24.11.2018

Katja Sulc, la eslovena que se adentra en la poesía y música romaní

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La cantante y compositora Katja Sulc.

La cantante y compositora Katja Sulc.

En tiempos de globalización cultural como los actuales todo suele pasar y reflejarse en torno al mercado y las industrias culturales. Ante esa realidad mayoritaria surgen propuestas que apuestan por la diversidad y pluralidad que disienten, resisten e inciden. Katja Sulc es una artista eslovena a la que le gusta jugar con letras y sonidos conjugando poesía y música, y que ahora se ha adentrado en la poesía y música romaní. La hemos entrevistado coincidiendo con sus actuaciones en Madrid y Toledo.

Desde su primer álbum, editado en 2008, Katja se ha dedicado a hilvanar poemas con música de muy distinta índole. Primero planteó un encuentro entre jazz y chanson y la poesía de la escritora eslovena Mila Kačič, luego dotó de acordes electrónicos a sus propios poemas escritos en Nueva York en el álbum Twisted Delight (2013). Seductor y hechizante, este álbum estuvo nominado en los MTV Europe Music Awards en la categoría de Best Adriatic Act.

Ahora, y tras una larga labor de investigación y creación, nos sorprende con Kamlisajlan, en el que explora tanto la música como la poesía gitana de autoras y autores de diferentes países de los Balcanes y Europa del Este, con una selección de poemas de Rajko Djurić (el poeta serbio romaní vivo más importante de la literatura gitana), Ali Krasnići, Sakip Memeti, Stahiro, Papuśa, Valdemar Kalinin, Luminita Mihai Cioabă y Romka Demeter.

Una propuesta de sonoridad hipnótica musicalmente cercano a la world music, el folk y la música de Latinoamérica. Katja interpreta los temas en romaní, una lengua que hablan aproximadamente 12 millones de gitanos (rom) en el mundo, dándonos a conocer ese universo un tanto desconocido y deliciosamente profundo que es la poesía romaní, muy poco difundida y seriamente amenazada en la actualidad. Estos días nos visita y hemos aprovechado para conversar con ella:

 ¿Cómo comenzaste en esto de la música?

De niña cantaba en coros y junto a algún guitarrista en encuentros infantiles, aunque lo que más me interesaba en ese momento era el baile. Me decidí por la música durante mi primer viaje a México hace 20 años. Un viaje que duró cuatro meses y en el que se abrieron muchas puertas. Fue ahí donde realmente conecté con la música y con mi voz, y donde definitivamente decidí dedicarme a cantar. A partir de entonces estudié teoría y voz, lo que me condujo más tarde hasta la universidad de música de Nueva York The New School for jazz and contemporary music. Desde entonces las cosas han ido avanzando en uno y otro sentido.

Has puesto música a poemas con melodías muy diversas: world, folk, chanson, blues, jazz, electrónica…, ¿cómo es esa selección / evolución?

Siempre sigo a la poesía. Los poemas tienen su propio ritmo, sus propios colores y sentimiento. Trato de encontrarles su piel perfecta. En el sentido musical me siento atraída por la diversidad, el eclecticismo, me gusta mezclar cosas diferentes.

¿Qué te lleva a escoger un poema y determinar el tipo de melodía que crees que es la mejor para ponerle música?

El poema te toca, lo sientes como si fuera tuyo. La melodía suele llegar de forma muy natural. Primero es el ritmo, después la melodía.

Eres una gran viajera, ¿como influyen tus viajes en tu música?

Los viajes son muy importantes para mí. La mente se abre, te sientes diferente y ves las cosas desde otros puntos de vista; viajar te aporta una sensación liberadora. Es fácil crear en este estado mental y de sentimiento.

¿Cómo y cuando te aproximas a la poesía romaní?

Llegué a través del libro The roads of the Roma, una antología de poesía gitana editada por PEN, en una serie de literatura mundial amenazada. Los poemas estaban traducidos al inglés, así que puede entender su significado. Resonaron fuertemente en mí tanto por el tema de los poemas como por la manera única en la que los poetas se expresan. La cultura y la música gitana me han apasionado desde muy joven y me encantó la idea de poder hacer algo con el arte gitano. También decidí desde el principio cantar en romaní porque también me gusta la sonoridad de su lenguaje,

A la hora de elegir los posibles temas, ¿seleccionaste poemas o poetas?

