15.07.2018

“Veganos impuros”, porque la coherencia está sobrevalorada

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Ilustración de Paco Catalán.

Ilustración de Paco Catalán.

Hoy mi recomendación es ‘Hacia un futuro vegano’ (Plaza y Valdés), del periodista y activista belga Tobias Leenaert. Un libro que puede resultar controvertido y hasta molesto para cierto sector del veganismo, pero que ayudará a acercarse de otra manera a este modelo de vida. En vez de ser inflexible y estricto con los dogmas, o con las etiquetas, Leenaert propone flexibilizar el concepto de veganismo e incorporar así a la “causa” al mayor número posible de personas.

En una de sus ilustraciones diarias para denunciar el maltrato animal, el gran Paco Catalán nos propone una alternativa para ese final trágico y brutal que tienen los toros en los sanfermines. La imagen está dividida en dos partes. En la primera vemos la escena tradicional, la gente, pañuelo rojo al cuello, corre detrás de los toros por las calles laberínticas del centro de Pamplona. Pero el destino, como cabía esperar, y ahí viene la segunda parte, no es la plaza, sino el campo, la libertad. Vemos que la gente persigue a los toros no para torturarlos y matarlos después en la plaza sino para que huyan, para devolverles al lugar de donde nunca debieron salir. Sin duda sería un final feliz para los toros y muchos de nosotros nos alegraríamos.

Pienso en los sanfermines, en el dibujo de Paco Catalán, y creo que también sería un feliz, en este caso para muchos animales de granja, si en lugar de vivir hacinados, en condiciones deplorables e indignas, vivieran en libertad y su destino no fuera el matadero. ¿Quién no estaría de acuerdo con que los animales tuvieran bienestar y dignidad antes de morir? Creo que la mayoría de nosotros se mostraría a favor y estaríamos dispuestos a reducir su consumo de carne para denunciar la situación en la que ahora viven miles de millones de animales. Con la segunda parte, que el destino de estos animales no fuera el matadero, que no les causáramos un sufrimiento inútil, solo estaríamos de acuerdo una minoría. De momento. Entre esa minoría se encuentran (nos encontramos) los veganos.

Más de una vez me ha pasado que acabo de conocer a alguien, tomando unas cañas o como sea, sale el tema de la comida y esa persona, con la que probablemente tengo muchos puntos en común, afirma: “Eres vegetariano, pero no vegano, ¿no?”. Para muchos, los veganos se han (nos hemos) convertido en los nuevos inquisidores. Muchas de las críticas que se hacen son absurdas y otras simplemente son un acto de defensa o de justificación por el hecho de seguir comiendo carne, pero reconozco que hay algunas que tienen una pequeña parte de razón. A nadie nos gusta que se nos juzgue (por la comida o por lo que sea) y es cierto que algunos (creo que una minoría) de veganos caen a veces en el error de adoptar una posición de superioridad moral respecto a los omnívoros. No deberíamos tomarnos tan en serio a nosotros mismos.

Ya digo que este grupo puritano es una minoría, pero si usted es de los que aún tiene prejuicios y cree que los veganos son una raza aparte, antipática, y no alguien como usted, tolerante, alguien que persigue “un modo de vida que busca excluir, en la medida de lo posible y en la práctica, todo tipo de explotación animal” (Los Watson, fundadores de la Vegan Society), les recomiendo que lean Hacia un futuro vegano (Plaza y Valdés), del periodista y activista belga Tobias Leenaert.

El libro está planteado como una propuesta de estrategia de comunicación del movimiento vegano para intentar tener el mayor impacto posible, esto es, que cada vez haya más gente que reduzca el consumo de animales, al margen de si se define o no como vegano. En lugar de ser inflexible y estricto con los dogmas, o con las etiquetas, Leenaert propone flexibilizar el concepto de veganismo e incorporar así a la “causa” al mayor número de personas posible. Esto no supone desvirtuar el veganismo sino todo lo contrario, agrandarlo, en realidad llevarlo a su origen. Los fundadores del movimiento, los Watson, aceptaban como parte del “club” a quienes compartían los objetivos, al margen del grado de cumplimiento que cada uno tuviera luego en la práctica.

