12.01.2016

Un complicado paseo por Madrid en busca de un banco para sentarnos

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Una de las plazas del centro de Madrid. Foto: Manuel Cuéllar.

Una de las plazas del centro de Madrid. Foto: Manuel Cuéllar.

Hoy perseguimos en esta ‘Ventana Verde’ claves sobre cómo hacer nuestras ciudades más humanas y amables. A raíz del concurso público convocado por el Ayuntamiento de Madrid para renovar el mobiliario urbano en la capital, emprendemos un paseo en compañía del diseñador industrial Javier Díez y del arquitecto Gonzalo Pardo por el centro de la ciudad fijándonos en cuánto empeño han puesto los responsables políticos en considerarnos consumidores más que vecinos, en facilitar un fluir rápido más que nuestra convivencia.

“¡Hombre!, contribuyendo a la privatización del espacio público…”. Así me saluda Javier Díez. Se refiere a que hemos quedado en la plaza de Chueca y le espero sentado tomando un café en una de las terrazas de los bares de esta céntrica plaza donde el gobierno municipal del PP arrancó cualquier vestigio de asiento público. He quedado con él, diseñador industrial del estudio díez+díez diseño -que ha diseñado exitosos modelos de bancos como los Godot, Dove, Pleamar y Miriápodo- y con el arquitecto Gonzalo Pardo para dar sendos paseos por el centro de Madrid analizando, con sus miradas agudas y expertas, el mobiliario de la ciudad. Y para fijarnos, sobre todo, en los bancos públicos, a propósito del concurso convocado por el actual equipo municipal, de Ahora Madrid, para dotar a la ciudad de nuevos bancos: #bancospara compartir, abierto hasta el próximo viernes, 15 de enero, y que tiene como uno de los objetivos principales sustituir los centenares de asientos individuales que instaló el PP y que rápidamente se conocieron como “mobiliario anti-mendigos” por la imposibilidad de tumbarse en ellos.

“Los bancos públicos son una especie a proteger en el centro de Madrid; se cuentan con los dedos de una mano los que sobreviven en Puerta del Sol, Callao, Red de San Luis, Chueca…”, dice Javier Díez. “En nuestro estudio hemos hecho una pormenorizada radiografía del espacio urbano, porque para un diseñador industrial el mobiliario urbano es todo un reto, un apasionante reto; ya que se trata de un elemento impuesto para distintas colectividades. El usuario final no lo puede elegir. Se lo encuentra. De ahí la diversidad de condiciones que debe reunir para satisfacer a muchas colectivos y necesidades “.

Gonzalo Pardo me cita en la plaza de España; quiere mostrarme algo curioso en lo que considera el acto más democrático y social: el de sentarse en un espacio público: Cómo mucha gente pasa de los bancos y se apropia de otros elementos, que le resultan más cómodos, como son los costados que delimitan fuentes y césped en esta céntrica plaza.

Tanto Gonzalo como Javier subrayan que, aparte del valor en sí del diseño del banco, de lo acertado que sea o no, resulta muy importante su disposición, su orientación, cómo estén colocados, para favorecer la interacción. Porque un buen diseño puede irse al traste con una mala colocación. Y un diseño muy criticado, como el de las sillas individuales, puede salvarse perfectamente si se colocan de manera empática. Y en este punto, Gonzalo Pardo trae al paseo y a la conversación los bancos con ruedas que pueden encontrarse en algunas ciudades nórdicas, de comportamientos mucho más cívicos en espacios públicos que en nuestro país, “para configurar el espacio urbano a tu gusto”; o el modelo Flower, de SANAA para Vitra, un banco de líneas sencillas que imita una flor de tres pétalos y que favorece la relación entre quienes se sientan; o los bancos de Enric Miralles, sobre todo el Lungo Mare, diseñado con Benedetta Tagliabue, “una especie de superficie social”. Por cierto, no puedo dejar de recomendar la página de la empresa barcelonesa Escofet con su catálogo de asientos urbanos, para que podamos darnos cuenta de que otro mundo, otras urbes son posibles, y no es tan difícil. Otro buen lugar para ver interesante mobiliario urbano, el de la empresa barcelonesa Santa & Cole.

Banco diseñado por Diana Cabeza para Santa & Cole.

Banco diseñado por Diana Cabeza para Santa & Cole.

Banco diseñado por Juliá Espiná para Santa & Cole.

Banco diseñado por Juliá Espiná para Santa & Cole.

