La maldición de Hinds: “Triunfamos porque estamos buenas” (Risas)

La maldición de Hinds: “Triunfamos porque estamos buenas” (Risas)

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La banda Hinds.

La banda Hinds.

Carlotta Cosials y Ana Perrote –principales integrantes de Hinds junto a Ade Martín y Amber Grimbergen– nos reciben en un bar del madrileño barrio de Malasaña, uno de esos lugares donde hace seis años comenzaron su andadura como grupo. Si no hubiese sido por la pandemia, ahora estarían de gira por Estados Unidos. Este grupo de veinteañeras construyó el puente para que otras girlbands venideras pudiesen cruzarlo sin sentirse cuestionadas, para ello han tenido que sufrir comentarios machistas que ponían en duda su talento: “Nos decían que habíamos triunfado porque estamos buenas. Al final te das cuenta de que tiene que ver con el patriarcado y no con Hinds”. Nos presentan su tercer álbum, ‘The Prettiest Curse’.

 Pronto descubrieron que aquello del sueño americano podría convertirse en una realidad, llegando a compartir escenario con bandas internacionales de la talla de The Libertines, The Vaccines o Black Lips. Acariciaron el éxito de fuera antes que el de dentro, recibiendo cierta incomprensión por parte de un público español que abrazaba una incipiente y escasa escena indie nacional repleta de bandas masculinas.

Su carisma y simpatía enseguida se hacen notar. Rezuman un buen rollo que contagia a todo aquel que las escuche. Quizá esas han sido las claves que las han llevado a volar alto, sobrevolando muros, fronteras y prejuicios.

Ahora lanzan su tercer álbum, The Prettiest Curse, confeccionado con más sosiego que los anteriores, también más reflexivo y sincero a la hora de hablar sin tapujos sobre ellas mismas. Además, el disco alberga una mordaz reivindicación cuyo mensaje explica que nada de lo que se diga les afecta, porque, a pesar de todo, han asumido que su trabajo no deja de ser una “bella maldición”. En definitiva, un ejercicio de catarsis a través de su música, más popera y cuidada, pero guardando la esencia desenfadada y garagera que las caracteriza.

¿Cómo habéis vivido esta etapa de cuarentena con la cancelación de la gira?

Carlotta: No ha salido nada de lo que habíamos previsto. El single de Miau salió más tarde, el álbum también se retrasó, la gira no se va a hacer este año… Ahora mismo tendríamos que estar por EE UU…

Pero el 1 de agosto volvéis a los escenarios.

Carlotta: ¡Sí, es como nuestro nuevo mantra! Estamos deseando que llegue ese día. Lo tenemos señalado en rojo en el calendario.

¿Cómo veis el futuro de la música a corto plazo?

Ana: Ojalá el Primavera Sound, el festival encargado de que podamos tocar en Barcelona, cree tendencia. Hay que unir fuerzas, ya que el hecho de tocar en espacios con capacidad reducida hace que sea más difícil sacar un rédito económico. Va a ser complicado. Necesitamos ayuda de instituciones porque, si no, va a estar jodido.

Carlotta: Creo que hay que ponerse un poco caprichosos en estos momentos, aunque por otro lado sabemos que hay cosas que con la nueva normalidad no se pueden exigir. No sabemos si van a volver los conciertos tal y como los conocemos. Ojalá podamos volver a llenar salas, pero para eso hace falta bastante más tiempo y hay que tener paciencia. Va a haber una temporada larga de bolos extraños. Y eso no significa necesariamente que sean peores, quizá es el momento perfecto para los cantautores. [Risas]. En las discotecas también está prohibido bailar, así que puede haber un género de música más intimista que le puede sentar hasta bien, pero a Hinds desgraciadamente no le favorece mucho.

Sin embargo, vuestras canciones grabadas en estudio parecen improvisadas. Como recogidas de un directo. ¿Eso os favorece en estos tiempos?

Ana: Creo que una de las cosas que tiene Hinds es la frescura y originalidad. Es verdad que grabamos las canciones como si fueran un directo. Plasmamos la energía del directo en algo grabado, o esa es nuestra intención, y eso puede jugar a nuestro favor. A la productora -la estadounidense Jennifer Decilveo- le gustaba eso de nosotras. A veces nos pasaba que estábamos en el estudio grabando la canción real y ya no sonaba tan guay como sonaba en la demo. Sonaba menos natural; buscar la naturalidad es más difícil de lo que parece.

Carlotta: Forzar la naturalidad es un error total.

