17.01.2020

Ana Bernal-Triviño: cómo desmontar los bulos machistas de Vox y compañía

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La periodista Ana Bernal-Triviño. Foto: Eva Bernal.

Dice que las mujeres que han nutrido su vida son mujeres que han estado en suelos pegajosos. De esos suelos, de lo que vivió en su barrio y en su entorno, de lo que aprendió leyendo e investigando fue moldeando su activismo feminista. Ana Bernal-Triviño es periodista, colaboradora en medios como ‘Público’, TVE o ‘El Periódico de Catalunya’, y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya. Ha recibido diversos premios por sus buenas prácticas de comunicación no sexista y su defensa de los derechos humanos. Y es autora del libro ‘No Manipuléis el Feminismo, una defensa contra los bulos machistas’, en el que desmonta los falsos mitos con los que el machismo ataca de nuevo desde la política y la desinformación. 

El mensaje negacionista sobre violencia de género se ha instalado en las instituciones con la presencia de Vox. ¿Cómo hemos llegado a esto?

Se veía venir. El origen del libro se remonta a 2017, cuando tras el masivo 8M publiqué un artículo con el mismo título del libro, porque ese machismo de Vox ya se veía. Hay ejemplos, el juez Serrano en Andalucía, de donde yo soy, estaba lanzando continuamente mensajes de ese tipo. El poder que pretende desarrollar Vox es apoderarse del discurso. En 2017 te lo encontrabas en entornos cercanos pero reducidos, más íntimos, porque había cierta vergüenza a manifestarse como tal, como machista. Pero el caldo de cultivo para el ideal de Vox tenía una impronta muy fuerte en redes sociales. Las feministas que nos dedicamos al activismo lo veíamos, cada vez más fuerte y en nuevas generaciones como youtubers que estaban calando con vídeos misóginos en la población adolescente. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Pues por los años de recortes sociales que acaban también recortando la memoria democrática y social, y por el Gobierno del PP, que dañó al feminismo recortando recursos en violencia de género. Esa falta de cultura feminista, de memoria feminista, es lo que termina provocando que se implanten ese tipo de mensajes machistas. Este país está muy falto de memoria histórica y aún más falto de memoria histórica feminista. Si tuviéramos un conocimiento de nuestro propio pasado y más cultura de derechos humanos, Vox no tendría esa representación. Las situaciones de desigualdad también son un caladero para este tipo de mensajes.

¿Cómo puede influir ese discurso en la legislatura una vez constituido ya el nuevo Gobierno?

En las sesiones de investidura hemos visto cómo se ha hecho una utilización de las víctimas de violencia machista; en lugar de rendirles memoria sin manipulación, Vox se permite mentir y utilizar el tema para imponer un discurso racista. Se prevé una legislatura en la que la manipulación de los datos y la mentira van a ser una constante para deslegitimar al Gobierno, deslegitimar los derechos de las mujeres y los avances propuestos en el programa de coalición de Gobierno. Va a ser una etapa dura, pero vamos a tener que estar más unidas para que no se dé ni un paso atrás.

El libro es una defensa ante los bulos machistas, ¿cómo nos defendemos de eso?

A veces, por querer respetar, no somos consciente de la responsabilidad que tenemos como ciudadanía; me irrita cuando parece que somos monigotes manejados como marionetas. No, el ser humano tiene capacidad de razón, necesitamos desarrollar el conocimiento, hacer un ejercicio de militancia informativa. Lamentablemente, hemos tenido medios de comunicación muy cómplices de ese discurso y ese lenguaje. Hay medios que crecen al amparo de estos partidos o movimientos. Por parte de los profesionales de la información es necesario reivindicar el propio código deontológico de la profesión, la esencia. Eso es lo único que nos puede defender.

Has recibido varios premios por buenas prácticas en la comunicación no sexista. ¿Qué es lo que te parece más grave en cuanto a cómo se están contando las cosas en relación a la violencia de género o el feminismo?

