14.04.2014

Arquitectura de resistencia con Nicolás Combarro

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© Nicolás Combarro.

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Nicolás Combarro ha publicado recientemente un libro de fotografía distinto, un cuidado dije que merece la pena abrir: ‘Arquitectura y Resistencia‘ (editorial Cabeza de Chorlito), en el que la resistencia de las construcciones adquiere una interpretación muy distinta a la mera durabilidad de los materiales. Son obras de compromiso político, de cultura popular, de lucha y supervivencia frente a tonterías, presiones, especulaciones, estrellatos y pisotones; que van desde las autoconstrucciones vernáculas a los refugios de los campamentos saharauis en Tinduf.

La obra de Nicolás Combarro (A Coruña, 1979) es todo un ejercicio de reflexión sobre otro tipo de arquitecturas, que no son las que suelen salir en prensa, pero que a El Asombrario le interesan sobremanera: la autoconstrucción, la arquitectura efímera y la popular/contemporánea, la política… Obras que hablan de actitudes más que de aptitudes, sobre una forma de encarar la vida y el devenir de los tiempos que no responde a planos ni recalificaciones ni presupuestos hinchados. El discurso de este fotógrafo gallego gira en torno a la arquitectura de la resistencia, a no aceptar discursos dominantes, de dirección única, e inercias del sistema; a descubrir que hay otras opciones y otras maneras de mirar. “Me interesa muchísimo, por ejemplo, la autoconstrucción, porque es el registro de la experiencia espontánea de los habitantes de un territorio, sin mediación de los profesionales, y eso dice mucho de una cultura, de la forma de entender la vida de un pueblo”. Impresionantes en su libro las imágenes de las construcciones de los campos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), que hablan de condiciones duras, de supervivencia, de marginación, de olvido, pero que también expresan la belleza del alma de un pueblo; tanto que a veces parecen intervenciones de street art llevadas a cabo por algún vanguardista creador.

“Quiero hacer reflexionar; no quedarme en el chabolismo ni en la caricatura de la pobreza; quiero que la gente mire un poco más allá”. Escribe Nicolás en su libro (de poco texto y mucha imagen): “La sencillez e inmediatez que rodea a la autoconstrucción contrasta con los excesos de la arquitectura monumental o institucional contemporánea. Frente a esa arquitectura grandilocuente, se contrapone una alternativa crítica que reivindica la autoconstrucción”. “Son elementos muy importantes para la comprensión de un tipo de construcción adaptada al medioambiente local, con materiales autóctonos y con técnicas en peligro de extinción”. “Hay mucho que reivindicar cuando hablamos de este tipo de arquitecturas autoconstruidas. Muchas veces no somos conscientes de su importancia ya que no solo son manifestaciones de la cultura popular sino que, en muchas ocasiones, representan en sí mismas un símbolo de resistencia. Son numerosos los casos de personas y colectivos que basan su resistencia en el propio hecho de construir. Pueblos enteros construyen para resguardarse y, por el contrario, otros emplean la arquitectura como forma de ocupación”.

Por todo esto traemos a la Ventana Verde esta arquitectura de resistencia; para seguir insistiendo en el concepto de esta sección: que las líneas ecológicas son múltiples, y a menudo el reduccionismo a que es sometida la defensa del medio ambiente por los medios de comunicación parece interesado, como el tratamiento al tumor que se encapsula para que no se extienda y extirparlo fácilmente. Las miradas para vivir de otra manera, para relacionarnos con el planeta de forma distinta, son muy diversas. Y eso es la Ventana Verde.

