11.04.2014

Lean Left: la brutal colisión de jazz y punk

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La banda Lean Left. © Jesús Moreno.

Son cuatro pero cada concierto suyo abrasa como una bola de fuego arrojada desde el escenario sobre el público. Lean Left (una de cuyas posibles traducciones podría ser “inclinarse a la izquierda”) es la suma de 2+2: los guitarristas Terrie Ex y Andy Moor de la banda holandesa The Ex, y los improvisadores Ken Vandermark (saxos y clarinetes) y Paal Nilssen-Love (batería). The Ex surgió de la movida punk holandesa en 1979 (Terrie ya estaba allí, Andy se incorporó en 1990) y a lo largo de su carrera se han reunido y experimentado con creadores tan insospechados como el saxofonista etíope Getatchew Mekuria o el grupo Sonic Youth. Por su parte, norteamericano y noruego, dos de los puntales de la música improvisada, han colaborado juntos en gran diversidad de proyectos, tanto a dúo como en algunas de las formaciones más relevantes de la música improvisada, caso del Chicago Tentet del alemán Peter Brötzmann. Hace unos días, Lean Left finalizó su gira europea. Presentan Live at Area Sismica, su sexto trabajo discográfico.

Lean Left en tiempos donde las cosas parecen lean right en términos políticos y económicos. ¿Es la música y el arte el contrapeso izquierdista de nuestra sociedad o está inclinándose hacia la derecha para poder sobrevivir?

Ken Vandermark: Creo que históricamente las artes han sido siempre más liberales y abiertas, más acogedoras e inclusivas, así que diría que el grupo, y no sólo el grupo sino el arte que se está haciendo ahora, el arte interesante, no quiere resultar más conservador, sino todo lo contrario. Estamos viviendo un periodo sumamente conservador, las políticas empeoran a diario. La gente con la que me gusta trabajar, no sólo musicalmente sino en cualquier tipo de actividad creativa, sea de donde sea, suele ser extremadamente abierta. Así que diría: ¡Sí! Iremos hacia la izquierda. O yo iré hacia la izquierda, no lo sé. Sólo puedo hablar por mí.

¿Vas hacia la izquierda, Terry?

Terrie Ex: Yo ya estaba allí. (Risas)

Ken Vandermark: Bueno, yo soy de América, así que es un poco diferente. (Risas)

No sé si Ken pasa más tiempo viajando por Europa que viviendo en Estados Unidos, pero lo cierto es que puede ser un buen observador de la situación europea. Por supuesto que cada país tiene sus propias circunstancias pero, ¿cómo percibes la situación ahora en Europa si la comparas con cuando empezaste a venir?

Ken Vandermark: Ojalá pudiera decir otra cosa pero creo que las cosas están yendo mucho peor. Cuando vine por primera vez a Europa, a mediados de los noventa, países como Suecia u Holanda eran para un músico americano casi una utopía. Ya sabes, tenían programas de asistencia sanitaria, subsidios para los artistas, la gente podía hacer todo tipo de trabajos… La primera vez que fui a Suecia di allí al menos siete conciertos, sino más. ¡Eso es imposible ahora! Hay cosas positivas y negativas en todos los sistemas, pero ver cómo cada vez más países europeos adoptan el modelo económico y político americano es muy decepcionante e inquietante, porque va a traer cada vez más problemas, particularmente para la educación y para la asistencia sanitaria, que son derechos básicos de los ciudadanos de un país. ¡¿Adaptar el modelo americano de educación y salud?! Ya sabes, la crisis.

The Ex se fundó en 1979. En la web de The Ex se puede leer: “Surgidos de la explosión punk, cuando todo era posible”. ¿Qué era posible entonces que sea imposible ahora? Y viceversa.

