26.09.2013

Jan Cornet, actor “Como decía Lorca, es momento de pensar en los demás”

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El actor afronta su primera experiencia en un escenario, de la mano de un maestro de actores, Juan Carlos Corazza, y un maestro de la vida y el teatro, Lorca. Forma parte de la compañía Teatro de la Reunión, que acaba de regresar de Chile, de participar en los actos en memoria del Golpe de Estado, y estrena en Madrid. La obra: ‘Comedia y sueño’, todo un ejercicio de solidaridad, ahora más pertinente que nunca. “Espero que de toda esta crisis saquemos algo positivo, como ser más solidarios”, subraya Cornet.

Texto y Foto: MILUCA 

El mundo necesita ahora más que nunca verdades que construyan; se necesita no pensar en uno mismo, sino pensar en los demás”. Estas palabras de Federico García Lorca, citadas por Juan Carlos Corazza, impregnan el espíritu de la obra Comedia y sueño. La mentira más hermosa, que él mismo dirige en el Conde Duque de Madrid con su Teatro de la Reunión. El espectáculo es el resultado de una primera versión que realizó hace años en un taller con alumnos de su escuela de interpretación y la Fundación Federico García LorcaAhora se ha transformado en este montaje que supone un encuentro escénico de Lorca y Shakespeare a través de la fusión de la inconclusa Comedia sin título, del primero, y Sueño de una noche de verano, del segundo. La mezcla de los dos textos se realiza de una forma natural, porque el Sueño de una noche de verano está muy presente en Lorca ya que sus personajes están ensayando esa comedia y hay continuas referencias a Shakespeare. Esto propicia un diálogo entre las dos que lleva a que se retroalimenten. En las dos obras el misterio, la poesía y lo fantástico están muy presentes. El espectáculo está planteado como un ensayo general, con un lenguaje teatral abierto, donde realidad y ficción se apoyan mutuamente e invitan al público a la reflexión.
Recién llegados de Chile, donde este Teatro de la Reunión ha sido invitado a participar en las actividades en memoria del 40º aniversario del Golpe de Estado en aquel país, la compañía -formada por alumnos y profesores de la escuela de Corazza, Jan Cornet, Raúl de la Torre, Alba Flores, Ana Gracia, Pepe Lorente, Manuel Morón, Tamar Novas, Violeta Pérez, Xenia Reguant y Óscar Velado- estrena en España. Entrevistamos a uno de sus actores más conocidos y carismáticos, Jan Cornet (Terrassa, Barcelona, 1982), que se hizo famoso con La piel que habito de Almodóvar. Esta es su primera experiencia teatral. Como todos sus compañeros, realiza varios papeles en esta obra, en los que pasa continuamente del drama a la comedia y otra vez la tragedia. Aquí intentamos llegar al Cornet de verdad.
Por varias razones. No me había llegado ningún proyecto que me apeteciera, y tenía trabajo en cine y televisión.

¿Que te hayas decidido a hacer teatro ahora tiene que ver con la eclosión de actividad teatral que hay en este momento?

Creo que no, ha sido una casualidad. Corazza  me lo propuso y, como le conozco a él, su línea de trabajo y a los compañeros, me animé. Es cierto que me parece muy diferente el trabajo en sí y la concentración en el cine y el teatro. Al teatro le tengo más respeto y soy más cuidadoso en elegir los proyectos; quizá por eso he tardado más.

¿Qué ha supuesto esta primera vez?

Una mezcla de sensaciones y sentimientos, nervios y vértigo…, pero, al mismo tiempo, esto se solapaba con los compañeros de la obra. Para mí lo mejor que he sacado de esta experiencia ha sido trabajar con Juan Carlos Corazza, con el grupo que hemos creado, y la experiencia teatral conjunta, porque creo que es un montaje que más allá del actor individual con más talento, menos talento, más o menos experiencia, hay algo muy bonito en esta obra que es que, al ser inacabada, te hace estar todos a una como si fuéramos los caballos que tienen que tirar de una carroza. Lo bonito que saco de esta experiencia es que hemos vivido algo colectivo porque, como dice Lorca, es el momento de pensar en los demás. En el trabajo en grupo de cine y televisión también se crea algo muy humano, pero en el teatro es más bonito y familiar, quizá porque somos como una familia, nos conocíamos todos, profesores (Ana Gracia y Manuel) y alumnos de la escuela de diferentes años.

¿Cómo empezó tu carrera?

Yo estudiaba en Barcelona en una escuela de teatro y cuando tenía 22 años hice un casting para la película La noche del hermano y me cogieron. Al terminar ese trabajo decidí venir a Madrid. Después comencé a hacer televisión con la serie Motivos personales. Ahí conocí a Ana Gracia, que hacía de mi madre. Ella era profesora en el estudio de Corazza y empecé a estudiar ahí compaginando los estudios con los trabajos que me iban saliendo.

Hasta que llegó Almodóvar… ¿Ha habido un antes y un después de tu papel de Vicente en La piel que habito?