Por un lado, me parece gravísimo que la ultraderecha haya marcado la agenda de los medios durante tanto tiempo. Creo que los medios tendríamos que haberles dado menos repercusión. Y si se le da, haberlo hecho informando realmente, no limitándose a reproducir las declaraciones como si fueran objetivas. No se explica lo que hay detrás de las medidas que Vox pretendía implantar. Si se hubieran hecho titulares explicativos mucho antes diciendo que estaban mintiendo, creo que la situación hubiera sido otra. Hemos dejado que los mitos y los bulos crezcan, alimentando de nuevo el estigma de las asociaciones feministas. El fomento del bulo y de la mentira lo que hace es quitar apoyo social a la víctima y ahí está el gran peligro de ejercer ese tipo de periodismo cómplice con las mentiras. En la Ley de Violencia de Género desde 2004 se advertía a los medios como recomendación el papel en la sensibilización y la prevención de la violencia de género y eso se hace con una buena comunicación. El buen periodismo implica tener perspectiva de género. Y otro punto que me indigna es el tratamiento que siempre se ha dado a las víctimas de violencia sexual. Tras el caso de La Manada estamos empezando a entenderlo. La violencia sexual no se analizaba bajo la perspectiva del machismo, siempre se pone a las víctimas en duda.

En el libro vas desmontando las ideas falsas sobre el feminismo, ¿tenemos hoy una sociedad más preparada para hacerle frente a esto o no debemos bajar la guardia?

Los 52 escaños de Vox no salen de la nada. Gobiernan en Andalucía, son socios preferentes en la Comunidad de Madrid. No sólo tienen representación en el Congreso, es que en muchos lugares de este país han sido clave en las alianzas con las derechas. Por lo tanto, aunque me preocupa Vox, me preocupa sobre todo la complicidad por parte de los partidos de derechas que en otros países europeos sí han sabido estar a la altura y saber que con la ultraderecha no se negocia ni se comparten discursos, pero aquí por ocupar el poder se ha hecho la vista gorda y así hemos tenido que vivir situaciones como la del 25N en Madrid con Ortega Smith o la retirada de discursos institucionales sobre violencia machista. Lamentablemente, el franquismo tuvo un ejercicio constante de desmemoria y luego la Transición hizo un borrón sobre esa parte de la historia. No creo que fuera casualidad que cuando yo estudiaba en EGB nunca daba tiempo para dar los últimos temas sobre la Guerra Civil, el franquismo y la democracia. Realmente empecé a conocer todo esto mejor a través de la literatura, a través de la historia de García Lorca, cuando llegué a la biblioteca de la universidad. Esa desmemoria que ha pasado de generación en generación es lo que nos está pasando factura. Se desconoce la historia y luego hay un discurso muy automático y fácil, que crea enemigos que no existen y que puede calar en un grupo de población. En resumen, creo que vamos para peor.

Como docente, en tu contacto con el alumnado, ¿qué te encuentras, hay más formación en derechos humanos, en temas de igualdad?

Precisamente ahora estamos haciendo una remodelación de las asignaturas de Periodismo y le estamos dando ese enfoque. Mi universidad tiene un compromiso fuerte y está interiorizado el discurso de derechos humanos, tenemos que trasladarlo a las asignaturas, los ejercicios, la práctica. Pero compañeras de institutos sí cuentan casos que nos llevan a pensar que hemos creado una nueva generación de machistas, de jóvenes (hombres y mujeres) que se han criado al amparo de los bulos machistas y se los han creído. Son generaciones sin memoria, no les ha dado tiempo a aprender del pasado y ahí es fácil que penetren estos mensajes.

¿Por qué es tan fácil manipular el feminismo y que se difundan a tanta velocidad los bulos como el de las denuncias falsas y, por el contrario, cuesta tanto arraigar los datos objetivos?

