14.04.2016

Cristina Narea: “La crisis la tienen los poderosos, la gente está despertando”

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La cantautora Cristina Narea.

La cantautora Cristina Narea.

Se mueve cómodamente en el rico terreno del mestizaje. Cristina González Narea nació en Santiago de Chile, pero vive en Madrid. Y a sus raíces musicales regresó para grabar su último disco (‘Huesos de mar’) rescatando el folclore chileno bajo la canción de una autora con alma de rockera. Esos temas de ahora y los del pasado, de la época en la que luchaba contra la dictadura de Pinochet, junto a su tributo a Violeta Parra y su trabajo musical acompañando a Luis Eduardo Aute en las giras, son sólo una parte de todos los huesos que dan vida a esta artista multicolor, a la que hoy queremos dedicar un merecido espacio en ‘El Asombrario’.

Hubo una época en la que te llevabas a tu hija de seis meses por ahí contigo a los conciertos. Esto hoy en día sería foco de todas las críticas…

Sí, la realidad es que en aquella época yo estaba recaudando dinero para nuestras luchas en Chile. Me fui de gira por el sur de Estados Unidos y Canadá a tocar en espacios solidarios. Mi hija Luna tenía seis meses y tomaba teta, así que se puede y se debe hacer si no hay alternativas. Cuando pasó esto del Congreso con la diputada de Podemos, yo es que veo tan normal que lo haga que no pierdo tiempo ni en valorarlo. La realidad de muchas madres ha sido y es ésta. Hemos tenido que compaginar lo familiar y lo profesional. Cada vez hay más padres involucrados y supongo que estas situaciones les tendrán que pasar también a ellos.

De niña viviste en España y luego decides regresar a Chile en esta época histórica tan complicada, ¿por qué?

Fui a Chile en plena dictadura de Pinochet y según vi y olí, decidí trabajar allí políticamente. Me involucré de lleno haciendo política desde la educación y la cultura. Fue una etapa dura, importante, me marcó. Tuvo su fin porque llegó la transición, yo ya estaba agotada por defender los espacios democráticos y entender qué significa la palabra democracia, una palabra complicada. ¿Qué es lo que es democrático? Cuando vienes de una situación de guerra como la que se vivía en Chile, guerra solapada, no es tan fácil. Tú llegabas allí en la época de Pinochet y la mitad de Santiago era una ciudad normal, no se veía nada, estaba todo bien. Pero si te adentrabas en las entrañas de la ciudad, en la vida de las personas, te dabas cuenta de las injusticias, las muertes, los asesinatos. En ese afán por la vida y por la justicia me metí de lleno.

La cultura sosteniendo los derechos humanos.

Es que yo creo que los trabajadores de la cultura, los artistas, estamos naturalmente sensibilizados a ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Y luego por supuesto son opciones de vida, no todo el mundo tiene que vivir desde ahí, pero yo siempre tuve esa inquietud, lo sentí así. La cultura está ligada al proceso histórico y social. Era muy joven y lo vi clarísimo.

De hecho, tu primer disco, ‘Mensajero del amor’, recoge todo ese contenido.

Sí, refleja la figura del luchador o luchadora clandestino. No defiendo la violencia gratuita, pero siempre pongo el mismo ejemplo: si estoy en mi casa y llega alguien a agredirme a mí o a quien esté conmigo, yo a ese huevón lo rajo. Es un instinto animal primario de defensa. No sé si es justificado o no, simplemente la realidad de la vida es así de compleja. Y en aquel momento de ataque brutal a tantas personas sentí que había que defender todas las formas de lucha.

Ese ‘canto nuevo chileno’ del que formaste parte, ¿cómo era?

El canto nuevo venía de la nueva canción chilena en la época de Salvador Allende, el primer Gobierno elegido democráticamente de unidad popular en el Chile de los 70 y con distintas expresiones musicales muy ricas (con jazz, fusión) contaban lo que ocurría. Hoy sigo teniendo conflictos conmigo misma cuando estoy sola con mi guitarra, porque cuando hay una banda haciendo que la música resuene con esos versos no hay color.

Y muchos años después, tu último disco, ‘Huesos de mar’, te vuelve a reencontrar con Chile ¿y con tus raíces indígenas?

Está claro que cuantos más años cumples más te das cuenta de que hay algo que late dentro de lo que no puedes escapar. No sólo raíces musicales, raíces de muchas cosas. Chile es un país que casi es una isla, entre un océano y una cordillera tan potente que te aíslan del resto del mundo. De ahí viene tantísima poesía, tantos escritores y escritoras tan inspiradores, grandes músicos como Violeta Parra y Víctor Jara. Tenía la necesidad en este eterno mestizaje mío entre España y Chile, entre canción de autor y rock, entre todo lo que soy, que quise hacer este disco para hablar de ese sedimento, de ese poso que hay en la tierra, de los minerales, la vida, la naturaleza, de la huella del pasado desde este ahora.

Del lugar donde se nace, ¿nunca te vas del todo?

Como los primeros amores o andar en bici, el país donde naces te acoge, te acoge su olor, su latido. Las personas van, vienen, pero el país, la geografía, es como el útero materno. Me metí en un berenjenal económico para grabar el disco allí y aquí, pero el resultado ha sido espectacular. Llevar el sonido a instrumentos como el charango, la quena, el tiple, hizo que cuadrara todo. El disco quedó precioso aunque no ha tenido repercusión en medios. Es un palo gordo porque no hacemos los discos para escucharlos nosotros en casa, los hacemos para que los escuche la gente. Y si no hay feedback es difícil que llegue al público.

Folclore de tu país, pero desde la mirada de la canción de autor incluso con pinceladas de jazz y ¿alma de rockera?

