26.11.2014

Benjamin Lacombe: “Soy Madame Butterfly y los superhéroes”

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El ilustrador Benjamin Lacombe. Foto: Roberto Villalón.

El ilustrador Benjamin Lacombe. Foto: Roberto Villalón.

Toda una estrella en el mundo de la ilustración. Benjamin Lacombe ha visitado España recientemente para presentar su nuevo libro, ‘Madama Butterfly’ (Edelvives), su obra más extravagante, como él mismo nos la definió para ‘El Asombrario’. Además, el Museo ABC acoge por primera vez en España dibujos originales del prestigioso ilustrador francés.

Lacombe (París 1982), que se formo en la Escuela Nacional de Artes Decorativas de su ciudad natal al mismo tiempo que trabajaba en publicidad y animación, firmo su primer cómic con sólo 19 años. Cereza Guinda fue su proyecto fin de carrera y su primer libro juvenil; le convirtió en una celebridad mundial al ser considerado por la prestigioso revista Time como uno de los diez mejores libros infantiles publicados en Estados Unidos en 2007.

Das vida a personajes poco fáciles, y de los que ya tenemos una imagen formada por otros referentes literarios. Es el caso de Esmeralda de Nuestra Señora de París, Blancanieves y ahora Madama Butterfly. ¿Qué tienen que te gustan tanto?

Me gustan los personajes difíciles, son los más interesantes. Me interesa que vivan cosas, que no sean perfectos, que sean frágiles; son rasgos que les hacen más apetecibles. O a mí, por lo menos, me interesan más. Lo más importante cuando hago un libro es ser sincero; por eso me motiva hacer libros que conmuevan, incluso cuando los textos no son fáciles. Creo que lo más importante en mi carrera es realizar libros que emocionen. A veces me han propuesto libros sobre películas o libros de humor con chistes fáciles sobre chicas rubias, libros que seguramente funcionarían muy bien, pero yo no puedo implicarme en ese tipo de libros, me resulta imposible.

¿La fragilidad del personaje la pones tú o la ponemos los lectores?

Qué buena pregunta… Creo que las dos cosas; cuando un personaje nos conmueve, o cuando nos encontramos especialmente frágiles, es que hemos dado con una historia que nos emociona, precisamente porque toca algo personal. Creo que eso es lo que deben hacer las buenas historias. Tenemos que poder identificarnos con lo que leemos. Busco personajes que lleguen al lector.

¿Te llevas bien con los textos?

Cuando ilustro un texto de otros, la relación es un poco más difícil que cuando lo escribo yo. La mayor parte de los textos de mis libros son míos. Cuando elijo un texto de otro es porque me gusta especialmente. Con narraciones muy grandes sí puedo sentir un poco de vértigo, pues creo que las ilustraciones no deben nunca estropear la lectura. No pueden decir demasiadas cosas. Tengo que dejar espacio a la imaginación. Creo que no hay nada más fuerte que la imaginación. En el caso de Madama Butterfly no he dibujado el momento del final, cuando ella se suicida. La escena de la muerte la he omitido; la imaginación de cada lector de ese momento va a crear algo más fuerte de lo que yo sea capaz de ilustrar.

Una de las ilustraciones del último libro de Benjami Lacombe, 'Madame Butterfly'.

Una de las ilustraciones del último libro de Benjami Lacombe, ‘Madama Butterfly’.

Aparte de ilustrar, te encargas de que el libro sea un objeto bonito.

