04.08.2018

Busco hombres como George Harrison: reservados, varoniles y con pelo

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George Harrison con Gerald Ford y Ravi Shankar.

George Harrison con Gerald Ford y Ravi Shankar.

Abrimos hoy ‘El Asombrario’ a los ‘Relatos de Agosto’. Como el año pasado, con participantes en los cursos del Taller de Escritura de Clara Obligado, taller que nos acompaña quincenalmente a lo largo de todo el año. Este verano, el tema que da cuerda a los relatos es el deseo. A partir de ahí, cada uno, cada una que entienda lo que quiera. Serán 22 entregas en torno al deseo. Nuestra autora de hoy, Patricia García Larragain, está obsesionada con una canción de los Beatles, ‘Something’, y con su autor, George Harrison, “reservado, varonil y con pelo”.

Por PATRICIA GARCÍA LARRAGAIN 

Hoy ha vuelto a sonar Something en mi cabeza. No puedo negarlo. En mi familia somos excesivamente musicales, se puede decir que si no eres musical, no eres de mi familia. Pero eso sí, aunque nos guste todo tipo de música hay una regla, no una regla establecida, nombrada o escrita, pero todos implícitamente la sabemos: los Beatles son los dioses de la música. Y si no sigues este lineamiento es mejor que abras la puerta de la casa y te marches. Suena drástico, pero aseguro que si hubiera el caso así tendría que ser.

No recuerdo cuando los descubrí. Mi madre me cuenta que yo era muy bailarina desde pequeña. ¿Cómo no? Si vivía con un padre que todo el día ponía música a todo volumen o que se ponía algunas tardes o los sábados a tocar la guitarra. Soy la primera de tres hermanos y creo que eso hizo que viviera más el lado musical de mi padre. Éramos él y yo, en su estudio o en el cuarto de estar, disfrutando del cuarteto. Recuerdo que siempre iban y venían diferentes cantantes o conjuntos, como Los Bravos, Elvis, el Dúo Dinámico y otros más, pero los que siempre estaban haciéndonos compañía eran John, Paul, George y Ringo, los Beatles.

Mi favorito era George Harrison. No era lo típico. Creo que por eso era por lo que me gustaba. Era reservado, varonil, tenía un punto desenfadado, lo principal, me daba paz. Eso no sé si era porque él siempre iba fumado o porque de verdad era así. Nunca pensé que se me podía meter tanto la imagen de George Harrison en la cabeza ya que era alguien que jamás había conocido.

Como dice mi madre, a ti los hombres sin pelo no te gustan. ¿Será por Harrison, que casi siempre llevaba bigote o barba? Con el tiempo, me he dado cuenta de que lo que más busco en un hombre es lo mismo que veía en Harrison, que sea reservado, varonil y, bueno, que tenga por lo menos bigote. Creo que cada vez que conozco a un hombre, inconscientemente hago un comparativo del chico con la imagen que me he creado de Harrison. Además, una de mis canciones favoritas y una de las que me hace saber que estoy enamorada, cuando se pone en modo repeat en mi cabeza, es Something, que curiosamente es una de las que escribió él; lo que ya me delata del todo lo que estoy sintiendo es que solo canto una estrofa: “Something in her smile that shows me. That I don’t need no other lover”. Así que creo que analizando esto, cuando el chico que me gusta está conmigo y sonríe quiere decir que todo va viento en popa. Pero siendo honesta, he aprendido a bajar el volumen de esa canción, ya que me puede llegar a poner muy nerviosa. Me ha hecho darme cada tope contra la pared y derramar un par de lágrimas, por lo que más me vale escucharla lo menos.

Esta vez parece diferente, porque por más que intento bajarla, el volumen sigue subiendo. Habrá empezado a sonar, muy de repente, por finales de agosto, cuando conocí a Diego, en el cumple de una amiga. Hasta hoy, no sé si lo que me llamó la atención de él fue su barba, tipo hipster. Ahora que estamos en octubre el volumen ha subido, gracias a las fiestas o eventos en los que nos habíamos encontrado.

