mucho la efeméride- como librería y distribuidora alternativa; después vendría la editorial. A finales del año pasado recibieron el premio Librería Cultural 2015, que concede la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) en reconocimiento a la difusión del libro y de la lectura. Dicen ser un proyecto que trabaja “para la transformación individual y colectiva” y para ello cuentan con una herramienta, el libro, y con una seña de identidad: la cultura libre. Pero es ante todo un proyecto colectivo. Muestra de ello es esta entrevista a dos voces -las de dos de sus miembros, Blas Garzón y Beatriz García-, imprescindibles para completar una visión de su pluriactividad.

Traficantes de Sueños nace, crece, se multiplica… en Madrid, ¿cuál fue la fuente de inspiración?

Blas: Nace en torno a 1995 / 1996. En un contexto en el que hay un auge de la autonomía juvenil urbana, en la ciudad de Madrid, es decir de movimientos sociales y colectivos de todo tipo que trabajan en torno al ecologismo, el feminismo, la ocupación de viviendas y de centros sociales, del antimilitarismo… Y dentro de este magma tan diverso, distintas gentes se organizan para conseguir un espacio estable donde poner a disposición de todos estos colectivos materiales para la reflexión, la formación, la discusión y, de un modo u otro, avanzar conjuntamente. Con este fin, la elección del libro.

¿Por qué subrayas el concepto de estabilidad?

Blas: Recalco lo de estable porque había iniciativas similares que se atribuían el nombre de librerías -lo más aproximado a la distribución alternativa-, que eran puestos itinerantes con una tradición de décadas, como los que se instalan los domingos por la mañana en la plaza de Tirso de Molina, o en eventos y en conciertos… Sería como la diferencia que hay entre la librería alternativa y la librería al uso. Y estable también porque nosotros veníamos de la ocupación de centros sociales siempre expuestos a posibles desalojos o ataques, y eso hace que el factor de estabilidad sea reseñable.

Vuestra estructura es horizontal, no hay jefes…

Blas: Traficantes de Sueños es una asociación cultural, que funciona como un colectivo; esto quiere decir: de manera asamblearia y horizontal. Actualmente somos 14 los componentes del equipo con responsabilidades, más una serie de colaboradores. Cada área se organiza a través de su propia asamblea, con lo cual tienen autonomía tanto económica como para la toma de decisiones cotidianas, lo que agiliza mucho los procesos. Luego, nos coordinamos semanalmente todo el equipo para tomar las decisiones más a medio y largo plazo y para definir las líneas en las que queremos trabajar y por las que queremos apostar. Esto, combinado con una o dos reuniones anuales en las que hacemos un balance del trabajo y objetivos y proyección para los siguientes meses.

Dos comentarios sacados de vuestra página en Facebook: “Traficantes de Sueños, una de las mejores librerías en las que he estado, con textos fundamentales en sus estanterías para una comprensión crítica de la sociedad, combinados con títulos novedosos de actualidad. Visita obligada si se pasa por Madrid”. “Un lugar fundamentalmente para el hacedor de utopías y realidades prescindibles y necesarias.”… ¿Sois una librería, sois una editorial, sois un colectivo de agitación política?

Blas: A Traficantes de Sueños se puede acceder de muchas maneras y dependiendo de ellas las percepciones son distintas. Si es a la librería, si es a la editorial, si es a las actividades…

¿Cómo os han influido las transformaciones -de calado, sin duda- tanto sociales, como políticas y tecnológicas, de los últimos años?

