07.12.2019

El futuro ya no es lo que era: lo que nos espera con la invasión tecnológica

Menéalo

Enrique Dans y Mark Zuckerberg.

Enrique Dans ha centrado su vida profesional en estudiar los efectos de la innovación tecnológica en personas, empresas y la sociedad. En su nuevo libro, ‘Viviendo en el futuro’ (Deusto), analiza qué impacto tendrá la tecnología cuando invada todos los campos: casa, trabajo, ciudades, salud, educación. Es la panorámica que ofrece Dans para establecer una reflexión con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas de la emergencia climática y la necesidad de poner en entredicho el modelo de crecimiento sin límite que hemos mantenido desde la Revolución Industrial. Defiende que una renta universal sería una buena solución para el futuro tecnológico en el que viviremos.

¿Es difícil hacer un análisis de la situación actual y hacia dónde nos encaminamos cuando hablamos de tecnología?

Es difícil si tienes que agarrarte a una bola de cristal para intentar predecirlo, pero eso no es lo correcto. Hay gente que se dedica a la futurología, pero creo que es mejor sugerir tendencias, el que se cumplan o no ya no es problema del que las realiza, ni de un sitio concreto, ya que depende de cuestiones multifactoriales. En este libro intento mostrar las tendencias actuales. Las dos principales serían: la descarbonización, porque o descarbonizamos o todo dará lo mismo en pocas décadas, y la otra es la tecnología, que no es nueva, pero que empezamos a aplicarla mucho. Actualmente un ordenador es capaz de hacer muchas cosas, por eso los datos son muy importantes, y serán importantes ya que las empresas utilizan estas herramientas para obtener información.

En las transiciones ecológicas, ¿qué lugar tendrá la tecnología?

La tecnología necesaria para una descarbonización ya la tenemos, la tecnología para ser razonablemente sostenibles ya existe. Tenemos un problema de adopción. Tenemos un problema de personas. El vehículo eléctrico existe, pero para un ciudadano medio es muy caro, o eso se dice. Pero hasta que no se le diga a los fabricantes que ya no se quieren los de gasolina o diesel, hasta que no digamos no quiero estos productos porque son malos para mi salud, no lo vamos a conseguir.

Los eléctricos tampoco son exactamente una tecnología limpia.

No, no es verdad

¿Pero qué vamos a hacer con materiales contaminantes como el litio?

Tienen un detalle interesante, que no se queman y estos subproductos se podrían reciclar para muchos usos. ¿Por qué no reciclamos la batería de un móvil? Porque son muy pequeñas y es difícil operativamente, pero la batería de un coche se puede reciclar. El mensaje erróneo o tendencioso es que no queremos pasar del petróleo para pasar a depender del litio. De todas las maneras, para la descarbonización entran a formar parte otros factores, como el Sol, que no lo estamos recogiendo. Si alguien piensa que Tesla es una empresa de coches eléctricos se equivoca, es de baterías, de placas solares, de techos solares. Y Tesla solamente es una de las empresas que existen.

A lo largo del libro hace muchas referencias a Elon Musk, ¿por qué?

Porque me parece muy inspirador, considero que es muy renacentista, que las cosas que hace las realiza con mucha racionalidad. Aunque transmita en Twitter una personalidad muy exagerada, rara y extravagante, lo hace para poner en visibilidad sus productos. Si ves, el que posiblemente sea el producto más terminado, su vehículo eléctrico, compruebas que es estupendo poner en valor su ingeniería. Es un hombre sistemático y brillante. Las críticas que se le hacen es de gente que tal vez se vea amenazada por esta eficiencia que manifiesta.

Afirma que el futuro ya no es lo que era.

Digo que el futuro no es lo que era porque no sabemos si tenemos un futuro; ante esto, las predicciones no nos sirven de mucho. El libro es una llamada al activismo, tal vez el futuro no exista por culpa de nuestra inacción, así que haz lo que tengas que hacer aunque sea un gesto, deja de comprar ropa que vas a tirar al cabo de tres días, descarboniza tu vida, utiliza transporte público. A pesar de esto, cuando pienso en un futuro yo lo hago de una manera optimista. A quién no le gustaría vivir en una sociedad que sea capaz de detectar las enfermedades con mayor anticipación, que puedan ser tratadas de mejor manera.

El presente ya da un poco de susto ante tantos cambios, así que es normal que se generen miedos por el futuro.

