13.07.2014

Arranca en Canarias el rodaje de ‘Palmeras en la nieve’, la superproducción española del año

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Figurantes para la película 'Palmeras en la nieve'. Foto: Luis Roca Arencibia.

Figurantes para la película ‘Palmeras en la nieve’. Foto: Luis Roca Arencibia.

Con un presupuesto de diez millones de euros, el que es el mayor filme español rodado en la historia en Canarias comienza esta semana su grabación. Es ‘Palmeras en la nieve, de Fernando González Molina (‘Fuga de cerebros’, ‘Tres metros sobre el cielo’). Asistimos a la presentación de uno de los grandes rodajes del cine español de los últimos tiempos y hablamos con su director. También con Adrián Guerra y Mercedes Gamero (productores), Sergio G. Sánchez (guionista), Antón Laguna (diseñador de producción), Toni Novella (director de producción), Mario Casas (actor) y Adriana Ugarte (actriz).

Hace sesenta años, en 1954, se rodó en la misma isla la superproducción hispanoitaliana Tirma, con Marcello Mastroianni, Silvana Pampanini, Gustavo Rojo y José María Rodero, que contó en forma de péplum la conquista de Gran Canaria. Con otras como Lo imposible –el triple de presupuesto, 30 millones de euros-, Palmeras en la nieve pugna por situarse en el pelotón de cabeza de las grandes del cine español de todos los tiempos por magnitud de la producción.

Palmeras en la nieve, producción de Nostromo Pictures, Atresmedia Cine, Warner Brothers y Telefónica Studio cuenta con un reparto de más de 70 actores, encabezado por Mario Casas (Kilian), Adriana Ugarte (Clarence), Macarena García (Julia), Emilio Gutiérrez Caba (Antón) y Celso Bugallo (Kilian mayor). Hay otros nombres importantes que no se quieren desvelar. En el apartado artístico del filme destacan el guionista Sergio G. Sánchez (El orfanato, Lo imposible) y el músico Lucas Vidal (Fast & Furious 6, Mientras duermes). La película ocupará a un equipo técnico formado por 250 personas y a 2.200 figurantes, en torno a un 60% de raza negra.

Se filmará durante diez semanas en Gran Canaria. Después, el equipo se trasladará a Colombia para trabajar dos semanas y, ya en invierno, viajarán a Huesca para rodar durante tres días. En torno a doce semanas y media en total. La financiación del filme ha sido posible gracias a los incentivos fiscales al cine, que en las islas alcanzan el 38% de desgravación por su Régimen Económico y Fiscal, un instrumento que trata de reflejar las especificidades históricas del archipiélago canario y compensar su lejanía respecto del continente europeo, a 1.500 kilómetros de distancia.

La propuesta de Hacienda para modificar la ley que regula los incentivos fiscales al cine a partir de 2015, dependiente del ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, fue presentada por el ministro Cristóbal Montoro el 23 de junio pasado y amenaza, precisamente, con castigar a películas de estas dimensiones. Como advirtió en Twitter el director de cine Juan Antonio Bayona (El orfanato, Lo imposible) nada más conocerse la noticia, de prosperar el borrador del ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, expulsará fuera de España el rodaje de su próxima película. Se da la paradoja de que Bayona obtuvo el último Premio Nacional de Cinematografía por el rendimiento y magnitud de Lo imposible, filme que esta propuesta de Hacienda enviaría ahora a hacerse fuera de España.

DIEZ SEMANAS EN CANARIAS, SEIS EN SU PRINCIPAL VERGEL

El rodaje se presentó el jueves pasado, 10 de julio, en la Finca de Osorio, un espacio de montaña de 207 hectáreas en pleno corazón de Gran Canaria, a 600 metros de altura sobre el nivel del mar. El emblemático espacio, coronado por el Pico de Osorio (968 metros), es su principal reducto de laurisilva, masa forestal que data del Terciario y donde conviven helechos, hongos, musgos, plantas trepadoras, líquenes y árboles de hoja perenne semejantes al laurel con miles de insectos, lagartos, lagartijas, mirlos, mosquiteros, palomas y lechuzas.