Terrie Ex: Ahora es difícil de imaginar pero Amsterdam era muy abierto y todo el mundo podía hacer realmente lo que quisiera. Los años del punk fueron unos cinco y lo fueron por diez mil razones. Todo el mundo hacía lo que quería, desde importar cerveza a reparar bicicletas o música alocada. Todo era… ¡Guau!… ¡¡Posible!!

Y ahora, ¿qué pasa?

Terrie Ex: No me preocupa porque, aunque la situación es realmente mala, siempre puedes encontrar chalados que hagan su propia música. Cuando un país está en completa crisis es a veces cuando se hace la mejor música o el público está más hambriento. Es genial tocar en Suiza, que es un país horrible de bancos, pero el público ¡tiene tal hambre de música!

Paal, ¿percibes las diferencias entre los públicos europeos? Tocas en casi todas partes.

Paal Nilssen-Love: Sí. A veces depende de cómo se presente, de si es capaz de atraer a los jóvenes  o a una audiencia mixta. Es como dije ayer, que está bien tocar en Portugal y en España porque tocas para público muy heterogéneo, chicos y chicas, hombres y mujeres. En Alemania no pasa eso, son muy conservadores y creen que lo han escuchado todo. Parece que aquí el público es mucho más abierto.

The Ex surgió de la explosión punk, Ken y Paal vienen de la escena de música improvisada y del jazz. Ando últimamente preguntando a los músicos por las etiquetas, porque creo que las palabras pueden ser, de algún modo, un problema para disfrutar de la música e incluso para tocarla. Quizá todas ellas se refieren más a una actitud que a una descripción musical, pero, ¿son punk y jazz las etiquetas más libres, al menos en sus fundamentos?

Paal Nilssen-Love: Depende de ti.

Terrie Ex: Pero definirlo es también una forma de limitar la explosión de cosas. Pienso que no deberías llamarlo nunca jazz ni punk. Yo siempre me fijo en la personalidad de los músicos, de las personas… En ese tipo de cosas.

Ken Vandermark: Estoy totalmente de acuerdo con Terry y con Andy, también con Paal. Lo que ha terminado pasando en Estados Unidos con un término como jazz es que se lo han apropiado como un “método de tocar”, como un modo de afrontar la forma de tocar, y ahora se ha convertido en un estilo. De la forma en que la ha definido el Lincoln Center se ha convertido en una herramienta de marketing, ha acabado por completo con lo que solía significar la palabra, que era algo muy abierto. La significación inicial de punk es algo que ahora limita, como también limita el hardcore. Y en origen era algo realmente original, que permite que todo sea posible. Y lo mismo sucede con el jazz. Ahora esos términos han terminado por codificar las cosas de un modo que puedes terminar estancándote en la etiqueta, y eso no tiene nada que ver con lo que es de verdad la música. Eso es problemático.

Andy Moor: Pienso que también tiene un efecto realmente malo en las bandas que empiezan porque, ¿por qué no decir simplemente que vamos a tocar música en vez de decir que vamos a tocar jazz? Ahora pasa mucho eso, se ponen bajo presión para posicionarse en una categoría concreta, por la razón que sea. Si cuando los periodistas les preguntaran sobre el tipo de música que tocan, respondieran que simplemente hacen música, que intentan hacer buena música, en vez de intentar responder con… No sé, creo que es algo realmente dañino.

¿En qué sentido pensáis que las palabras pueden afectar a la percepción musical de los oyentes? Andy, has hablado de los grupos que empiezan…

Andy Moor: Pienso que hay un montón de gente que no viene a nuestros conciertos porque piensa que somos una banda de punk. O que no viene a nuestros bolos porque piensa que somos una banda de punk-jazz, en vez de pensar que es una banda que lo que hace es su propia música. Los cuatro tenemos una historia musical y la combinamos o hacemos esto sobre lo que ninguno de nosotros tiene control. Para la gente eso sería mucho más interesante de escuchar que a una banda de jazz-punk. ¡Eso limita!