El futuro siempre genera miedos, pero no solo a los humanos, también los animales se asustan de posibles cambios, es una reacción natural. Por eso en el segundo capítulo pretendo que la gente entienda que las cosas no se pueden desinventar. Una vez que el genio ha salido de la botella ya no lo puedes volver a meter. Por ello, la tecnología debe ser pensada en sus ventajas y tratar de ser consciente de las malas para evitarlas.

En estos momentos que hablamos y analizamos fenómenos como Facebook, Google, algoritmos, donde se manifiesta nuestra indefensión tecnológica, ¿piensa que es necesario cambiar esta percepción? 

Yo llevo 30 años intentándolo. Soy biólogo, pero comencé a tratar con ordenadores muy pronto. A mi padre le tocó la lotería y me compró uno cuando nadie los tenía en casa, no había Internet, pero curiosamente me abrió la posibilidad, gracias a mi curiosidad, de dar clase sobre innovación porque me decían que yo lo hacía muy fácil. Qué es un algoritmo, todos funcionamos con ellos. Yo me levanto de la cama, pienso qué voy a hacer y despliego un procedimiento. Cualquier procedimiento es un algoritmo. Actualmente un ordenador es capaz de extraer los algoritmos, los procedimientos de los datos. Si Alexa nos entiende, es porque un humano le ha dado datos para etiquetarlos; cuando tenga los suficientes te entenderá y funcionará mejor. Se puede pensar que es una perversidad, pero sin este proceso no te entenderá y será un trasto inútil.

Lo que el INE quiere hacer con nuestros datos es superar la foto fija de las encuestas, desfasadas en el tiempo, que permitirá un nivel de muestra diverso para poder predecir con gran amplitud. Hay que saber que las empresas de comunicación llevan vendiendo información desagregada desde hace muchos años. Yo me fío más del INE que de cualquier empresa que ya los está comprando.

Pero con tantas polémicas de cómo se utilizan los datos, como Facebook, para ciertos intereses concretos, ¿cómo se guarda el anonimato y la confidencialidad, cómo se regula?

Tú lo dices, cómo se regula. Hasta ahora no se ha regulado. Aparece un chaval de veintitantos años que inventa una cosa y se hace multi-multi millonario con ella, nunca ha tenido jefe, nunca ha respondido ante nadie, no ha tenido limitaciones, yo quiero hacer esto y lo hago, es omnipotente y le damos la capacidad de hacer lo que quiera, ¿qué podía salir mal? Es el aprendiz de brujo dándole a la varita y, de repente, da un toque y aparece Trump en la Casa Blanca. Su plataforma ha sido utilizada por los rusos, por Trump, para hacer un tipo de publicidad política que a todos nos debería repugnar. En un periódico no se podrían insertar mensajes de un político difamando a otro y claramente mentirosos, no podría, estaría medianamente regulado. Tampoco en televisión, aunque los limites últimamente… Facebook te permite lanzar estos mensajes y que sean recibidos por los más vulnerables. Hay personas que han pensado que todo lo que sale en televisión es cierto, ahora esto pasa en el ámbito digital.

¿Quién debe hacer esta regulación?, ¿cada Estado, la UE en nuestro caso?

El problema es que no tenemos un regulador mundial. Tenemos una arquitectura obsoleta de países, podría ser la ONU, pero tiene pocos dientes o grandes incapacidades para obligar a cumplir algo. En Europa es más interesante que se regule en conjunto, no un país determinado. Yo tengo más respeto por aquel que quiere quitar fronteras que el que quiere ponerlas, pero si no tenemos a alguien que haga cumplir a EE UU, a China, tenemos un problema, y muchas veces el regulador no sabe regular. Cuando vi la comparecencia de Zuckerberg y las preguntas que le hacían, se notaba que no tenían mucha idea. ¿Cómo le puedes pedir a un político que regule de lo que no sabe?

Podrían tener asesores tecnológicos…

Sí, pero hay que saber qué hacer con una persona que supuestamente había dejado robar millones de datos de estadounidenses para su manipulación. Lo dejaron salir de allí de manera inocente.

Cuando habla de tecnología maldita, ¿a qué se refiere? 

Hablo de tecnología que no sabemos cómo regular y, vuelvo a repetir, nadie va a volver a meter en la botella al genio, así que debemos entender lo que produce, lo que genera. Esto ocurrió en 2016, otros políticos utilizaron las redes para hacer llegar su mensaje, pero lo que no habíamos visto es una campaña tan polarizada, con perfiles falsos que supuestamente criticaban o apoyaban algo.