Inevitablemente es un paso importante, pero yo creo que esto venía de antes, de todo lo que había sembrado antes de trabajar con Pedro. Es cierto que cuando me lo dijeron me quedé en shock, porque en el proceso de casting se mezclan muchas emociones y nervios mientras esperas la respuesta. Para mí lo peor es la espera, lo llevo fatal, y para la película de Almodóvar tuve que esperar casi un mes. Yo estaba con Elena Anaya en la productora El Deseo cuando me lo dijeron, y me quedé … Entonces actué de una forma muy natural, como si fuera a la panadería a comprar una barra de pan. Dije: muchas gracias y me fui.

¿Fue difícil trabajar con él?

Creo que lo mejor es el equilibrio. Es importante tener un capitán, pero también tener libertad para trabajar. A mí la película de Pedro Almodóvar me llegó cuando tenía 30 años, había terminado los cuatro años de escuela, con una madurez personal, y pude encarar el rodaje tranquilo. Lo más importante es que nos entendimos desde el primer momento en cómo veíamos el personaje y cómo queríamos trabajar. Almodóvar es muy exigente y como yo también lo soy, nos juntamos el hambre con las ganas de comer. Yo lo disfruté mucho. Más allá de todo lo que vino después como el Goya al Actor Revelación, lo que más disfruté en esa película fue la experiencia completa, la gente que conocí. El papel que me tocó fue una oportunidad para explorar algo más complejo, con lo que pude dar un paso más como actor.

Antes de Almodóvar, ¿habías trabajado fuera de España?

Había hecho un pequeño papel en Encontrarás dragones, de Roland Joffe, pero Red lights, de Rodrigo Cortés, y The Horror network vinieron después. Es cierto que Almodóvar te pone en el mundo, pero no solo fuera de España, también dentro, para bien y para mal. Hay gente que quiere caras nuevas y haber trabajado con él te ayuda, no sé si a que te salgan más trabajos, pero es una carta de presentación que hace que ya te conozcan.

Volviendo al teatro, ¿qué te ha parecido la experiencia, de momento en los ensayos, es más satisfactoria?

No creo que sea así. Disfruto mucho en el escenario con los ensayos, pero también disfruto en una serie o una película. La forma de actuar no es diferente; lo que es distinto es la forma de enfocar el trabajo si actúas con una cámara enfrente o en un escenario. Cómo te mueves, cómo cuentas con el cuerpo, la concentración es distinta, pero no creo que una cosa sea más fácil que otra. Hay gente que dice que el teatro enriquece más, yo creo que no es verdad, lo que sucede es que hay algo en la experiencia grupal que sí es más satisfactoria la del teatro, pero un trabajo puede ser enriquecedor, difícil y divertido siendo un anuncio de televisión o una obra de Shakespeare. Lo que importa es el lugar donde se pone uno, la actitud, no tanto el proyecto o el medio.

¿Y el texto de García Lorca, que a veces da la sensación de estar escrito ahora mismo?

Maravilloso, necesario y revelador. Llevamos un mes ensayando con esa idea en la cabeza. Creo que es necesario en estos momentos pensar en los demás y no tanto en uno mismo. Es verdad que hay una crisis económica, pero hay otra más importante, que es la crisis de valores de comunidad, que han desaparecido.

¿La crisis ha agudizado el individualismo?

Creo que ya venía de antes, pero la crisis ha ayudado. Espero que de todo esto podamos sacar algo, algo como ser un poco más solidarios y no tan egoístas. A veces parece que lo que está pasando no es suficiente y tiene que pasar algo más para que aprendamos. Por ejemplo, en la cultura tenemos un problema, una dificultad, el 21% de IVA, cada vez menos ayudas al teatro, y en el cine es aún peor. Creo que ahora hay más gente actuando en teatro porque no hay proyectos de cine y la gente necesita actuar, comer, expresarse. Me parece peligroso y triste. El otro día leí que en Francia querían bajar el IVA, que está en el 7%, al 5%, mientras aquí está al 21%.

La producción de cine este año ha bajado mucho, pero tú acabas de rodar una película…

Sí, he tenido la suerte de hacer cine, he rodado Barcelona nit d’estiu, pero no en las mismas condiciones económicas que antes. Ahora se trabaja con las iniciativas de crowd funding; tiene una parte que está muy bien, pero hay otra parte que es peligrosa, porque todo el mundo cobra por el trabajo que hace, y los actores o los técnicos parece que lo hacemos por amor al arte, que también, pero no solo por amor al arte. Me parece que es peligroso porque la cultura es lo que queda en la memoria, y eso es muy importante, aunque la gente no se dé cuenta, porque no es algo palpable y las cosas que no son palpables son más difíciles de ver.

‘Comedia y sueño. La mentira más hermosa’. Hasta el 19 de octubre.Teatro Conde Duque. Conde Duque, 11. Madrid. De miércoles a sábados. 20.00h.

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