30.05.2020

Feria del Libro de Madrid: un cartel de resistencia y libertad

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Detalle del cartel de la Feria del Libro de Madrid 2020.

Este fin de semana teníamos que estar celebrando a lo grande, entre multitudes, el arranque de la Feria del Libro de Madrid La emergencia sanitaria ha obligado su traslado a octubre, entre los días 2 y 18. Como homenaje a todo lo que esta feria y los libros nos dan, hablamos con Nuria Riaza, autora del inspirador cartel de esta edición, en la que debemos reivindicar más que nunca la capacidad de resistencia de la cultura.

Mirando tu cartel, y lejos de los parecidos razonables que han corrido como la pólvora en redes sociales, se percibe desde el primer instante que tu imagen posee el peso de una conmovedora reivindicación generacional. Hay muchas caras conocidas alrededor de la quietud de esta mujer de rostro parcial. Hay ecos de Dickinson, de Mansfield, de Shelley, de Virginia, pero también de muchas otras sin nombre reconocido. Los detalles bordados en rojo sobre ese cuerpo tan plural son toda una declaración de intenciones. ¿Es devolverle la honestidad a una palabra tan manida como ‘libertad’?

Claro, esas puntadas más libres que forman elementos en movimiento que salen del libro hacen referencia a la libertad. A la acción de leer y escribir como acto liberador.

A pesar de esa pluralidad, de ese homenaje a las lectoras pasadas, presentes y futuras, me viene a la mente una protagonista clara y resiliente, Emily Dickinson. Creo que sus puntadas rojas se corresponden con su calma vital, con su forma de no doblegarse. ¿Fue ella tu primera inspiración?

Desde un primer momento no quise basarme en un referente concreto. Es inevitable que te vengan nombres a la cabeza cuando miras el cartel. Aun sin estar el rostro al descubierto al cien por cien, y sin tener clara la apariencia física real de muchas autoras, intentamos darle una identidad. Me parece fantástico que se la identifique con identidades tan plurales.

Viendo tu cartel, quien conozca el resto de tu obra notará que el homenaje a las que nos precedieron es brutal. Renunciar a los colores, a su luminosidad, es una señal de respeto extremo. Sin embargo, creo que has mantenido la fidelidad con que sueles dar vida a la memoria de otras imágenes. ¿Te ha resultado complicado desvincularte de tu naturaleza visual para sostener este hermosos epitafio literario que supone esta imagen para el cartel de la próxima y atípica Feria del Libro de Madrid?

La verdad, me resulta imposible desvincularme. Suelo diferenciar mis proyectos entre trabajos personales (más de cara a galerías, exposiciones…) y encargos (para editoriales, publicidad, textil…). Aun dividiéndolos, los dos frentes de mi trabajo pasan por el mismo filtro; la base es la misma, y eso hace que se puedan relacionar todos entre sí.

En mi opinión, es una imagen redonda en fondo y forma; por un lado, homenajea la relación de la mujeres con la lectura y su comprometedora actitud frente a la sociedad durante siglos; por otra parte, adapta sus parámetros, su juego de colores, esas sombras que quieren ser luz en el ropaje, para homenajear la resistencia de la Feria habilitando su traslado para no perder el contacto con los lectores a una estación que no le pertenece. ¿Conocías el cambio de fecha al comenzar el trabajo?

Ha sido pura serendipia. Terminé el cartel a finales de 2019, en un primer momento la presentación estaba prevista para mediados de abril. No fue posible, por razones evidentes. Seguramente, si todo hubiese seguido su curso de manera regular, fuera de este marco de pandemia y confinamiento, al cartel se le hubiesen dado otras acepciones diferentes. Pero eso nunca lo sabremos.

Hay una sustanciosa sororidad en cada puntada. ¿Ese bullicio sosegado de las mujeres que cosen en la soledad de sus casas es el que ha inflado la primorosa falda con que abrigas tan libertaria imagen?

Realmente la falda es ostentosa al estar el cartel inspirado en la estética del retrato clásico, aunque todo está abierto a múltiples interpretaciones. Por otra parte, el uso del hilo, el cosido y el bordado, es totalmente una manera de homenajear a todas esas mujeres que cosían (y cosen) como ejercicio de evasión. Siempre he visto en el uso del hilo un nexo de conexión con nuestras raíces.