En el libro lo menciono, hay estudios que demuestran, por el propio desarrollo cognitivo que tenemos, que la mentira tiene una mayor propagación aunque se desmonte luego. A través del móvil recibimos mensajes con noticias falsas constantemente, pero cuando envías la respuesta contrastada con el bulo desmontado, esto no circula igual. Cala mejor una noticia que confirme lo que ya pensamos. El pensamiento dominante durante siglos es el pensamiento machista en un mundo patriarcal. Es educación, cultura, aprendizaje. Un discurso simplista que lleva al mensaje directo sin reflexión ni análisis, el problema es que ahora se ha legitimado a través de la política, como si ahora ser machista fuera un orgullo. Hay frases que las reproducen incluso periodistas, como “ni todos los hombres son malos ni todas las mujeres son buenas”. Pero vamos a ver, ¿cuándo ha dicho el feminismo eso? ¿Es que hay autoras feministas que hayan dicho que todos los hombres son malos y todas las mujeres unas santas? Se distorsiona el feminismo con frases que se propagan con rapidez.

Cada vez hay más hombres que se reconocen dentro de ese aprendizaje feminista, que quieren revisarse, que forman parte de grupos de hombres por la igualdad. ¿Dar más visibilidad a esas masculinidades alternativas, a esas otras formas de ser hombre, puede ser clave para que otros, sobre todo adolescentes y jóvenes, se identifiquen y encuentren referentes?

Justo hay un vídeo de Màxim Huerta sobre la manifestación del 25N en el que interpela a los hombres, porque había muchas mujeres en la calle pero no igual número de hombres y todos tienen madres, hermanas, mujeres en sus familias, y él interpela a los hombres diciendo: ‘tenemos que ser nosotros los que señalemos a los agresores, no tenemos que callar’. Esa interpelación de hombre a hombre es muy necesaria. Al fin y al cabo, la autoridad sigue siendo masculina, ése es el problema. Por mucho que nosotras digamos, a nosotras un machista no nos ve como autoridad, sin embargo sí va a escuchar la voz de un hombre. Y aun así, como ha contado Miguel Llorente, a él le han llamado de forma despectiva de todo por llevar años defendiendo la igualdad. Tenemos que crear una nueva generación de hombres porque la verdadera revolución feminista es con la puerta de la habitación cerrada y en la cama, en el ámbito privado. En las relaciones personales, en lo cotidiano, es donde empieza a construirse el feminismo, en las relaciones que tenemos con nuestras parejas, con nuestros hijos, con cualquier familiar. Ninguna mujer nace feminista, todo es un proceso de cultura, aprendizaje y defensa de los derechos humanos. El feminismo no es otra cosa que defender los derechos humanos de las mujeres, algo que beneficia a toda la sociedad porque libera también a los hombres de mandatos de género y estereotipos que limitan su propio desarrollo emocional, que es de donde nace la violencia. Tienen que revisarse como parte de este proceso.

Una buena noticia es que del machismo se sale, porque el machismo se puede desaprender…

Sí, y cuanto antes mejor. Venimos de la Navidad con los roles de género en los juguetes, en las campañas publicitarias sexistas… El problema que tenemos es que cuando llegamos al hombre adulto cuesta mucho desmontarle esa idea. El machista tiene que tener la voluntad para desaprender. Machista no se nace, todo es un proceso de aprendizaje. Por eso la necesidad de educar en igualdad. Si queremos convivir en paz y armonía no podemos alimentar discursos de odio, tenemos que alimentar discursos de derechos humanos. Detrás del machismo hay un sistema económico e ideológico que lo sustenta. La cosificación del cuerpo, el sexismo, crece al amparo del capitalismo. La violencia no es sólo el maltrato físico o psicológico hacia las mujeres, también la violencia es económica.