¿Y España?

Estamos en lo mismo, menos, pero ya ha habido muchos intentos de influir a través de estas herramientas, con plataformas falsas de afiliados y ser palmeros del político de turno y a utilizar el insulto contra el otro. Los americanos lo llaman astroturf, que es una marca de césped artificial o falso. Confiemos que esto no sea sostenible en el tiempo.

¿Si no nos adaptamos a la tecnología seremos imbéciles?

Yo quiero decir que seremos más fáciles de manipular y perderemos poder. Quien ha ganado sobre nuestra privacidad lo utiliza y nos convierte en el producto.

Cuando se provoca la polémica por el uso de la tecnología en la educación, ¿dónde estaría el término medio para los actuales nativos digitales?

Tenemos una generación que ya ha estado expuesta a la tecnología, ¡pero de qué manera! Tal vez sin ninguna supervisión. Los padres, de alguna forma misteriosa, pensaban que no les podían contar nada a sus niños, que ya usaban mejor el móvil que ellos. Pues no, una cosa es que tengan más habilidad, porque ellos no han tenido que desaprender, y otra no explicar a los niños que el juego no es cuántos likes se tengan, y eso no se ha hecho. Creíamos que teníamos nativos digitales y hemos generado huérfanos digitales. Alguna generación ya sabe buscar información mejor, pero tampoco les hemos explicado los fundamentos básicos, lo que se enseña en las escuelas de periodismo, a verificarla, contrastar las fuentes, si es fiable o no. Y a la vez seguimos poniendo énfasis en la memorización, cuando posiblemente ya no sea tan necesaria, solo lo que consideres que tienen más valor o que haya surgido recientemente. Este sería el algoritmo: lo más reciente, lo mas frecuente, lo que tiene más valor, es lo que provoca que memoricemos como elementos fisiológicos que somos, pero no es necesario forzarlo. Tal vez habría que quitar los libros de texto. poner un cargador en el pupitre y, por ejemplo, buscar la Revolución Francesa y debatir sobre ella. En Estados Unidos no seleccionan los colegios porque no usen tecnología en las aulas, sino porque sean buenos. No es cierto que los próceres de Silicon Valley lleven a sus hijos a colegios que no les permiten el uso del teléfono móvil.

Puede ser que estas afirmaciones se usen en España para no hacer algunos deberes.

Puede ser que se utilicen para digitalizar mal las escuelas. Si vas a hacer las mismas cosas del mundo analógico, pero esta vez en digital, con pizarras o libros electrónicos, no tiene sentido. Hay que cambiar la filosofía de fuente única. Ahora estamos analizando cómo se ha permitido que la autonomía de turno editorialice los libros de texto hasta el punto de que hay una serie de gente con unas ideas muy concretas. Las fuentes únicas siempre son malas. El pensamiento crítico se genera cuando un profesor te obliga a debatir.

Afirma que la ciencia médica va a ser mejor y más eficiente.

Tal vez sea el capítulo más personal, porque me tocó de lleno. Empecé a tener arritmias, y como profesor de innovación que me gusta probar todo, tenía en casa un aparatito que al poner los pulgares en él te hace un electrocardiograma, así que cuando llegué al hospital y dije lo que tenía, me miraron lógicamente como el listo que aparece. Eso a nivel personal; a nivel general, la inteligencia artificial permitirá, al haber recogido miles de datos, predecir muchas cosas. Eso sí, ocurrirá en países con calidad asistencial. Vamos a un tipo de salud donde tu intimidad no importe tanto.

¿El factor humano cambiará en muchas profesiones?

Es cierto que los algoritmos eliminarán muchos trabajos que hoy conocemos, no será el caso de un médico. Pero sí aquellos donde la rutina y la repetición se den. En el futuro dirán: cómo se podía tener a humanos en una máquina registradora durante ocho horas, o escaneando los productos uno por uno y volverlos a poner. Esto suena muy interesante, pero también hay que pensar que ahora hay millones de personas con este tipo de trabajos. Y habrá que dar soluciones.

¿Cómo se solucionará esto sin conflictos?