En este vergel, último fortín de lo que se llamó la Selva de Doramas antes de la Conquista de Gran Canaria (1478-1483), se rodará la parte principal de la historia basada en la novela homónima de Luz Gabás, un relato que arranca en época actual en el gélido pueblo oscense de Pasolobino para desplegarse en la Guinea colonial española de los años 50 y 60 del siglo pasado, con la finca de cacao Sampaka y la ciudad de Santa Isabel (hoy Malabo) en la isla de Fernando Poo (hoy Bioko) como espacios clave. Una historia, según el dossier de producción, “tan épica como intimista, que tiende puentes entre dos tiempos, dos culturas y dos generaciones. El descubrimiento accidental de una carta olvidada durante años empuja a Clarence a viajar desde las montañas de Huesca a Bioko para visitar la tierra en la que su padre Jacobo y su tío Kilian pasaron la mayor parte de su juventud, la isla de Fernando Poo. En las entrañas de un territorio tan exuberante y seductor como peligroso, Clarence desentierra el secreto de una historia de amor prohibido enmarcado en turbulentas circunstancias históricas cuyas consecuencias alcanzarán el presente”.

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El actor Mario Casas. Foto: Luis Roca Arencibia.

Productor del filme es el canario Adrián Guerra (Nostromo Pictures), el artífice también de que el filme (en Twitter es @PELNOficial) se ruede en la isla donde él nació hace 30 años y tres meses. A Guerra se le ve especialmente feliz de hacer la película en casa. “También porque es un tema que me toca especialmente cerca: mi madre y mi tío nacieron en Guinea”. Es la segunda que rueda en Gran Canaria en 2014, tras Cómo sobrevivir a una despedida (Manuela Moreno), actualmente en proceso de montaje. También es el octavo largometraje que el canario filma en sólo cinco años.

Adrián Guerra insiste en calificar la propuesta de junio del ministro Montoro, aún en vías de tramitación -por tanto también de rectificación- de “gran error”. El productor mantiene la esperanza de poder seguir trayendo a Canarias y España películas “ambiciosas, porque son las películas de estos presupuestos las que, de verdad, generan puestos de trabajo y tejido económico relevante”. En lo que a personal local se refiere, además de los 2.200 figurantes, hay contratados un centenar de personas en el equipo técnico más las empresas isleñas que prestan servicio. “Los decorados que vamos a ver se quedarán para visitas un tiempo después de haber finalizado el rodaje”. La productora de Atresmedia Cine, Mercedes Gamero, recordó durante la presentación que el rodaje que arranca hoy lunes “es un viaje que empezamos hace dos años y medio, es muy emocionante ver cómo lo que imaginas se hace realidad”. Gamero terminó su intervención anunciando la fecha de estreno: 4 de diciembre de 2015.

LOS DECORADOS MÁS GRANDES

La presentación de la película empezó con un tour por los decoradores construidos expresamente para el filme. Los guías eran de lujo: Antón Laguna, diseñador de producción, y Fernando González Molina, director de la película. El cargo de Antón Laguna (No habrá paz para los malvados, Celda 211, Luces rojas) es uno de los tres de mayor relevancia de toda filmación, descontando a director y productores, y en paralelo a los directores de producción (en este caso Toni Novella, Exodus: God and Kings, La piel que habito) y fotografía (en este caso Xavi Giménez, Ágora, Luces rojas, Intacto).

Laguna es responsable de todo lo relativo a la dirección artística del filme, desde la fijación de la paleta de colores de la película a la supervisión de localizaciones, construcción de decorados y elección del atrezzo del filme (como vehículos y mobiliario). “Dos son los sets principales de la película, ambos ambientados en los años 50 y 60 del siglo pasado: el complejo Finca Sampaka y el poblado bubi de Bissappoo,” explica al principio del camino de cien metros de tierra rojiza que conduce a la entrada de la finca. Por un momento nos sentimos como el boquiabierto Kilian cuando recorrió el acceso por primera vez este mismo camino en la novela de Gabás. Una treintena de trabajadores llevan trabajando desde el 26 de mayo en su construcción in situ, con trabajos previos de ensamblaje de maderas realizados en Madrid durante tres semanas. Toda la madera ha sido comprada entre Madrid y Canarias.

El set Finca Sampaka, en un terreno de 6.500 metros cuadrados, ha sido levantado sobre un antiguo trigal. Los brotes verdes de hierba que crecen en el suelo han sido plantados ex profeso para el filme. Por eso, una de las mayores preocupaciones de Laguna durante la peregrinación de los periodistas es que estos no pateen las fragilísimas hojas alargadas que levantan apenas unos centímetros del suelo. Lo consiguen a duras penas. La oficina de administración de la finca es el decorado principal del set, pero en el complejo se levantan, además, un hospital, un almacén, dos secaderos de cacao, edificios auxiliares y los dos inmuebles donde duermen, separados, los blancos y los negros que trabajan en la finca. Fernando González Molina, director del filme, apunta sobre las características especiales de la construcción. “La complejidad adicional ha sido que estos decorados no son meras carcasas, determinadas partes del interior también están preparados para rodar”.