Flores, pájaros ciegos, caballos, casas sostenidas sobre pequeñas colinas. Son una extensa y cuidada biografía de las limitaciones femeninas. Un juego de metáforas que forman un testamento amargo y a la vez salvador. ¿La ceguera de los pájaros fue intencionada? ¿Tal vez una adivinanza? ¿Representa la libertad inaprensible que cada libro lleva en sus páginas?

Los elementos que brotan del libro son símbolos asociados a la relación que estableces con él, cómo haces tuya una historia y cómo te marca. Las golondrinas no tienen los ojos cosidos por un aspecto meramente formal. Normalmente, al ser prácticamente negras en su totalidad, no se les aprecian los ojos. Tienen que ver con la libertad y la imaginación. Al igual que las golondrinas siempre vuelven en verano, una vez que te adentras en un libro creas un vínculo que te hace volver a él.

La autora del cartel, Nuria Riaza.

A pesar de que la imagen presenta a priori un hermetismo propio del homenaje que supone, puedo vislumbrar bajo el vestido decimonónico la espina dorsal, las terminaciones nerviosas, sus manos… ¿Es real el festín sensorial que se adivina bajo el gris azulado?

Totalmente real; no es simplemente una dama ataviada con un vestido decimonónico. Es el equivalente al uso del punto de cruz; el vestido es lo socialmente aceptado, lo que se ve de puertas para afuera. En contraposición a las puntadas sueltas y libres; la transgresión de una dama que escribe y lee cuando no le está permitido, su mundo interior y lo que ocurre de puertas para adentro.

¿Por qué esa falta de mirada en tu enigmática dama?

Dejando el rostro sin terminar la dama del cartel pasa a poder representar a cualquier mujer; pasada, presente o futura. Incido mucho en que la historia no se puede cambiar, pero podemos educar para que el futuro sea realmente igualitario.

Tu imagen posee un surrealismo contradictorio y eficaz porque tiene un apego conmovedor a la realidad. Hay pocas ilustradoras que posean esa dualidad, quizás Patricia Gadea, cuyos ecos resuenan en mi cabeza cada vez que visualizo a la protagonista de tu cartel. Creo que todo en esta imagen es provocación, pese a la austeridad con que penetra en la mirada del espectador. ¿Has reflexionado sobre el valor de este aspecto en tu obra y en qué medida influirá en la memoria de quienes la contemplen?

Por supuesto; tenemos que ser conscientes de la responsabilidad que tenemos los que trabajamos con imágenes. Cuál es el mensaje que queremos que reciba el público, y qué puede recibir. Todos somos consumidores de imágenes, nos bombardean con millones de imágenes a la semana. Aunque sea difícil, hay que intentar diferenciarse y hacer que el espectador se pare más de 10 segundos a mirar, que después recuerde la imagen, qué ideas y sentimientos le ha generado.

Cartel de Nuria

Imagino que eres consciente de que tu cartel es un hervidero de subtítulos, de silencios que regalan palabras y planes de choque para los paseantes que vayan en busca de lecturas en este año extraño en que un monstruo invisible aplasta todas las ciudades del mundo. Creo que tu cartel es una bellísima radiografía del futuro inmediato, un canto a la resistencia y al heroísmo. ¿Te resultó complicado colocar todas esas señales que suscita?

Al final, el contexto en el que se presenta el cartel, junto con las experiencias personales de cada uno, hacen que el cartel sea algo más que la imagen que acompaña la Feria del Libro de Madrid de este año. Los espectadores le dan un valor añadido a esa mujer carente de identidad, que lleva un libro entre sus manos. El cartel pasa a ser algo más que una imagen cuando un espectador lo mira, se detiene, lo procesa, busca en sus experiencias personales dándole un sentido propio, más allá que el que yo le he querido dar. El arte es plural y libre, está abierto a infinitas interpretaciones, eso es lo bonito. Me encanta jugar con el simbolismo y con mensajes encriptados, pero cada cual apreciará en él lo que quiera ver.

 

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Sobre el autor

Sonia Fides
Con 'Mirar y ser mirada', obtuvo el X Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro. Fue finalista en el Premio Internacional Ciudad de Melilla. El año 2011 le trajo dos antologías de relatos: 'Viscerales', en Ediciones del Viento y 'Narrando a contracorriente', en Ediciones Escalera. Colabora como crítica literaria en el suplemento Artes & letras del Heraldo de Aragón. Ha publicado su primera novela 'La inequívoca fragilidad de los mosquitos' en Libros.com.

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