El conflicto no vendrá tanto por que las máquinas hagan ciertos trabajos, si no porque la tecnología genera muchas desigualdades. Lo que está pasando en Chile es perfectamente normal. Un país razonablemente rico, pero en el que el reparto de la riqueza es demencial. Eso genera conflicto sí o sí. El conflicto viene al darte cuenta de que toda la plusvalía que genera una mecanización e informatización, todo el dividendo que ha generado, no se reparte. El sistema capitalista que hemos generado no es sostenible, tenemos que reinventarlo. Lo que pasa es que va a ser difícil, porque ha funcionado muy bien. Si comparas la humanidad de hoy con la de hace 200 años, hemos obtenido algunas mejoras, vivimos más, antes eran más bajitos y más feos. Lo difícil es cambiar algo que aparentemente a ojos de mucha gente ha funcionado bien, o razonablemente bien, y para algunos maravillosamente bien. Pero parece que el reparto no ha sido muy lógico cuando 40 personas tienen más que 4.000 millones. Esto no es un discurso político, yo no me considero de ninguna forma político, pero sí analizo lo que es sostenible y lo que no es, y cómo vamos a un sistema que amplía estas contradicciones.

El cambio vendrá redistribuyendo, cambiando la relación que tenemos con el trabajo, que sigue estando muy viciado, yo diría que hasta con ideas religiosas. En realidad, trabajar tiene que ser algo que te enriquezca, que quieras hacer. Si tu trabajo te parece aburrido, seguro que aparecerá una máquina.

Ante esto, ¿es pesimista u optimista?

Yo soy optimista, porque la solución que se puede plantear es interesante. Desligar el trabajo de la supervivencia es interesante; si has nacido en un país que, por ejemplo, tenga una renta básica que no te quiten. No un subsidio que te lo quitan cuando desaparecen las condiciones por las que te lo dieron. No es algo que te doy esto hasta aquí, sino: yo te doy esta cantidad, que es tuya, y que la debe tener todo el mundo para no generar envidias. Si tú decides quedarte en casa y no hacer nada, es tu problema; si decides buscar un trabajo o hacer algo que puedas poner en valor y que te dé acceso a más dinero, estupendo, podrás diferenciarte, y esto es una motivación importante en las personas.

No tengo la impresión de que los políticos estén muy convencidos de generar estas condiciones.

Algunos hablan de esta renta básica universal, incluso los demócratas norteamericanos hablan de esta posibilidad; otros la ven como una compra de voluntades para que la gente no dé la lata, otros como una forma de regalar dinero a quien no se lo merece. Pero se podría ver como una forma de incrementar la libertad de las personas al tener una red que no lleva a la pobreza. El actual sistema de subsidios lo que hace es cargar al Estado con un gran trabajo de supervisión, si cobras o no el paro, si tu baja es legítima o te la firma un amiguete.

Entonces, ¿por qué nos enfrascamos en discusiones sobre si los robots tienen que pagar impuestos o no? 

Si pretendes que un robot pague impuestos, ¿cómo defines lo que es un robot? Nuestros teléfonos inteligentes son un robot, un software es un robot. Cuando mejoramos uno de ellos, ¿tiene que pagar más impuestos? Si tienes una mayor productividad, ya vas a pagar más impuestos, penalizar la innovación, no parece muy lógico, Si alguien gana más, tendrá que redistribuir mejor, como es lógico, para evitar la insostenibilidad. Si tenemos nuestra renta básica, que no nos quita nadie, habrá que discutir si alguien se hace muy rico, cuál es el valor que debe dedicar a la redistribución.

“El tiempo ya esta aquí salvo que mal distribuido”. Es una cita de William  Gibson que usted recoge.

Mis pobres padres no saben qué hacer en mi casa domotizada. Los cambios generan resistencias. El cambio me obliga a desaprender lo anterior, que es lo más costoso. No es que los niños no tengan problemas con la tecnología, solo que ellos no desaprenden lo anterior.

El futuro es para quien lo trabaja; y si no hay trabajo, ¿qué hacemos?

Bueno, me refiero a que no podemos dejar en manos de terceros nuestro conocimiento. No todo es maravilloso.

Menéalo

Sobre el autor

Pura C. Roy
Periodista y gestora cultural. Estoy a favor de un conocimiento transversal, por eso me apasiona tanto la ciencia y el medio ambiente como la poesía, la literatura y el teatro. Puedes seguirme en Twitter: @cuencapura

¿Quieres leer más artículos de este autor?

3 comentarios

Deja tu comentario

He leído y acepto la política de privacidad de elasombrario.com
Consiento que se publique mi comentario con los datos que he facilitado (a excepción del email)

¿Qué hacemos con tus datos?
En elasombrario.com te solicitamos tu nombre y email (el email no lo publicamos) para identificarte entre el resto de personas que comentan en el blog

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.