Javier Díez no quiere que pasen más líneas de este artículo sin salir en defensa de los últimamente tan vituperados asientos monoplazas, porque se asocian unívocamente con las medidas anti-mendigo de los gabinetes de los alcaldes conservadores Botella, Manzano y Gallardón. “Nosotros estamos obsesionados con los diseños inclusivos, que tengan en cuenta a la gente mayor, a las embarazadas, a los discapacitados, a la gente con sobrepeso. Y esas sillas de una plaza resultan muy cómodas, por ejemplo, para la gente mayor y personas con problemas de movilidad, porque permiten apoyarse en los brazos para sentarse y levantarse. Por eso, por favor, no los criminalicemos a priori, sin más ni más”. Lo dice porque el concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid ha tomado precisamente como leit-motiv desterrar de la ciudad este tipo de mobiliario. No es el único punto de discusión y crítica; tampoco sentó nada bien que el concurso se convocara dando prioridad a arquitectos e ingenieros industriales, o equipos interdisciplinares encabezados por estos profesionales. “Los brazos”, sigue Díez, “ahora están muy mal vistos, porque se les asocia con evitar que haya mendigos que se tumben al raso; pero yo quiero reivindicarlos, tienen mucho sentido. Y los bancos individuales tienen un sentido. No todo es la tipología ni la ergonomía. Es crucial la proxémica, el empleo y organización del espacio físico, sobre todo respecto a la relación de las personas entre sí. Tenemos que cuidar la colocación. Yo creo que la gente no se queja del banco individual, sino de cómo están colocados, porque están colocados de forma individualista”. Los díez+díez no se presentan al concurso del Ayuntamiento de Madrid, pero defienden su idea de cómo conciben los asientos a través del completo Programa Public, en el que han puesto mucho mimo últimamente, diseñado para otra importante empresa catalana de elementos urbanos: mago:urban 

Camino con Gonzalo Pardo por la Gran Vía arriba y no hay que ser muy observador ni muy espabilado para percatarse de lo inhumano del territorio, de la jungla de asfalto. “El concepto de permanencia es algo que parece que no han querido valorar los Ayuntamientos de esta ciudad. Y no creo que sea algo casual, sino algo pensado. Lo que han buscado es que la gente se mueva, circule, fluya, consuma. Fíjate en las calles peatonales y más comerciales; apenas hay donde sentarse, apenas hay bancos que ralenticen el flujo de las masas comprando. Se ha tratado al ciudadano más como un consumidor que como un vecino”. Pasamos por una pequeña calle peatonal, la de la Flor Alta, remodelada hace pocos años con un absurdo mobiliario que no invita en absoluto a quedarse, a pesar de que sirve de hall al famoso IED (Instituto Europeo de Diseño), lleno de estudiantes; bancos y farolas ofrecen ya un aspecto sucio y cochambroso. Gonzalo repite: “No puede ser casual, no puede ser casual”.

También Pardo subraya lo importante, más allá de la tipología, de crear ambientes en las vías urbanas para favorecer la sensación de vecindario, de pertenecer a un lugar, de que somos más que meros consumidores en transición; y cita el caso del paseo de Sant Joan en Barcelona, remodelado por Lola Domènech. “El banco arrinconado, acorralado, carece de sentido; ¿quién se va a sentar en él? En realidad, de lo que se trata es de creérnoslo o no, de darle prioridad al ciudadano, al peatón o no. Y a menudo los Ayuntamientos ni siquiera pueden disimular que no, que no le dan ninguna importancia a crear sociedad, que incluso eso les puede molestar”. Me parece oportuno traer aquí otra página de Escofet sobre Paisajes urbanos. Ahí está el paseo de Sant Joan, en el que se ve que sí, que ahí efectivamente alguien ha pensado en el ciudadano. Temblad de envidia (y un poco de rabia), madrileños. 

Terraza Diagonal Mar C.Comercial 2014. Paisaje urbano. Mikel Barriola Azaldegui - Chapman Taylor España

Terraza Diagonal Mar C.Comercial 2014. Paisaje urbano. Mikel Barriola Azaldegui – Chapman Taylor España.

