La cocaína es ‘mainstream’ en España

La cocaína es ‘mainstream’ en España

Collage Liliana Peligro.

Collage Liliana Peligro.

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Collage sobre la cocaína de Liliana Peligro.

Collage sobre la cocaína de Liliana Peligro.

La farlopa, aunque no se haga tan evidente como las drogas legales como el alcohol, está ahí, con nosotros, en una blanca dimensión paralela de cuartos de baño, pequeños trapicheos, peliculeros espejitos y billetes enrollados. La cocaína se está volviendo mainstream en España. Para empezar, la serie ‘Narcos’ lleva un año de ‘okupa’ en la Puerta del Sol de Madrid. Libros, series y confesiones televisivas la han puesto sobre la mesa más que nunca.

Hace unos años, Esperanza Aguirre ganó la presidencia de la Comunidad de Madrid, después del llamado Tamayazo, uno de los episodios más infames y truculentos de la democracia española. Yo estaba aquella noche viendo los resultados electorales en casa de unas amigas, de perfil drogata pret-a-porter.

“¡Ha ganado el PP! ¡Van a prohibir las drogas!”, exclamó una.

Lo decía completamente en serio. Las drogas, por supuesto, ya estaban prohibidas, y lo siguen estando (excepto las drogas legales, claro, que pensamos que no son drogas), pero fue curioso ver cómo las sustancias estupefacientes eran tan populares y de tan fácil acceso que parecían, y parecen, legales.

«Ay, yo es que hasta que no me tomo el café de media mañana no soy persona». Confesar así, en la oficina, una profunda adicción a la cafeína no está nada mal visto, incluso genera cierta complicidad: la gente te comprende, hace falta ese cafelito bueno para espantar las legañas y coger el ritmo. Otro gallo cantaría si alguien dijese: «Ay, yo es que hasta que no me meto la primera raya de coca no soy persona». ¿Se imaginan que en las empresas hubiera narcosalas para esnifar cocaína y pudiera uno ausentarse cinco minutos para ponerse a tono, como quien bajar a fumar nicotina? Oigan, igual pronto vivimos en un país así, porque la farlopa, aunque no se haga tan evidente, está ahí, con nosotros, en una blanca dimensión paralela de cuartos de baño, pequeños trapicheos, peliculeros espejitos y billetes enrollados. La cocaína se está volviendo mainstream en España.

Aunque la coca te haga hablar de más, de la cocaína en sí misma no se habla tanto. Y eso que España es el país que más afila la parrocha de Europa; tanto que el estimulante polvo blanco pronto podría volverse algo propio de nuestra idiosincrasia como el torero, la flamenca y la paella. Al fin y al cabo, este es un lugar que se relaciona estereotípicamente con la fiesta, y esta drogaína, como se sabe, es buena compañera de juergas… Aunque también, y tal vez aquí radique lo más peligroso, es buena compañera de ciertos curros. Hay gente que se droga en el trabajo, por el trabajo y para el trabajo, mucho más allá del uso recreativo habitual, con los riesgos que ello conlleva. Al comienzo de CeroCeroCero (Anagrama), Roberto Saviano relata, de forma tal vez un tanto exagerada, cómo todo el mundo se pone fino alrededor, hasta los menos sospechosos: los conductores de autobús, las enfermeras, la gente que pasea por la calle y hasta los agentes de policía. Yo esto no lo sé, porque no acostumbro a preguntar a la gente en el metro si va puesta hasta las cejas, pero cuando fantaseo con una sociedad cocainómana me sale algo parecido a lo que realmente hay: mucha gente hablando pero no escuchando, cierta violencia verbal en la esfera pública y las redes sociales (tal vez también se consuma mucho speed), una creciente hiperactividad e hiperestímulo que justificaría el frecuente uso de otras drogas, estas legales, como los ansiolíticos y los antidepresivos. Bueno, son solo especulaciones.

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ya empezó a alertarnos de los peligros cocaínicos hace muchos años, cuando aquel impactante anuncio televisivo en el que, en vez de una raya, lo que entraba por aquella napia era una oruga, así como pegajosa, dispuesta a devorarte el cerebro. Daba mucho asco, pero la cosa parece que tampoco sirvió de mucho en vista de los datos actuales, y las trazas de cocaína se encuentran con facilidad en los baños de los bares nocturnos, gobiernos y empresas de toda la piel de toro. Vas a mear y ahí está la prueba, casi imperceptible, de que alguien se ha estado empolvando la nariz. No solo aquí: en 1999 un estudio encargado por la BBC británica encontró que el 99% de los billetes en Reino Unido tenían restos de esta droga. Al contrario que otras sustancias ilegales, la cocaína se asocia con la riqueza, el éxito, la modernez, los altos cargos o los trabajos creativos. Aunque dada su implantación nacional la deben consumir personas de toda clase y condición. España mandibulea.