Blas: De manera simplificada, el movimiento autónomo; luego, la antiglobalización, con etapas valle… Pero mejor explícalo tú, Beatriz…

Beatriz: Traficantes de Sueños, por estar muy ligado a los movimientos sociales, cambia con ellos. De alguna manera cambian las preguntas, las respuestas también y las alternativas que se proponen. En un proceso vivo, Traficantes va mutando. Es verdad que desde los movimientos autónomos de los noventa y más tarde de los antiglobalización -y quizá ligándolo con el desarrollo de internet y las redes- de alguna manera sí que muta la forma de organización de la protesta y de la sociedad. La posibilidad de conexión internacional con otros colectivos como el zapatista -muy importante a partir del 94- o toda la preparación de foros sociales mundiales o de contracumbres, se hace posible otro tipo de protesta por la extensión de internet y por la lógica de redes. Considerarte parte de una red más grande, un nodo que se vincula con otros para llevar adelante proyectos, antes no era posible. Tanto la librería como Traficantes de Sueños en su conjunto se conciben como nodos de una red mucho mayor, lo que permite trabajar en red, para sacar adelante proyectos durante los años 2000, y a partir del 15M será también una base organizativa; es algo que ha ido cambiando con el tiempo.

Y esa red de nodos, ¿quiénes la forman?

Beatriz: Trabajamos con muchísimos colectivos en la ciudad y en el Estado a la hora de animar debates o promoverlos; además, existe una red más formal que es la Fundación de los Comunes, en la que participan otras librerías asociativas, centros sociales y proyectos de investigación.

¿Fundación de los Comunes?

Blas: El eje de la Fundación de los Comunes -más ligado a las librerías asociativas- son proyectos similares; compartimos tanto las líneas políticas como las vinculadas a la economía alternativa y solidaria y luego, cada uno lo adapta. En fin, no se trata de franquicias de proyectos similares. Partimos de experiencias propias y sobre ellas se actúa con el libro de frontón. Nosotros hemos podido colaborar, ayudar, asesorar, durante todo este tiempo para que los proyectos se pudieran desarrollar y eso nos permite que la riqueza se multiplique exponencialmente, porque así sumamos experiencias muy ancladas en los territorios de las ciudades y de los movimientos donde se encuentran. Estar coordinados a través de la Fundación de los Comunes nos permite no sólo compartirlos, sino tener una visión mucho más amplia sobre lo que está sucediendo. Es como intervenir sobre esa realidad.

Beatriz: Nosotros debemos estar atentos y participar en lo que pasa porque es la mejor manera de tener los libros que la gente quiere leer o publicar, aquellos que puedan serles interesantes. El hecho de publicar esos contenidos hace que la gente se acerque al proyecto y haga sus aportaciones. Consideramos que se forma un círculo virtuoso entre estar atentas y formar parte de lo que sucede y nuestra capacidad de ofrecer contenidos y debates interesantes.

¿Qué entendéis por librería asociativa?

Blas: Es un concepto que ha ido variando con el tiempo. Al principio se planteaba prácticamente como una herramienta de financiación colectiva. Quiero decir, la gente te adelantaba el dinero de sus compras y con eso te asegurabas al menos cubrir determinados gastos fijos, lo que ayudaba al sostenimiento del proyecto. Ese es el concepto, buscar a gente que considere que es necesario e interesante sostener y apoyar un proyecto como este a través de pequeñas cuotas y así obtener descuentos. Con el tiempo esto se ha ido modificando, perdiendo peso relativo en cuanto al significado económico pero ha permitido que se estabilice una serie de relaciones con personas y colectivos muy diversos, porque las maneras de relacionarse con Traficantes son variadas. Pueden hacerlo a través de la librería, de la editorial, de las actividades, de las presentaciones, recitales, a través de los cursos… La gente se encuentra en Traficantes y a partir de ahí se generan posibilidades de proyecto, de iniciativas, de recursos colectivos y eso es lo que para nosotros es el sentido que puede tener una librería asociativa.

¿Cómo os financiáis? Supongo que a través de la librería más que de las otras áreas…

Beatriz: Todas las patas de Traficantes -librería, editorial, distribuidora, área de diseño y cursos y actividades- son productivas. Cada una de las personas que trabaja recibe el salario de su área.

Blas: Las áreas tienen autonomía económica. Luego, existen mecanismos de solidaridad interna, pero todo el mundo recibe su salario del área en la que trabaja y los salarios son iguales para todos.

