16.09.2019

Inés Plana vuelve a la novela negra con ‘Antes mueren los que no aman’

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La escritora Inés Plana.

Nadie deja de comer porque la policía eche abajo la puerta de un burdel y aparezcan las siluetas de un montón de menores con el futuro muerto antes de llegar. Nadie quiere que se le enfríe la sopa. Sobre esa vida subterránea que habita bajo la blancura de una mujer en apariencia dócil se articula la columna vertebral de esta novela larga y vigorosa que hace un recorrido milimétrico sobre la realidad y su podrido aliento. No hay llaga contemporánea que no explore Inés Plana en ‘Antes mueren los que no aman’.

Que las casualidades te sigan el juego una vez es un logro. Que las casualidades te sigan el juego por segunda vez es un milagro. Un milagro como el que ha hecho Inés Plana (Barbastro, Huesca) en su nueva novela, Antes mueren los que no aman. Y que no es otro que gestionar las casualidades con la firmeza con que gestiona un pájaro sus movimientos cuando ya sabe que caerá en la trampa que le tiende una red de alta tensión. Plana construye una casa de cristal que juega con nuestra memoria y ofrece flash backs que llevan directamente a las páginas de su primera novela sin necesidad de reconstruir escenas ni personajes. Antes mueren los que no aman esconde imágenes pretéritas que, sin embargo, no le restan frescura y aplomo al presente que narra. Y además posee una belleza soterrada pero cíclica que reaparece en cada capítulo para mitigar la dureza de ambas historias.

Nos pensamos que la nieve y los paisajes que compone están exentos de gritos, de mentiras, de accidentes, pero bajo la nieve, aunque esta no haga ruido mientras muere, se esconden peligros que desgarran la carne y cambian vidas.

Y sobre esa vida subterránea que habita bajo la blancura de una mujer en apariencia dócil se articula la columna vertebral de esta novela vigorosa que hace un recorrido milimétrico acerca de la realidad y de su podrido aliento. No hay llaga contemporánea que no explore. Inés Plana se llena los dedos de verdad cada vez que le sigue el rastro a una de esas casualidades que tan bien articula. Y las convierte en pinturas de guerra sobre la cara del lector y arremete contra su conciencia como arremete un suicida contra la omnipotencia de Dios.

Antes mueren los que no aman es una historia dura, filosa, sin ángulos muertos. Es una historia de supervivencia y dolor. Un diario de abusos estremecedor, es la reconversión de un abismo en una playa en la que el mar se ha vuelto inofensivo. Es la historia de Luba o el testamento corpóreo y al mismo tiempo escurridizo que el pasado lanza contra la vida del teniente de la Guardia Civil Julián Tresser.

Es una novela negra de pulmones blancos. El diario de una búsqueda que parece no tener final. Es un adjetivo calificativo que cambia a cada segundo su significado porque se ha cansado de seguirle el juego a ese tahúr dañino e incorrecto que es el Siglo XXI.

Plana conoce los atajos que llevan a la literatura útil. Conoce, como decía Conrad, el corazón de las tinieblas y con sus imágenes y su manera de transitar la realidad invita a un tour de certezas que hielan la sangre, que conviven con nosotros y que no están tipificadas como horrores porque se han convertido en manidas imágenes dentro de la mirada perdida y colaboracionista de los telediarios. Nadie deja de comer porque la policía eche abajo la puerta de un burdel y aparezcan las siluetas de un montón de menores con el futuro muerto antes de llegar. Nadie quiere que se le enfríe la sopa. Ni que su estado del bienestar sufra esa pausa que podría señalar para siempre el porvenir y arrebatarle la pátina de mentiras con que el capitalismo ha cubierto su mundo.

Antes mueren los que no aman es un tren de cercanías que se adhiere al paisaje hasta que todos los rostros que lo ven pasar se conviertan en una segunda piel. Se nota que Inés Plana no improvisa ninguna de sus frases, que sus acertijos narrativos han salido de la boca de la verdad, que es una autora que aprende para desaprender y llenar sus instruidos párrafos de naturalidad.

En esta novela, como en la anterior, ni sobra ni falta nada. Habla de los proxenetas, de los padres de familia que llevan a sus hijas a colegios caros, las colman de regalos y de bienestar mientras que en los burdeles que regentan esclavizan y abusan de las hijas de otros. Habla de la crisis que ha asolado España, de las víctimas, pero también de los impostores que como Mae, para no perder el esplendor conseguido, son capaces de sacrificar a quien se acerque a ellos. Habla de las falsas apariencias, de los malos hijos, de los amigos que no lo son (Elsa) y al final se cobran sus favores destrozándote la vida. (Muriel es un personaje extraordinario. No les desvelaré su secreto porque será una delicia para ustedes descubrirlo). De los cobardes, de los narcos, de los mariscadores furtivos, de la corrupción, de los fantasmas del pasado. De la obsesión, de la locura, de los hijos muertos y de los hijos vivos que son tratados por sus padres como si estuvieran muertos.

Antes mueren los que no aman es un nido de avispas y de mariposas, es la hibridación ininteligible que zarandea el mundo. En ella las historias se superponen como se superpone cada día la erosión sobre la identidad de una piedra. Antes mueren los que no aman es una historia de misterios, de persecuciones, de casualidades tan inverosímiles que a priori parecen la anárquica improvisación de un artista que quiere devolver el día a una noche de humo y malas intenciones, pero, por fortuna, cuando el lector acaba de leerla se da cuenta de que es un reloj preciso y longevo que jamás en su vida perderá el ritmo que le impuso la meticulosidad de quien lo construyó.

No dejen de leerla porque es una novela intensa, un páramo sobre el que el silencio escribe enigmas que paradójicamente nos ayudan a entender el mundo.

‘Antes mueren los que no aman’. Inés Plana. Espasa. 510 páginas. La novela sale a la venta el próximo jueves, 19 de septiembre. Se presentará el 3 de octubre en la librería Cervantes & Cía. (Pez, 27. Madrid). Acompañará a la autora María Sanmartín.

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Sobre el autor

Sonia Fides
Con 'Mirar y ser mirada', obtuvo el X Premio Nacional de Poesía Nicolás del Hierro. Fue finalista en el Premio Internacional Ciudad de Melilla. El año 2011 le trajo dos antologías de relatos: 'Viscerales', en Ediciones del Viento y 'Narrando a contracorriente', en Ediciones Escalera. Colabora como crítica literaria en el suplemento Artes & letras del Heraldo de Aragón. Ha publicado su primera novela 'La inequívoca fragilidad de los mosquitos' en Libros.com.

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Un comentario

  • El 16.09.2019 , Inés Plana ha comentado:

    Muchísimas gracias Sonia por esta reseña tan bella, donde has plasmado de un modo perfecto el espíritu y el corazón de mi novela. 💜

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