En el caso de Madama Butterfly quería que fuera un libro-objeto. La mayor dificultad residía en trabajar a partir de una ópera que es perfecta y hacer con ella un libro. Empecé a pensar cómo hacerlo, porque no quería el típico libro con un cd, no tenía sentido. La ópera está pensada para que se vea y sea interpretada; además, no podía utilizar el libreto de la obra porque es un diálogo pensado para ser representado. Leer ese texto podría resultar infernal. Pensé que sí hacía un libro tan extravagante como este, enorme como es la ópera, quizás podría reflejar su espíritu. La ópera no es la vida real, es más que la vida. El desplegable de diez metros que incluye el libro y que casi nadie puede abrir en su casa refleja muy bien el carácter magnífico de la obra. Intentas abrirlo y no sabes cuándo se va acabar. Con esta extravagancia quería transmitir la emoción de la ópera. La relación del texto con las imágenes es curiosa. En el texto el protagonista Pinkerton habla en primera persona; en las imágenes es la versión de Butterfly. Es como si ella se expresase sólo en imágenes. Hay como una barrera lingüística entre los dos que les impide comunicarse. De hecho, texto e imágenes casi nunca están juntos.

Enseguida se te identifica al abrir un libro tuyo. Tienes un estilo muy claro. Todo el mundo sabe quién eres. ¿Un estilo tan claro te permite ser libre? ¿Puedes romper contigo mismo de vez en cuando?

No me siento prisionero para nada de un estilo. Te voy a enseñar mi próximo trabajo y te voy a preguntar si te habrías imaginado que iba a hacer algo parecido. (Me muestra un libro lleno de súper héroes que recuerdan a los cómics de los 80, con un estilo muy pop).

Pues no… ¿Y te puedes permitir algo tan rompedor?

¡Sí! Mi próximo libro se va a llamar Los superhéroes odian las alcachofas. Cuando lo empecé, quería hacer todo lo contrario a Madama Butterfly. Hacer algo muy distinto, muy pop, muy alegre, sobre culturas de todo el mundo, con cosas más clásicas, algo que fuera muy variado, que incluyera imágenes en 3D. Ha sido bastante divertido. Es un libro para expresar que cualquiera puede ser un superhéroe, que eso sólo depende de tus acciones. Nos cuenta las historias de muchos superhéroes distintos. Hemos incluido varios tests para descubrir que tipo de superhéroe eres. En definitiva, un manual para saber cómo apañártelas en la vida. Porque no es tan fácil comportarse bien y encima ser un superhéroe. Realmente no está dentro de mi estilo, pero intento hacer cosas distintas.

Además, el 3 de diciembre sale en Francia un libro completamente diferente. Basado en el siglo XVIII francés, con un estilo muy barroco. He trabajado con una historiadora especialista. Me he inspirado en cosas clásicas, caricaturas y acuarelas de la época. En cada nuevo proyecto tengo ganas de adaptarme al tema que voy a tratar. En este caso, es un diario íntimo sobre la reina María Antonieta, donde se mezclan sus escritos ficticios, que he escrito yo, con textos y cartas reales de gente cercana a ella. He tenido que consultar gacetas de moda de la época y he descubierto un personaje muy distinto a las imágenes estereotipadas que tenemos de ella, imágenes de una mujer frívola, un poco tonta, pero que en realidad era alguien mucho más intensa, más inteligente, y que se hizo una gran reina justo antes de la revolución. Muy mala suerte para ella, aunque para nosotros mucho mejor. (Risas). Un personaje que aportó muchas cosas. Por ejemplo, y esto es muy divertido, toda la industria del chocolate existe porque existió María Antonieta. Ella hizo adaptar a su paladar el chocolate. El chocolate era una medicina que se bebía; ella lo encontraba muy amargo y pidió que se le añadiera un poco de leche y azúcar. En el libro he incluido la receta de cómo se hizo la primera tableta de chocolate. Y también la receta del cruasán. Con este libro vamos a darnos cuenta de las aportaciones de María Antonieta al mundo del chocolate y de la moda.

Sabemos cómo es tu mundo de fantasía, el mundo que creas. ¿Pero cómo es tu mundo real, estás al tanto de la realidad, te afecta?