La coherencia está sobrevalorada, nos dice Leenart, uno de los nombres más reconocidos del veganismo y cofundador del ProVeg International, una nueva organización que busca reducir el consumo mundial de animales al 50% en 2040. Las situaciones personales hacen que no siempre podamos cumplir al 100% nuestros principios y el autor, buen conocedor de la psicología social, es consciente de esta limitación. Decía Voltaire (a quien oportunamente Leenart cita en varias ocasiones) que quien no se contradice al menos tres veces al día es tonto. Todos nos contradecimos, incluso aquellos que piensan de sí mismos que son unos “santos”.

Para el autor, y a riesgo de simplificar la idea que sostiene el libro, más vale contar con miles de millones de veganos “impuros”, que no lo sean al 100% (¿de verdad uno deja de ser vegano porque un día se come las galletas con mantequilla que le ha preparado su abuela) que con bastantes menos activistas, aunque sean absolutamente coherentes con sus principios, algo que por otro lado es imposible.

Ameno, divertido y profundo, Leenart aporta argumentos inteligentes, con ejemplos prácticos, de por qué es necesaria una estrategia pragmática para lograr la liberación animal, una estrategia que por otro lado se ha probado como la más efectiva en otros momentos de la historia, como con la esclavitud. Es posible que esta visión nos lleve a ciertas contradicciones, pero haremos el camino con más gente.

Creo que el libro de Leenart ayudará a acercarse de otra manera al veganismo a la gente sensible al sufrimiento animal y que aún no se ha decidido a dar el paso. Hacia un futuro vegano puede ser controvertido y hasta molesto para cierto sector del veganismo, el que abraza las ideas de una manera más dogmática. Pero sobre todo irritará, y mucho, a la industria cárnica porque demuestra que cualquier persona, también usted, querido lector, puede ser vegano siempre que persiga excluir, en la medida de lo posible y en la práctica, todo tipo de explotación animal. Y ahí cabe, cabemos, muchas personas.

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Sobre el autor

Javier Morales
Soy escritor, periodista y profesor de escritura creativa. He publicado las novelas “Trabajar cansa” y “Pequeñas biografías por encargo” y los libros de relato “Ocho cuentos y medio”, “Lisboa” y “La despedida”. Imparto clases de escritura creativa en el taller de Clara Obligado y en la Escuela de Escritores. En Área de Descanso hablo de los libros que me gustan. Puedes seguirme en:

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10 comentarios

  • El 15.07.2018 , Marta ha comentado:

    Para abrir del todo la mente, le recomiendo al autor del artículo este otro libro:
    “El Mito Vegetariano” (Capitán Swing), de la exvegana Lierre Keith.

  • El 15.07.2018 , Sara ha comentado:

    Soy ovo lacto vegetariana desde los 16 años. Ahora tengo 45. Problemas sociales solo por se diferente. Ahora es más fácil, parece estar de moda, pero cuidado, antes de serlo que estudien la dieta. No es lo mismo ser ovolacto vegetariano que vegano.
    Ahora puedo comprar huevos criados en el campo libres, leche de soja…antes imposible, por la economía y poco había. Lo cierto es que, la gente es intolerante con el diferente. Eso lo he aprendido

  • El 15.07.2018 , C ha comentado:

    Veganismo :
    No hay prueba evidente de que los vegetales sufran como la hay de los animales sacrificados.
    La b12 se puede sacar del trigo integral, de la alga nori, de las pipas del melón trituradas etc y segun los médicos Oshawa y Kushi el organismo con una dieta sin cadaver se acostumbra a sintetizarla. Pero :
    1ª La soja texturizada con la que hacen la carnita es tóxica : mejor cereales integrales con legumbres.2ª En el veganismo
    hay demasiada comida manufacturada. 3ª Sino fuera por los apicultores-ECO, con la cantidad de enemigos naturales y problemas que les hemos creado los humanos a las abejas desaparecerian aun mas rapido
    4ª Para ser vegano o vegetariano tbn hace falta un tiempo para que el cuerpo se adapte y tambien depende del clima la actividad de cada cual etc : aveces conlleva mas gasto en calefacción y no siempre se puede pagar…