El segundo set está en un terreno adyacente sobre una superficie de 3.000 metros cuadrados. Es una recreación del poblado bubi de Bissappoo. Está presidido por el tronco de un gran pino que, convenientemente maquillado por los decoradores, hará las veces de ceiba. Alrededor, bajo un entorno verde que la densa niebla de este día de presentación hace más frondoso, media docena de chozas, zonas comunes para el encuentro de los de la tribu y la cabaña del hechicero, ornamentada con rústicas sogas de las que cuelgan calaveras de cabras y otros animales. “Es la recreación de un poblado bubi como ya no quedan en Guinea Ecuatorial, todo ha sido hecho a mano,” señala Laguna tras fundirse en un abrazo con González Molina. Uno de los fotógrafos le pide que posen dándose la mano. El director ríe y abraza a Laguna: “¡Pero si no le he dado la mano nunca!”.

Foto: Luis Roca Arencibia

Foto: Luis Roca Arencibia.

Foto: Ayuntamiento de Teror.

Foto: Ayuntamiento de Teror.

Foto: Julián Reyes.

Foto: Julián Reyes.

Foto: Ayuntamiento de Teror.

Foto: Ayuntamiento de Teror.

Foto: Julián Reyes.

Foto: Julián Reyes.

En este Bissappoo, Kilian conocerá a Bisila, la mujer de la que se enamorará. “Entre ambos sets se han plantado unas 200 palmeras, de las cuales en imagen solo veremos los troncos, las copas se añadirán en postproducción”. En un descampado colindante cuelga una enorme tela azul de veinte por seis metros sujetada por dos grúas junto a naves para vestuario, maquillaje y figuración. El enorme lienzo será lo que haga las veces de ciclorama para después incluir la masa selvática restante con efectos digitales. “Es la misma que usamos en Grand Piano,” apunta el productor Adrián Guerra.

Laguna, que ya trabajó en Gran Canaria en 2013 en El niño, de Daniel Monzón, se ha enfrentado al decorado más grande en superficie de su carrera. “Tras este, recuerdo el de Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra”. ¿No se plantearon nunca poder rodar en Guinea Ecuatorial? “Es imposible por la dictadura, pero los viajes que hicimos a Bioko nos han servido como documentación para poder reproducir aquello de la forma lo más fiel posible”.   

De las nueve semanas de rodaje en Gran Canaria, seis serán en este espacio en el término municipal de Teror y propiedad del Cabildo insular. Pero la isla acogerá otras cuatro semanas más entre la capital, Las Palmas de Gran Canaria, y ciudades como Arucas, Gáldar, Guía y Telde. “Será un circo ambulante por toda la isla. ¡Ah, también estaremos dos días en Tenerife, rodando en un barco!”, recordó Guerra. Laguna da detalles: “Después, en tres emplazamientos distintos de Colombia, tanto por la vertiente del Caribe como por el Pacífico, se rodarán dos semanas más. Serán las imágenes de naturaleza más espectaculares, grandes playas, selva y, naturalmente, las plantaciones de cacao. Finalmente, estaremos tres días de invierno en Huesca para filmar con nieve”.

Adriana Ugarte. Foto: Luis Roca Arencibia.

Adriana Ugarte. Foto: Luis Roca Arencibia.

UNA HISTORIA NUNCA CONTADA

La hermosa Casa Principal de la Finca de Osorio es la clásica casona rural canaria propiedad de antiguos terratenientes. Las zonas de cultivo eran trabajadas por aparceros a cambio de un trozo de terreno. Hoy siguen siendo cultivadas por sus descendientes, pero para conservar la tradición. La casa ocupa una superficie de 1.000 metros cuadrados. En su acogedor patio interior central, entre balconadas de madera, Fernando González Molina (Pamplona, 1975) empezó la comparecencia ante los medios de comunicación agradeciendo el intenso trabajo realizado por todo el equipo de producción, a la cabeza del cual se encuentra Toni Novella, a quien citó expresamente. “Palmeras en la nieve es la historia de un viaje, el del personaje de Clarence, que busca respuestas a la muerte de su padre. Es un viaje que da pie a que conozcamos otro viaje, el de los hermanos Kilian y Jacobo”.