Como artistas, debemos dar nuestra visión del mundo. No podemos quedarnos aislados de la realidad, los nacionalismos están resurgiendo, hay un consumismo exagerado… Hay gente que lo cuenta muy bien, y yo no me veo capaz de hacerlo directamente. Prefiero recurrir a la metáfora. Cuando desplazamos una problemática a otro universo, podemos lograr incluso un impacto mayor en el lector. Algo parecido ocurre en Madama Butterfly; este libro es la historia de amor unilateral de una mujer que está loca por su marido. Él no comprende su cultura y la abandona. Un estadounidense que llega a Japón para aprovecharse del país. Ve que la destruye, pero no le importa. Una vez que la ha utilizado, se va y cuando al fin regresa es porque quiere quitarle a su hijo. En cierta medida podemos vemos en esta historia cómo es el capitalismo. Abusamos del petróleo, del gas, de la agricultura, y luego nos quejamos de cómo va el planeta. En Madama Butterfly hablo de todo eso sin decirlo de una forma directa. Y creo que es más fuerte cuando lo dejamos en manos de la inteligencia del lector. Porque yo creo en la inteligencia del lector. Y en la inteligencia de los niños. Cada uno debe extraer las conclusiones. Cuando creo mundos, tengo en la cabeza los valores que pienso que debo transmitir, pero no tengo ganas de decir: esto está bien y esto está mal. Que luego cada uno haga lo que crea que tiene que hacer.

Recreación de Madame Butterfly del ilustrador Benjamin Lacombe.

Recreación de Madama Butterfly del ilustrador Benjamin Lacombe.

¿En que estás centrado ahora?

Siempre es difícil ponerse una etiqueta, yo soy Butterfly, soy María Antonieta, soy los superhéroes, soy cada uno de los libros que hago y todos son muy distintos y espero ser variado. Cuando expongo en EE UU o Japón, me introducen en una corriente de pintura actual que se denomina “pop surrealista”. Yo no diría de mí mismo que soy pop surrealista; hay cosas que me acercan y otras que no. Estoy atento a todo lo que pasa en el mundo. En literatura, mi periodo favorito es el siglo XIX inglés y norteamericano y la literatura francesa, leo mucho también a Murakami. Me gusta mucho el cine de animación. Los años 40, 50 y 60 de Disney me parecen magníficos. Ahora me fascina Miyazaki y cineastas contemporáneos como Wes Anderson, Almodóvar, Xabier Dolan y, por supuesto, Tim Burton. Lo que me atraen son los universos con fuerza, con energía.

¿Qué personaje mágico te acompañaba de pequeño?

Por más que lo pienso, no hay ninguno. De pequeño tenía ganas de creer en los fantasmas, pero al mismo tiempo no era nada místico. Por ejemplo, cuando hicimos El herbario de las hadas, era algo que quería Sébastien Perez, y yo le decía: no, no me apetece, no me van nada las hadas, no me gustan, no me interesan… Pero insistió tanto, y como habíamos hecho muchos libros juntos, me dije: quizá si hago un libro de un tema del que no sé nada, puede que quede distinto. En ese libro introduje lo científico, la revolución rusa, a esos científicos del siglo XIX que viajaban a investigar, a los exploradores. Es un libro donde la ciencia y las creencias se mezclan un poco.

¿Qué cuentos recuerdas de cuando eras pequeño?

Hay muchos y depende de las edades. Cuando tenía unos diez años, descubrí los cuentos macabros de Poe, y eso ha sido de lo que más me ha marcado. Y por eso quise ilustrarlo a toda costa. Sueño con hacer algún día un libro que consiga tanta fuerza con tan pocos elementos. Este libro evoca muchísimas ideas, es un clásico. Sueño con hacer un libro clásico. Otro libro que me ha impactado, que de niño me aterrorizaba, pero que después he comprendido en toda su dimensión es Alicia en el País de las Maravillas. Adoro ese libro. Me ha gustado de formas muy distintas, en diferentes edades. Cuando lo leí por primera vez, me aterrorizó porque no comprendía sus mundos extraños, pero a la vez quería volver a leerlo una y otra vez. Cuando crecí un poco, me gustó mucho su fantasía y la hice mía. Me informé sobre el autor y entonces leí el libro de forma distinta. Me fascinan esos personajes tan ambivalentes, me gusta tanto que sé que algún día lo voy a ilustrar.