  • El 15.07.2018 , Enrique ha comentado:

    Saludo tu honesto ensayo de avanzar puentes con quienes estamos acostumbrados a una forma de veganismo radicalmente intolerante: o eres como nosotros o eres un asesino con las manos manchadas de sange y no vales nada … A pesar de esa notable diferencia con los veganos talibanes, creo que también a ti te falta resolver cierta intolerancia: Cuando afirmas que quienes se oponen a la imposición del veganismo realizan “críticas absurdas” y “otras simplemente son un acto de defensa o de justificación por el hecho de seguir comiendo carne”, estás partiendo del concepto de que quienes “todavía” comemos carne tenemos que “defendernos o justificar” que lo hacemos, y eso es una apreciación que parte de la idea que existe un lugar objetivo donde no comer carne es lo correcto, y quienes lo hacemos nos sentimos necesitados de justificarnos. Ese es el espacio que defendéis los veganos, pero vuestra convicción de que así debería ser no le otorga más correción moral ni objetividad externa a las ideas que la que le ofrecéis el conjunto de personas que acompañáis esa visión. Sólo cuándo terminéis de interiorizar – y por mi experiencia, tú ensayo es una posición de avanzada – de que el veganismo es una forma de estar en el mundo y que para ampliar sus bases tenéis que seducir a quien no lo es, y no juzgarlo y condenarlo a la hoguera, podrá avanzar con armonía el paradigma. Por ejemplo: tú estás dispuesto a reconocer “que hay algunas (de las personas que os discuten a los veganos) que tienen una pequeña parte de razón” … eso como lo llamamos, el beneficio de la duda? No, Javier: el beneficio de la duda te lo voy a dar yo … y seguiré pendiente a ver si me convences con un poco más de éxito. Por lo demás, de nuevo saludo el espíritu de diálogo: es un paso de gigante frente a lo que estoy acostumbrado : )

  • El 15.07.2018 , Chona ha comentado:

    He sido vegana dos años y lo dejé por salud. Ahora como de todo y me siento plena y llena de energía. El veganismo es lo peor que le puedes hacer a tu salud tanto física,como mental. El mundo no cambiará, y a mi me gusta muuucho el sabor de la carne

  • El 15.07.2018 , Marya ha comentado:

    Siento contradecir al autor del artículo, pero no creo que la viñeta de Paco Catalán refleje una realidad deseada en la que los toros vuelven al campo. Conociendo al dibujante, creo que el prado es una alegoría del cielo al que irán los toros después del infierno por el que les han hecho pasar.

  • El 16.07.2018 , RespuestasVeganas.Org ha comentado:

    Dice: “es cierto que algunos (creo que una minoría) de veganos caen a veces en el error de adoptar una posición de superioridad moral respecto a los omnívoros. No deberíamos tomarnos tan en serio a nosotros mismos.”

    Elegir no agredir a alguien es éticamente superior a elegir agredirle.
    Todos los humanos son biológicamente omnívoros. Los veganos son omnívoros.

  • El 16.07.2018 , RespuestasVeganas.Org ha comentado:

    He visto que en los comentarios recomiendan un libro de una persona que va soltando gilipolleces en cada entrevista. Aquí una respuesta a una de esas entrevistas:

  • El 24.07.2018 , Raúl ha comentado:

    Para abrir más aún la mente, es recomendable leer la respuesta al libro “El mito vegetariano” en la página de Respuestas Veganas, donde se rebaten con argumentos las críticas carnistas que se hacen al veganismo en ese libro.

    El texto se encuentra en la entrada titulada: “Respuesta a Lierre Keith por la entrevista “La mayoría de veganos lo deja y los que insisten hacen trampas””.

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