Cuidándose de no desvelar más de lo necesario, González Molina adelantó que esa travesía de Clarence también llevará conocer algo que el cine no ha contado nunca, la historia de los últimos 20 años de España en Guinea. La confluencia entre historias que se desarrollan en época actual y en el pasado dan pie “a tres historias de amor y descubrimiento, cada una distinta pero que confluyen”. “Es una película emocional, épica y grande, no solo en lo presupuestario. He descubierto cómo la historia está llegando a colones españoles en Guinea y a sus descendientes, que la están sintiendo ya como suya”. Si algunos nombres del reparto han sido desvelados, como los de Macarena García, Celso Bugallo, Emilio Gutiérrez Caba y Laia Costa, hay otros que prefieren mantenerse en el anonimato, especialmente dos de gran relevancia en la historia, Jacobo, hermano mayor de Kilian, y el de la joven de raza negra Bisila, de la que se enamora el protagonista. El momento del flechazo es descrito de la siguiente manera por Luz Gabás en la novela: “Kilian se sintió un pequeño insecto en las redes de una enorme y pegajosa tela de araña esperando, con la tranquilidad que produce la certeza final de la cercanía de la muerte inminente, ser devorado en medio del clamoroso silencio de la selva”.

Fernando González Molina es preguntado por la dimensión de su nueva película, la cuarta en su carrera: “No sé si será una película importante, lo que sí sé es que hay una película importante en el guion. Es una historia muy poderosa, y distinta a lo que había hecho antes”.

¿Su principal desafío como director? Acertar con el tono, que es esencialmente dramático; en la película se descubren cosas terribles tanto en la historia que transcurre en el presente como en las que ocurren en el pasado. No será fácil por los muchos personajes. Tengo claro que la narración debe ser muy sencilla para no interferir en una historia que es justamente lo contrario.

Después de tres muy exitosos intentos, ¿por fin una película para un público no exclusivamente adolescente? Sí, es un drama histórico que no tiene que ver con lo anterior. Es cierto que Palmeras en la nieve busca, a priori, un público más amplio que mis otras películas, aunque cuando sabes que esas películas las han visto millones de personas comprendes que han llegado a públicos de todas las edades. Eso sí, mantengo el mismo objetivo que en mis propuestas anteriores, atrapar al espectador.

¿Cómo te encuentras a cuatro días del inicio del rodaje? Extrañamente tranquilo. Han sido dos años de preparación y llevo ocho semanas ensayando con los actores. Veo que es el momento de rodarla. También me gusta filmarla aquí, porque Gran Canaria es una isla, como Fernando Poo, y no tan lejana. Este componente insular del propio lugar que hemos elegido para rodar estoy seguro de que nos va a inspirar a todos.

¿Qué le parece la propuesta del Gobierno que castiga precisamente a las películas de las magnitudes económicas de esta? El cine tiene que seguir estando protegido. Con esta película reivindicamos lo grande también para el cine español, que no sea solamente para el americano. Es una película de diez millones de euros y en español. No comparto que desde el Gobierno se ataque al cine, lo leo como una vendetta porque determinados actores y cineastas se posicionan políticamente en asuntos diversos. Pero son muy libres de hacerlo, faltaría más. ¿No vivimos en una democracia? Que como reacción a eso se castigue a todo un sector donde las opiniones son muy diversas es un grave error. El cine no tiene que sufrir por eso.

LLEGAR A UN LUGAR QUE NO EXISTE

El guionista ovetense Sergio G. Sánchez (El Orfanato, Lo imposible) no se ve en otro oficio. “En casa decía que a lo que me quería dedicar era a hacer cine y se reían de mí siempre”. El cineasta, de 40 años, a pesar de que lamente que desde lo público no se fomenten los apoyos al cine como merece, considera que no se puede estar esperando a que se den las condiciones idóneas para hacer películas. “Simplemente hay que lanzarse a hacerlo.”

G. Sánchez considera el encargo de llevar al cine la novela de Luz Gabás “un regalazo. Hemos tenido que ir a la esencia de esa novela, que son tres historias de amor en dos épocas diferentes, una de las cuales se desarrolla, además, con un fuerte componente político que nunca ha sido llevado a las pantallas”.

¿Cuál es esa esencia de la novela? Que todos los personajes intentan llegar a un lugar que no existe.

La película juega con saltos en el tiempo. ¿No es una dificultad adicional desde el punto de vista de la construcción del guion? Estructuré la película, que sí tiene algunos saltos adelante y atrás en el tiempo, juntando sus piezas en base a lo que une las distintas historias que se cuentan. Intento hacer las películas que a mí me gustaría ver. Esta es temáticamente muy rica: el perdón, la memoria y la separación son las tres palabras que mejor la definen. Será un peliculón, por el resultado y por su extensión, en torno a dos horas y veinte minutos.