El otro día en Equipo de Investigación de La Sexta, el programa televisivo con la voz en off más inquietante y reconocible (la de Gloria Serra), hablaban de la cocaína como de una epidemia, mostraban los terribles efectos de la adicción (en personas de todos los ámbitos) y recogían unos datos bastante llamativos: el aire de algunas grandes ciudades está impregnado en cocaína tanto que en Barcelona, por ejemplo, se encuentra en una concentración detectable (en Madrid es bastante menor). Y resulta que el pueblo de Molina de Segura, Murcia, es el sexto núcleo europeo que más coca consume proporcionalmente a su población (unos 68.000 habitantes), por encima de Berlín o París, según el Observatorio Europeo de Drogas. La capital catalana ocupa la cuarta posición.

De la farlopa parece que ya se empieza a hablar más abiertamente en el espacio público. Recientemente asistí a un espectáculo circense/musical en un vetusto teatro del centro de Madrid y, para darle el toque cabaretero/frivolón, los artistas repartían cocaína entre el variopinto público, solo que la cocaína era de pega, una especie de caramelo en polvo. Unos jubilados con los que compartía mesa, lejos de escandalizarse, se decían: «¡Pero si esto es de mentira!». El presentador televisivo Alonso Caparrós confesó recientemente su cocainomanía: «Consumía suficiente cocaína para matar a siete caballos», dijo en Sálvame. Uno de sus programas, curiosamente, se llamaba Furor. «Soñaba con montañas de cocaína», añadió.

El libro Fariña (Libros del K.O.), de Nacho Carretero, hace un completo relato de las increíbles peripecias de los narcos gallegos, aquellos ostentosos delincuentes con cierto aire cateto (uno de ellos, Oubiña, acaba de salir de sus 20 años de presidio). La novela Cocaína (Galaxia Gutenberg), de Daniel Jiménez, tuvo premio y repercusión relatando el día a día de un adicto. Y la reciente antología Drogadictos (Demipage) reúne a varios autores (Marta Sanz, Manuel Astur, Lara Moreno, Gracia Armendáriz, Sara Mesa, etc) relatando, en mayor o menor medida, sus experiencias con diversas drogas. Sobre la cocaína habla el mexicano Carlos Velázquez. Cuenta el farlopero narrador de la historia que en una visita a España pensó que había superado su adicción, porque el polvo no le hacía efecto y le provocaba cierta indiferencia. La realidad era otra: es que la farla en España es muy mala, como comprobó cuando luego viajó a Perú, un país que le encantó, precisamente por la calidad de su merca. Y es que la alta adulteración hace que nos preguntemos si España se está drogando de verdad o tomando un extraño cóctel farmacológico consistente en cafeína, laxante, paracetamol y otras sustancias desconocidas para el usuario.

Para indignación de muchos e hilaridad de otros, un enorme Pablo Escobar, vía Netflix, nos deseó hace unos meses una «blanca navidad» desde un gigantesco panel que ocupaba toda una fachada de la madrileña Puerta del Sol: hasta la Embajada de Colombia puso una queja. Muchos otros siguieron a rajatabla el deseo del más famoso narcotraficante durante las fechas más entrañables del año. Y en muchos baños de España ya se empieza a encontrar un cartel que dice ‘déjelo como le gustaría encontrarlo’. Entiendo que se refiere a lleno de droga. O de eso que aquí venden como si fuera droga a 60 euros el gramo.

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Comentarios

  • Evita

    Por Evita, el 16 septiembre 2017

    Y la solidaridad de los farloperos? Y mira que es caro comprala!!! Hace poco escuché de alguien que decía: Me fío más de los que se drogan que de los que no. Me hízo gracia el comentario.

  • luis

    Por luis, el 16 septiembre 2017

    ¿ Y de donde viene la cocaína? De tres lugares, principalmente: México, Colombia y Bolívia, la Bolivia de ése Evo Morales. El tipo es el héroe de Pablo Iglésias/Podemos, de otros «progres», cómo el Director de Le Monde Diplomatic: Ignacio Ramonet, otros españoles y de ultraizquierdistassuramericanos. El cultivo de la coca está controlado en Colombia, no así en México. En cambio en la Bolivia de Evo Morales está descontrolado. Desde qué el tipo está en el poder, ha aumentado muchísimo el área cultivada y, también las capturas. Estas han pasado de kilos a toneladas. En contra de decisiones de la ONU, el tipo justifica el incremento de la producción de coca cómo debido al incremento del consumo de la hoja entre los bolivianos. Eso es falso. En realidad la población de Bolivia ha decrecido hasta en un 45 o 50% desde qué está ese Morales, ha emigrado en masa a los países vecinos.

    • Miguel

      Por Miguel, el 17 septiembre 2017

      No es cierto. de hecho, desde que gobierna Evo Morales la emigración ha descendido. Además, Bolivia ha aumentado su población de forma constante en los últimos años. Así que de perder un 40% de la población nada de nada. Cualquiera puede consultar las estadísticas de población y verlo. Pero tú, con tal de cargar contra pode-mos eres capaz de inventar cualquier cosa..

    • david

      Por david, el 17 septiembre 2017

      En México no se cultiva coca, sólo heroína y marihuana. Infórmate de los hechos ntes de escribir chorradas para atacar a Podemos.

