23.06.2017

Festival Hostia Un Libro: talento y mamporrazos al ‘main-stream’

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Imagen del festival 'Hostia un libro', en su edición de 2017.

Imagen del festival ‘Hostia un libro’, en su edición de 2017.

Tras la Feria del Libro del Retiro, empieza HUL, o festival ‘Hostia Un Libro’, que viene a ser como soltar todas las bestias pardas y los unicornios blancos en forma de libro, fanzine, revista, autoedición, tebeo, cromo o postal que se nos pueda ocurrir. Mañana, sábado de San Juan, en el Campo de la Cebada, en Madrid.

Si yo hubiera nacido hace cien años me habría unido al circo, pero como eso ya no es posible lo que quiero es subirme al HUL. Hay que montar cien carpas, hay que espantar gente en bicicleta y guerreros del espacio, hay que pasar mucho calor, comer de pie, pisar meadas de perro, pero a cambio entras en el mejor espectáculo del mundo de este lado de la galaxia o al menos en la mayor concentración de talento y gamberrismo en caída libre que puedas encontrar en Madrid, que viene a ser lo mismo. El HUL, o festival Hostia Un Libro, va ya por su cuarta temporada, a episodio por temporada, el último sábado de junio, en El Campo de la Cebada.

La idea salió de una noche de cerves entre tres amigos que son guapos los cabrones hasta cuando están borrachos perdidos: Pedro Toro (guionista, realizador, colaboracionista del ALCINE entre otras cosas), Alberto Haj- Saleh (editor y escritor y follonero gratis), Francisco Fran Serrano (escritor y editor de Prosa Inmortal), a quienes se unió muy pronto Elisabeth Falomir (editora de Melusina), la Lilith mamporrera de todo esto. Al día siguiente de aquella noche y cuando ya nadie se acordaba de nada, como es habitual, apareció Pedro con un dossier de veinte páginas y no hubo más remedio que seguirle la bola. Sabía que el espacio de la Plaza de la Cebada podría estar disponible y cuando los vecinos les dieron el visto bueno a montar el tinglado no esperaban que se apuntaran más de quince amiguetes despistados. Pero se metieron 72. Setenta y dos tenderetes de autoeditores más las chicas luchadoras, las wrestlers con las que Elisabeth reparte hostias como panes, que por algo la llaman “Ginger Fury”.

Y fue un circo.

Ese primer año tuvieron cerca de 2.000 visitantes, gente que entraba escalando las tapias y soltando perros y niños. “El primer minuto del primer año salió un chaval en patines de los servicios y se partió los morros. Así se inauguró el HUL”. Se inauguró así y con el lema de Pedro: “Leer es la Hostia”, que te puedes llevar a casa estampado en camisetilla o en bolsa. Por allí apareció también la Agencia EFE, El País y colegas como David Peña Puño, que cuando vio todo aquello dijo: “Si alguien quiere acabar con la escena independiente, este es el sitio perfecto donde arrojar un obús”. Genial, si no fuera porque la edición independiente ES un obús.

Javier Lucini, de Dirty Works, define el HUL así: “Libros, hostias y cervezas. Esta va a ser la tercera vez que vayamos al HUL y no pensamos perdérnoslo nunca, mientras haya sed, ganas de leer y ganas de dar mamporrazos al mainstream. Este año nos estrenamos con nuestro primer ensayo, muy de hostiazos como soles, como Dios manda y como debe ser, absténganse los mojigatos. En HUL nos sentimos como en casa y llevaremos todos los mejunjes y remedios de nuestro Medicine Show”.

Para Elisabeth, editora de Melusina, la edición independiente es pringue y perder (mucho) dinero, grabar cien ejemplares a mano, meter un rollo de dos metros en un recipiente de dos centímetros. Hacer callo. Su primer fanzine fue en el cole, con noticias falsas. Alberto también le dio duro a los 14 años montando Agadir, su primera revista. Y Fran publica este año el segundo número de Prosa Inmortal junto con John Tones bajo el título Misterios y Prodigios, una especie de dípticos literarios en los que dos autores acuerdan una trama y después cada uno escribe su relato, uno bajo la perspectiva del misterio, el otro bajo la del prodigio.