¿Qué significa Lorca en tu vida? Le has escrito algunas cartas publicadas llenas de belleza…

Estoy ahora mismo rodeada de sus libros porque quiero hacer un proyecto sobre él. Federico ha sido para mí siempre como parte de la familia. Estaba en mi biblioteca, me daba respuestas cuando lo he leído, ha sido como una tabla de salvación para mí en uno de los peores momentos de mi vida, lo leía y lo releía. Durante mi adolescencia me ofrecía un modelo de mujer en muchos aspectos en los que me podía identificar, me reconocía en los paisajes andaluces, en esos veranos angustiosos. Lorca ha sido muy cercano para mí en todo, he crecido dentro de ese universo. Él fue mi puerta de entrada para estudiar la Guerra Civil. Creo que harían falta muchos Federicos hoy, era una persona que buscaba la conciliación, el entendimiento y la paz. Pienso mucho en qué diría él viendo lo que sucede, viendo cómo hoy se sigue votando al germen del fascismo que lo asesinó y que hoy está dentro del Congreso.

¿Quiénes son las mujeres de tu vida, de las que te has nutrido?

Si tengo que nombrar las jefas teóricas, lamentablemente me hubiera gustado conocerlas mucho antes. Si a mí me hubieran hablado en clase de filosofía de Kate Millett o Simone de Beauvoir me hubiera ahorrado muchas lágrimas en mi vida, porque me hubiera dado un bagaje y una aportación como mujer que me habrían salvado de muchas situaciones. Nunca es tarde para despertar, pero pido que las nuevas generaciones puedan crecer con esos referentes para ser mujeres más autónomas, independientes, con su autoestima fuerte. Y en lo personal, soy una chica de barrio obrero y mi referente han sido las mujeres de barrio; por eso he escrito mucho sobre amas de casa, porque son las mujeres más cercanas que he tenido, como mi madre. He conocido a través de ellas lo que es mutilar los deseos y los sueños de ser independientes, dedicarse a su casa y sus hijos. Mi tía Mari, soltera y sin hijos, me enseñó muchísimo, me mostró otros modelos. Y entre esas mujeres está mi abuela. Mujeres que vivían juntas en la casa. Las mujeres de mi vida son mujeres que han estado en los suelos pegajosos. De ahí viene el feminismo que defiendo, porque no puedo defender otra cosa más que lo que he visto y he vivido.

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Sobre el autor

Silvia Melero
Silvia Melero Periodista, escritora, convencida del poder de la comunicación para el cambio social. Hecha de palabras, sueños, músicas y lo vivido en años de radio, prensa y televisión. Trabajó en Radio Ñandutí de Paraguay y ha escrito guiones para videos de ONG y documentales. Creadora de los proyectos Desinstrumentados y Luto en Colores. Twitter: @SilviaMeleroAba

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3 comentarios

  • El 17.01.2020 , Marco ha comentado:

    Excelentes referencias..personas que entraban y salían de psiquiátricos.
    Que decían, a parte de las famosas frases, autentivas barbaridades!
    «Lo mate por que era para mi o para nadie» es suficiente frase de violencia de género? Pues esta dicho por una hija a su madre por telefono. Pero no es violencia de género porque si lo fuese.no sólo sería del hombre hacia la mujer, si no de la mujer hacia el hombre..lo cual nos llevaría a que la violencia de género no existe.

  • El 17.01.2020 , Concha Gorostiza Dapena ha comentado:

    Estoy de acuerdo contigo. Ana me has llegado al alma, tengo bastantes años. He vivido el franquisto, la transición, etc y como mujer feminista pienso que es muy importante que los hombres estén con nosotras, pero lo es más que sean las propias mujeres las que tomen conciencia de cuales son los derechos igualitari os que nos pertenecen como personas. ¡ Hay que seguir luchando! Gracias Ana y a todas las personas como tú.

  • El 18.01.2020 , Flipando ha comentado:

    He dejado de leer cuando he llegado a lo de la duda a la hora de juzgar. Se llama la atribución de la carga de la prueba y se basa en el principio de que mejor un culpable en la calle que un inocente preso. La memoria feminista se olvida de que es el mismo fundamento que se usa en la crítica a la pena de muerte, que por analogía está señora viene a reivindicar.
    Y os extrañaréis de que VOX cada vez tenga más fuerza, en fin.

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