Es que somos diversos, en continuo estado de evolución intentando reconocernos. Defiendo a muerte que somos múltiples, en proceso flexible de evolución como una planta, intentando reconocernos. Rockera para mí no es el tipo de chupa o de moto o de bota. Es la mirada rebelde, inconformista y a la vez muy noble. Me considero rockera como actitud vital, aunque no hago rock.

Lo que cuentas en estos últimos temas está muy en el mundo de la metáfora, de lo onírico, ¿más centrada en transmitir emociones desde la poesía?

Sí, puede ser. Tengo que reconocerme ahí también. Ese paseo de la metáfora lo tengo mucho también en mi día a día. Lo veo en mis relaciones personales cuando me preguntan: ‘¿Pero qué me quieres decir?, no me hables en poesía’. (Risas) En fin, la mirada poética me pone.

¿Hay más verdad desde ese lugar?

Si es tu lugar, sí. Yo soy más libre desde ahí. Pero eso también tiene un precio. La libertad no es sólo un derecho, es una inmensa responsabilidad. Es la elección, la equivocación, los aciertos… Todo es parte del proceso.

Grabaste en una ocasión un tema de Violenta Parra con Carmen París, Ruibal, Aute. ¿Es la gran desconocida?

Tengo un proyecto maravilloso que presenté hace un par de años, es un concierto en el que muestro su poesía, su obra plástica, su obra como instrumentista… Era una guitarrista atípica, personal, vanguardista, y era también una mujer rebelde, atemporal y efectivamente pendiente de conocerse mejor. La voz de Violeta Parra cabe en cualquier espacio de este planeta.

¿Cómo es acompañar a Aute como segunda voz e instrumentista?

Cuando lo acompaño, me pongo a medio palmo del suelo. Mi padre decía que los diez mandamientos son tres: no mentir, no robar y ser oportuno. Hay que saber ubicarse. El ego es una maldición tremenda, es tan peligroso como el dinero, como el afán de poder. Para mí es maravilloso acompañar a un gran compositor como Eduardo, un artista tan grande, desde mi punto de vista injustamente tratado en este país. Llevamos 17 años actuando juntos, tengo mi hueco con mi segunda voz, mis instrumentos y el amor que pongo hacia su obra. Lo mismo que me gusta que se dé cuando me acompañan a mí.

Has formado parte de la historia del pop español, ¿qué te viene de esa época?

Yo estaba viniendo de la dictadura de Chile, de haber estado presa, y llegar a España y encontrarme con el primer trabajo que hice en Madrid junto a Nacha Pop, haciendo coros en un disco emblemático (Nacha Pop 80/88) fue un regalo. Y un privilegio. Las almas se encuentran. Muchos de mis amigos hoy son de esa época.

Dices que el oficio de crear siempre ha estado en crisis…

Siempre. Esto que el sistema nos intenta vender como crisis es una crisis de los bancos, la tienen ellos, los poderosos. La gente está despertando. La gente sobrevive todo el tiempo creándose la vida, reinventándose, recreándose en ella todo el tiempo, todos somos creadores. Buscarte la vida día a día es muy grande, independientemente de cómo esté o no el poder. Algo tendrá que ver con la fuerza del amor, la que mueve todo pese a las crisis. El amor a tu vida, a tus hijos, a tu pareja, a tus amigos. Hay tanto que tenemos que desaprender como ciudadanos para crear una nueva visión en tantos ámbitos…

¿Te gusta mucho eso de cortar y pegar?

Ay, sí. Amo la pintura, la escultura, la expresión plástica. Y como dibujar no se me daba bien, encontré en el collage la forma de expresarme recortando fotos y pegando. He hecho algunas exposiciones, la última de colibrís, y me parece fascinante. Toda expresión artística busca encontrar unos ojos, siempre hay ese ejercicio de seducción, encontrar ese guiño en el otro.

Es un ave muy mágica el colibrí…

Lo es. Inversamente proporcional su tamaño a lo que da de sí su corazón. Me resulta muy inspirador: libre, currante, se adapta al medio. Es que todas las respuestas están en la naturaleza. Observarla te hace comprender. Te reubicas y se te quita la tontería.

¿Por eso estás componiendo para la tierra?

Tuve la fortuna de convivir en la expo de Milán con campesinas chilenas mapuches y de otras etnias indígenas. Me dieron un repaso que volví a Madrid con las ganas de hacer una cantata, una obra completa con coro, instrumental, poesía, narración… Y en eso estoy. Tiene como nombre provisional Cantata del Agua y la Tierra. Veremos qué sale.

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Sobre el autor

Silvia Melero
Periodista freelance convencida del poder de la comunicación para el cambio social. Hecha de palabras, sueños, músicas y lo vivido en años de radio, prensa y televisión. Trabajó en Radio Ñandutí de Paraguay y ha escrito guiones para videos de ONG y documentales en Humania TV. Colabora en revista 21 y dirige los proyectos Desinstrumentados y Cómo lo Cuento , Luto en Colores Twitter: @SilviaMeleroAba

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4 comentarios

  • El 14.04.2016 , Julio Mafra ha comentado:

    Pena que seus discos não cheguem aqui e ficamos pendentes do que encontramos na net. Saiba, Cristina, que seu trabalho é um legado para a musica, para a América latina, embora – muitas vezes – nós (os latinos americanos) vivamos de costas uns para com os outros. Beijo.

    • El 15.04.2016 , Jose Sanchez ha comentado:

      puedes encontrar sus discos en la web cristinagonzaleznarea.com
      un saludo

  • El 14.04.2016 , Mikel ha comentado:

    a mi me gusta mucho la música de Cristina y siempre saber algo más de ella me resulta interesante. Me ha gustado la entrevista!

  • El 16.04.2016 , Alex Mene ha comentado:

    Que razón tiene.

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