Las personas de diferentes países con diferentes idiomas tienen que buscar una forma de entenderse. Se pueden hacer gestos si no se tiene un idioma en común. Incluso si se tiene uno, la expresión será diferente que si se expresan en su propio idioma. Cuando un saxofonista estadounidense, un baterista noruego y dos guitarristas holandeses se reúnen por primera vez, ¿dónde encuentran el lenguaje musical común para poder tocar juntos, para entenderse y poder expresarse delante del público?

Paal Nilssen-Love: Bastante obvio, en la energía que producimos juntos. Creo que fue hace seis años. Ken y yo estábamos haciendo una gira a dúo y le pedimos a Terry y Andy que organizaran un bolo, una especie de cuarteto de dos y dos. Y fue como, “¡Joder! ¡Hagamos más de esto!”. Las posibilidades son infinitas. Hicimos una gira de 16 conciertos en 17 días y en el último pensamos que podíamos hacer más. Compartimos la energía, el interés en diferentes tipos de música. Tenemos muchas referencias en común, pero ya tan sólo al hablar de música te das cuenta de que había muchas cosas que no conocías.

Terrie Ex: Es algo también muy personal. Quiero decir, cómo nos reímos, la forma en que manejamos las cosas, la forma en que improvisamos, los viajes… Eso hace que quieras…

Paal Nilssen-Love: El aspecto social es muy importante, el más importante. ¡Y se refleja en la música!

Andy Moor: ¡La comida! Si comes mal antes de un bolo, eso afecta a cómo tocas, por supuesto. Te hace infeliz.

¿Y hoy os sentíais felices?

Andy Moor: Ni siquiera he comido todavía. […] Oh, ellos sí… (Ríen)

Paal Nilssen-Love: ¡Nos sentimos extremadamente felices!

Terrie Ex: ¡Y hasta ahí llega tu teoría! (Ríe)

Andy Moor: ¡Solía llamarle felicidad a eso! De hecho he sido bastante feliz sin comida.

© Jesús Moreno.

© Jesús Moreno.

Tocar música compuesta, tocar música compuesta abierta a la improvisación o tocar de forma completamente improvisada no es lo mismo en términos de lo que buscas o de lo que logras, aunque para el público no siempre es fácil distinguir unas de las otras. Depende de a quién preguntes, no todas las opciones tienen el mismo valor. ¿Tiene la música más o menos valor dependiendo de cómo se haga? ¿O es un malentendido pensar así sobre música?

Ken Vandermark: No sé, diría que lo importante es si la música es buena. Todo esto de que tal estética o tal método tienen más sentido que otro… Al final, lo que importa es qué quieres escuchar o qué quieres tocar. Y a veces la mejor música es la que se toca de memoria y es hermosa, como la de Boban Marković. Paal y yo vimos a aquel grupo tocar hace unos años y fue uno de los mejores conciertos que he escuchado jamás. Y sabías que la siguiente canción la iba a tocar igual, pero parecía que estuviera inventándola en ese momento. ¡Y era música memorizada! Y he visto conciertos de música completamente improvisada que tenían limitaciones muy específicas sobre lo que se escogía y lo que no, y eso puede ser increíble. La cuestión tiene más que ver con el significado que tiene para ti como oyente o como intérprete, lo que te dice, lo que te resulta excitante, no la forma en que esté hecha.

Es interesante hablar de estas cosas, a mí me gusta mucho, pero pienso que hay un problema en cómo se reciben las cosas. Sucede a menudo con el periodismo y con la prensa crítica, les resulta más sencillo hablar de cosas que sean nuevas en vez de hablar de cosas que sean buenas y de algunos de los mejores músicos como, por ejemplo, John Tilbury, que tiene, creo, cerca de 70 años, si no los tiene ya. Es uno de los músicos más increíbles que he escuchado nunca. ¿Por qué no hay miles de artículos sobre él en vez de artículos sobre lo nuevo de la última banda de moda en la que la música es algo bastante marginal? Si escuchas, hay veces en que no tiene calidad. ¡Pero es nueva! Es más sencillo escribir sobre eso porque es más fácil de reconocer que es algo nuevo, y para hablar de por qué algo es más interesante que lo otro necesitas tener oído de verdad y sensibilidad hacia ello. Y eso es lo que creo que es excitante, no la forma en que esté hecho. Al final el resultado es más importante que los medios.