Y eso es Nicolás Combarro: “Trato de reivindicar otro tipo de arquitectura, que parte de nuestra identidad”. Y la expresa mejor que los edificios pomposos y sin contextos. “La variable de resistencia tiene una triple cara: resistencia económica, estética y de materiales, que resiste el paso del tiempo”. También se trata de hacernos reflexionar: ¿Dónde está el comienzo y dónde el final del absurdo?, ¿es más absurda esta arquitectura que muestra el libro de Nicolás Combarro que el aeropuerto de Castellón, los sembrados de rotondas, la circunvalación de Burgos, las autopistas radiales de Madrid que ahora debemos rescatar todos, que el hotel de Algarrobico en un espacio protegido de la costa de Almería, que las urbanizaciones-champiñones, que la destrucción de la costa mediterránea y de los pueblos castellanos… (podríamos seguir hasta ocupar toda la portada de El Asombrario)? Muchos han llamado a esto feísmo, “pero ¿qué es feo?, ¿qué es más feo: el resultado, esas bañeras y somieres que añaden estanques y puertas al campo, o el origen y el proceso que ha llevado a esta gente ahí, a esa situación?”. ¿Qué es feo? ¿Qué es absurdo? “Pero”, añade Nico con ingenio, sorna y rapidez, “una buena balaustrada dignifica cualquier cosa”.

© Nicolás Combarro

© Nicolás Combarro

A Nicolás Combarro, que está coordinando el proyecto 1+1=12 Encuentros de fotografía contemporánea en el Instituto Francés de Madrid (de los que esta revista da cumplida cuenta a través de las entrevistas de Roberto Villalón), le interesan especialmente los espacios industriales abandonados o semiabandonados; y las construcciones que se quedaron a medias (tantas ahora en España tras el pinchazo inmobiliario; por lo menos, alguna utilidad se les puede sacar…). “Son esos espacios que nos hablan al mismo tiempo de construcción y deconstrucción”. Así, Nicolás ha intervenido desde México a Mondragón (País Vasco) y Carabanchel (Madrid), un barrio que da muchas opciones para otras maneras de entender todo, o casi todo, lo que está pasando.

Intervenciones las suyas a caballo entre el land art y el street art. Y en esta línea creativa en la que lleva 10 años, combina las posibilidades de la pintura con las de la escultura con las de la arquitectura con las de la fotografía. Y hay algo de primitivismo y mucho de pensamiento. “Por ejemplo, me interesan mucho los espacios en torno al carbón; por lo negro, por todo lo que implica de memoria de la tierra, por su textura caliente…”. Ahí sus intervenciones en Asturias y Galicia. El carbón definió su interés por el negro, lo atrapó en lo oscuro, durante mucho tiempo. Últimamente ha recuperado el color.

El libro que ahora ha sacado con Cabeza de Chorlito (editorial especializada en trabajos muy visuales, con un formato que se sale de la áurea mediocridad) es una selección de las fotos que Nicolás ha ido tomando en la última década como trabajo de campo, como documentación, para su obra más artística. Y así, sin quererlo o queriéndolo, o por arte y magia del editor, el resultado es extremadamente interesante, de una belleza distinta, comprometida, que trasciende el trabajo de campo. Vaya si lo trasciende… Son imágenes tomadas en España, Francia, Portugal, Argelia, Marruecos, Túnez, Colombia, Turquía, México y China.

¿Un lugar donde te gustaría viajar ahora para seguir este proceso? “Palestina, sin dudarlo”. Donde la arquitectura de resistencia adquiere aún más significados, compromiso y contenido.

Para ilustrar este artículo, Nicolás Combarro nos ha seleccionado cuatro imágenes de sus propios trabajos artísticos y otras cuatro imágenes que formaban parte de su archivo, de su documentación, y que ahora han pasado a integrar el libro ‘Arquitectura y Resistencia’.  

© Nicolás Combarro

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SERIE NEGRA I 2011En www.cabezadechorlito.net se encuentra información sobre los puntos de venta del libro ‘Arquitectura y Resistencia’.

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Sobre el autor

Rafa Ruiz
Periodista convencido de que las luces al final del túnel solo se ven desde una perspectiva progresista de la realidad, con un compromiso sólido con la cultura, el arte y el medio ambiente, temas a los que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida profesional -10 años en 'El País' y 15 años en 'El País Semanal'-. Autor de los libros de cuentos infantiles 'Toletis' y 'Ninoninoni', codirector de la galería madrileña Mad is Mad -centrada en artistas emergentes- y uno de los socios fundadores de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

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