Hoy por fin hemos quedado solos a ver una exposición de fotografía; en la que estoy viviendo un surrealismo, una coincidencia: me encuentro con una foto de mi cuarteto, de John, Paul, George y Ringo; y en la visita estoy con Diego, el causante de la subida de volumen de la canción. Me detengo frente a la foto, admirándola. Veo al cuarteto de Liverpool reunido, ¿componiendo? Harrison con guitarra en mano, pensativo, enamorado. Podrían estar escribiendo Something, pensé. Empieza a sonar la canción más y más fuerte, juro que la gente me mira, creo que la pueden escuchar. Sudo. Intento relajarme.

Como distracción, leo la descripción de la foto, lo típico, año, ubicación, la gente que salía en ella, etcétera, y así Something va bajando de volumen y el corazón se va desacelerando. Me tranquilizo. Cierro los ojos, en forma de alivio.

Siento cómo alguien se pone junto a mí y se queda ahí, a mi lado. Abro los ojos, miro hacia nuestros pies y reconozco sus zapatos. Es Diego. La canción sube a toda potencia. Se acerca más, me roza sutilmente. Suspiro. Se inclina hacia mí. Me murmura al oído, mientras me agarra la mano: “¿Y si nos vamos?”. Giro la cabeza, nos miramos seguro que por unos segundos, que para mí parecen la eternidad, la eternidad de la felicidad, del amor, del goce. Despierto del momento y moviendo la cabeza, afirmo.

Cuando salimos de la exposición, está atardeciendo. Él me ha tomado de la mano. Yo no puedo pensar en nada, tanto ruido en mi cabeza, el corazón latiendo tan rápido y tan fuerte, una voz interna que me grita: “¡Bésalo, bésalo!”. Se pone frente a mí, me toma entre sus brazos y me besa. Me habrá leído la mente o escuchado tanto grito. Me sumerjo en el beso, sintiéndolo y deseándolo. Dejamos de besarnos, nos sonreímos, como esos amantes que guardan secretos. Me vuelve a tomar de la mano. Tranquilos, sin hablar. Detenidos en un cruce. Viendo sin parpadear el semáforo a que cambie a verde. Giro y lo miro. Pienso: ¿Será mi George Harrison?

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Sobre el autor

Taller de Escritura
Pionero en España, el Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado nació en 1980 en Madrid. Desde entonces, ha acompañado el proceso creativo de personas interesadas en la literatura a todos los niveles. En esta sección el lector encontrará recursos para la escritura, entrevistas, reseñas, historias sobre el mundo clásico y otras herramientas que facilitan un primer acercamiento a la creación literaria. Podrás encontrarnos los domingos, cada quince días, aquí, en El Asombrario.

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6 comentarios

  • El 04.08.2018 , santiago ha comentado:

    Los Beatles en su musica, en su vida privada han sido bisexuales , siguiendo la buena tradicion inglesa. Aunque no es obice para que a la autora le atraiga mas su lado masculino. Felicidades y disfrutalo

  • El 04.08.2018 , Sonia ha comentado:

    Mi favorito también fué siempre George…,por su pelo,su sonrisa,su misticismo y porque junto a Ringo fué más discreto y tímido,me encanta…hay que ver el documental sobre él “Living in a material world”..

  • El 04.08.2018 , Jesús ha comentado:

    Hayyy… esos deseos reprimidos… son abono para la literatura. Me gusta.

  • El 04.08.2018 , Ivette ha comentado:

    George Harrison por su personalidad llena de misticismo, que no le gustaba llamar la atención como era el caso de John y Paul pero no por eso dejaba de ser un Genio de la composición musical y que sabía tocar otro tipo de instrumentos musicales en hindúes. Fantástico relato.

  • El 04.08.2018 , Elpidio ha comentado:

    ¿Te estás retratando tú, o son tus deseos?

  • El 06.08.2018 , Sabrina ha comentado:

    Me gusto mucho la forma en que relata. La trama en si, me hizo querer seguir leyendo ♡
    ¡Que hermoso! ☆

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