Seleccioné los poemas, los que sentí más fuertes y más cercanos a mí, para poder hacerlos míos. Los temas de los poemas que seleccioné, aunque lo hice de forma casi inconsciente, hablan de humanidad, de la vida, el destino, la naturaleza, la belleza del ser humano. Valores simples pero universales, que a día de hoy se van perdiendo fácilmente, a pesar de que ahora son más necesarios que nunca en este mundo loco.

‘Kamlisajlan’ es un disco muy hipnótico, ideal para presentar en clubs, en espacios cercanos, una propuesta poco habitual a la hora de poner música a la poesía. ¿Cómo lo concebiste?

Sucedió de forma muy natural. Conocí al violinista Alban Usatch en México, muy interesado por la música hindú y gitana, y tiene esa forma de expresarse. Le invité a ser parte del proyecto. En cuanto comenzamos a tocar y experimentar con loops y melodías simples, al final de una noche, O ćhonut había nacido. Así que continuamos de la misma manera, fue un proceso alegre y feliz. Me gusta el dub y la música hipnótica, y el looping te lleva cerca.

Mucho contraste al unir la música mexicana con la gitana, ¿no? Podría ser chocante, pero parece natural.

También me gusta esta fusión: Pienso que se pueden mezclar muchas cosas, incluso opuestas, si lo haces con sentimiento. Alban aportó los ritmos latinoamericanos, fuimos añadiendo ingredientes, como especias, como el acordeón en la cumbia, blues, sección de metales, trompeta, viola y otros, lo que cada canción necesitaba.

Producción muy diversa, con productores varios…, ¿qué buscabas con ello? ¿Diversidad, complicidad…?

El álbum original lo produjimos Alban y yo, en la postproducción trabajé con Pier de RootsInSession, un productor con el que he trabajado en otros proyectos. Se hizo mucho trabajo de edición, arreglos y mezclas. Cuando trabajé la versión electrónica un año más tarde, una idea de Pier, escogí diferentes productores y envié a cada uno una canción para remezclar. Los elegí por sus sonidos únicos e interesantes. Quería que llevaran las canciones a cualquier otro lugar y en la mayoría de los casos me quedé muy sorprendida con lo que hicieron.

El disco se grabó en San Cristóbal de las Casas (México). ¿Cómo ha sido el viaje musical?

Todo el viaje de este proceso ha sido increíble y enriquecedor. Me llevó a lugares maravillosos y afortunadamente sigo en ese viaje. Mi sueño era grabar un álbum en México alguna vez, así que mi sueño se volvió realidad. La experiencia de grabar con músicos mexicanos, incluyendo el proceso de grabación en el estudio Árbol Sonoro, la creación… Lo más excitante para mí es el proceso de creación. Llevar los poemas a música, se experimenta un sentimiento único y maravilloso cuando una canción nace.

Para acabar, ¿cuál es el panorama musical esloveno?

Es muy rico y muy creativo, los artistas siguen adelante teniendo en cuenta lo pequeño que es nuestro país. Música muy diversa en todos y cada uno de los colores del abanico musical.

Katja Sulc actúa hoy, 24 de noviembre, en Sonseca (Toledo), en el Teatro Echegaray. Y mañana, 25 de noviembre, en Madrid, en el Ballesta Club.

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Sobre el autor

Rubén Caravaca Fernández
Dinamizador y asesor cultural. Miembro de Cultura en Red y en Movimiento. Ha impartido cursos y talleres en centros culturales y universidades de una decena de países de tres continentes. Publicado una docena de libros, la mayoría sobre gestión cultural, trabajando con cerca de 100 artistas de todo el mundo. Miembro del Panel de Expertos del Observatorio de la Cultura de España y de la Red Iberoamericana de Docentes IBERTIC. Twitter: @rubencaravaca

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