¿Ha sido el reto más difícil de su carrera? Todas las películas son diferentes y complicadas. No es lo mismo una adaptación, como es este caso, que crear algo desde cero. Aquí hay un trabajo muy importante que ya nos lo había hecho Luz Gabás. Pero mi reto es que quien haya leído la novela la vea bien reflejada y quien no lo haya hecho conozca la historia y comprenda su espíritu.

¿Cómo ha sido la relación con Luz Gabás? Ella es muy vitalista y encantadora. Con respecto a mi trabajo ha sido muy respetuosa y paciente. Una vez finalizado el guion, aportó sus comentarios, que por supuesto han sido tenidos en cuenta. Estoy seguro de que va a ser una película preciosa. Hay un grado de entusiasmo en todo el equipo ante la inminencia del rodaje –cosa que no siempre ocurre- que me hace intuir que va a salir todo muy bien.

SENSIBILIDAD Y TERNURA DETERMINANTES

Mario Casas (A Coruña, 1986) pisa por segunda vez Gran Canaria, aunque la primera fue solo “durante tres horas para presentar el filme Mentiras y gordas en un festival de cine”. Su primer calificativo del filme fue “épico”. El actor se muestra sereno. Y con ganas especiales de hacerlo bien. “Hay poco trabajo en cine y televisión, el bajón en la oferta de trabajo la notamos todos. Es una gran oportunidad para hacer películas grandes dentro del cine español. Por todo eso, me voy a dejar la vida en este rodaje”.

El actor de 28 años luce ya un peinado de época, con raya al centro por arriba y bajando en capas de mitad para abajo de la cabeza. Se ha preparado también físicamente para un personaje nacido a principio de los años 30 del siglo pasado en Pasolobino, un imaginario pueblo montañés del Pirineo oscense. Está más delgado. La historia de Kilian en el filme arranca en 1953. Durante el tiempo que dure el rodaje pasará de tener 22 a 36 años. Casas ha trabajado repetidas veces con Fernando González Molina, también en los papeles que más repercusión le han dado (El barco, Tres metros del cielo). En la presentación, el director lo reivindicó como “el mejor actor de su generación, insuficientemente reconocido”.

Para Mario Casas, “Kilian es de los personajes más complejos a los que me he enfrentado, aunque las pruebas que hemos hecho con el trabajo de caracterización me tranquilizan mucho. Él es un guerrero que se ha criado entre mujeres por la ausencia de su padre y hermano mayor, ambos desplazados a Guinea. Eso ha desarrollado en él una sensibilidad y ternura que no pierde. Son sus rasgos determinantes. También estoy tranquilo por los dos meses y medio de ensayos con Fer. Vengo con fuerza, aunque sé que es una película que requerirá mucha concentración por parte de todos”.

Finalmente, interviene en la presentación Adriana Ugarte (Madrid, 1985). Es Clarence, la mujer que en época actual viaja a la isla de Bioko en Guinea Ecuatorial. “Es un personaje que está muy necesitada de respuestas, necesita unas claves para completar su esencia. Lo que no creo que Clarence se esperaba es que cuando te pones a buscar puedes encontrar cosas de una magnitud difícil de gestionar y asimilar. Es un personaje muy apetecible. Se va a tener que sorprender y se va a tener que enfrentar a todo el proceso de perdonar”.

A 35 HORAS PARA EL RODAJE

Dos días más tarde del encuentro oficial en la Finca de Osorio, a 35 horas del inicio del rodaje, el director de producción Toni Novella (Requena, 1967) combina la jornada de descanso con atender de forma urgente varios correos electrónicos. La conversación telefónica es obligadamente breve con quien lleva sobre su espalda el peso de toda la logística de la construcción, incluidos contratos con todo el personal y proveedores. Novella es de los pocos profesionales que ha estado en las grandes superproducciones de Hollywood rodadas en nuestro país desde finales de los noventa del siglo pasado. También ha trabajado en todas las películas de la factoría Almodóvar desde 1991 hasta hoy.

¿Cómo te encuentras ante la inminencia del inicio de rodaje? Está todo listo para arrancar, así que estoy tranquilo, está todo controlado.