Ana: Y nosotras nos poníamos en plan actrices como diciendo: “no me importa lo que estoy cantando, pero lo voy a interpretar y va a quedar genial”, y no, no es así. [Risas]. Por eso, lo que hacemos es trabajar con capas: capas de sonido, de diálogo, musicales, y en cada una de ellas se extrae algo muy humano y muy naturalista que nos caracteriza.

En este nuevo disco, ‘The Prettiest Curse’, se intuye una cierta transformación o inclinación al pop, comparándolo con los dos primeros álbumes, ¿de dónde nace esa necesidad?

Ana: No ha sido una necesidad, sino que nos apetecía. Lo que teníamos claro desde el principio es que queríamos que sonase más accesible, y para eso teníamos que pulir la producción y el sonido. No sabíamos exactamente qué queríamos conseguir, pero queríamos investigar. Y esta vez decidimos dedicar más tiempo a componer. Hasta ahora ha sido un año de gira y dos meses solo para componer, y eso es absurdo porque hay que pensar más las canciones que luego vas a girar. Hemos ido probando; de repente nos dimos cuenta que nos quedaban bien los sintetizadores, los pianos… Hemos ido evolucionando sin conocer cómo íbamos a sonar. Ha supuesto un autodescubrimiento para nosotras.

Carlotta: De hecho, cuantos más años pasan, más te das cuenta de lo ignorante que eres. Creo que nuestra idea cuando empezamos era la de ser fieles a nuestras guitarras de mierda de toda la vida, a nuestros amplis y pedalillos de siempre. Y salieron álbumes muy fieles a lo que éramos en ese momento. Son una fotografía de lo que éramos entonces. No hay florituras, no hay instrumentos de más. Simplemente cuatro chavalas con guitarra, bajo, batería y voz. Y esa era nuestra esencia. Sin embargo, con este disco hemos descubierto que hay un grandísimo mundo de producción que no estábamos prestando interés. Y eso nos ha empujado a desarrollar otro tipo de ideas muy peculiares que también encajan con nuestra forma de entender la música. Si ya teníamos ideas peculiares a la hora de componer melodías y canciones con pocos recursos, pues ahora eso se ha multiplicado dando lugar a un sonido muy característico que nos identifica. Y me alegro que haya sido de manera escalonada, después de un proceso.

Por primera vez habéis intercalado el castellano con el inglés en las letras. ¿El hecho de cantar en castellano os acerca más al público de aquí?

Carlotta: Yo creo que sin querer un poco sí. Es verdad que aquí se escucha mucha más música en español que en otros países.

Ana: Los raros somos los que escuchamos música de fuera.

Carlotta: Somos los flipaos, los snobs. [Risas]. De algún modo, no era el objetivo, ha sido como lo de meter más instrumentos. Cuando empezamos, la primera cover que hicimos fue de Holograma (2014) de Los Nastys, y nos gustó. Cuando cantas en castellano el timbre de voz es diferente a cuando lo haces en inglés. En el segundo disco hicimos una canción, pero era en semiacústico y no era una gran canción de cierre, además era en tres idiomas, no sólo en castellano. Y en este, lo de hablar en castellano era una de las grandes premisas.

Además, encajan perfectamente los dos idiomas en una misma canción.

Ana: Fuimos probando. Al principio pensamos en traducir canciones, luego vimos que era mejor ir metiendo frases sueltas, el estribillo sonaba muy bien en español, incluso una estrofa entera… Es decir, que dentro de la composición ha habido una evolución y nos encontrábamos a gusto conjugando los dos idiomas. Originariamente, Riding solo era en inglés, pero nos dimos cuenta de que le faltaba algún puente y ahí encajaba perfectamente una frase en castellano.

Carlotta: Han sido ideas que se nos han ido ocurriendo sobre la marcha. No solemos planear mucho las cosas, salvo las esenciales. Y nos dejamos a nosotras mismas toda la libertad posible para poder improvisar durante el proceso de creación.

Y también es más introspectivo que los anteriores. Habláis de la soledad del artista, de cómo es vivir lejos de tu hogar… ¿Os habéis desnudado un poco emocionalmente?, ¿habéis volcado vuestros sentimientos y frustraciones en este disco?

Ana: No ha sido de forma consciente ya que siempre sentimos que somos más honestas que en el disco anterior. Tenemos una broma interna, siempre decimos que el próximo de verdad va a ser el honesto.