Novedades editoriales nos esperan un montón. La editorial Mármara llevará el pelotazo de Escribir, tan solos, de Carlos Skliar. Libros del KO y Antipersona también montarán tenderete con libros de ensayo, no ficción y poemas. El mítico Nicolás Martínez Cerezo estará ahí en persona inmortal para dedicarte carteles de La Gorda de Las Galaxias, acompañado de la satanasa de Mireia Pérez y su fanzine Chicos. La Falomir sacará músculo con Folloneras, una publicación sólo de chicas alrededor de la camaradería femenina y los guantazos duros. Miguel Mameluco Morales llevará poemas inéditos y Julián Almazán compartirá de nuevo stand con Jimina Sábadú para presentar su nuevo Chicas y Maricas. Y Pablo Vázquez presentará Buena Suerte Belafonte, una novela de humor con ilustraciones escrita junto con Ricardo López Toledo.

Y esto es sólo el principio, porque además de poder guarrear entre fanzines y libros nos espera también un concurso muy bestia de Bike Polo. Después del Roller Derby de 2015 y del Combate de Espadas Láser del año pasado, veremos una lucha a muerte de “codazos finos entre dos equipos de ciclistas todoterreno alimentados a base de plátanos canarios”, como señala Elizabeth.

Hay muchas otras actividades paralelas que han ido montándose a medida que el HUL iba creciendo hasta romper las costuras. Territorio Moyano es quizás la de mayor recorrido, un proyecto pensado para revitalizar la Cuesta de Moyano (la única calle del mundo entero que tiene sólo librerías, nos dice Pedro Toro), que entre otras cosas cuenta con un programa de radio en vivo y en directo, ahí mismo, al aire libre, en la estación de radio portátil de la caseta número uno de la cuesta, la Barraca de Boquerones y Castañas Culturales, y que luego se emite en Radio M21. Además, durante los seis meses anteriores al HUL todos los domingos por la mañana se programan recitales, talleres para nenes y para mayores como el de Adara Sánchez y exposiciones de fotos. Unas semanas antes también se monta un Festivalito de Fanzines bajo el Puente de Colores de Villaverde para empezar a abrir boca, con concursos, talleres de Dibujeros y para aprender a hacer fanzines.

En realidad el HUL se está haciendo cada vez más grande, más fuerte y más alto, y para controlarlo hacen falta superhéroes como André Terán, la responsable de Producción de todos los eventos y de la logística: búsqueda de presupuesto, de alquiler de sillas, mesas, baños, toldos, transporte, merchandising, limpieza… “Además de echar una mano en lo que haga falta o atender junto a nuestro novio de Mérida (El Gran Quelonio) y Juan (El Protocolos) en la barra”. A André, el HUL le ha cambiado la vida un 200%: “He tomado muchas cervezas y vermús con mi equipo, he conocido gente maravillosa gracias al HUL, he sentido orgullo y mucha satisfacción por nuestro trabajo y por el efecto que tiene en tantas otras personas. Me he emocionado casi hasta las lágrimas al acabar la primera edición del Festivalito de Villaverde y durante todos y cada uno de los días he sentido que había encontrado mi lugar en el mundo”.

Todos son superhéroes merecedores de pertenecer a la Liga de los Caballeros Extraordinarios que tanto le gustan a Fran, sobre todo cuando llega el final del festival y hay que empezar a desmontar los tenderetes y la cúpula, no sea que se los lleve todo un vendaval como el año pasado y tengan que salir corriendo detrás calle arriba a las doce de la noche. Aunque lo mejor, según Meche, es entonces, cuando llevan 16 horas a pie de carpa, a 40 grados y ya no pueden ni con su alma. “Lo mejor es el Subidón de adrenalina cuando cierras, la explosión de amor”. “También tenemos un cántico de guerra secreto con el que cerramos cada edición y que hace referencia a un célebre jugador de fútbol de los 90,” dice Pedro. “Pero si te lo dijese tendría que matarte, o peor aún, obligarte a montar cenadores en la edición de 2018”.

Pues no se me ocurre nada mejor para el 2018 y para este 2017 que pasar un día en el HUL, montar cien tenderetes, hacerme con una docena de fanzines, llevarme tres moratones, un par de libros y un diente roto.

¡Venirse todos! ¡Habrá libros y guantazos fulminantes! ¡¡Plan para hoy y hambre para mañana!! ¡¡¡Os esperan!!!

 

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Sobre el autor

Esther García Llovet
Esther García Llovet nació en Málaga en 1963 y reside en Madrid desde los 70, donde estudió Dirección de Cine en el TAI y Psicología Clínica. Ha publicado "Coda" (Lengua de Trapo, 2003), "Submáquina" (Salto de Página, 2009) y "Las crudas" (Ediciones del Viento, 2009) y participado en diversas antologías, "Madrid, con Perdón" la más reciente (Caballo de Troya, 2013).

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