Madame Butterfly vista por el ilustrador Benjamin Lacombe.

Madame Butterfly vista por el ilustrador Benjamin Lacombe.

Te formaste en publicidad y animación. ¿Veremos alguna vez una película con tus personajes?

Sí, estoy trabajando en dos películas de animación. Pero es muy lento, y muy caro. El principal problema de las películas de animación es tener un guión perfecto. Para cada película hay al menos diez versiones; es algo que no termina nunca. Porque la escritura de una película de animación es muy distinta a la de una película normal. Resulta muy difícil hacerle comprender a la gente que pone el dinero que quieres hacer algo singular. Si propones algo en 3D, rápidamente dicen que sí, pero si hacemos algo diferente con personajes ambivalentes resulta más complicado convencerles.

Estás de promoción, ¿algo que quieras contar que nadie te haya preguntado?

Me siento muy bien tratado allí donde voy, pero no me siento nada reconocido en mi país. Hace 13 años que me dedico a esto. He hecho casi 30 libros, pero   en la Feria del Libro de Montreuil nunca han seleccionado ninguno de mis libros. No sólo no me han premiado, sino que ni siquiera los han seleccionado, ¡y eligen 400 por año! De los 30 libros que tengo, por lo menos uno debería haber formado parte de los 400 seleccionados más importantes del año. Pero no, nunca ha sido así y son libros que han sido premiados en un montón de países. En el extranjero la gente se acerca a mi trabajo de una manera más sencilla, sin prejuicios. Me gustaría que fuera así también en mi país. Me parece increíble que cuando voy a España, México o Alemania me acojan tan bien, me den una bienvenida tan cálida, tan natural, y me preguntan por mis libros sin ideas preconcebidas. En Francia, como tuve éxito muy pronto, noto cierta desconfianza. Como si no estuviera bien que hubiera alcanzado la fama tan pronto. Me parece increíble y un poco triste.

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Sobre el autor

Javier Pizarro
Maestro de Educación Infantil, desde hace más de 15 años en la escuela pública. Acompaño a los niños/as así como a sus familias en el proceso de aprender. Apasionado por la literatura infantil y juvenil, que vista desde un punto desde la aproximación adulta, resulta llena de ironía, sentido común y nos ayuda a reflexionar sobre la educación, la vida y nuestras fantasías.
Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?”
Instagram: @javierpizavi
Twitter: @javierpizavi
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4 comentarios

  • El 27.11.2014 , David ha comentado:

    Felicidades Javier por la entrevista, al igual que a Benjamin por dejarse entrevistar y conocer un poco esa trayectoria ilustrativa. Con ganas de poder deleitarme con esa nueva ilustracion.

    Ehnorabuena Javier

  • El 06.12.2014 , Flavia Dilosa ha comentado:

    Buenos días, me encantó la nota y la disfruté mucho. Mi hija Jasmine (11 años) y yo adoramos el trabajo de Benjamin. Ella en especial, y uno de los libros que más atesora es “Cuentos macabros”, descubrió a Poe en la edición con ilustraciones de Lancome (motivo por el cual me pidió totalmente emocionada que se lo comprara) a la edad de 10 años y ahora quiere seguir leyendo sus libros. Gracias Benjamin por regalarnos tantos momentos hermosos que compartimos a diario con mi hija, muchas gracias!!!!!!!!!!!!

    • El 06.12.2014 , Flavia Dilosa ha comentado:

      Error de tipeo *Lacombe. Mil disculpas

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