  • txalvita

    Por txalvita, el 16 septiembre 2017

    Pero, ¿este artículo es de 2017 o de 1987? Porque la cocaína lleva siendo mainstream décadas…

  • yimi

    Por yimi, el 16 septiembre 2017

    Sergio,documéntate un poco mejor ,o al menos para hablar sobre la cocaína ,deberías probarla. Pero digo la cocaína, no la basura que se vende al menudeo en las calles,empresas,garitos de Madrid.

    Dices que con la cocaína se habla mucho? JAJAJA. La cocaína buena no te altera ni te hace ponerte pesado con las palabritas. La cocaína buena da buen rollo y relaja . Dejad de poneros la basura que os venden (10 por ciento de cocaína + cafeína+ anfetamina +demás basuras).
    Esto lleva inventado unos añitos ya. Si quieres probar buena cocaína para poder escribir ,al menos habiéndola probado, ve a Valdemingómez anda

  • yimi

    Por yimi, el 16 septiembre 2017

    «La realidad era otra: es que la farla en España es muy mala»

    De verdad te pagan por escribir esto? La cocaína en españa mala? JAJAJAJ

    Esto es lo de siempre,champion. Si quieres cocaína al 65-70 por ciento ( calidad bastante buena y casi imposible encontrar mas pura en España ). hay que ir al poblado ,a Valdemingómez. Si quieres pillar en Madrid centro a las 00 de la noche pues claro, te llevas basura. En la empresa te llevas basura . En la calle te llevas basura. Esto ha sido siempre así. El que entiende un poquito como va el rollo pues va a Valde y compra un gramo de cocaína al 70 por ciento por 50 euros. O una micra a 5 eur,2 a 10 ,3 a 15 etc….

    No digas que en España hay mala cocaína sólo por que tú no sepas donde encontrarla. Te leerán los italianos y los gitanos y se estarán riendo de las barbaridades que pones aquí.

    Un saludo. 🙂

    • Dinamitad

      Por Dinamitad, el 16 septiembre 2017

      micra
      Del gr. μικρά mikrá, f. de μικρός mikrós ‘pequeño’.
      1. f. Unidad de longitud equivalente a la millonésima (10−6) parte del metro (0,001 mm). (Símb. μ).

      • Susi

        Por Susi, el 17 septiembre 2017

        Muy bueno Dinamitad

      • yimi

        Por yimi, el 18 noviembre 2017

        No se la imbecilidad que estás poniendo dinamita

    • Victor

      Por Victor, el 17 septiembre 2017

      Tienenes mucha razon pero ademas la cocaina buena tiene q valer para fumar de 1 gramo tw tiene q quedar 8 i medio mas o menos con bicarbonato si es con amoniaco 9 para ariba si no es una ful i evisto coca con un 9 con bicarbonato i un 9 i piko amoniaco i chavales la coca cuando baja deun 70 por ciento no se piwde ni acer i si se pudira seria cualquier cosa menos droga

  • NICOLAS

    Por NICOLAS, el 16 septiembre 2017

    Por no hablar de toda la gente que trabaja a base de RedBulls y semejantes.

  • Bilbo

    Por Bilbo, el 16 septiembre 2017

    y seguirá así mientras gente como tú no denuncie a en la comisaría a sus «amigas, de perfil drogata pret-a-porter».

    Escribir blogs sirve de poco o nada.

    Lo que los drogatas no se dan cuenta es que la tecnología para detectar consumo de drogas a través de la saliba está ya accesible a todas las empresas y cuando se acostumbren a hacer tests a sus empleados van a ir todos al paro y no van a volver a trabajar en su puta y asquerosa vida.

    • Virgen

      Por Virgen, el 16 septiembre 2017

      Cierto BILBO,quedaremos solos en este mundo raro raro raaaaro 🙂

  • MartitaDolceVita

    Por MartitaDolceVita, el 16 septiembre 2017

    Nada que aportar más que mis felicitaciones por lo bien que escribes. Da mucho gusto leerte
    Enhorabuena

  • Virgen

    Por Virgen, el 16 septiembre 2017

    Hehehehe.o sea que yo me considero un fuera serie.sigo virgen sin probarla siquiera a pesar de mis 50 y pico Anitos.me siento raro en éste mundo farlopero,speedero …etc.canutos si puedo opinar.compadezco a todos l@s adictos.el o la tal BILBO tiene razón.como empiecen los test detectando l@s adict@s quedaremos muy poc@s trabajando y conduciendo.suerte a todos.

  • Gusx

    Por Gusx, el 21 septiembre 2017

    Por que ,para defender una preferencia en el consumo de drogas,incluyendo todas,las legales e ilegales,se ataca a alguna otra demonizandola? Los q fuman marihuana atacan y estan en contra del tabaco o la cocaina o el alcohol, y asi con cada droga,por que no respetar q cada uno consuma lo que prefiera ,sin estar en contra d las otras opiniones?
    ya hay mucha gente en contra d las drogas y la libertad,como para estar peleando y dividiendonos entre los q estamos a favor d las libertades individuales

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