Carlotta: Es que escuchando Fat Calm Kiddos, del primer disco, ya se nota la evolución hasta ahora. Esa es una canción que trata sobre la ansiedad, pero contada de forma muy metafórica: habla de los aviones que se caen del cielo, los árboles que dejan de crecer… y nuestra intención era describir la ansiedad. ¿Se pueden dar más rodeos? [Risas]

Ana: Y sí que ahora hemos alcanzado cierta madurez, supongo que llega con la edad, con llevar ya algún tiempo en esto. Nos hemos dado cuenta de muchas cosas, hemos vivido muchas experiencias y nos ha apetecido hablar de ello. Creo que tenemos la suficiente carrera como para tratar con conocimiento de causa el machismo que hemos sufrido o lo que significa atravesar una crisis de identidad, así como la soledad de la carretera. Vete tú a saber de lo que hablaremos en el siguiente.

Carlotta: La vida solo va para abajo. [Risas].

Y haciendo alusión al título, ¿qué significa para vosotras ‘The prettiest curse’ (La más bella maldición)?

Carlotta: Significa lo que es para nosotras este oficio: una bella maldición. Con este álbum hemos entendido por fin que es nuestro trabajo y vamos a vivir de esto el tiempo que se nos deje, pero el mundo de las giras no es algo que haya ocurrido por casualidad sino que va a seguir ocurriendo. Y es un ritmo de vida bastante duro y muy bizarro para cualquier otro ser humano, porque llegas a vivir una realidad distinta. Y te planteas cosas como si merece la pena tener un piso en Madrid que no pisas nunca. O la familia que apenas ves y que todo el rato te echa de menos. Nunca estás para nadie, siempre llegas tarde, no se puede contar contigo para nada; eso es algo que a mí personalmente me duele muchísimo. Luego te enamoras y ya la has cagado, enamorarte no es una buena noticia, es difícil querer a una persona que está todo el rato en movimiento. Y por último, tu crecimiento personal. Debes entender que tú estás muy por debajo del crecimiento del grupo, digamos que perteneces a un todo que es más importante que tu propia individualidad; a veces es difícil entender eso. Por eso también hablamos de crisis de identidad. Muchas veces te planteas: ¿quién coño soy sin Hinds? Pasas a convertirte en la idea que la gente tiene de ti como parte de un grupo. Y todo ese conjunto de elementos negativos es lo que definimos en el título como la maldición, una maldición que, paradójicamente, se convierte en el trabajo más bello que yo pueda imaginarme. La música como fin para comunicarte con otros seres humanos a través de un lenguaje que inventas tú hace que valga la pena todo lo demás.

Incluso las críticas valen la pena, en “Just Like Kids” lanzáis un mensaje a todos aquellos que critican vuestro trabajo. ¿Habéis sufrido muchas actitudes machistas y/o paternalistas en todo el camino que lleváis recorrido?

Carlotta: Sí. Lamentablemente, ha sido muy sencillo hacer esa canción, todas las frases son reales, no hay nada inventado. Cuando escribimos la letra nos iban saliendo solas de forma automática. Teníamos incluso que descartar algunas. Para nada estamos engrandeciendo un problema menor, sino que estamos exponiendo una realidad que nos ocurre a nosotras y a otras muchas chicas que empiezan. De hecho, mientras componíamos la canción, nos llegó una crítica a través de redes que era idéntica a una de las frases que incluimos. Era gracioso.

¿Qué decía?

Que hemos triunfado porque estamos buenas.

Ana saca el móvil y muestra una extensa lista de críticas vertidas sobre ellas en una red social.

Ana: También es verdad que para poder hacer esta canción hemos tenido que haber llorado mucho. En ocasiones, nos hemos hundido creyendo que era verdad todo lo que nos decían. Cuando te dicen algo malo se te queda mucho más que cuando te dicen algo bueno.

Carlotta: Si hay diez comentarios buenos y uno malo, el malo no te deja dormir.

Ana: Insomnio te genera. En nuestro caso ni siquiera era uno de diez, sino que eran muchos más comentarios negativos que positivos, sobre todo en España. Por eso hemos tenido que aprender a aguantar todas esas críticas. Y no ha sido fácil, pero al final te das cuenta de que tiene que ver con el patriarcado y no con Hinds. Y hemos llegado a este punto en el cual nos podemos hasta reír de eso y a su vez criticarlo. Por tanto, la mejor opción era la de tomárnoslo con humor y estar un poco por encima de todo eso. A mí por eso me gustan tanto esas letras, porque para nosotras simbolizan todo lo que hemos sufrido y cómo nos hemos recompuesto hasta el punto de estar por encima. Al fin nos hemos liberado. Y ya no es solo que ahora no nos influye tanto, sino que hemos hecho una canción que nos sirve de catarsis.

¿Cómo es vuestra relación con el público español en estos momentos?