Terrie Ex: A veces me gusta cuando algo es realmente malo, no funciona, pero la persona está trabajando duro y dándolo todo. Ese tipo de emoción hace que para mí sea también un gran concierto. Depende.

Ken Vandermark: Creo que lo que señala Terry está realmente bien. Si alguien llega con la actitud de intentar descubrir algo y da lo mejor de sí y falla, es mucho más interesante que un concierto profesional de música improvisada. Eso es lo peor, realmente, porque, ¿quién necesita eso? ¿Quién necesita un espectáculo de música improvisada donde todo el mundo sepa qué va a pasar? ¡Es lo peor! ¡¡Pero sucede!! Ver a alguien que sale y se equivoca pero lo da todo y no llega, esa puede ser gran música, una gran actuación. Se trata más de la actitud, de la pasión, que es algo subjetivo, difícil de explicar.

Juguemos con los nombres de algunas de vuestras bandas, empezando por Lean Left. ¿Quién o qué necesita que de verdad lo inclinen hacia la izquierda?

Ken Vandermark: ¡El gobierno de Estados Unidos! ¿Qué tal eso? El gobierno de Estados Unidos. Ahí queda eso.

Paal Nilssen-Love: ¡Qué demonios! Y el noruego.

¿Y el gobierno holandés?

Terrie Ex: ¡No! Los holandeses. (Risas)

Vamos ahora con The Ex, entendido como algo o alguien del pasado con lo que habéis acabado y que echáis realmente de menos.

Andy Moor: Los camerinos que de verdad eran camerinos. (Risas)

Paal, ¿echas de menos algo del pasado?

Paal Nilssen-Love: No. Yo siempre miro hacia adelante.

Ken Vandermark: Echo de menos la forma de hablar sobre jazz o que una banda pudiera tocar durante una semana en un mismo lugar. De crío pude ver bandas que hacían mucho eso y era maravilloso. Podías ir tres o cuatro noches en una semana y escucharlas improvisar. Podías volver y escuchar y ahora sólo tocamos una noche. Viajamos, no sé, a seis o siete países en ocho días. Que el público pueda escuchar realmente el desarrollo de una banda y cómo intenta cosas y toma riesgos cada noche, eso lo echo de menos. Ojalá volviera eso.

The Thing. ¿Qué cosa hace de la música algo que merezca la pena como modo de vida?

Paal Nilssen-Love: Los músicos que lo intentan, que se arriesgan. La música puede ser muy frágil y experimentar con músicos con los que te gusta tocar es algo bastante extremo. Es un reto casi tan arriesgado como la propia vida.

Ken Vandermark: Creo que es un privilegio. Tener la posibilidad de tocar música no es algo que debas dar por hecho, tampoco escucharla. Yo escucho mucha música, voy a muchos conciertos y no debería ser algo que des por garantizado. No hay garantía. Para que tenga continuidad se necesita un sentido de la pasión y del respeto que permita que exista. Cuando piensas en lo que pasa en algunos países, lo que ha pasado históricamente en algunos países con su cultura musical y también con el resto de la cultura… las cosas se pueden eliminar. Dar por hecho que puedes ir a escuchar música, que puedes tocar música, creo que es un gran error y es algo que no deberíamos dar por hecho.

The Frame Quartet. Como si la vida fuera una película, una secuencia de fotogramas, ¿qué fotograma de vuestra vida recordáis como único?