¿En qué ha sido diferente la preparación de esta película? Un decorado como este en exteriores no lo había visto nunca en una película española. Y la superproducción norteamericana Exodus (Ridley Scott) era una película muchísimo mayor desde el punto de vista del presupuesto, evidentemente, pero yo llevé la dirección de producción del rodaje en Almería, donde se construyeron los mayores decorados, y estos de la Finca de Osorio son mayores. Estos sets ponen el listón de la película muy alto, y todo lo que lo acompañe tiene que estar en consonancia. Tenemos nueve grúas solo para iluminar Sampaka, pero todos los demás elementos de la película, el atrezzo, los vehículos, el mobiliario, la figuración, así como el resto de decorados, deberán estar a su misma altura. Ese es, a mi juicio, el principal reto de la película.

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Sobre el autor

Luis Roca Arencibia
Tras titularse en Comunicación Audiovisual, trabaja en el cine desde 1992. Ha publicado biografías sobre el productor Andrés Santana (“El vuelo de la cometa”, 2003) y sobre el distribuidor Francisco Melo Sansó (“El sueño del Monopol”, 2010). Autor en el libro colectivo “Graphiclassic: Moby Dick” (2013). Comisario con Arantxa Aguirre del ciclo “Buñuel/Galdós: Vasos Comunicantes”, exhibido en Belgrado, Nueva Delhi y Tel Aviv. Única firma española en el monográfico sobre Luis Buñuel editado por la Cinemateca de Tel Aviv (2013). Es director de los proyectos formativos “Cinexprés” y de recuperación documental “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”. Desde 1996 es colaborador de cine del diario La Provincia. Desde 2003 de viajes en El País. Ha publicado textos de cine en El País Semanal. Dirigió la sección de Canarias del festival de Las Palmas, que consolidó como una de las principales de la cita. Ha sido vocal del Ministerio de Cultura para las ayudas al cine en España. Puedes seguirme en: Twitter: @LuisRocaA Facebook: Luis Roca Arencibia Instagram: @luisrocaarencibia

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9 comentarios

  • El 14.07.2014 , antonio jorge gonzález ha comentado:

    Mucha suerte y que sea todo un éxito y además alegría inmensa de que nuestra Islas sigan siendo lugar de encuentro perfecto para rodar cualquier escenario..

    Saludos para todos

    AJota

  • El 14.07.2014 , Fernando García Gimeno ha comentado:

    La novela ha tenido impacto en sus lectores, sus escenarios e historias se aproximan a la realidad de aquellos tiempos. Por la cantidad de consultas que me han efectuado, así como a las personas que he desviado las preguntas, creo que son muy rigurosos en su rodaje. Así que éxito seguro.

    Un cordial saludo

    Fernando

  • El 15.07.2014 , Yolanda ha comentado:

    Impresionante la ambientación. Y magnífico el articulo de Luis. Gracias

  • El 17.07.2014 , Luis Miguel ha comentado:

    Magnífico libro, un éxito de ventas en España. Y magnífica el retrato y la ambientación sobre la antigua Guinea. Lógicamente se quedaron muchas cosas en el tintero, pero su lectura hizo que, para los que nacimos y crecimos allí, nuestras vivencias más lejanas y entrañables y nuestros recuerdos casi olvidados volvieran a resurgir en nuestra vida. Guinea Ecuatorial – Guinea Española – volvió a vibrar en nuestra piel y en nuestros sentimientos.
    Deseo un gran éxito para la película.
    Un cordial saludo.- Luis Miguel

  • El 12.09.2014 , Carmen ha comentado:

    Me alegro mucho que lleven esta bonita novela al cine. Ya espero su estreno.
    Buen rodaje para todos. Saludos, Carmen

  • El 26.12.2015 , Xelo Moreno ha comentado:

    Muy bonita, me ha gustado mucho. Yo he leido el libro. Una preciosidad.

  • El 27.12.2015 , luis roca ha comentado:

    Gracias Xelo! Me alegra de que haya gustado!

  • El 06.01.2016 , f.javier ha comentado:

    No he leido el libro, pero si he visto lapelícula. La he visto dos veces y se extrenó el 25 de Diciembre. No creo necesario comentar lo que he disfrutado con ella. En 1970 yo vivia en Rio de Janeiro, y muchas cosas me hicieron volver al pasado. Excelente, y rica en contenido y matices. Aconsejo verla.

  • El 09.04.2016 , manuel ha comentado:

    lo realmente triste es que no esté rodada en La Guinea que nos daría una vision real de la época y el sitio. No me interesan los paisajes colombianos. Fraude in telectual y estético.

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