¿Qué ha cambiado en la oferta de la librería en estos 20 años?

Blas: Una librería es un termómetro de alta sensibilidad, especialmente en nuestro caso, por la especialización que tenemos en pensamiento crítico, en humanidades… Hemos ido viendo temas y momentos que se han podido acompañar a través de los textos. Al principio por nuestra especialización encontrábamos mucho material descatalogado de los años 70 y 80 de formación política clásica y ahora vemos cómo esos textos han empezado a rescatarse. Por poner un ejemplo, eso está pasando con los textos de Rosa Luxemburgo, las obras completas Marx y Engels y otros muchos. Hay interés por volver a discutirlos, incorporarlos. También cambian las generaciones y cambian los movimientos políticos. La librería te permite tener una visión muy amplia de ese recorrido, de las temáticas que han podido provocar más discusión, más debate, cuáles se mantienen en el tiempo y cuáles desaparecen o se transforman. Es muy, muy interesante…

Algunas de las actividades que organizáis son gratuitas y otras no…

Blas: La diferencia es que los cursos son por inscripción. Hay siempre un mínimo de tres tarifas en función de las posibilidades económicas. Y nadie que tenga interés se queda fuera por una cuestión económica.

¿Cuáles son estas tarifas?

Beatriz: Precaria, estándar y apoyo. Y la gente elige según condiciones económicas.

Blas: Esto es lo que nos ayuda a desarrollar una planificación, los materiales, las personas de coordinación… Gran parte del dinero se dedica a sufragar no solo las ponencias sino también el transporte y mantenimiento. El resto de las actividades que se realizan en la librería es de entrada libre y gratuita.

¿Cuántas actividades organizáis al año?

Beatriz: Entre 250 y 300. Y la mayor parte es de entrada libre.

Blas: Prácticamente hay actividades todos los días.

Me gustaría incidir en el proyecto ‘Nociones comunes’…

Beatriz: Es un espacio de formación; son cursos temáticos en los que se tratan asuntos -que no es fácil encontrar en otros sitios- de actualidad y política, cursos de feminismos, de economía política, de historia con un enfoque también difícil de encontrar. Los cursos son los únicos a los que se accede por inscripción, para sufragar los costes. Se aplican las tres tarifas de las que hemos hablado, pero se graban los audios de estas sesiones y esos audios se suben a la web y los puede escuchar todo el mundo, desde cualquier parte del país. Sabemos que hay muchas escuchas también en América Latina y en EE UU. No solo de estos cursos, sino de todas las actividades; todo lo que aquí se expone y discute forma parte del archivo colectivo.

¿Está cerrada la programación de este año?

Blas: La programación de los cursos -que requieren cierta planificación- está avanzada hasta el verano; las otras actividades las vamos programando en función de las líneas de trabajo marcadas, del contexto y de la actualidad o a través de las propuestas que nos llegan, siempre buscando que sea lo más diversa posible en cuanto a disciplinas.

Y además sois también distribuidora…

Beatriz: Además de los libros de nuestra editorial, Traficantes de Sueños distribuye en la Comunidad de Madrid los de otras editoriales pequeñas y críticas; también trae libros de América Latina que no llegarían por otras vías y los distribuye en la Comunidad Madrid y en una red de librerías amigas que hay en todo el país.

Acabáis de imprimir el catálogo de 2016 con el fondo editorial de Traficantes de Sueños. ¿Qué contiene este catálogo?

