25.10.2019

Martin Scorsese, en defensa de su profunda pasión por el cine

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Martin Scorsese en el Festival de Berlín de 2010. Foto: Siebbi.

A punto de desembarcar en los cines ‘El irlandés’, el nuevo trabajo de Martin Scorsese con un reparto excepcional –Robert de Niro, Joe Pesci y Al Pacino– que ha suscitado acaloradas críticas al maestro por tratarse de una producción diseñada para la plataforma Netflix, nos detenemos en ‘Viernes de Cine’ en un documental que no deja ninguna duda sobre la pasión de Scorsese por el cine. Hoy hablamos de ‘Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano’ (1995). Amor y defensa de este enorme cineasta con su trabajo y sus compañeros.

El 1 de noviembre llega uno de los acontecimientos cinematográficos del año: la nueva película de Martin Scorsese, aunque en ese estreno no habrá grandes luces, ni photocall, ni estrellas protagonistas, ni siquiera el director padre de la criatura. Netflix, la productora principal de la película del gran maestro, ha anunciado que El irlandés, éste es el título del filme de Scorsese protagonizado por Robert de Niro, Joe Pesci y Al Pacino, estará ese día en algunas salas independientes con el fin de cumplir con el requisito esencial para aspirar a los Oscar; el 27 de noviembre se estrenará en la plataforma para todos sus suscriptores.

Algunos privilegiados ya la han descrito como otra “obra maestra” del director italoamericano. Pero no vamos a hablar de ella en este Viernes de Cine, ni siquiera vamos a entrar en la controversia de si la producción cinematográfica puede estar o no dirigida a las plataformas televisivas o solo a las salas cinematográficas. El cine, como cualquier otro lenguaje artístico, o de entretenimiento, está sujeto –queramos o no– al devenir de los tiempos, a los cambios que vayan llegando, a las posibilidades o, quién sabe, imposibilidades.

Frente a todo lo anteriormente dicho, o quizás precisamente por ello, me gustaría hacerles una recomendación especial. Se trata del magnífico documental de cuatro horas –tranquilos, no pongan el grito en el cielo, que está dividido en tres partes– cuya idea y dirección corrieron a cargo precisamente del director ahora criticado en ciertos sectores y acusado de venderse a las plataformas y renegar de la esencia del cine. Mucho tendrán que expiar estos pecadores por dudar de uno de los contados cineastas que ha fomentado la conciencia histórica y desarrollado de manera extraordinaria el hecho cinematográfico.

El documental que hoy traemos a colación de este gran cineasta, defensor de la historia y la preservación del cine, se trata, como bien describe su título, de Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano (A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies), de 1995.

Codirigido junto a Michael Henry Wilson, el documental es un encargo del British Film Institute para conmemorar el centenario del cinematógrafo, en el cual Martin Scorsese repasa la historia del cine clásico norteamericano, desde sus inicios hasta los años 70, década ésta en la que el director comenzó su carrera como director de cine. El enfoque de Scorsese se centra en la figura del director, examinando con pasión y minuciosidad la historia de desafío y descubrimiento inherente a la lucha de un artista por desarrollar una pasión que busca, más allá de la industria, una identidad. Nos descubre Scorsese a través de una extensa lista de películas y de sus propias experiencias con ellas, su amor y su propia obsesión por el celuloide. Una declaración personal y una clase magistral.

Fotograma del documental ‘A Personal Journey With Martin Scorsese Trough American Movies’.

Narradores, ilusionistas, contrabandistas e iconoclastas

Cuatro son las divisiones en las que Scorsese divide su recorrido: la dedicada al director como ”narrador de cuentos”, analizando mecanismos narrativos en los distintos géneros como el western, las películas de gánsteres y los musicales; la referente al director “ilusionista”, desgranado la aparición de los trucos técnicos y sus consecuencias en la narración; una tercera dedicada al “contrabandista”, es decir, a aquel director que consigue incrustar pese a censuras o editoriales y exigencias de los estudios, mensajes e idearios personales; y, por último, la figura del director “iconoclasta”, aquel que desafía el sistema para hacer las películas propias, desde su propio camino, muchas veces renunciando a ventajas enormes.

Scorsese se descubre como un cineasta educado en la contemplación de las películas, un espectador instruido y sin prejuicios. El cine es su fuente de inspiración, una inspiración crucial e inagotable en la que encuentra patrones auténticos de vida, de proceder, incluso de realidad, y no únicamente ideas y soluciones formales o visuales adecuadas para su trabajo como director. Un hombre enamorado del cine en todas sus formas.

Este apasionado documental está repleto de secuencias reveladoras, de tomas antológicas, de ilustrativas escenas. Scorsese y Wilson no discriminan entre directores cargados de éxitos y premios de aquellos que sin tantos oropeles han formado parte del enriquecimiento del arte cinematográfico. Así, podrán escuchar a cineastas como John Ford, Howard Hawks, Vincente Minnelli, Francis Ford Coppola, Billy Wilder, Orson Welles, Samuel Fuller, Sam Peckinpah o John Cassavetes, a muchos de aquellos que siempre trabajaron al margen de la conciencia pública o a los rebeldes cuyo trabajo profundamente arraigado a su personalidad nunca llegó a disfrutar de éxitos o premios. A todos los que formaron a Scorsese como cineasta de un modo u otro.

Vean y disfruten este genuino documento, este homenaje íntegro y profundamente personal de Scorsese al cine, y luego, si pueden, vean su próxima película; seguro que la disfrutarán de otra manera y no podrán poner en duda, por un solo instante, el amor y la defensa de este enorme cineasta con su trabajo y sus compañeros.

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Sobre el autor

Antonio Bazaga
Toño Bazaga. Más de 20 años dedicados al mundo del cine, habiendo tocado casi todos los palos: producción, desarrollo, escritura, financiación… Convencido de que el futuro del cine está aún por llegar. Apasionado de la literatura y la historia, creo que el celuloide es el mejor invento para contar lo que pasa, lo que pasó y lo que puede pasar. En fin, parte indispensable de nuestra vida.

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