Paseando con Javier Díez por la plaza de la Villa de París -hasta hace poco placentera; últimamente, bastante maltratada-, le revientan las costuras de la contención; subraya que el mobiliario urbano en Madrid es un desatino, sin ninguna armonía, que está sembrado por la ciudad sin pensar, combinando elementos que no tienen nada que ver, llenando de chirimbolos las aceras, afeando las plazas, buscando la incomodidad. En Madrid existen bancos de 100 modelos diferentes. Y entre todos los elementos del atrezzo urbano -farolas, papeleras, jardineras, fuentes, alcorques, marquesinas…-, Díez destaca “que claramente el banco es el más importante; es la aguja fina de la acupuntura urbana, la teoría del arquitecto y político brasileño Jaime Lerner (fue alcalde durante 12 años de Curitiba, una ciudad pionera en aplicar pautas de sostenibilidad). Es el elemento más definitorio, el que crea convivencia (o no). Pero eso a los últimos ayuntamientos de muchas grandes ciudades españolas como Madrid no parece haberles interesado en absoluto, sólo preocupados por la privatización del espacio público; por la generación de áreas que alquilar al negocio privado, sin ningún respeto por el vecino. “Madrid es una ciudad que ha hecho bueno el dicho ‘del granito al cielo”, remata Díez. Por cierto, el desarrollista alcalde Alberto Ruiz Gallardón tomó ese concepto de “acupuntura urbana” para pervertirlo con sus macro-operaciones (más bien operaciones sin anestesia que acupuntura), que dejaron a Madrid con una deuda de 5.000 millones de euros; algo bien lejano de los planteamientos originales de Lerner.

Termino el paseo con Gonzalo Pardo en la plaza de Soledad Torres Acosta, a la que califica de pastiche total: “Con las proporciones rectangulares tan maravillosas que posee, de las mejores de Madrid, tipo Foro Romano, han hecho todo lo posible por estropearla; parece un catálogo de despropósitos; una plaza hecha sin pensar, como tantas en Madrid”. “Es que yo creo que a los poderes municipales no les ha interesado que la gente se conozca, contacte, hable, conviva, se agrupe, porque eso puede resultar peligroso para el poder”.

Paseo de Sant Joan en Barcelona.

Paseo de Sant Joan en Barcelona.

Seguimos el paseo con Javier Díez por la plaza de Santa Bárbara, cuya remodelación merece ciertos piropos por su parte, pues se han creado intervenciones interesantes, ambientes -algo tan pocas veces intentado por estos lares-, y se han generado elementos que sirven de separación con las zonas de jardín y, a la vez, asientos de diferente altura. Y concluimos con él en el entorno del mercado de Barceló, zona muy recientemente remodelada… ¡Un momento! ¿Qué ha pasado aquí?… No hay nada. Nada. “Esto parece un homenaje a las plazas duras con que el primer PSOE llenó las ciudades en los años ochenta”. No se entiende. Y Javier también llega a una conclusión similar a la de Gonzalo: “La gestión de los espacios públicos es política. Y en Madrid se ha ido generando un espacio público pensado para que circulemos y consumamos, no para que los habitantes se detengan, piensen, lean, reflexionen. Han llenado la ciudad de barreras psicológicas para los vecinos. Nosotros, en nuestro estudio, mi hermano y yo, defendemos la privatización. Sí, usamos este término con cierto ánimo de provocación. Hablamos de privatización de la buena, frente a la privatización de la mala; como el colesterol. Lo que queremos incentivar es el uso del espacio público no como un negocio, sino como si fuera también nuestro espacio privado, espacio personal, para personas, para detenerse, pensar, mirar, conocerse, contactar, charlar. Privaticemos el espacio público en ese sentido, para hacerlo nuestro, de la gente”.

¿Habrá llegado ya el momento de apostar por esa privatización… de la buena?

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Sobre el autor

Rafa Ruiz
Periodista convencido de que las luces al final del túnel solo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente, temas a los que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida profesional -10 años en 'El País' y 15 años en 'El País Semanal'-. Autor de los libros de cuentos infantiles 'Toletis' y 'Ninoninoni', codirector de la galería madrileña Mad is Mad -centrada en artistas emergentes- y uno de los socios fundadores de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

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7 Comentarios

  • Paloma Ctrl Dice:
    13.01.2016

    Sólo en Madrid? Nooooo
    Es un fenómeno global. Has de descansar lo mínimo y seguir consumiendo…

  • Victor Volare Dice:
    14.01.2016

    … y de las fuentes para beber agua ni hablamos…

  • David Dice:
    10.04.2016

    Petición para que halla más Bancos para Madrid: https://decide.madrid.es/participatory_budget/investment_projects/1023

  • leer mas Dice:
    15.04.2016

    He estado googleando un poco por posts de alta calidad o entradas en blogs sobre estos temas. Explorando en Google por fin encontré este sitio web. Con lectura de esta información, estoy convencido que he encontrado lo que estaba buscando o al menos tengo esa extraña sensacion, he descubierto exactamente lo que necesitaba. ¡Por supuesto voy hacer que no se olvide este blog y recomendarlo, os pienso visitar regularmente.

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