Carlotta: Es muy buena, creo que en España nos sentimos muy arropadas cada vez que tocamos. Además, el público español es incomparable con el de otros países. Nos hace verdadera ilusión que el primer concierto de la nueva normalidad vaya a ser en Barcelona. ¿Dónde mejor?

Pero empezásteis teniendo más éxito fuera que dentro, en un mercado mucho más competitivo como el americano, donde triunfar es más difícil, ¿no tendría que tener más mérito aún?

Carlotta: Bueno, lo que ocurre es que los de fuera también hacen mucho ruido, es lógico porque hay más gente fuera de tu país, mucha más población a la que puedes llegar. De todas formas, creo que ya no es así, nos sentimos muy queridas aquí y no lo cambiamos por nada. Era más al principio, podemos decir que es un cliché que venimos arrastrando a lo largo de nuestra carrera, la realidad ha cambiado.

¿Hay mucha diferencia entre la música indie americana y la española? ¿Está más asumida entre el público?

Carlotta: Sí, a mi parecer aquí el indie es muy poco variado. Sobre todo los grandes artistas, todos se parecen mucho entre sí cuando los ves en el escenario. Cuatro o cinco tíos vestidos con chaqueta de cuero y que en las fotos de promo miran hacia el infinito. [Risas]. Lo habré visto como 30 veces. Y en Estados Unidos sí que hay mucha más variedad, no tiene nada que ver un grupo de Arkansas con uno de California. En Portland, por ejemplo, había más grupos de mujeres que de hombres. Y aquí estamos bastante lejos de eso todavía. Por eso creo que nuestra incursión en la música fue extraña, porque la gente no reconocía nuestro sonido ni les gustaba. No tuvimos una gran bienvenida, la verdad.

Pero ahora sí que hay más grupos indies de chicas en España. ¿Consideráis que abristeis camino?

Carlotta: Ojalá, lo que está claro es que nuestro camino ha sido empedrado. De hecho, ni siquiera existía, lo hemos tenido que crear nosotras. Creo que España está muy fértil ahora en grupos de guitarra, que antes se dudaba más de ellos. Y hay muchos jóvenes que todavía no han sacado un álbum y se van abriendo hueco, lo cual me alegra enormemente.

Ana: Y de chicas cada vez van saliendo más, nos parece maravilloso porque eso significa que hay cosas que han cambiado con el paso de los años.

Y vosotras que pasáis largas temporadas en Estados Unidos, ¿qué está pasando con el tema racial? El asesinato a George Floyd, la violencia policial, el racismo sistemático que empieza a emerger más que nunca.

Ana: Es una locura. Pero claro, desde el momento en el que Trump es presidente, cualquier cosa podría pasar. Y es muy duro porque ya no es un tema político, sino social. La sensación que tenemos es la de que el mundo se va a la mierda y cada vez es más complicado salvarlo. Nosotras intentamos poner nuestro granito de arena a través de la venta de las camisetas de promoción de I Don’t Run (2018), que nunca las hemos querido vender online para así premiar a la gente que va a los conciertos. Pero esta vez, lo que hemos recaudado lo hemos donado a dos organizaciones de América y a otras dos de España, ya que aquí también hay racismo.

¿Veremos alguna vez a Hinds reivindicando a través de su música temas sociales, políticos…?

Carlotta: Pues creo que si quisiéramos encontraríamos la manera. El tema del racismo lo tratamos un poco en la letra de Just Like Kids: Are you Spanish or something? (¿eres española o algo así?). Esa frase está sacada de la película Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994); en una escena le preguntan: ¿eres tonto o algo parecido? Y no es que ser español implique ser tonto, pero sí que te hace diferente y por ello te señalan en algunos lugares, sobre todo cuando se te nota que no manejas el inglés a nivel nativo. Por tanto, creo que podríamos encontrar una manera guay y elegante de hablar de ello.

¿Cómo os imagináis el primer concierto después de que pase todo esto?

Carlotta: Creo que voy a estar llorando todo el rato.

Ana: A mí no me preocupa nada que el aforo sea reducido.

Carlotta: A mí tampoco, da igual que la gente esté de pie o sentada. Yo quiero flores y lágrimas. [Risas].

Ana: Oye, pues podríamos llevar flores…

Carlotta: Sí, tenemos como 200 flores. Tampoco vamos a decirle a la gente que salte, creo que va a ser más tranquilo y a su vez más bonito e intimista. Nosotras tenemos que darlo todo para que la gente lo sienta, aunque no lo puedan expresar tanto. La emoción les va a llegar igualmente. Solo pido que vayan con la piel sensible. [Risas].

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