Ken Vandermark: Lo he dicho muchas veces, pero un momento verdaderamente único fue cuando escuché por primera vez la música de Joe McPhee, porque me abrió realmente a todo tipo de posibilidades en la música, no sólo de la música improvisada sino a todas las cosas que ésta puede ser en términos de sonido, no sólo de melodía convencional, y eso lo cambió todo para mí. Fue muy importante escuchar esta música por primera vez.

Terrie Ex: Me pasó algo parecido con Getatchew [Mekuria], que logró su propio sonido confiando mucho en sí mismo, tan abierto y siempre tan diferente. Había un show en el que estaba Ornette Coleman y le dijeron: “Es un admirador tuyo y te invita a almorzar mañana”. Era Ornette Coleman pero Getatchew nunca había oído hablar de él. “¡Es muy famoso!”, le dijo alguien. Y Getatchew dijo: “¡Yo también lo soy!”. (Risas)

Resonance Ensemble: con tanta música por todas partes, ¿es desproporcionado el esfuerzo de intentar hacer música si lo comparamos con su resonancia en nuestra sociedad?

Ken Vandermark: Oh, no. ¡Para nada! Hay músicos y gente que ama la música y siguen lo que pasa porque se identifican con ello. Experimentan cosas con la música, a través de la música… Siempre hay espacio para la buena música. Eso es incuestionable.

Así que hay un equilibrio entre el esfuerzo de tocar música y…

Ken Vandermark: Tocar puede ser muy duro cuando no funciona. Es algo que cuesta, por supuesto. Pero lo difícil es llegar hasta el bolo. A mí me encanta tocar. Soy mucho más feliz en gira que en ninguna otra parte, soy el tipo más feliz sobre un escenario junto a los músicos con los que toco. Eso no es muy difícil, llegar a eso es un poco coñazo pero… Cuando me levanto sé dónde estoy yendo y por qué. Y veo muchas cosas a lo largo del día y a mucha gente en trabajos en los que estoy seguro de que no tienen este tipo de privilegio. Gente que hace un trabajo que odia, que se levanta y se pregunta por qué hace lo que hace. Incluso si me tengo que levantar a las cinco de la mañana para ir al aeropuerto, sé que tengo la oportunidad de hacer algo que me gusta con gente con la que me gusta tocar y estar. Hay mucho de eso en mi vida y me gustaría seguir haciéndolo siempre.

Andy Moor: Estoy de acuerdo con Ken excepto en que yo también disfruto del viaje. Siempre me ha gustado viajar, desde que era muy jovencito.

¿Y los aeropuertos?

Andy Moor: ¡Sí! Me gustan los aeropuertos.

Incluso el tema de la seguridad.

Andy Moor: Sí, bueno… De acuerdo, no disfruto de la seguridad. Disfruto moviéndome, conduciendo, yendo en tren y viendo cómo el mundo va quedando atrás. He viajado siempre y me siento afortunado por eso, es parte de lo que soy. Y al final termino haciendo música. Es fantástico. Me siento afortunado.

Escucha la entrevista en V.O. en inglés  o en su versión doblada en el podcast de ‘Club de Jazz’.

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Sobre el autor

Carlos Pérez Cruz
Carlos Pérez Cruz, músico y periodista. Desde 2001 dirige el programa ‘Club de Jazz’, dedicado al jazz y músicas improvisadas. Colabora con el programa ‘Carne Cruda’ de Javier Gallego (antes en RNE3 y la Cadena SER), donde dirige la sección 'Bienvenidos al club'; con Radio Vitoria (EiTB) y la revista ‘Cuadernos de Jazz’. Desde 2012 mantiene el blog/podcast ‘Todos los caminos están cerrados’, dedicado a los Territorios Ocupados de Palestina.

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Un comentario

  • El 12.04.2014 , Victor ha comentado:

    Hay una corriente espectacular de hace mucho tiempo haciendo estas fusiones: gente que venían del punk fueron acogiendo sonidos más jazzísticos como “sweep the leg johnny” o los “june of 44”. Y ya en un tono más progressive y menos punk están los Kneebody

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