Beatriz: La editorial nace en 2003 y su seña de identidad es la publicación con licencia creative commons (cc), que permite la libre copia y descarga. Traficantes de Sueños -y también la editorial- apuestan por la cultura libre, fundamental para el desarrollo de las personas, las sociedades; no se debe limitar la difusión de la cultura sobre todo ahora que a través de la tecnología la copia y reproducción de materiales que son importantes para la transformación social, para la crítica, tienen muy bajo coste. Frente al copy right © o el modelo de anticopia, existe estas licencias internacionales -que son legales-, por las cuales el autor y la editorial pueden permitir más usos como la libre copia, la libre descarga, la libre distribución y comunicación pública. Nuestros libros tienen esta licencia creative commons que permite que la gente pueda copiarlos y descargarlos. Pero libre no significa gratis como erróneamente se cree al jugar con la traducción de free culture o free software, porque los libros con creative commons también tienen costes. Por eso, nosotros apelamos a la corresponsabilidad de los lectores de nuestro fondo editorial para que de alguna manera devuelvan de forma económica o con otro tipo de colaboración lo que nosotros también estamos devolviendo al común. Pueden hacerlo a través de la suscripción, haciéndose socios entre otras formas de colaboración.

Hablemos de dos de las colecciones o líneas de vuestro catálogo editorial: Mapas y Lemur.

Beatriz: Mapas son análisis generales sobre algún campo de interés, que apuestan por las líneas fundamentales del proyecto de Traficantes que son economía política, geografía, autofeminismos, crítica cultural, cultura libre… En este caso se trata de libros extensos, rigurosos, de autores reconocidos, que aportan una panorámica general de un campo. Lemur (lecturas de máxima urgencia) es la última colección que hemos sacado, precisamente vinculada a los cambios surgidos del 15M y a la ola de movilización de los últimos años. Son lecturas de máxima urgencia, pues intentan aportar contenido a debates en proceso, con un lenguaje más divulgativo, con un formato más pequeño y coste menor; por ejemplo, el último fue la apuesta municipalista, que se enmarca en todo el ciclo de las candidaturas municipales. Es decir, escuchamos, participamos de todos los debates que están abiertos e intentamos aportar contenidos que potencien esos mismos procesos.

Entre estas lecturas de máxima urgencia hay unas cuantas, cuyo autor -colectivo entiendo- es el Observatorio Metropolitano, ¿quiénes participan en este observatorio?

El Observatorio Metropolitano de Madrid es un colectivo de investigación militante formado por activistas de distintas disciplinas como historiadores, sociólogos, arquitectos, que investigan y escriben juntos sobre temáticas de interés y hacen análisis, reflexión y propuestas ante la coyuntura política. Se empezó por la ciudad de Madrid en la época de la burbuja, pero luego se han desarrollado otras líneas temáticas como una historia económica de España, la crítica a la situación europea o la apuesta municipalista.

Para terminar, ¿para hoy tenéis programada alguna actividad?

Blas: Sí claro, esta tarde se presenta el 2º premio de ensayo de la editorial Catarata y va a estar muy bien…

Y así sucede a las 19.00 horas de un jueves desapacible en Madrid, en que comienza la presentación de Rutas sin mapa. Horizontes de transición ecosocial, de Emilio Santiago Mouiño, en una sala abarrotada, con más de un centenar de personas que ocupan sillas y suelo. Conduce Jorge Riechmann y en la mesa dos comentaristas, Yayo Herrero y José Manuel Naredo. Todos ellos -desde diferentes ámbitos-, voces más que autorizadas del ecologismo. Alrededor de dos horas y media, densas, de análisis, intervenciones, preguntas y respuestas sin desperdicio. Y para los que no cupieron o no pudieron asistir, al día siguiente, puntual, el audio a su disposición…

 

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Sobre el autor

Carmen Burgos

Aunque he navegado en otras aguas, es al periodismo adonde vuelvo una y otra vez -desde hace ya unas cuantas décadas-, “en busca de un mundo mejor, cuya existencia solo suponemos” (Virginia Wolf/ Fin de viaje).

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4 comentarios

  • El 15.03.2016 , ALEJANDRO ESPINOSA ha comentado:

    Soy autor en busca de Agente y Editorial. He publicado dos libros, EL LEGIONARIO (Grijalbo 2003, best seller 2006) y EL ILUSIONISTA MM. Podrían uds auxiliarme? Agradeceré su respuesta. Saludos

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